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Mientras caminaba de regreso a su departamento, los pensamientos que le inundaban, no le daban una opción más clara para hacer las cosas bien.
Fue de visita a casa de su madre –el cual no quedaba lejos de su hogar–, por supuesto que ya sabía el porque quería hablar su madre con él; su hermano menor SeungKwan, era el próximo en casarse, y para su mala suerte, su progenitora quería conocer a su pareja, e ir a la ceremonia de su hermano, el cual sería dentro de dos semanas. No tenía ni idea de donde había sacado aquel argumento su madre, tampoco le respondió con una respuesta negativa.
SeokMin era maestro de literatura en una escuela privada, estaba en período de exámenes, y no tenía tiempo para buscarse una novia, o novio, lo que sea, lo mejor sería no ir a la boda de SeungKwan y buscar un buen pretexto.
Pero realmente no era una buena idea, intentar zafarse del gran día de su hermano. Toda su familia era rencorosa y podrían odiarlo por el resto de su vida.
Con frustración, sin saber que hacer, con su pie aventó una pequeña piedra, donde esta salió volando para luego pegar en una caja cerca de un callejón. Pudo seguir caminando sin poner atención, pero unos pequeños maullidos salieron a flote dentro de la caja.
Con pasos lentos se acercó más para volver a escuchar, movió con su pie la caja y otra vez los maullidos sonaron. Arriba de la caja había otras dos, no estaban pesadas pero podían hacer que el animalito se quedara sin oxígeno. Una vez echar aún lado las demás cajas, abrió con cuidado.
Un gatito de pelaje peludo y blanco con la punta de sus orejas un poco grises, se asomó por la orilla de la caja. No se veía más de diez meses, tenía unos largos bigotes y una nariz rosada, sus ojos eran de un color azulado. SeokMin puso atención a un collar que colgaba del cuello del gatito.
Enserio, éstas personas —Pensó con encono.
El felino no se veía que fuera de la calle, incluso adentro de la caja había una pequeña colchoneta enlodada, además estaba un poco sucio de sus patas y parte de su lomo.
El gatito maulló una vez más por la acaricia que SeokMin le obsequió, se frotó un poco más para sentir de la calidez de la palma del humano.
El maestro observó los iris del gatito con detenimiento.
No podía tener un gato en casa, era mucha responsabilidad, y además, tendría que dejar al felino solo en las mañanas y parte de la tarde.
Definitivamente no se lo quedaría.
—No puedo llevarte —otro delicado maullido se escuchó, el peludo gato buscaba su mano para intentar tener acaricias, solo hizo derretirlo de ternura.
De acuerdo, lo llevará.
Mientras pueda encontrar un lugar mejor con otra familia.
Tomó al gato entre sus manos, lo alzó para buscar y ver los genitales; pues debería investigar en Internet lo básico, ya que un macho es tan diferente que una hembra, y no es que nunca antes le habían llamado la atención estas mascotas domésticas, sólo que su madre nunca le dejó tener un animal en casa cuando era un niño.
Con sorpresa volvió a mirar el rostro del peludo, en realidad no parecía que tuviera en sus brazos a un macho. Los maullidos eran tan suaves y agudos, que analizando muy bien, podría decirse que era un linda hembra.
Cargó al gatito dentro de su chaqueta para que este no pasara frío de ida al departamento, no importaba si SeokMin salía sucio, al final, su prioridad ahora era que el felino llegara a casa sano y a salvo de cualquier peligro.
Por lo poco que pudo oír, este de inmediato ronroneo cuando fue pegado al pecho de aquel humano. SeokMin con ternura, emitió una pequeña risita por aquel sonido delicado.
Una vez dentro al departamento, de inmediato llevo al felino al baño. Lo puso en la tina y sacó el collar que estaba en su cuello; este era de piel de color rojo con un cascabel, no había más en la pieza, ninguna información que rescate por parte del animal.
Bañó al gatito sin ningún problema, se dio cuenta de que aquel animal era muy dócil, no hubo arañazos ni mordidas en sus manos.
Aquella situación le parecía especial, nunca estuvo tan encantado de tener compañía en un largo tiempo.
Sin embargo, aún le seguía dando vueltas las palabras que su madre demandó, ella le recalcó: «Deberás traer a tu pareja, no quiero que sea alguien sin modales. Si no sabe utilizar correctamente los cubiertos, que ni se acerque a la familia. Quiero verle en la reunión de compromiso. Soy una mujer ocupada, pero voy hacer un espacio en mi agenda para conocer al retoño, antes de la boda.»
Su madre era una persona bastante dominante y con gustos extravagantes, además de ser una mujer trabajadora. Era dueña de unos cuantos restaurantes elegantes y reconocidos; sin mencionar que su padre administraba y trabajaba en su propia cafetería como pastelero, este era más pacífico, con un aura bastante parecida a alguien que acompaña. Aún pareciese que la relación de sus padres era rara, ambos se amaban como nunca, y amaban a sus dos hermosos hijos.
Realmente su familia nunca tuvo deudas o nunca llegaron a bajos recursos económicos, jamás les faltó dinero. Más bien, les sobraba por la pequeña empresa que creo su progenitora, podría decirse que su hermano y él nacieron en una cuna de oro, pero el que sea descendiente de una familia con un elevado estado económico, su ideología jamás cambió respecto al hacer y ganar su propio dinero.
Desgraciadamente para él, SeungKwan se fue en una dirección diferente, se volvió un poco arrogante y un avaricioso. Cuando veía la pareja de su hermano, siempre se preguntaba así mismo el por qué un chico bastante atractivo y amable logró fijarse en SeungKwan, no era de ofender al menor, pero a pesar de que cambió su actitud, en realidad cada vez que hablaba con él nunca faltaba la mención de cosas caras o llenas de ambición.
Con una toalla vieja sin utilizar, frotó en el pelaje. Dejó al gatito en su cama y lo envolvió, cuando menos se lo espero éste tenía los ojos cerrados cuando regresó con un tazón lleno de leche.
— ¿Debería ponerte un nombre? —Se sentó en la orilla del colchón— No, no es buena idea. Podría llegar a encariñarme.
El felino dormía plácidamente, acarició en medio de las órbitas y tocó con su dedo índice la pequeña nariz rosada. En seguida el dulce ronroneo empezó de nuevo.
A pesar de negarse en ponerle un apodo, ya estaba eligiendo en un nombre de otro.
Vio por el ventanal un anuncio, el rostro de aquel modelo reconocido lo hizo hablar.
— Te parece Heechul.
Preguntó. Como si al animal no le hubiera gustado, negó con la cabeza por él.
—Lo sé, anticuado.
Su cabeza parecía una fabrica por una simple búsqueda de nombre, casi se veía así mismo sacar humo por las orejas. Su vista se enfocó en una revista que tenía en la canasta de basura, el título grande llamaba la atención, era de modas.
LightJune.
Es cierto, en una semana será junio.
LightJune.
June.
Lo estaba pensando mucho, el lindo felino no se iba a quedar mucho tiempo en el departamento. Ya era media noche, en unas horas debería estar preparado para dar clase en una escuela privada.
Abrió los ventanales y se acercó a la terraza, recargó su peso en el barandal y alzó la mirada. La luna estaba en su máximo esplendor; su luz probablemente, era capaz de iluminar a un obscuro callejón, las estrellas también hacían presencia con el brillo. Suspiró con la desdicha del sermón que se llevó por su madre.
No era fácil encontrar a una pareja en la actualidad, y menos en una semana.
—Universo, sé que nunca me escuchó cuando pedía de niño regalos, ¿es mucho pedir una pareja? —SeokMin jugó con las palabras, burlando del resplandor que carecía la luna. Pero no todo era mentira y bufones, en realidad la pregunta suplicó por sí sola sin el consentimiento de SeokMin.
Cuando cerró el ventanal, una estrella fugaz pasó al lado de la luna, apenas visible de ver.
SeokMin sacó una pequeña carcajada por lo demente que se llegó a escuchar, al pedirle al Universo un deseo vago.
Uno que jamás se cumplirá.
Se acostó en la cama y antes de apagar la luz de la mesa de noche, le dio las buenas noches al gatito: —Que bueno que eres un gato, ser un humano cansa demasiado. Duerme bien, Junie.
Arrastró al minino cerca de él, y acarició las orejas calientes.
Desvaneciendo la idea de buscar una pareja para llevarle a la boda de su hermano, fue cayendo en un profundo sueño.