Cale
Manhwa : Trash of the Count’s Family
Lectora x cale henituse
Parte: one
El campamento estaba animado.El nuevo aliado del Reino de Whipper, el joven comandante Ilhen, había llegado con su destacamento, sonriendo como si no hubiera una guerra librándose al otro lado del río.
Y por alguna razón, había pasado los últimos treinta minutos hablando conLectora.
Demasiado cerca.Demasiado sonriente.Demasiado...tacto en el hombro.
Cale Henituse lo observaba desde la distancia, una copa de té frío entre los dedos y una mueca que ni siquiera intentaba disimular.
—¿Estás bien, humano? —preguntó Raon, que flotaba cerca de su cabeza, como siempre.
—Perfectamente —respondió Cale. Cortante.
—¿Seguro? Estás apretando tanto la copa que se va a romper...
La soltó.
—Estoy observando. Es todo.
—Estás gruñendo —dijo Raon con inocencia brutal—. ¿Estás celoso?
Cale lo miró de reojo.
—Los celos son para personas que tienen tiempo para esas tonterías.
Pero sí, estaba celoso. Brutalmente, desesperadamente celoso.
Y no entendíapor qué.
Lectora reía.Eso era lo que más lo sacaba de quicio. Esa risa suave y rara que él apenas había escuchado un par de veces.
Ilhen decía algo, exagerado, con una flor en la mano (¿de dónde había sacado una flor?). Y ellano se apartaba. Incluso aceptó la flor con una pequeña reverencia.
Cale se levantó sin pensar.
Rosalyn, a unos metros, levantó una ceja.
—¿Vas a intervenir?
—No —respondió él.
—Ah.
—Solo... voy a pasar por ahí. Casualmente.
Rosalyn sonrió con el tipo de diversión que se reserva para ver a un hombre inteligenteperder la cabeza.
—Vaya, qué coincidencia—dijo Cale mientras se acercaba. Su tono era tan plano que se podía cortar con cuchillo.
Ilhen lo saludó con entusiasmo.
—¡Sir Cale Henituse! Es un honor—
—No soy un caballero.
—Oh, claro —rió Ilhen—. Pero me parece una falta de respeto no dirigirme a usted con algo de... altura. Después de todo, su reputación lo precede.
—Mm.
Cale no le devolvió la sonrisa. Miró a Lectora.
—Necesito hablar contigo.
Ella parpadeó.
—¿Ahora?
—Sí.
Ilhen levantó las manos con cortesía.
—No quiero interrumpir. Estaré cerca si desean retomar la conversación, Lady Lectora.
Cale no esperó a que respondiera. Simplemente empezó a caminar, sabiendo que ella lo seguiría.
Y lo hizo.
—¿Qué fue eso?—preguntó ella, finalmente, cuando estuvieron lejos del campamento.
—¿Qué fuequé?
—Esa escena. Esa... territorialidad pasivo-agresiva. No es tu estilo.
Cale se detuvo y se giró.
—¿Te gusta ese idiota?
Lectora lo miró como si le acabara de preguntar si quería saltar de un acantilado.
—¿Perdón?
—Ilhen. Te dio una flor.
—¿Y? También me ofreció raciones militares. ¿Eso te molesta también?
Cale apretó los dientes.
—No. Lo que me molesta es que no ves lo que está haciendo.
—¿Y tú sí?
—Está coqueteando contigo. Sonriendo. Tocándote. ¡Haciéndose el encantador!
—¿Y qué si lo hace?
Esa pregunta fue un golpe seco en el estómago.
Cale se quedó mudo.
—¿Estás celoso?
—No.
—Cale.
—...Tal vez.
Ella cruzó los brazos. Su tono bajó.
—¿Y qué derecho tienes?
Silencio.
—No me has dicho nada. No me has reclamado nada. Ni siquiera te acercas si no es por estrategia. ¿Entonces por qué ahora?
Cale tragó saliva. Sentía que le ardía el pecho.
—Porque no me gusta verlo contigo.
—¿Por orgullo?
—Porque me gustayoestar contigo.
Esa confesión cayó entre ellos como una explosión silenciosa.
Cale desvió la mirada, incómodo.
—No sé cómo se hace esto —murmuró—. El afecto. Las confesiones. No tengo tiempo para pensar en flores ni en juegos.
Ella dio un paso.
—¿Pero piensas en mí?
—Demasiado. A veces me distrae. A veces me enfurece.
Otro paso.
—¿Y si te dijera que a mí también me pasa?
Lo miró. Cale no se movió.
—¿Y si te dijera —continuó ella, suave— que acepté esa flor solo por educación? ¿Que la conversación me aburrió y que buscaba una excusa para irme?
—¿Y por qué no lo hiciste?
—Porque quería ver si tú ibas a hacer algo al respecto.
Él frunció el ceño.
—¿Estabas probándome?
—No. Estaba esperando que dejaras de huir.
Silencio.
Y luego, sin aviso, Cale dio un paso hacia ella y la besó.
No fue un beso dulce ni poético. Fue urgente, frustrado, contenido. Lleno de lo que no supo decir con palabras.
Ella respondió al beso como si también hubiera estado conteniéndose. Como si ese beso hubiera sido su punto de quiebre.
Cuando se separaron, ella apoyó la frente contra la de él.
—¿Vas a seguir negando que estás celoso?
—Absolutamente. No tengo tiempo para esas tonterías.
Ella sonrió.
—Idiota.
Y esta vez, fue ella quien lo besó primero.
Relación romántica con Cale Henituse1.Profunda y sincera, pero con un inicio frío
Al principio, Cale sería distante, observando y analizando a la persona. No es alguien que se entregue rápido.
No es muy expresivo con las palabras, pero cuando abre su corazón, lo hace de manera genuina y profunda.
En ocasiones, puede parecer indiferente, pero en realidad está atento a cada detalle.
2.Lealtad y protección extrema
Una vez que Cale se compromete, es extremadamente leal y protector con su pareja.
Hará todo lo posible para mantenerla a salvo, incluso sin que ella se dé cuenta.
Su manera de mostrar cariño puede ser silenciosa: prepararle algo especial, estar presente cuando más lo necesita, o incluso tomar riesgos por ella.
3.Momento de vulnerabilidad compartida
Aunque a veces Cale carga con mucha responsabilidad y secretos, en la relación encuentra un espacio seguro para mostrar su lado vulnerable.
La confianza que le brinde su pareja será crucial para que él se abra emocionalmente.
4.Dinámica de igualdad y respeto
Cale valora la inteligencia y la fortaleza en una pareja, no tolera la superficialidad.
Prefiere un diálogo abierto, aunque a veces pueda ser serio o sarcástico.
Su pareja será alguien que lo desafíe y lo apoye a la vez.
5.Momentos de tensión y reconciliación
Por su naturaleza reservada, puede haber momentos de malentendidos o distancia emocional.
Pero sus reconciliaciones suelen ser intensas y sinceras, con una reafirmación de sus sentimientos profundos.
Ejemplo de escena romántica con Cale
Después de un día difícil lleno de responsabilidades y peligros, Cale y Lectora están solos en un jardín del castillo.
Ella se acerca lentamente, viendo cómo él observa las estrellas. Sin decir palabra, extiende su mano. Cale la mira, sorprendido, y la toma con suavidad.
—No siempre tengo que ser el fuerte —murmura—. Pero contigo, quiero intentarlo.
Lectora sonríe y apoya su cabeza en su hombro.
—Yo también quiero ser tu refugio.
En ese momento, no hacen falta más palabras. Solo el silencio compartido, cómplice y cálido, los envuelve.