𝑀𝑖 𝑐𝑎𝑟𝑡𝑎 ||MexArg|| ۶ৎ

Summary

Su vida es tan sola y desgraciada que Argentina decide escribir en forma de cartas sobre su adolescencia y un antiguo amor..✦ ✦•┈๑⋅⋯ ⋯⋅๑┈•✦ 𓏲ּ𝄢 Todos los Ch son hombres 𓏲ּ𝄢Bl; boy love 𓏲ּ𝄢Mexarg 𓏲ּ𝄢Esto es un AU, los paises no cumplen sus roles . ₊ ⊹ . ₊˖ . ₊. ₊ ⊹ . ₊˖ . ₊. ₊ ⊹ . ₊˖ . ₊ ⚠️La historia contiene violencia e insultos, si sos sensible y no soportas estos temas por favor no lo leas. ┊ ✩ ┊ ✧ ┊ ┊ ┊ ┊★ ┊ ✩⋆ ┊ ┊ ⊹˚         𝘠𝘰𝘶'𝘳𝘦 𝘪𝘯 𝘵𝘩𝘦 𝘸𝘪𝘯𝘥, 𝘐'𝘮 𝘪𝘯 𝘵𝘩𝘦 𝘸𝘢𝘵𝘦𝘳 𝘕𝘰𝘣𝘰𝘥𝘺'𝘴 𝘴𝘰𝘯, 𝘯𝘰𝘣𝘰𝘥𝘺'𝘴 𝘥𝘢𝘶𝘨𝘩𝘵𝘦𝘳 ✩⋆ ✮

Genre
Drama
Author
Alu
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Argentina agarraba con mucha delicadeza una lapicera y un papel algo arrugado, ordenó su mesa, en ella había montones de papeles, cartas, lápices y una pequeña lámpara. Una vez ordenado todo se sentó, apoyó su papel y su lapicera y escribió:

"Supongo que en algún momento me tenía que tocar relatar mi vida, no muy larga, y aunque solo tengo 30 años, para algunos 30 años es una cantidad considerable, como para mi yo de 15. Es cierto, tengo 30 años, pero siento que he desperdiciado mucho tiempo importante solo por otras personas. Y qué desgraciada es mi vida. Mi amigo me dice que escriba para sacar todas mis lágrimas, penas, dolor y furia. No puedo ni gritar en mi propia casa, llorar solo puedo cuando me baño y solo porque el agua tapa mis lágrimas. Queda solo forzar una sonrisa ante los demás y seguir viviendo.

No sé ni cómo empezar ni sé bien cuándo mi vida empezó a ser tan desgraciada. Soy pintor, me gradué en el Instituto de Bellas Artes a los 21. Siempre amé pintar, mi pasión como ninguna otra. Mi padre siempre vio talento en mí desde pequeño y comencé a asistir a toda clase de trabajos y clases de arte. Desde los 5 a los 25 he pintado varios cuadros, paredes y demás. He experimentado con todo: acuarelas, acrílico, yeso, arcilla y esgrafiado.

Fui de los mejores en mi clase. Me han comprado mis pinturas, no a un alto precio ya que nunca fui tan famoso; mis pinturas pocas veces se mostraron al público. Nunca entendí muy bien por qué mi padre no me permitía vender y mostrarme más al público. Tal vez él creía que mi arte no se equiparaba al de nadie, que no era bueno en lo mío. De todas formas, él siempre fue muy sobreprotector conmigo desde que nací: pocos amigos y ni hablar de tener novio. Él siempre me educó en casa; decía que la escuela no servía para nada y que las amistades solo servían para distraer. Uno, cuando es chico, pinta con más dulzura y pasión que cuando es más grande; nunca volví a pintar como en aquella época. En fin, como dije, mi padre no aceptaba que mis obras se vendieran, así que me tuve que resignar a que mis cuadros juntanran polvo, pero voy a dejar de hablar de mis pinturas porque no es la trama principal.

Quiero escribir esto porque estoy cansado de mi vida monótona, gris y triste. Todo se centra en despertarme a las 6 AM, ducharme, peinarme, ir abajo y preparar el desayuno lo más rápido posible, ya que mi esposo se despierta a las 7:30 AM y siempre, cuando baja del cuarto, quiere su desayuno listo. Dos tostadas con mermelada, huevo revuelto y café, lo típico, es lo que él siempre prefiere. El pan tiene que estar perfecto, el café, el huevo, la fruta... Todo tiene que quedar perfecto, prolijo y pulcro. La cocina es igual, no puede haber nada tirado. No soy una persona sucia, soy ordenado, pero para él nada es suficiente, siempre hay alguna mancha o el pan queda mal o el café está demasiado caliente. Y eso es solo el principio de la mañana: todos los días debo limpiar cada habitación y dejarla con un brillo hermoso. Y el jardín, lo mismo: las rosas perfectas, los tulipanes con un color hermoso, el limonero lleno de vida. Creo que lo que más disfruto es lo último; con el tiempo he aprendido a ser mejor en la jardinería. Amo mis orquídeas y las margaritas. Me va mejor en esto que en cocinar, y eso que cocinar lo he hecho toda mi vida. No me gusta en general cocinar, tal vez si es algo dulce, como tortas o alfajores, me entra enseguida el espíritu de chef. En la noche, cuando él llega, la cena tiene que estar servida; si no está en la mesa cuando él llega se pone furioso y [este renglón está tachado]. Supongo que la tarde es el lugar en donde tengo paz y puedo ser yo mismo.

Cuando era chico veía mi vida de adulto viajando y conociendo múltiples personas, lugares y comidas, que iba a ser un pintor reconocido y exponer mis obras en una galería. Estaba completamente equivocado. Puede ser que yo tuviera esa vida si hubiera nacido en otro contexto familiar. En el año [ilegible], tenía 15, conocí a quien fue un amor muy especial para mí, tanto así que mi padre me separó de él. Me correspondía el amor, por eso nos alejaron. México se llama, lindo nombre. No sé nada de su vida ahora, debe de estar cumpliendo su vida soñada que él anhelaba, ese anhelo de la adolescencia. Igual y tal vez no, y es igual de desgraciado que yo.

Lo conocí un 8 de enero, el recuerdo se me quedó grabado en la memoria. Tenía que ir a la panadería, como indicó mi padre: ida y vuelta, me dijo, no podía tardar ni un minuto más. Cuando estaba por entrar, ahí estaba él, hablando con el panadero. Yo lo miraba con los ojos de cristal; quieto me quedé mirándolo. Era un chico alto, con el pelo oscuro como la misma noche y unos ojos verdes que contrastaban; era como un balance. Tenía linda sonrisa, se movía y se desenvolvía con mucha seguridad, no como yo, que era y soy un mar de nervios al que le cuesta hablar con la gente, más aún con un chico como él. Fue como amor a primera vista; no lo era porque él todavía no me había visto, pero yo, desde el primer momento en que lo vi, quedé flechado de amor. Qué terrible es el amor a esa edad. Yo no tenía ni idea de cómo se llamaba, ni su edad, ni dónde vivía, pero en el fondo de mi ser deseaba que un chico así me quisiera un poco.

Olvidé aclarar: yo vivía en un pueblo mediano, todos se conocían ahí, todos eran amigos de todos, si sucedía algo, todo el pueblo se enteraba. México era la primera vez que lo veía ahí, era nuevo en el pueblo, y eso era perfecto porque probablemente no tenía amigos ni gente conocida, una nueva cara, una nueva vida. Cuando todos mis pensamientos recorrieron mi mente al ver a México, él se aproximaba hacia mí. Claro, él ya iba a salir de la panadería y yo como un tonto mirándolo. México abrió la puerta y me vio. Yo lo miré y vi cómo nuestros ojos se conectaron un segundo. México sostuvo la puerta por mí para dejarme pasar. Le agradecí y se fue.

Cuando salí, estaba afuera fumando un cigarrillo. Pensé que estaba esperando a alguien. Lo vi, él me miró y sentí esa conexión otra vez. Él me sonrió y yo le sonreí algo ingenuo. Se acercó a mí y me preguntó mi nombre. Yo estaba derrochando felicidad, un brillo en mis ojos. Hablamos tan solo 10 minutos. Él tenía 15; ahí supe su nombre. Vino a este pueblo para estar con sus tíos; venía de la ciudad más cercana que había. Yo le dije:

–¿Es lindo vivir en la ciudad?

–No, claro que no. Piensas eso porque vives aquí, pero es horrible la ciudad. Es tranquilo aquí, llevo tres días viviendo. ¿Tú vives desde pequeño?

–Sí, desde que nací. Bueno, igual no puede ser tan mala la ciudad.

Y ahí estábamos los dos, hasta que recordé el tiempo que me dio mi papá y tuve que despedirme de México. Me dijo que iba a empezar en la escuela de aquí (la única que había) y me pidió, por favor, que volviéramos a hablar.

Recuerdo que cuando llegué mi padre estaba enojadísimo, molesto por llegar algo tarde. Le pedí perdón y le expliqué que había mucha gente. No se podía enterar de que hablé con un chico desconocido, me mataría."

Argentina soltó la lapicera, miro la hoja y la metió en el cajón haciendo un bollo. Ya tenía que preparar la comida que en una hora llegaba su marido. Bajo las escaleras, se puso el delantal y ahí fue a preparar una comida rica, no falta mucho para navidad, tiene que ir planeando las comidas e invitados para ese día, muchas cosas para hacer.

4 diciembre de [ilegible]

𝓣𝓸𝓭𝓪 𝓾𝓷𝓪 𝓿𝓲𝓭𝓪 𝓮𝓼𝓹𝓮𝓻𝓪𝓷𝓭𝓸 𝓮𝓵 𝓶𝓸𝓶𝓮𝓷𝓽𝓸 𝓳𝓾𝓼𝓽𝓸, 𝓶𝓮 𝓼𝓲𝓮𝓷𝓽𝓸 𝓼𝓸𝓵𝓸, 𝓪𝓲𝓼𝓵𝓪𝓭𝓸, 𝓵𝓵𝓮𝓷𝓸 𝓭𝓮 𝓸𝓭𝓲𝓸 𝔂 𝓿𝓮𝓻𝓰ü𝓮𝓷𝔃𝓪.

𝓣𝓻á𝓽𝓪𝓶𝓮 𝓬𝓸𝓷 𝓬𝓪𝓻𝓲ñ𝓸, 𝓮𝓷 𝓶𝓲 𝓼𝓮𝓻 𝓱𝓪𝔂 𝓾𝓷 𝓷𝓾𝓭𝓸 𝓶𝓾𝔂 𝓯𝓾𝓮𝓻𝓽𝓮 𝔂 𝓭𝓸𝓵𝓸𝓻𝓸𝓼𝓸. 𝓠𝓾𝓲𝓮𝓻𝓸 𝓺𝓾𝓮 𝓽𝓾 𝓬𝓸𝓻𝓪𝔃ó𝓷 𝓼𝓮𝓪 𝓶í𝓸 𝔂 𝓰𝓾𝓪𝓻𝓭𝓪𝓻𝓵𝓸 𝓮𝓷 𝓾𝓷𝓪 𝓫𝓸𝓽𝓮𝓵𝓵𝓲𝓽𝓪 𝓭𝓮 𝓬𝓻𝓲𝓼𝓽𝓪𝓵.

𝓨𝓸 𝓼𝓮 𝓬𝓾𝓲𝓭𝓪𝓻 𝓵𝓪𝓼 𝓬𝓸𝓼𝓪𝓼 𝓭𝓮 𝓵𝓸𝓼 𝓭𝓮𝓶á𝓼. 𝓛𝓸 ú𝓷𝓲𝓬𝓸 𝓺𝓾𝓮 𝓷𝓸 𝓼é 𝓮𝓼 𝓬𝓾𝓲𝓭𝓪𝓻𝓶𝓮 𝓪 𝓶í 𝓶𝓲𝓼𝓶𝓸.