Capítulo 1: Noche de luna llena
La casa es vieja y ruidosa. Realmente la odio.
La madera en muchos sitios está podrida y cruje cuando hay vientos fuertes. Las noches de tormenta la lluvia se cuela por varias goteras repartidas en todas las partes de la gran casa. Hay mucho polvo y telarañas, los espejos están todos opacos y los muebles roídos. Incluso hay ratas.
Es una casa grande, da bastante miedo.
Siempre es de noche, por tanto no hay mucha luz, depende de la luna por supuesto. Con suerte hay noches dónde las habitaciones son tenuemente iluminadas por el brillo blanco y frío del astro. Otras, solo hay oscuridad. Esas son las noches que más detesto.
Creo que hace frío. Las ventanas siempre están abiertas, aunque yo no siento nada.
Tampoco sé exactamente qué día es, o cuántos días o meses -puede que años- haya vivido en esta casa.
Estoy solo.
Y muerto.
Por cierto, soy un fantasma.
Habito en un mundo donde existen los vampiros, los hombres lobo y las brujas, pero yo pertenezco a la clase menos poderosa, casi sin energía mágica. Con la maldición de permanecer en el lugar dónde he muerto, anclado sin ser capaz de irme a otro lugar.
La prueba está en mis muñecas y tobillos, dónde cuelgan cadenas rotas que al final se hacen invisibles, pero cada vez que intento abandonar la casa me estiran y empujan hasta el interior otra vez.
Vivo, mejor dicho existo, sin propósito alguno y mis días cada vez son más grises. Mi cuerpo parece desaparecer con el tiempo, por lo que pienso que un día simplemente seré aire, terminaré olvidado y está casa se vendrá abajo tras mi final.
Apenas puedo recordar algo sobre mí, estoy completamente seguro de que mi nombre es Izuku, de que me gusta -gustaba- comer Katsudon y ver series de héroes. Tuve amigos. Supongo. Una madre amorosa y amable. Creo. Y un padre. Puede ser.
Esta noche hay luna llena, eso me anima un poco. Lo he dicho ya ¿verdad? Aquí siempre es de noche, no existe nada más aparte de la oscuridad junto con las estrellas y la luna.
Es preciosa.
Grande y brillante, su luz traspasa las ventanas y las cortinas rotas consiguiendo iluminar un poco mi horrible hogar. Me acerco a una ventana para poder admirar su brillo esperanzador.
Cierro mis ojos y aguanto las lágrimas.
-Por favor… por favor… por favor… -Murmuro con voz rota, apenas me sale un susurro después: - no quiero estar solo.
Nunca sabré si sería el destino o de verdad la luna escucho mi triste plegaria, pero en ese momento -quizá fue horas más tarde, no controlo bien el paso del tiempo a mi alrededor- apareció él.
-¡OI, MALDITO EXTRA, SALUDA AL GRAN DIOS LORD EXPLOSION MURDER!
Irrumpió en mi casa como una tormenta, a voces y con aires de arrogancia, su presencia llamo mi atención al completo. Era imposible no mirarlo. Todos mis sentidos estaban alerta y fijos en él.
Desde su salvaje cabello cenizo, ojos rojos abrumadores hasta sus características animales. Lo reconocí como hombre lobo enseguida.
Salvaje, fuerte y poderoso, alguien como yo jamás podría hacerle frente. Si quisiera podría matarme fácilmente y moriría. Otra vez.
-¡¿Q-Quién eres?! -Retrocedí hasta esconderme detrás del viejo sofá- ¡e-está es mi ca-casa!
El hombre lobo mostró seriedad de repente y se acercó más a mí. Una parte de mi estaba encantada de su cercanía, hace mucho tiempo que no tengo contacto con nadie -eso creo- y menos con alguien tan apuesto. Otra parte de mi está aterrada a más no poder.
-¡N-no me hagas daño! -Pido- ¡Por favor!
-¿Quién querría hacer daño a un fantasma llorica y miedoso? -Gruñe furioso, o eso parece- ¡Oi, Deku, déjate de tonterías!
-¡L-Lo siento, n-no sé quién es, por favor, no me haga daño! -Vuelvo a decir y entonces decido esconderme entre las paredes de la casa-
-¡OI, NO TE VAYAS MALDITO FANTASMA DE MIERDA!
-¡NO SALDRÉ HASTA QUE SE VAYA SEÑOR HOMBRE LOBO! -Le respondo entre sollozos-
Para mi sorpresa no se marcha ese día, tampoco al siguiente, ni toda la semana.
Lo observo de lejos, escondido entre las paredes de mi deprimente hogar, él se encuentra cómodo y casi como en su casa. El primer y segundo día se la pasó gritando e insultándome, pidiendo que saliera de mi escondite y que no fuera un cobarde. Después se cansó y estuvo en silencio.
Decidió dormir en la habitación más grande, una vez al día sale a cazar y trae comida, de vez en cuando sube al tejado para observar la luna, algunas veces coge los libros de las estanterías para leer…
Después de siete días completos observándolo y anotando mentalmente lo que sé de él, decido salir de entre las paredes para conversar.
Con miedo en mi transparente cuerpo, intento hablarle pero solo puedo murmurar frases incoherentes, me acerco más para que note mi presencia.
-Al fin sales, maldito fantasma… -Gruñe desde el sofá- …odio que me hagan esperar.
-Uhm… señor ¿Por qué está aquí? -Pregunto curioso-
Es decir, esta vieja casa no tiene nada de especial. Incluso es la única casa que hay a kilómetros a la redonda -supongo- y no hay ninguna civilización grande cerca. A su alrededor hay bosques, tan espesos que la copa de los árboles ni deja pasar si quiera la luz de la luna, puede que ahí habiten horribles bestias y monstruos sedientos de sangre. No muy lejos hay un acantilado y más allá se puede ver el mar, algunas veces lo he visto desde el tejado.
-No hay nada aquí. Nada valioso. P-por favor, vallase.
-Tsk… no es asunto tuyo porqué estoy aquí, Deku. -Se levanta y camina hacia las escaleras- No pienso irme. Nadie me dice lo que debo hacer, mucho menos un fantasma llorón.
Lo sigo curioso por saber a dónde se dirige. Estos días he permanecido cerca de él, ya es una costumbre que le siga. Subimos al tejado y nos sentamos mirando hacia el mar. Siempre lo he observado desde lejos, como a la luna, e igualmente me parece precioso. De reojo, sin que él lo note le observo, su ropa se ve desgarrada aunque le queda muy bien y le hace ver como un chico malo, de esos que te pueden hacer enloquecer…
-Uhm… señor… ¿Cómo s-se llama?
-Has tardado en preguntar Deku… -Pone los ojos en blanco un momento, después responde: - Bakugo Katsuki. Pero debes llamarme Gran Dios Lord Explosion Murder.
-E-eso es muy largo… -Murmuro con vergüenza, no soy muy bueno con las palabras y siempre tartamudeo mucho, por tanto prefiero hablar poco- ¡Ah, ya sé! ¡Kacchan! -Por un momento Kacchan parece dejar de respirar, pienso que se va a enfadar y me va a tirar del tejado, pero en cambio solamente deja pasar el nombre que le he puesto como si nada…- Uhm, yo soy… Izuku.
-Ja… Deku te va mejor. -Sonríe de lado, burlándose, pero se ve demasiado guapo para contradecirle-
Le sonrío. Al fin tengo compañía. Quizás… ¿Un amigo?
-¡Como Kacchan quiera!
Sin darme cuenta vuelven a pasar más días, una nueva rutina se forma en mi vida junto con Kacchan, una rutina que me gusta.
Antes solamente flotaba por la casa, observaba cada grieta, agujero, mota de polvo o mueble con tal de entretenerme y no volverme loco. Ahora Kacchan está conmigo y hablamos mucho, aunque él más bien grita, pero igualmente me gusta.
Me ha hablado del mundo más allá de esta casa, al parecer habito en una gran isla llamada Japón que sufrió una gran guerra y después aparecieron todos ellos, estás nuevas criaturas que sobrevivieron a sus predecesores. También, Kacchan me habla de sus amigos, un dragón que fue exiliado de su tribu por no ser capaz de transformarse al completo, de gran corazón aunque muy idiota -eso dice Kacchan- llamado Kirishima Eijiro. Un mago de tipo eléctrico, muy enamorado de este dragón, llamado Kaminari Denki. Luego, Sero Hanta un demonio muy simpático que abandono a su familia por no ser capaz de cometer las mismas maldades que ellos. Y por último, Ashido Mina, una chica sirena que simplemente quiso ver mundo y dejo el profundo océano adquiriendo piernas para poder conocer la tierra.
Pero no todos son buenos, Kacchan me ha hablado de Clanes de vampiros con malas intenciones, que siempre pelean con su Clan de hombres lobo.
Y sus padres, jefes de dicho Clan de hombres lobo, una fuerte pareja que lidera una gran lucha. Y que, además, siempre insisten para que Kacchan encuentre pareja y se case.
Kacchan me ha hablado también de sus aficiones y lo que le disgusta. Yo siempre escucho cada palabra que dice y la atesoro en mi memoria para el día en que se canse de mí y se vaya por siempre… me duele pensar en que un día ya no volveré a ver a Kacchan. Duele mucho. Prefiero no pensar en eso.
También solemos jugar, yo me escondo y Kacchan me encuentra. Siempre me encuentra. Dice que es por mi olor. También dice que es porque es fácil pensar como un Deku.
Se ve muy guapo cuando sonríe de lado y gasta bromas, también cuando se pone serio y de verdad parece preocuparse por mí, me gusta cuando me habla con su voz calmada y grave -la que hace cuando lee libros para mí-, me gusta cuando subimos al tejado, también cuando decide traerme cosas de fuera. Algunas veces me ha traído caracolas de la playa, otras algunas flores del bosque, una vez trajo un conejo vivo muy lindo… Después lo mató delante de mí. Esa vez me enfadé con él.
Me gusta Kacchan.
Me gusta mucho.
Y tengo miedo de que un día se vaya y no vuelva conmigo.
Así que yo, decido confesarme.
Es una noche tranquila, hay luna creciente y poca iluminación, estamos en la habitación que Kacchan ha elegido para vivir. Él se encuentra en el alfeizar de la ventana, y yo estoy detrás de él.
-Kacchan…
-¡Dilo ya, Deku! Llevas media hora murmurando, diciendo Kacchan, Kacchan… ¡Di ya lo que piensas, mierda!
-¡S-si! -Exclamo nervioso- ¡Y-yo… yo… M-ME GUSTA KACCHAN!
La vergüenza me invade y decido darme la vuelta, si estuviera vivo quizás me sonrojaría. Mi cara debe ser igual de pálida que siempre.
-Con que es eso… -Murmura despacio y bajito, su tono suena peligroso-
-¿Kacchan? -Me doy la vuelta y veo como me observa de arriba abajo-
-Prepárate Deku, no pienso contenerme. -Sonríe de lado perverso, y un escalofrío (que no es de miedo) me recorre la columna-
-Kacchan… -Susurro y dejo que se acerque a mi- …significa esto que ¿Aceptas mis sentimientos? -Le pregunto ansioso-
-Significa que pienso hacerte mío esta noche -Responde con seguridad, de forma sensual y lenta, trago saliva y tiemblo nervioso-
-K-Kacchan… t-tú no puedes tocarme… yo soy… soy un fantasma, lo sabes. -Río nervioso, pero Kacchan sigue acercándose-
-Por eso tengo esto -De uno de los bolsillos de su chaqueta saca un frasco de cristal pequeñito, con un extraño liquido espeso rosado que realmente parece sospechoso-
Kacchan avanza hasta hacerme caer en la cama sentado, no lo traspaso porque puedo controlar cuando quiero traspasar los objetos, esta vez quiero permanecer así. Kacchan agarra el frasquito y abre la tapa con sus afilados dientes, lo cual le hace ver muy sexy.
-Trágalo todo, Deku -Me dice con morbo, después se ríe- Quizás vuelvas a escuchar esta frase está noche.
Casi me atraganto pensando en el doble sentido, pero Kacchan presiona más el frasco a mi boca y logro tragar todo el líquido rosado. Después empiezo a toser y el frasco cae olvidado por alguna parte del suelo de la habitación. Siento palmadas en mi espalda en ese momento.
Enseguida alzo la mirada y los ojos rojos de Kacchan se ven más oscuros, hambrientos, fijos en mí. Siento la calidez de su mano en mi espalda, luego por mis hombros y su otra mano por mi nuca. Unas traicioneras lágrimas se escapan de mis ojos.
-K-Kacchan… m-me estás tocando… -Nuestras frentes se juntan y entonces Kacchan me besa-
Sus labios son cálidos, sus dientes son afilados pero tiene cuidado en no hacerme daño, su lengua caliente se mete en mi boca sin permiso. Su beso es rudo y demandante, feroz como él, yo intento corresponderle y seguirle el ritmo, pero es difícil cuando jamás has besado a nadie y de repente viene un chico hermoso y te besa como todo un experto.
Me separo de Kacchan, no por falta de aire ya que no tengo, sino para poder mirarlo a los ojos.
-Kacchan… ¿T-te gusto? -Pregunto, necesito oírlo de él, en ese momento Kacchan me sonríe. No de forma arrogante o burlona como siempre, esta es una leve sonrisa de sinceridad-
-Izuku -Me llama por primera vez por mi nombre ¿acaso siento mi corazón volver a latir? - joder, no me gustas, yo te amo.
Mis ojos de nuevo se llenan de lágrimas, pero antes de que comience a llorar Kacchan me vuelve a besar, paso mis brazos sobre sus hombros y le abrazo con fuerza hacia mí. Disfruto del contacto, que no sé por cuánto tiempo durará o si se repetirá.
-Izuku, permíteme que te haga el amor… -Susurra cerca de mis labios, apenas separándose de mí-
-Si, si… Kacchan, te quiero… -Murmuro emocionado y dejo que Kacchan me recueste sobre la cama-
Sus manos avanzan lentamente, con suavidad y con mucho cariño. Me quita mi atuendo, que es una sábana blanca con pajarita verde y parches en sus partes más roídas, después mis pantalones y quedo totalmente desnudo ante él. Me tapo con vergüenza y aparto la mirada de Kacchan. Escucho una leve risa de su parte, y escucho como se remueve. Kacchan también se está quitando la ropa. Mis ojos no pueden moverse de sus perfectos abdominales, después bajan más abajo y enseguida me sonrojo, tapándome los ojos.
-Deku, no te tapes los ojos… Tienes que ver todo, lo agradecerás -Sin verlo sé que está sonriendo burlón-
Kacchan me quita las manos de los ojos y después besa mis manos, mis mejillas, mi frente y labios, me susurra palabras cariñosas y dulces al oído, haciéndome sentir amado y muy feliz. Acaricia y besa mi cuerpo entero con devoción y hambre, mezclando la lujuria con el amor. Siento mi cuerpo cada vez más caliente y excitado por Kacchan, también a su vez puedo notar la excitación de él.
-Uh… Kacchan… Ha-Hazlo… -Murmuro apurado abriéndome más de piernas-
-Deku eres un fantasma lujurioso -Gruñe Kacchan mordisqueando mi hombro y cuello-
Siento como Kacchan se introduce en mi interior, consiguiendo que gima entre dolor y excitación, lo hace de forma lenta y cuidadosa para hacerme el menor daño posible. Momentos después de que me haya acostumbrado a él comienza a moverse lentamente en mí, se siente tan bien que enseguida me olvido del dolor y disfruto del momento. Sus movimientos van aumentando, mis gemidos cada vez son más fuertes al igual que los gruñidos de Kacchan, cierro mis ojos y siento una gran explosión en mí, luego Kacchan termina en mi interior.
Los dos estamos acostados en la gran cama, uno al lado del otro, mirándonos fijamente con Kacchan aún en mi interior.
-¿Me recuerdas, Deku?
-Lo siento… Siento haberte olvidado Kacchan… -Lloriqueo y me acerco más a él, escondiendo mi cabeza en su pecho, Kacchan me abraza-
-Es mi culpa, me fui demasiado tiempo…
Los recuerdos vienen a mí de forma fluida, situándose en mi mente de forma ordenada, como si siempre hubieran estado ahí. Algunas memorias son como fotografías borrosas, otras más importantes son nítidas como agua.
-Kacchan… ¿De verdad han pasado cien años?
-Si.
-Kacchan… has estado conmigo todo este tiempo… -Murmuro totalmente enamorado-
Kacchan acaricia mi cabeza y me abraza más a él, transmitiéndome su calor.
-¿Cuánto va a durar, Kacchan? El que podamos tocarnos… sentir tu calor… -Digo con tristeza-
-Hay que completar el hechizo, Deku… Y podré liberarte de tus ataduras a esta casa.
-¿Hechizo?
-Todo este tiempo que me he ido ha sido para buscar un hechizo que te libere, un hechizo para que vuelvas a la vida… -abro mis ojos de sobremanera totalmente sorprendido ¿Kacchan haría todo esfuerzo por mí? Seguro que ha sido peligroso y difícil- …prepárate, porque no podemos separarnos en un buen rato -Sonríe perverso y noto como su miembro vuelve a endurecerse dentro de mí, a su vez yo cada vez estoy más húmedo y excitado- hay que complementar el ritual, Deku.
-Tú estás disfrutando mucho de esto… -Murmuro sonrojado, aguanto los gemidos que amenazan con salir de mis labios-
-¿Ah? ¡Como si tu no disfrutaras fantasma lujurioso! -Dice Kacchan moviéndose más bruscamente, consiguiendo que gima más alto-
Kacchan comenzó a murmurar en un idioma que no podía reconocer, al principio no sentía nada en especial -aparte del placer que me daba Kacchan- hasta un par de rondas de sexo después, empecé a sentirme más liviano y además, también empecé a sentir hambre y sueño algo que como fantasma no sentí jamás.
-Kacchan… algo me está pasando… -Murmuro con cansancio, poco a poco mis ojos se cerraban y me iba durmiendo entre los fuertes brazos de Kacchan y su calor-
-Duerme Deku, cuando despiertes te explicaré todo. -Fue lo último que escuche antes de caer totalmente dormido-