Las Crónicas Zeldrianas

Summary

El universo se desangra bajo el asedio de horrores incomprensibles. Zeldria, último bastión de orden en un cosmos moribundo, resiste sola contra la oscuridad. Desde el vacío exterior, los Kraangs desgarran la realidad con su avance implacable. Desde el interior, traidores y herejes corroen los cimientos de lo que aún se mantiene en pie. Cada victoria, apenas una prórroga antes del inevitable fin.Olvida todo esperanza para un futuro mejor, porque en el cruel y oscuro universo de las Crónicas Zeldrianas, solo hay muerte.

Genre
Scifi
Author
Alextrejo
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Capítulo 1: Voluntad Falsa

Hace ya tiempos olvidados. La tierra era habitada por cinco razas; humanos, hadas, gigantes, demonios y dioses. Cada raza era única a su manera, colaborando a la paz con sus inigualables habilidades mágicas, aunque tenían diferencia, nunca pasaba a ser un problema que no pudiera resolverse con el dialogo. este periodo fue descrito como un periodo de avances que nunca volverá a repetirse.

Hasta que estalló la Guerra Santa. Un conflicto que sumergió a todas las razas a una carnicería como ninguna otra en la historia. Fueron años de tragedias imborrables, pero finalmente los viles demonios fueron derrotados y expulsados a las oscuridades de la tierra para no ser vistos nuevamente. Con los demonios derrotados, la paz volvió a la tierra, llegando una nueva era de paz entre todas las razas triunfantes. Pero cuentan algunos, que los demonios regresarían y que nuevamente su oscuridad se esparciría por todos los rincones conocidos, purgando el mundo del pecado y que cualquiera que se oponga a su voluntad seria destruido.

Pergamino encontrado de la Era Caótica.



—Konoha, la aldea escondida entre las hojas. Hogar de los más grandes y talentosos ninjas que el mundo haya visto y vera. La Academia Shinobi, el lugar donde nacieron las mayores leyendas del mundo ninja, donde se les enseñaron a nunca a abandonar su deber como futuros ninjas. Por eso, si quieren se grandes ninjas algún día tienen que dar todo si mismo y nunca rendirse ante los desafíos que les ponga esta vida, ¿entendieron? —, las conmovedoras palabras eran recitadas por un hombre de piel morena, su atuendo era de una tela gruesa de color azul, y encima de este un chaleco verde con múltiples bolsillos compactos, y un extraño símbolo como un remolino de color rojo en la parte de la espada en a los costados de los hombros, junto también con unas sandalias azules que dejaban expuesto solo sus dedos. Este era Iruka Umino, Profesor e instructor de los futuros guerreros ninjas, los cuales estaban ya a nada de desmayarse por el sueño.

—bien ¿alguien tiene alguna pregunta? —, ningún alumno dijo nada, —*suspiro*bueno, entonces tomaremos una pequeña evaluación—, esta vez los jóvenes si reaccionaron con quejas. Pero justo antes de empezar, escucho topes en la puerta, abriéndola y viendo a un hombre con el mismo diseño de uniforme que el suyo, pero este con cicatrices en la cara y la cinta de metal cubriéndole el ojo izquierdo.

—hola Iruka, creo que encontré algo que te pertenece—, dijo el Shinobi, mientras sostenía del brazo a un pequeño niño, el cual Iruka conocía muy bien. Era Naruto Uzumaki, un pequeño niño de talvez seis años de edad, de piel ligeramente morena, cabello rubio y ojos azules. Iruka al ver al niño frunció la mirada y pregunto; —¿Qué hizo ahora? —, el ninja respondió; —ataco a unos guardias con piedras—, eso dejo sorprendido un poco a Iruka, aunque no era lo más grave que había hecho el niño rubio, el cual intentaba inútilmente zafarse del agarre del ninja. Iruka lo vio y le dijo a su semejante; —llévalo al aula de escritura, luego hablare con el—, el Shinobi obedeció y se llevó al niño donde indico Iruka, el cual se replanteo la misma pregunta que se hacía cuando Naruto era reprimido por alguna de sus bromas; —¿cuándo vas a madurar Naruto? —, ingresando nuevamente dentro del aula para continuar con su clase.


Ya luego de una hora, Iruka se encontraba frente a Naruto, quien no se atrevía a mirarlo, talvez por fastidio por casi siempre estar en esta misma situación. Con un suspiro, le pregunto; — Naruto ¿Por qué atacaste con piedras a los guardias?, —, el niño rubio vio a Iruka con el ceño fruncido y dijo; —me miraron feo—, la repuesta del niño le provoco otro suspiro de cansancio, no era la primera vez que pasaba algo así, —debes de dejar de hacer esas cosas Naruto, eso no hacen los ninjas — el niño con una mirada desafiante, le respondió; —yo no quiero ser un ninja, te lo dije muchas veces—, la respuesta del pequeño niño molesto a Iruka, pero se clamo y exclamo;—son órdenes del Hokage, no tienes elección—, viendo como el niño resignado agachaba la mirada, dio un suspiro, y le dijo; —hablaremos de esto en otro momento por ahora veta a casa y no vuelvas a hacer esas tonterías —, con eso dicho, Iruka vio como el niño se retiraba del aula, no antes de decirle unas palabras a Iruka; —los odio—.


Ya de noche, Naruto regreso a casa. Era un edificio en casi mal estado y con una infraestructura precaria, al entrar a su departamento, el lugar estaba repleto de basura y de suciedad, parecía casi abandonado. Para Naruto el aspecto de su hogar no era de gran importancia, solo saco de su armario una capucha negra, colocándosela, y llevándose una pequeña mochila consigo, saliendo nuevamente del departamento, dando una exhalación profunda, pronunciando para sí mismo; —llego el momento —, tirando al suelo la llave de su departamento y colocándose la capucha negra sobre la cabeza, empezando a saltar sobre los techos de las casas.



Después de la charla en la academia, Iruka se dirigía hacia la oficina del Hokage, todavía pensando en la conversación que tuvo con Naruto. llegando después de unos minutos a la oficina del Hokage y golpeando suavemente la puerta, seguido de un “pase” del otro lado, viéndolo por fin. Hiruzen Sarutobi, el honorable tercer Hokage de la aldea escondida entre las hojas, un anciano que desprendía un aura de sabiduría y seriedad, vio a Iruka y dijo; —hola Iruka—, saludo cortésmente el anciano, a lo que Iruka saludo de la misma forma, —buenas noches Hokage, le traigo los avances de los estudiantes—, Iruka le entrego los papeles al anciano, viendo como los revisaba uno por uno, — gracias, ¿y cómo va Naruto, ha progresado en su entrenamiento? —, pregunto el Hokage en tono más personal.

Iruka cambio su expresión al oír ese nombre, aunque la intentaba disimular con una máscara de seriedad, respondió; —Naruto no ha demostrado un aumento significativo en las evaluaciones, incluso en algunas áreas ha bajado su rendimiento—, el Hokage noto un tono de molestia cuando se refería al niño, preguntándole; —Iruka, ¿qué sientes cuando estas cerca de Naruto? —, la pregunta del viejo líder dejo a Iruka desorientado por un momento, pensado una respuesta clara, respondió; —Para serle honesto, siento lastima por él. Pero también no soporto tenerlo cerca, cada vez que lo veo, cada vez que veo su rostro, recuerdo el día que ese monstruo ataco la aldea—, el Hokage comprendía ese sentimiento, por eso colocando suavemente su mano en el hombro del ninja, dijo; —Iruka, Naruto no es ese monstruo, no tiene ninguna responsabilidad de las muertes de esa noche —, Hiruzen empatizaba con los sentimientos de dolor de Iruka, no había sido el único que sufrió una pérdida importante.

—esa noche fue una tragedia, una que nunca podremos olvidar lamentablemente. Muchos dieron sus vidas para que podamos seguir aquí; el Cuarto, su esposa, mi esposa, tus padres y muchos otros valientes que dieron todo por esta aldea. Por eso, no podemos dejar que el odio nuble nuestro juicio. El zorro fue vencido, pero nuestros enemigos siguen esperando el momento perfecto para eliminarnos, y lo único que nos puede defender ahora es Naruto—, la mención de Naruto confundió a Iruka, —¿Naruto? ¿defendernos? —, ni él podía imaginar algo así.

Había sido maestro de Naruto durante años, y solo vio en el niño apenas el nivel promedio para ser aspirante a ninja, sino fuera el Hokage le habría dicho que era muy ingenuo por creer en el niño, —no deseo sonar irrespetuoso, pero no creo que Naruto pueda defendernos. Usted sabe que apenas supera lo requerido para ser un Shinobi, siéndole sincero, si logra graduarse de la academia, no creo se pueda aspira más que al nivel genin—, Hiruzen retiro su mano del hombro de Iruka y dio un suspiro, conservando su carácter calmado.

—sí, tienes razón, Naruto no ha dado señales del avance deseado en la academia. Por eso es necesario entrenarlo de una manera diferente —, Iruka no entendía a lo que se refería su líder, — disculpe, ¿a qué se refiere con eso? —, a lo que el Hokage le respondió; — pondré a Naruto bajo la tutela de un ninja capacitado y de confianza. No podemos perder más el tiempo con métodos que no dan resultados, debemos entrenar a Naruto para enfrentar lo que hay afuera, por su seguridad, y de la nuestra. Espero que estés de acuerdo—, Iruka se quedó quieto por unos segundos, viendo por la ventana a la aldea de la hoja, la aldea por la que muchos habían dado sus vidas, exclamando; — si es lo mejor para la aldea, no me opondré—, tenía sus quejas sobre la propuesta del Hokage. Pero si beneficiaria a la Hoja entonces no se opondría. Solo importa el bienestar de la aldea. Para un ninja eso es lo único que importa.


—Por los dioses, ya no soporto el sueño—, dijo un Shinobi a su compañero, — oye Yazuke, ¿a qué hora empieza el próximo turno? —, Yazuke, su compañero, quien estaba a lado suyo lo miro con leves señales de sueño, para decirle; —creo que en unos minutos—, ambos eran los guardias de la puerta sur de Konoha, estaban frente a las enormes puertas de madera, cuidando de que nadie cruce sin permiso.

Yazuke, aun con un poco de sueño, miro a su compañero, — oye Kenzo, ¿quieres ir a beber algo después? —, Kenzo estiro los brazos y dijo; —no gracias, mi mujer me está esperando—, causando que su compañero se ría de él, —tu mujer sí que te tiene a sus pies, bueno entonces...*golpe*—, no pudo terminar lo que iba a decir por una pequeña roca que lo golpeo en la cabeza a él y a su compañero.

Ambos guardias vieron por donde habían venido las rocas, y lo vieron, —¡Hola amigos! — dijo Naruto con una gran sonrisa, causando que ambos guardias lo miraran de manera hostil, —¡¿otra vez tú?!— dijo Yazuke molesto, —¿Qué quieres Naruto? —, dijo esta vez Kenzo, —bueno, no tenía sueño, y los vi a ustedes y pensé en molestarlos un poco, así que síganme—, dijo el niño para empezar a saltar sobre los arboles alejándose de los ninjas en la puerta, los cuales hicieron lo mismo y fueron por el niño, dejando la entrada sin nadie quien la vigilé.


Hiruzen disfrutaba del humo de su pipa en uno de sus momentos de tranquilidad en su oficina, después de revisar una casi infinita cantidad de documentos, hasta que escucho ligeros golpes en la puerta, con un suspiro cansado, se acomodó para verse más serio y con un tono ligeramente fuerte, dijo; —adelante—, la puerta se abrió y entro un hombre de gran altura, de rasgos finos y a la vez masculinos, resaltándose con las más elegantes vestimentas que había visto en su vida, una imagen inigualable a la vista para cualquiera y que solo una persona en todo el territorio podía darse esos lujos, era el mensajero del señor Feudal del País del Fuego, el cual hizo una reverencia en señal de respeto al líder de la aldea. El Hokage ya lo conocía desde hace tiempo, preguntándole; —¿en qué le puedo ayudar? —, el mensajero, con la cabeza en alto dijo; —Lord Hokage, el Señor Feudal solicita el envío de más efectivos al sur del País del Fuego—, las palabras del mensajero hicieron que el anciano inhalara otra ronda de humo, —mande mil efectivos hace cinco meses, ¿Qué les paso? —, el mensajero le respondió; —están muertos señor, sus cuerpos fueron encontrados en un bosque cerca de un poblado que fue saqueado—, el mensajero ni se inmutó ante sus palabras, las cuales si afectaron al Hokage.

la sorpresa de esa noticia se apodero de su rostro por unos segundos, reposando su espalda con la de su silla, tratando de procesar y ser profesional, pregunto; —¿Cuántos efectivos solicita? —, el mensajero le entrego un pergamino de diseño glamoroso, el cual tenía todos los detalles de la petición del Señor Feudal, —el Señor Feudal solicita los servicios de 3 mil de sus mejores activos—, Hiruzen examino a detalle el pergamino, lo único que pedía era su firma de aprobación, pero quería saber algo antes; —¿saben algo sobre los atacantes? —, el mensajero lo confirmo, —solo que atacaron aparentemente en la noche, y se llevaron a todos los niños varones de las aldeas costeras. También las mujeres y niñas que dejaron escapar, contaron que vestían armaduras que nunca antes habían visto, que tenían ojos como el fuego, y que solo mataron a los hombres adultos—, Hiruzen no quiso saber mas y firmo el pergamino, devolviéndoselo al mensajero, —cuídese en su viaje de regreso—, el mensajero hizo una reverencia y se retiró de su oficina.

El anciano regreso su mirada a la ventana, aunque su mente se encontraba divagando sobre el tipo de amenaza que se encontraba en el sur, y que debía de ser una muy grave para exigir tal pedido del líder de su país. El Hokage miro por la ventana al enorme cielo nocturno, con sus infinitas luces que la adornaban, recordando momentos tanto malos como buenos de su vida, como el reciente pedido de su líder, y solo pudo pensar en los miles que murieron y los otros miles que estaban por irse probablemente por el mismo camino, sintiendo el peso de todas esas muertes, solo pudo susurrar unas palabras de consuelo para sí mismo; —que los dioses me ayuden—.


—Ese niño puede ser un tonto, pero sabe escabullirse— dijo Kenzo mirando con cautela los árboles que cubrían el campo de entrenamiento donde se encontraban, tratando de localizar a Naruto, —¿dónde demonios esta ese mocoso? — exclamo irritado Yazuke mientras verificaba al igual que su compañero. Ambos habían seguido el rastro del niño hasta ese punto, pero no lo encontraron.

—¿crees que siga por aquí? —, pregunto Kenzo, siendo ignorado por Yazuke, —por ahí, escucho algo—, dijo su compañero dándole indicaciones a Kenzo para emboscar por sorpresa a quien creía que era Naruto. ambos coordinaron un buen ataque sorpresa sobre la ubicación de donde venía el ruido, siendo unos arbustos. Los dos guardias no lo pensaron dos veces y saltaron directamente sobre el arbusto para seguidamente observar como una gigantesca cantidad de alambre tácticos se enrollaban en sus cuerpos, inmovilizándolos desde los pies hasta los hombros, para luego sentir que el suelo se empezaba a hundir, cayendo en una pequeña fosa estrecha, impidiendo la movilidad casi por completo, —vaya, si funciono—, dijo Naruto entre leves risas y mirándolos desde arriba del agujero.

Yazuke, irritado solo pudo bajo la cabeza junto con un suspiro de molestia, —una trampa, debí suponerlo—, dijo molesto el guardia por no prevenir algo tan obvio, notando también que Naruto tenía una capa negra y una mochila, —oye ¿Por qué ese atuendo? —, Naruto le respondió; —me voy de la aldea—, la respuesta dejo a ambos guardias congelados por un segundo, —¿Qué? ¿acaso es una de tus bromas? —, pregunto Kenzo esperanzado de que fuera otra de las tontas bromas del niño rubio, dándose cuenta por el rostro enojado del niño que no lo era, —me canse de esta aldea y me canse de ustedes, por eso me largo—, ambos guardias se quedaron callados por las palabras de Naruto por un segundo, solo para después reírse— ¿Qué es tan gracioso? —, dijo Naruto molesto por no ser tomado enserio, como siempre.

Yazuke dejo de reírse y le respondió, —¿crees que afuera es mejor?, no sabes lo horrible que es el mundo exterior, y más cuando estas solo, vas a morir hay afuera —, Naruto pensaba que quieran persuadirlo a no irse , pero solo era para ganar tiempo, al menos hasta que lleguen sus relevos en la puerta, ambos conocían el decreto que impuso el Hokage, por ningún motivo podía dejar que ese niño se fuera, —tiene razón, afuera es un infierno, las aldeas Shinobi son los lugares más seguros del mundo, no tienes idea de cuantas personas quisieran estar en tu lugar—, decía intentando sutilmente liberarse de los alambres, fracasando en el intento.

Naruto no dijo nada por unos segundos, para luego responderles a los dos guardias; —entonces, pueden darle mi lugar a otro, yo no lo quiero— la determinación en el rostro del niño, hizo que Yazuke entrara en pánico, —¡espera Naruto, podemos hablarlo, solo déjanos salir y te ayudaremos, ¿qué dices? —, Naruto solo se inclinó, y les pegunto una cosa; —¿lo juran? —, Yazuke le respondió de inmediato, —si, por la voluntad del fuego, lo juramos, solo déjanos salir te prometemos que todo va a mejorar—, Naruto solo los vio en ese agujero y les dijo; —no les creo —, esas últimas palabras dejo congelados al dúo de guardias, viendo como el niño se iba, dejándolos en ese agujero mientras salía del bosque.

—¡espera Naruto! ¡Vuelve aquí! ¡Naruto! —, gritaba con rabia el Yazuke intentando inútilmente escapar con más fuerza de la trampa y atrapar al niño, —seremos la burla de todos por esto— su compañero por otro lado estaba más preocupado por la sanción que recibirían por incumplir su labor, sin mencionar las burlas de sus compañeros por ser vencidos por un niño.

Luego de unos minutos, Naruto salió del campo de entrenamiento, abriendo ligeramente las enormes puertas de la entrada de la aldea, pasando por un pequeño espacio, quedándose estático frente al bosque que rodeaba a Konoha, mientras dirigía sus ojos devuelta la entrada. La duda lo carcomía más que nunca, no sabía porque sentía una rara inquietud, dirigiendo su mirada al bosque frente a él, dando un último respiro y salto por los árboles, moviéndose con fluidez entre el bosque que rodeaba su ahora antiguo hogar, perdiéndose entre la oscuridad con cada salto, dejando solo el silencioso sonido del aire moviendo las hojas de los árboles.

continuara...