Después de vos.

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Summary

Este libro nace como una conversación que nunca terminó. A través de cartas íntimas, la autora le escribe a su mejor amiga, fallecida a causa del bullying, para contarle todo lo que pasó después de su ausencia: quién llegó a ser, qué logró, qué perdió y qué todavía duele. No se trata solo del recuerdo de una amistad, sino del intento de seguir viviendo cuando alguien fundamental ya no está. Entra la adolescencia, el duelo y la memoria, el texto recorre la construcción de la identidad, el amor amistoso como primer refugio y la herida que deja la violencia silenciosa. Cada página es un acto de resistencia: escribir para no olvidar, para sobrevivir y para demostrar que el amor no desaparece con la muerte. Este libro no busca cerrar una herida, sino darle voz. Es un testimonio íntimo sobre crecer con una ausencia, sobre el impacto del bullying y sobre la forma en que los vínculos verdaderos continúan habitándonos, incluso después del final.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

1.

La verdad es que éramos dos adolescentes que se dieron todo lo que tenían para dar en ese momento. Nada más y nada menos que eso. Estuvimos en cada instante el uno para el otro. Y la vida es así: cuando más feliz sos, te pone obstáculos enormes, como si fueran fáciles de superar.

Pero lo que pasó al final del día fue algo que jamás podría haber pasado por mi mente. Ahora mismo, mientras escribo esto, te pienso de una forma que no tenés idea.

Hoy, veintitrés de diciembre del 2025, te pienso y los recuerdos hacen que el agua salada caiga de mis ojos y descanse, sin permiso, sobre mis mejillas.

Te recuerdo todos los días, porque tu recuerdo sigue existiendo en mí, aunque duela.

Nos conocimos cuando teníamos catorce años.

Hoy yo tengo veinticuatro.

Y vos siempre vas a tener quince.

No me encontraba. De verdad no lo hacía. Me costó muchísimo tiempo empezar a hacerlo. Y, aun así, agradezco algo: nunca estuve del todo sola, Serenity. Aunque ya no estrés, te extraño de una manera que no entra en palabras.

Te echo de menos. Extraño esas noches. Extraño decirte lo mucho que te extrañé. Extraño hablar de videos como si el mundo no existiera. Extraño reírme con vos de nuestras propias ocurrencias, como si nada pudiera rompernos.

Y, sobre todo, extraño tenerte cerca. Tenerte presente.

No te tengo presente hoy.

Hace años que me cuesta aceptarlo.

Mi duelo por vos sigue. Y sigue vivo.

Prefiero que siga ahí, porque es lo único que me queda.

Pero ojalá, algún día, deje de doler como hoy.