Un Sauce Entre Las Estrellas (Bl 🌈 Relato Corto) by LadyBerrybell at Inkitt
Customize readability
Aa

Un sauce entre las estrellas (BL 🌈 Relato corto)

All Rights Reserved ©

Summary

Bajo el sauce fingieron ser príncipes de reinos enfrentados. Reyes de reinos opuestos. Bajo el sauce hablaron de todo lo que aprendían. Gilbert odiaba las matemáticas. Dalziel el lenguaje de las sombras. Bajo el sauce se volvieron casi adultos. Sus rechonchas caras pasaron a ser más afiladas en caso de uno y más suaves en el otro. Bajo el sauce, se enamoraron. ━━━━━━━━◇◆◇━━━━━━━━ (Portada provisional. Todas las imágenes incluidas en este texto son gratuitas o dibujos realizados por la autora).

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

No quiero decir adiĂłs.

—No llores. Te prometo que estarĂĄs bien. AlgĂșn dĂ­a todo el dolor que has padecido serĂĄ un simple eco en la oscuridad de tu corazĂłn. Porque las sombras siempre son necesarias para poder apreciar lo que en verdad importa. Te juro que sonreirĂĄs. BailarĂĄs a la luz de la luna con alguien a quien ames. EncontrarĂĄs hermosos los pequeños detalles del mundo. ObservarĂĄs las nubes y la lluvia; las hojas mecidas por el suave viento de verano y te acordarĂĄs ocasionalmente de mĂ­. A pesar de que ahora suelte tu mano, sĂ© que vivirĂĄs feliz.

La lluvia caía pesadamente sobre el tejado de su casa cuando Gilbert despertó de aquel sueño. La despedida todavía se percibía en la humedad de su raída almohada y en sus enmarañados cabellos rubios. Aquella grisåcea mañana no le brindaría la expresión dulce del muchacho que lo había acompañado desde que tenía memoria.

Se levantĂł y permaneciĂł sobre la vieja alfombra un buen rato. Su mano vendada toqueteĂł la ventana mientras su mirada se concentraba en el moratĂłn de su pierna izquierda sin pensar realmente en ello.

Los escalones de madera crujieron bajo su peso cuando descendiĂł hasta el rellano. Ya no volverĂ­a a tener una carrera hacia la cocina con su mejor amigo. Se empujaban el uno al otro, reĂ­an y charlaban sobre cualquier cosa.

A veces escuchaba sus pisadas antes de que pudiera verlo. La puerta se abrĂ­a y cerraba con suavidad cuando entraba en la habitaciĂłn.

En los momentos que tenĂ­a frĂ­o, sacaba una manta del armario para cubrir su desgarbado cuerpo.

Su abuelo estaba en el salĂłn; un lugar lleno de horrendos trofeos de caza, sofĂĄs tapizados en tonos lĂșgubres y nada mĂĄs que viejos clĂĄsicos para leer. Guardaba todo lo que consideraba infantil e inĂștil en un baĂșl. Los cuentos de hadas, el maquillaje y la ropa de su abuela que habĂ­a utilizado para bailar con su amigo en el jardĂ­n, las flores secas, las plumas, las conchas recogidas en el acantilado


DesviĂł la mirada y saliĂł al exterior. El porche de madera estaba empapado, la mecedora se movĂ­a con melancolĂ­a acunada por el viento. Se sentĂł en ella ignorando por completo la felicitaciĂłn de su abuelo.

Desde que cumplió catorce años, le dijeron que ya era demasiado grande como para imaginar a alguien. Los vecinos mal pensarían si continuaba comportåndose como un desquiciado. No tener amigos reales era un problema que se estaba volviendo serio y no podía seguir por el mismo camino.

Él se preguntaba cómo era posible que su amigo no fuese real. No recordaba haberlo imaginado. Un día simplemente estaba allí, al borde del río, contemplándolo con complicidad tras sus ojos de ámbar. Su cabello largo era una noche repleta de estrellas; si se acercaba lo suficiente podía verlas titilar. Se había presentado como Dalziel y le lanzó un montón de hojas secas de un modo juguetón.

A veces, vestĂ­a con ropa suave que le cosquilleaba cuando se tumbaban juntos a compartir confidencias. Otras, se envolvĂ­a en un manto nocturno que deshacĂ­a en volutas de humo.

Hoy cumplĂ­a diecisiete y su amigo habĂ­a decidido soltar su mano. QuizĂĄs por su propio bien. QuizĂĄs porque habĂ­a rozado sus labios mientras permanecĂ­an sentados en el alfeizar de su ventana, viendo la lluvia caer incesantemente.

Dalziel siempre le contaba historias del lugar en el que vivĂ­a y en aquel instante estaba hablando de un mar que se encontraba en un paraje perdido entre nubes color arce. DecĂ­a que le hubiera gustado traerle algĂșn pedazo de nimbo para que probase su sabor afrutado. Justo, habĂ­a comido una buena cantidad antes de venir a su lado.

Le sonriĂł como siempre hacĂ­a y su mano tropezĂł con la suya. Su brazo se rozĂł con la suave tela que vestĂ­a, su mirada se desviĂł hasta que probĂł el sabor de unos labios que no existĂ­an a ojos de los demĂĄs.

Para él era tan real.

Se levantĂł de la mecedora y echĂł a caminar bajo el aguacero. RodeĂł el edificio de madera desvencijada por el tiempo y la intemperie; anduvo hasta que se encontrĂł frente al sauce llorĂłn cuyas ramas acariciaban el rĂ­o que discurrĂ­a detrĂĄs de la casa. Las aguas circulaban con fuerza, arrastrando trozos de ramas y hojas del bosque cercano.

Bajo el sauce había llorado la muerte de todos sus seres queridos. Las manos de él habían acariciado su cabeza y tras eso lo abrazó en silencio durante horas.

Bajo el sauce fingieron ser prĂ­ncipes de reinos enfrentados. Reyes de reinos opuestos.

Conforme fueron creciendo, el enfrentamiento pasĂł a ser un amor prohibido. Dalziel era de otra raza y Gilbert un simple humano. Se divertĂ­an imaginando como sus familias odiaban la complicidad que tenĂ­an y urgĂ­an planes sobre unificar ambos mundos.

Bajo el sauce hablaron de todo lo que aprendĂ­an. Gilbert odiaba las matemĂĄticas. Dalziel el lenguaje de las sombras.

Bajo el sauce se volvieron casi adultos. Sus rechonchas caras pasaron a ser mĂĄs afiladas en caso de uno y mĂĄs suaves en el otro.

—No me importa si no eres real. No importa si solo eres un producto de mi imaginación. No puedo imaginar un futuro en el que no estás a mi lado. Yo
 —pronunció Gilbert, sabedor de que nadie estaba escuchando.

AcariciĂł las finas ramas del sauce antes de percatarse de lo que habĂ­a apoyado entre dos raĂ­ces.

Era el reloj de Dalziel. O al menos Ă©l decĂ­a que era un reloj, aunque no mostrase nĂșmeros. Lo recogiĂł con sumo cuidado, temiendo que se dispersase. Era redondo y pequeño; pasĂł los dedos por los extraños sĂ­mbolos que cubrĂ­an su tapa. ÂżTan loco estaba que podĂ­a llegar a percibir el tacto del metal?

—Yo te quiero.

El reloj emitiĂł un ligero brillo y se calentĂł en la palma de su mano.

La voz de Dalziel fue sedosa. En estos Ășltimos años se habĂ­a vuelto mucho mĂĄs grave que la suya.

—¿Por quĂ© me lo pones tan difĂ­cil? Tengo que dejarte marchar.

—Si eres fruto de mi imaginación, puedes quedarte tanto tiempo como quiera, ¿verdad? Deseo que te quedes. Si crecer significa olvidarte, no quiero hacerlo.

Dalziel se materializó frente a él. La ropa que llevaba era un exquisito traje similar al de un príncipe de los cuentos que mås le gustaba leer. Estaba a medias oculto por las hojas del sauce, las gotas de lluvia caían disimuladamente para hundirse en la tierra.

—Has dejado tu reloj atrĂĄs. SĂ© que tĂș tampoco quieres marcharte —insistiĂł Gilbert.

—Es mucho más complicado.

Empapado, sin discernir la realidad de su fantasĂ­a, Gilbert observĂł al chico que bajĂł su cabeza.

—No quiero tomar tu alma —admitió—. Cada vez que me tocas se acerca el momento en el que me lleve tu espíritu.

ApretĂł el reloj y apoyĂł su espalda en el tronco del ĂĄrbol.

—BĂ©same.

Dalziel posĂł su frente sobre la suya.

—Eres tan real —susurrĂł Gilbert—. QuĂ©date conmigo.

—No puedo.

—Entonces toma mi alma.

Él posó un delicado beso en su mejilla y sus pálidos dedos rozaron el mentón. Bajaron con suavidad por su cuello dejando un rastro lleno de electricidad; el vientre de Gilbert se calentó con el contacto.

En algĂșn lugar de su mente, el miedo a que su abuelo lo golpeara de nuevo por ser lo que denominaba “maricĂłn” hizo que se encogiese ligeramente.

—Tienes que vivir sin mĂ­ —musitĂł su estrella caĂ­da del cielo bajo aquel sauce—. SĂ© que puedes hacerlo.

—¿VolverĂ© a verte?

Dalziel apoyĂł la cabeza sobre el hueco entre el cuello y el hombro de Gilbert.

Sabía la respuesta. Se olvidaría de él. Como cualquier niño que se olvida de su amigo imaginario cuando llega el momento. Solo que Dalziel era mås que un amigo imaginario. Podía tocarlo. Quería besarlo. Anhelaba formar parte de su mundo.

Gilbert alzó la cabeza de Dalziel y tomó sus rojos labios. El frío se apoderó de su cuerpo en cuanto entreabrió la boca de él. Se estremeció cuando su aliento fue atrapado y su pecho fue apretado por el de Dalziel.

Un segundo. Un gemido suave saliĂł al enredar sus dedos en la sedosa melena.

Dos segundos. EmpezĂł a titiritar. Estaba frĂ­o. Helado.

Tres segundos. Los latidos de su corazĂłn se volvieron errĂĄticos.

Cuatro segundos. Dalziel se apartĂł con brusquedad.

—Gilbert —habló—, ojalá todo fuera diferente. Me encantaría poder ser humano.

—¿QuĂ© eres?

—Un príncipe demonio. —Elevó las comisuras de sus labios con aspecto melancólico—. O al menos así me llamáis aquí. ¿Sabes? Realmente he crecido contigo y me he
 Yo te
 No quiero que nada malo te suceda por mi culpa.

Se retirĂł a una distancia prudencial mientras Gilbert buscaba la manera de recuperar el aliento y llevar el mareo.

—Guarda siempre ese reloj, será la prueba de que alguna vez estuvimos juntos.

Comenzó a desvanecerse como si realmente no fuese mås que un simple sueño.

—¡No! ÂĄBuscarĂ© la manera de que estĂ©s a mi lado!

Los gritos de Gilbert fueron ahogados por el viento y la soledad.

Él no se olvidaría. Jamás. Recordaría que su primer amor había sido un hermoso príncipe.


Let LadyBerrybell know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

1

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Luna auf der Flucht

Grazia: Wirklich tolle Geschichte mit Klasse Charakter đŸ‘đŸ»

Read Now
 Mehrfach zurĂŒckgewiesene GefĂ€hrtin

Silvia: Sehr schön geschrieben, mit Spannung von Anfang bis Ende. Tolle Geschichte .

Read Now
A Blessing in Disguise

Roxann: This was an amazing book. The characters and plot were amazing and you are an awesome writer. Every book I have read by you is just amazing. I thank you and on to the next ❀

Read Now
My Blacksmith Savior

MoonlightN🌕: I absolutely love Sully. He's such a mature, patient, and understanding character—a complete green forest. 💚I love Sorsha too. She's strong, resilient, and easy to admire. They're a perfect match, and watching their relationship grow with patience, trust, and love was beautiful.The way their bond d...

Read Now
Half-Claimed

AlyKeller: I like this story, the cold hands stick with me. She wasn't that cold she was warm on her heart.She and her sister problems start in child hood her parents where not careful, one twins got it all.it's probalable the reason she was treat bad by her boyfriend and sister. I really like this story, espe...

Read Now
Off limits to fate, My Alpha, my sin

Linh: Love the emotional rollercoaster story! Made me tear up a few times. Happy ending!

Read Now
Ein Kuss fĂŒr den CEO

phelix21: Gesucht, leichte Kost fĂŒr zwischendurchGefunden, viel Wahrheit in jedem Kapitel!Jedes Kapitel mit einem Tagebucheintrag zu beenden ist ein schöner schreibtechnischer Kniff.

Read Now
Stadt der Alphas

schellerlinda: Ich wĂŒrde dieses Buch erwachsen empfehlen und es ist wirklich spannend.

Read Now
Luna de Verano - Die GefÀhrtin des Alphas (Band 1)

C.: Ich habe so oft herzhaft gelacht. Was fĂŒr eine tolle Geschichte. So schön geschrieben. So schön, flĂŒssig lesbar. Ich lieb‘s. Mir tun die Herren in der Geschichte fast leid, die Frauen sind reine Naturgewalten. Lustig, verschmitzt, offen, direkt. So schön. Danke fĂŒr diese Geschichte und das wir sie l...

Read Now