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ใ คใ คใ คใ คใ คใ ค. PRรLOGO
โ FRAGMENTO DE LA BIBLIA DE OFIUCO.
Logan Fletcher fue llamado bendecido. Nadie recuerda quiรฉn pronunciรณ la palabra por primera vez, pero se repitiรณ lo suficiente como para convertirse en verdad.
Cabello blanco, ojos blancos, un cuerpo que nunca enfermaba y una mente que aprendรญa con una facilidad casi insultante. En un pueblo que apenas sobrevivรญa, eso bastรณ para elevarlo por encima del resto. Los creyentes decรญan que los dioses habรญan descendido para tocar el vientre de su madre, y nadie se molestรณ en contradecirlos. Al fin y al cabo, explicaba demasiado bien por quรฉ un hijo de un armero y una ama de casa a habรญa nacido con todo a su favor.
El pueblo comenzรณ a llamarlo Santo, sin que siquiera alcanzara a elegir otro nombre.
Sus padres se esmeraron en cuidarlo y entrenarlo al ver su potencial, y la iglesia lo acogiรณ con entusiasmo. Lo educaron, lo rodearon de palabras como gracia, designio y deber. Logan escuchaba. Aprendรญa. Creรญa.
Creer era fรกcil cuando cada dรญa parecรญa confirmar que el mundo estaba de tu lado.
โโTodo esto se lo debes a los dioses โโle repetรญa su madre, acariciando su cabello al apagar la vela tras la oraciรณn nocturna.
Logan asentรญa. No por humildad, sino por convicciรณn. Si no fuera por ellos, pensaba, no serรญa nada. Sabรญa que tenรญa lo que tenรญa gracias al alabado toque divino.
Su nombre se expandiรณ por el territorio inglรฉs de boca en boca, historia en historia. Su popularidad fue tal que, a los 18, fue enviado inmediatamente al combate contra los Americanos que buscaban independencia, y regresaba victorioso tantas veces como luchaba.
Nunca se preguntรณ si querรญa hacerlo. Para entonces, ya no importaba.
Los pueblerinos lo adoraban. Su nombre cruzรณ fronteras. La prosperidad siguiรณ a su sombra, y a su pueblo en consecuencia. Logan caminaba entre la gente, sonreรญa, ayudaba, cumplรญa. Era exactamente el tipo de humano que los dioses decรญan querer.
Y durante mucho tiempo, รฉl tambiรฉn lo pensรณ.
Los textos dicen que fue amado. No dicen cuรกnto de ese amor dependรญa de que siguiera siendo รบtil.
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Mucho despuรฉs, cuando ya no quedaba nadie vivo que recordara ni su rostro ni su nombre humano, el dios de la constelaciรณn de Ofiuco observaba la Tierra en silencio.
Era una divinidad joven y mutifacรฉtica en comparaciรณn con las otras, poderosa, pero convenientemente olvidada. Todos saben que si fuera mรกs reconocido y alabado, su poder aumentarรญa; sin embargo, por alguna razรณn que sรณlo รฉl conoce, se ha mantenido en descanso por ya varias dรฉcadas. Su acompaรฑamiento eran las pobres y dรฉbiles divinidades caรญdas, o aquellas que perdieron gran parte de sus habilidades. Se la pasaba solo, casualmente intercambiaba una o dos palabras con otros seres que no fueran sus sombras o creaciones con egos.
Las otras constelaciones preferรญan asรญ las cosas. Un dios, en especial de su calibre, inactivo era un problema menos. Por eso lo visitaban con regalos inรบtiles y relatos cuidadosamente editados a su beneficio. Por eso celebraban su retiro: significaba mรกs control y libertad para ellos, un enemigo menos.
Ofiuco sabรญa que eran medias verdades y presentes vacรญos, pero no discutรญa. Hace mucho habรญa perdido el interรฉs de hacerlo.
โโLlevas varios minutos mirando la Tierra โโcomentรณ la diosa sentada a su lado, con una sonrisa demasiado ensayadaโโ. Eso no es comรบn en ti.
รl no respondiรณ de inmediato. Sus ojos blancos seguรญan fijos en el mundo que habรญa decidido abandonar.
โโObservo โโdijo al final. Corto.
Aquarius fingiรณ tranquilidad ante la falta de contenido, pero no insistiรณ. Pasando los aรฑos comprendiรณ que Ofiuco no explicaba nada que realmente importara. Aclara su garganta tosiendo y, siendo encantadora, cruza sus piernas en el asiento.
โโยฟAlguien ha llamado tu atenciรณn, serpiente? โโella muestra los dientes, ladeando la cabezaโโ. Tienes los ojos de alguien que ha encontrado algo.
Era posible visualizar el destello de travesura en los iris de la Diosa, incluso por el rabillo del ojo. Ofiuco, con sus cejas fruncidas que lo hacรญan parecer enojado o serio naturalmente, no iba a contestarle a Aquarius, no era idiota.
โโHan aparecido demasiadas anomalรญas โโcontinuรณ รฉl, con tono planoโโ. Bastardos. Calamidades. La Civilizaciรณn Perdida. Los humanos no van a sobrevivir.
โโSiempre lo hacen โโreplicรณ ella, suaveโโ. Con la ayuda correcta, como solemos hacer.
Ofiuco ladeรณ apenas la cabeza. Ayuda. Esa palabra siempre sonaba distinta en boca de otros dioses.
โโSi el peligro aumenta โโdijoโโ, tendrรฉ que intervenir. Son mi responsabilidad.
Aquarius sintiรณ un frรญo incรณmodo recorrerle la espalda. No porque รฉl sonara furioso, sino porque sonaba cansado. Aquarius por un momento observa peligrar sus planes y respaldos, pero pronto una idea se asomรณ por su mente y le fue inevitable torcer las puntas de sus labios hacia arriba.
โโNo serรก necesario โโdijo al fin, con rapidezโโ. Nosotros nos encargaremos.
Asรญ nacieron los Santos del zodiaco. Doce humanos bendecidos por diferentes dioses que conformaban las constelaciones del zodiaco. Seres bendecidos, elevados, รบtiles. Herramientas bien presentadas.
Ofiuco los observรณ desde lejos. No con sorpresa. No con indignaciรณn. Sino con una familiaridad amarga. A pesar de que al Dios de los humanos nunca le agradaron mucho, cumplรญan con su trabajo de cuidar a la humanidad de los monstruos, quienes los amenazaban dรญa a dรญa desde su apariciรณn alrededor del inicio del sigo XXI.
Las deidades no hacen caridad, por lo que tenรญan intenciones secundarias con esta toma de decisiรณn: tener el mรกximo control posible sobre la Tierra y, por ende, conseguir mรกs devotos que aumentaran su fuerza.
En tanto el Dios notรณ que los Santos se volvรญan torcidos como sus amos, no intervino directamente. No descendiรณ. No hablรณ. No corrigiรณ. Eligiรณ algo mรกs simple. Algo mรกs distante. Ya tenรญa en mente a quien enviarรญa como su soldado a la guerra.
Lee Geon.
Un hombre o, en ese entonces, a penas un joven, corriente e irritable que desconfiaba de los Santos y las grandes noticias y titulares que enmarcaban sus nombres. Lo que mรกs le habรญa llamado la atenciรณn de este sujeto resultaba ser su รฉtica. No, no era exactamente a la persona que llamarรญas "puro" o "bueno", empero Ofiuco confiaba en su juicio. Corriente. Violento cuando hacรญa falta. Incรณmodo. Real.
Ofiuco extendiรณ un dedo hacia la Tierra y le concediรณ poder suficiente para sobrevivir. No mรกs. No menos. No saliรณ de su descanso, sabiendo que Geon y la fuerza entregada serรญan suficientes para mantener a esos cerdos en su lodo.
Convenciรฉndose de que eso era suficiente. Creyendo que eso lo hacรญa parte de la ayuda.
El resto es predecible. 2005. Traiciรณn en la Torre de los Demonios a su soldado de plomo. Fue por la espalda, no tenรญa cรณmo asegurarlo, pero sabรญa que los Santos -o mejor, sus deidades- querรญan eliminarlo.
Un final que debรญa ser definitivo.
Al principio, Geon pensรณ que los monstruos eran infinitos y estaba por su cuenta, pero cuando llegรณ el 20vo aรฑo, asesinรณ al verdadero jefe, se desmayรณ por el cansancio y finalmente muriรณ durante la destrucciรณn de la estructura.
O eso se supone.
Ofiuco se entrometiรณ. Su motivaciรณn era la rabia, era egoรญsta. Por primera vez en siglos no apartรณ la mirada del mundo.
No sentรญa culpa. Tampoco orgullo. Sรณlo le picaba esa vieja certeza que habรญa absorbido siendo humano y confirmado siendo dios: El poder no te vuelve mejor, sรณlo te da mรกs excusas para no actuar.
Y a รฉl, con las decisiones que ha tomado a lo largo de estos aรฑos que se le hacรญan eternos, ya se le estaban acabando.
Creer era fรกcil, y no actuar tambiรฉn lo era.