Capítulo 1
Año 1914. Habían pasado apenas unos días desde que Edgar Ross exhaló su último aliento a orillas del río. A Jack no le quedaba nada; la venganza era el único hilo que lo mantenía en pie y finalmente lo había cortado. Sin familia y sin un propósito en las tierras áridas de New Austin, decidió marcharse.
Terminó refugiado en un viejo y sucio hotel de Saint Denis, donde el ruido de la ciudad intentaba ahogar sus recuerdos. Para Jack, la vida ya no tenía sentido; ahora simplemente dejaba pasar los días trabajando en una fábrica de zapatos de mala muerte, apenas lo suficiente para pagar la renta de su apartamento que olía a humedad y desesperación.
Asi fue de aburrida y pesima su vida, hasta que el 6 de abril de 1917 Estados Unidos finalmente se metió a la gran guerra. A Jack no le quedaba nada y encima era obligatorio meterse al ejercito, sin rechistar se alistó y se fué a las húmedas trincheras de Francia a combatir con los Alemanes. Había pasado a un ambiente lleno de olor a asfalto crudo a sangre derramada y a carne podrida.
De las áridas tierras de New Austin y el desierto del anterior viejo oeste, Jack tenía confianza sobre su entorno que el conocía ya a la perfección y el tipo de gente que había.
Pero la gran guerra hizo sentir a Jack un gran desconocido en tierra de nadie, con impotencia. Mientras sus compañeros lloraban o sentían miedo, el estaba ahí, con una mirada indiferente y vacía. A Jack ya no le importaba morir, no tenía nada ni nadie a quien proteger, ni razones de seguir existiendo, pero el solo aguanta su camino, heredado de su propio legado que le dejó soledad y vacío.
— ¡Marston, corre y pasalé las municiones al frente!— dijo el sargento.
El olor a sangre estaba en el aire, el olor del humo de los disparos estaba tambien en el aire, tambien dando poca visibilidad ya que el cielo estaba gris y con algo de niebla.
Jack solo asintió con la cabeza y puso su rifle springfield en la espalda, corrió de inmediato a la caja de munición, tomó bastantes en una sucia bolsa y fué al frente a distribuirle las balas a sus compañeros.
Mientras algunos morían fusilados inmediatamente, Jack no miraba atras, el solo seguía corriendo al frente, pisando por error algunos pequeños huecos de agua y algunos cuerpos.
Una vez llegando al frente Jack alza la voz a sus compañeros mientras les deja munición.
— ¡Marston!— ¡Casi creí que no nos darían nada más!— dijo David, compañero de Jack.
— ¡Joder, David sigue disparando!— gritó Jack.
Jack de paso disparó a los enemigos ayudando a sus compañeros en el frente, para luego correr por el humedo barro de las trincheras, ayuda a un frances a destrabar su arma y se la da regresa rápido y sigue corriendo, cada pizasa suena sobre la tierra.
Jack veía algunos Alemanes tratando de entrar pero este les dispara en la cabeza con su colt 1911.
— Maldito gobierno . ¡Esta no es mi guerra!— exclamó Jack.
2 Franceses compañeros de Jack estan alarmando a todos y uno dijo:
— ¡Marston póngase la mascara, usaremos nueva tecnología que estos perros no tienen— dijo uno de los 2 Franceses.
Jack no dice nada, rapido se pone la mascara de gas y sus compañeros tambien, se sentía el aire denso y pesado por la humedad.
Cuando todos se pusieron las mascaras algunos empezaron a lanzar bombas de gas mostaza al terreno enemigo y sus trincheras. Los Alemanes comenzaban a disperzarce como hormigas locas, comenzaron a retirarse del terreno corriendo en sentido contrario.
— ¡Estan huyendo!— dijo David.
Pasando el rato para dejar que el fuerte gas mostaza se dispersara y se desvanezca ahora al fin estaban quitandose las mascaras.
Jack estaba sentado en una caja limpiando su Colt sucia de sangre mientras el sudor de la alta humedad densa recorriera su cuello lentamente, el se detuvo un momento mirando el charco de agua bajo el, en el charco estaba reflejandose el mismo rostro de su padre John que estaba ilustrandose en Jack.
Fin.