Juju cortos

Summary

Historias cortas, unas independientes y otras relacionadas. Historias SukuFushi, ItaFushi, SukuIta, ItaSuku, SatoSugu, un poco de todo.

Genre
Fantasy
Author
Rebekab18
Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

Tatuajes

Fukuma Mizushi, es el estudio de tatuajes más famoso de Tokio. Parece un templo budista, pero está decorado con calaveras de toros, la entrada parece una boca de un demonio abierta y dentro todo es oscuro, apenas iluminado con algunas luces tenues. Muchas celebridades han ido para tatuarse, no solamente actores o cantantes, también Yakuzas y políticos. Su lista de espera es de más de dos años y el costó de sus tatuajes supera el salario de un mes de un trabajador normal.

El dueño es Ryomen Sukuna, y todo lo conocen por su apodo Rey de las Maldiciones. Pocos han sido los afortunados de verlo y ser tatuados por su mano, ya que es casi imposible de pagar y tiene que ser porque él lo decida o le parezca interesante el tatuaje o la persona.

Y esa noche, sucede justamente aquello.

Megumi había salido de fiesta con sus amigos -fue idea de Itadori y de Kugisaki, como de costumbre- y le habían arrastrado a muchas discotecas, terminó animandose y tomándose unos tragos de más.

-¡Muy bien Megumi, empieza a soltarte, diviértete y disfruta de tu libertad! -Había dicho Kugisaki-

-¡Eso es, ese imbécil no te merece, estás mejor sin él! -Le siguió Itadori-

Hace tres días su novio le había engañado con uno de sus amigos en su propio apartamento. Él llego a casa antes del trabajo y les pilló por sorpresa en el sofá. Lo peor fue que su novio ni si quiera intento disculparse, solamente dijo que…

Oh, Megumi… No esperaba que llegarás antes.

Megumi se fue, llamó a Itadori para quedarse en su apartamento por unos días, que lo comparte con Kugisaki mientras ambos siguen estudiando en la Universidad. Megumi les contó lo sucedido y ellos casi van para matarlo. Al día siguiente Megumi fue para hacer sus maletas -el apartamento no era de él, solo lo compartía con su novio, así que se iría con Kugisaki e Itadori- y ahí su novio le dijo lo siguiente…

¿Acaso no esperabas algo así? ¡Eres alguien muy distante! Nunca quieres hacerlo, y cuando lo hacemos eres insípido… Me aburro contigo y necesitaba desfogarme.

Así que tras un día totalmente deprimido en el sofá de sus dos mejores amigos, estos decidieron sacarlo de fiesta por Shibuya. Pero en algún punto de la noche se separó de ellos… Demasiado borracho Megumi deambuló por la zona y se encontró con un templo budista.

-Quizás pueda entrar para rezar… rezar para que ese maldito se muera en terribles circunstancias. -Megumi entra tropezando, por suerte está abierto y no hay nadie- esté templo se ve un poco raro por dentro… Tiene un ordenador… ¿Se habrán modernizado?

Avanza sin contemplar el letrero de “estudio de tatuajes” y los diplomas que hay del lugar en la entrada, ya que se dirige al falso altar que han hecho para dar ambiente al lugar.

Megumi se sienta en pose de loto y cierra sus ojos, pero todo le da vueltas y termina vomitando en el piso.

-Más te vale limpiar eso, mocoso.

Una voz potente y dura resuena en el lugar, Megumi alza la vista y se encuentra a un hombre con ropa totalmente negra, con sus musculosos brazos descubiertos y con tatuajes a la vista. Rostro afilado y apuesto, con tatuajes también. Su cabello peinado hacia atrás y de un color parecido al de Itadori…

-¿Eres el sacerdote del templo? -Pregunta Megumi confundido- pareces más bien un demonio…

-¿Ah, si? -El sujeto sonríe de forma torcida, luego se pone en cuclillas a la altura de Megumi- Estás borracho, te llamaré un taxi.

-¡E-espera! -Megumi se pone en pie, tambaleándose, el hombre ante él lo imita y queda de pie también, pero le saca un par de cabezas de altura- ¿Qué es este sitio?

-Es mi estudio de tatuajes. -Le responde tranquilamente, con las manos en los bolsillos de su pantalón-

-¡Bien, quiero un tatuaje! -Dice Megumi decidido- tengo… uhm… -Rebusca en sus bolsillos- ¡Cinco mil yenes*!

-Es tarde y tú estás borracho. -Dice el hombre, pero Megumi se niega-

-No, no, no… él dice que soy aburrido… ¡Pues he salido, he bebido, he bailado y.. y.. pienso hacerme un tatuaje! -Murmura divagando, el hombre solamente lo mira divertido- ¡Es una venganza, por favor, hazme un tatuaje!

-¿Una venganza? ¿Tu novia te ha engañado o algo?

-Mi novio… ¡Ex! Mi ex novio… ¡Si, me ha engañado con un amigo! ¡En mi casa! -Explica Megumi- y luego… ¡Ha dicho que soy aburrido en la cama! -Estando sobrio jamás diría algo así en voz alta a un desconocido, pero cuando tomaba su quinto chupito de Jaggermaster su cordura se fue al caño-

-Es terrible, mocoso. Pero no te voy a…

Megumi ya ha empezado a quitarse su camisa sin pudor alguno -estando cuerdo jamás haría algo así- y después le pone el dinero en la mano al hombre, le mira fijamente y dice con voz más seria.

-Por favor… quiero olvidar… -Susurra-

-Está bien. Luego no quiero oír quejas, mocoso.

-¡Yupi! -Megumi sonríe ampliamente-

-Acompáñame.

El hombre lo guía a una sala privada dónde lo hace tumbarse sobre la camilla, empieza a prepararse poniéndose unos guantes y una mascarilla negras. Megumi observa como empieza a preparar los utensilios y la tinta negra.

-¿Tienes algo en mente, mocoso?

-Mmm no -Megumi niega con la cabeza- haz lo que quieras… Lo que sea por el dinero que te di.

Sukuna lleva una hora tatuando al chico, en ningún momento se ha quejado o ha dicho algo más. Lo encontró totalmente borracho, sentado ante el falso altar que propuso poner Uraume para dar el pego de ser un templo budista. Luego le vomitó el piso, le contó su vida personal y le dio cinco mil yenes para que le tatuara lo que él quisiera… Si supiera que por ese dinero no mueve ni un dedo… Pero el chico le ha resultado interesante, y también guapo.

Siguen durante una hora más, el chico parece haberse dormido y se ve muy bonito así… Con sus largas pestañas acariciando sus pómulos, su cabello cayendo desordenado sobre su rostro…

Sukuna termina de tatuarlo. Lo deja descansar.

-Ahora tendré que limpiar vomito… -Dice con asco-

Megumi despierta lentamente, le duele la cabeza y su cuello, no sabe dónde está. Se levanta de golpe y mira a su alrededor. Es una habitación pequeña, está en una cama y apenas hay un par de muebles.

-Mierda… me secuestraron anoche… -Murmura con miedo. Se levanta para salir de la habitación, y cuando toca el pomo de la puerta nota el brazo agarrotado. Se fija en que está envuelto en plástico- ¿Qué mierda…?

La puerta se abre y sale para encontrarse que está en una especie de templo budista moderno y algo oscuro.

-¿Me metí en una secta demoniaca anoche?

-Casi.

La voz profunda y grave lo sobresalta. Un hombre aparece, lleva una camiseta negra de tirantes y unos pantalones bombachos blancos, tiene tatuajes y es… guapísimo. Megumi no tiene ni idea de qué hizo anoche…

-Anoche apareciste aquí pensando en que es un templo o algo así. Vomitaste en mi piso. Después me hablaste de tu frustrante vida sexual. Me pediste un tatuaje. Lo hice. Te dormiste. Fin de la historia. -Explica el desconocido-

-Oh dios mio… oh dios mio… no, no, no… -Megumi entonces se fija en su brazo, aquí hay mejor luz que en la habitación anterior, pero entonces se queda viendo fijamente su brazo izquierdo…- vaya… está genial… -Murmura sorprendido- es… increíble, ¿yo te pedí esto?

-Me dijiste que hiciera lo que quisiera con el dinero que me diste.

-¡Imposible, no tengo tanto dinero!

-Es mi estudio y yo decido a quién tatuar y por cuánto. -Dice él- mi nombre es Ryomen Sukuna, ¿Cómo te llamas, mocoso?

-Espera… has dicho… -Megumi recuerda vagamente una conversación de sus amigos hablando sobre un famoso tatuador de Tokio, también algo ha visto en las redes sociales- dios mio… -Se empieza a sonrojar- ¡Lo siento! -Hace una leve reverencia- mi nombre es Fushiguro Megumi.

-¿Te gusta el tatuaje, Fushiguro Megumi? -Pregunta, acercándose peligrosamente, Megumi se sonroja más al tenerlo más cerca. Mira su tatuaje y después a Sukuna-

-Si… mucho… -Murmura- pero, ¿Qu-qué significa?

Sukuna sonríe y se acerca, coge suavemente su brazo y con su dedo pasa por encima de las finas líneas de tatuaje. Megumi siente un cosquilleo en su cuerpo al ser tocado por él.

-Esos lobos que ves ahí, son los Lobos de Jade, uno blanco y otro negro. Simbolizan la resistencia, el poder y la grandeza. Son perros divinos, podrían ser tus guardianes, para que no vuelvas a encontrarte a un patán como tu ex… Los he rodeado de rosas, algunas sombras… una luna…

Megumi puede ver patrones de símbolos extraños, los mismo que tiene Sukuna en su rostro. Le ha tatuado su mismo patrón.

-Me encanta… -Murmura, dejando que Sukuna sostenga su brazo- su-supongo que no vale cinco mil yenes… te lo pagaré. Quizás tarde un poco.

-Podrías pagármelo ahora mismo. -Sukuna le sonríe travieso. Megumi por un momento contiene el aire en sus pulmones y se sonroja ante la idea que cruza por su mente- desayunando conmigo.

-Oh… -Megumi siente una leve decepción-

-¿En qué pensabas, Megumi?

-¡Nada, vayamos a desayunar, yo invito!

Han pasado tres meses, Megumi ahora vive con Sukuna en su apartamento en el centro de Tokio. Cuando su relación se hizo pública Megumi se convirtió en una celebridad, todo el mundo hablaba de ellos. De cómo alguien tan huraño y con aspecto siniestro como Sukuna está saliendo con alguien que tiene cara de ángel.

Megumi llega a Fukuma Mizuhi. Lleva una camiseta de manga corta que deja ver perfectamente su brazo tatuado, que está perfectamente curado y hasta repasado un par de veces para perfeccionarlo. Sus amigos le suplicaron que le pidiera a su novio que les tatuara gratis y les colará en su lista, pero Megumi les ha dicho que si quieren deben esperar y pagar el precio.

-¡Buenos días, Uraume! -Megumi saluda al chico que es la mano derecha de Sukuna en el estudio, a veces está en la recepción y otras tatúa o hace piercings-

-Buenos días, Fushiguro ¿estás preparado?

-Estoy nervioso…

-El maestro Sukuna me ha contado que ni si quiera te quejaste con tu primer tatuaje. Y es grande. -Uraume observa el brazo de Megumi- un piercing no será nada para ti.

-¡Estaba borracho! -Se sonroja Megumi-

-Megumi… -Sukuna aparece, como siempre se le ve muy atractivo con su ropa negra y ceñida, enseñando sus tatuajes y músculos- ven. -Se cogen de la mano y Sukuna le guía a una habitación privada, lo sienta en la camilla y empieza a prepararse-

-¿Duele?

-¿Te preocupas por un piercing y no por un tatuaje?

-Repito, estaba borracho…

-No debes preocuparte, yo cuido de ti.

Megumi se sonroja y se deja hacer. Sukuna prepara la aguja y después se acerca a Megumi.

-Abre tu boca para mí, Megumi… -Habla con voz ronca, y Megumi siente que es muy caliente- así… no tengas miedo, mi precioso Megumi… -Agarra su lengua con cuidado y después introduce la aguja junto con el piercing- listo.

Hay algunas lágrimas en los ojos de Megumi, que Sukuna limpia con cuidado.

-Auu… -Megumi toca su boca- sí que duele.

-Tu lo quisiste. -Le sonríe Sukuna. Megumi está por coger su cartera, pero Sukuna lo detiene- no me pagues.

-¡Sukuna! -Se queja Megumi- ya fue mucho el tatuaje…

-No, Megumi, no quiero que me pagues con dinero. Dentro de cinco días cuando se te cure… me pagarás con tu boca. -Sonríe perverso, Megumi se sonroja y siente derretirse ante sus palabras-

Aquello que le dijo su ex antes de romper ya se le ha olvidado en esos tres meses, en ese tiempo Sukuna se ha asegurado de que no dude de sí mismo y de su atractivo. Incluso con él se ha animado a probar más cosas y no pasa una noche dónde no lo terminan haciendo.

-Prepárate… -Le sonríe Megumi retador-

*Cinco mil yenes equivalen a veintinueve euros aproximadamente.

Next Chapter