EN LAS GARRAS DE UN MAFIOSO

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Summary

Ella nunca se imaginó que ese viaje a Japón cambiaría su vida para siempre. Nunca imaginaría que conocería y se convertiría en la obsesión del hombre más peligroso de Japón. Takeshi Nakamura, lider de la mafia japonesa y uno de los hombres más peligrosos. Líder de la mafia de los Dragones y apodado el Dragón, a él nada se le puede negar, todo lo que quiere lo obtiene y ella no será la excepción...

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

LA FAMILIA POR ENCIMA DE TODO

—¿Me llamo señor?-entro a la oficina de mi jefe.

—Si Cami, te llamé porque tenemos este fin de semana que ir a Tokio, un amigo mío quiere hacer negocios-me contesta.

—Ok, señor, ¿Quiere que aliste todo?—le pregunto.

—Si por favor.

—Ok, entonces yo me pongo manos a la obra, supongo que iré yo—lo miro.

—Por supuesto Cami, tú eres mi mano derecha y te necesito.

—Ok señor, ¿Sería todo?

—Si, puedes retirarte hija.

Sonrío y salgo de su oficina.

Por fin voy a conocer Tokio.

Las veces que ha ido mi jefe, ha ido solo, ahora me ha pedido que vaya con él y yo más que encantada de acompañarlo.

Me siento en mi escritorio y me pongo hacer las reservaciones.

—Hola Cam—me saluda Franco, el hijo de mi jefe.

—Hola Franco—sonrío.

—¿Está papá?—me pregunta.

—Claro, pasa—sonrío.

—Muchas gracias—me sonríe y entra a la oficina de su padre.

Suspiro enamorada.

Franco me gusta desde que lo conocí, hace cinco años. Es tan lindo y tan guapo, todo en él es tan perfecto.

<<Sin tan solo me mirara como yo lo veo>>

No me atrevo a confesarme porque estoy segura que me va a rechazar, él solo me ve como la secretaria de su padre y una amiga.

Además recuerdo una vez que me dijo que solo me veía como su amiga y hermana. Fue en ese momento donde perdí toda esperanza con él, él jamás me va a ver cómo algo más.

Suspiro decepcionada y sigo con lo mío.

Alisto todo para este fin de semana. Ahora solo me queda decirles a mis padres que iré a Tokio por unos días o tal vez semanas, no me específico mi jefe.

Termino de alistar todo.

Reviso mi correo y la agenda.

Franco y mi jefe salen de la oficina.

—Cami, ¿Vienes con nosotros almorzar?—me pregunta mi jefe.

—Claro señor—sonrío.

Tomo mis cosas y voy con ellos.

Mi jefe es tan lindo conmigo y con todos en la empresa. Siempre se preocupa por sus trabajadores, yo más que mi jefe lo considero un segundo padre.

Le guardo mucho cariño y mucho respeto.

Salimos de la empresa y vamos a un restaurante que está enfrente.

—Las damas primero—me dice Franco.

—Gracias—sonrío sonrojada.

Cómo no enamorarme de él, si es tan lindo.

Entramos y vamos a una mesa.

Enseguida nos atienden y pedimos nuestra comida.

—¿Así que papá y tú, se van a Tokio?—me pregunta Franco.

—Si, tu papá va a ver a un amigo que quiere hacer negocios con él–le contesto.

—Ok, solo por favor te lo encargo mucho, has que coma muy bien y duerma bien—mira a su padre.

—No soy un niño Franco—reniega.

—No, no lo eres, pero mamá y yo solo nos preocupamos por ti, debes comer y dormir bien papá.

—Franco tiene razón señor, debe dormir y comer bien—miro a mi jefe—no te preocupes Franco, yo cuidaré de tu padre-le conteago a Franco sonriendo.

Es tan lindo ver cómo se preocupa por su padre. Eso es algo que me enamoró de él, su preocupación por los demás.

—No se preocupen, estaré bien—nos contesta.

Terminamos de comer y volvemos a nuestros trabajos.



Regreso a casa después de un largo día de trabajo.

Veo la policía afuera de mi casa e inmediatamente me alarmo.

<¿Qué es lo que está pasando?>>

Mi madre me mira y corre hacia mí.

—Cami—me abraza.

—¿Qué pasa?-le pregunto preocupada y asustada.

—Rodrigo quiso llevarse a Axel a la fuerza y tuvimos que llamar a la policía—me dice casi llorando.

El pánico se apodera de mí.

—Axel, ¿Dónde está Axel?—le pregunto asustada y corro adentro a buscarlo—¡Axel!—grito.

—Mami—corre abrazarme.

—Mi vida, ¿Estás bien?—le pregunto aún preocupada y reviso que no lo haya lastimado.

—Si mami, papá quería llevarme con él, no dejes que me lleve—me suplica y me abraza asustado.

Me duele verlo así.

Pero antes muerta a qué Rodrigo me quite a mi sobrino, a mi hijo. Porque es MI hijo y lo voy proteger de quién sea.

Rodrigo no tiene derecho sobre él, el día que dejó a mi hermana embarazada y no se hizo cargo, ese día él renunció a mi hijo.

—No mi amor, no dejaré que te lleve, tu lugar está aquí conmigo y los abuelos-le contesto y acaricio su mejilla.

Por nada del mundo voy a permitir que me lo quite.

—Jamás dejaré que ese hombre te aparte de nuestro lado mi vida—contesta mi padre.

—¿Cómo están ustedes?—les pregunto.

—Bien hija, estamos bien, ese tipo no pudo hacernos daño, los vecinos nos ayudaron y llamamos a la policía.

—Gracias a Dios están bien, no me imagino que hubiera pasado si...

—Ni siquera lo digas, ese hombre no va a quitarnos a mi nieto—me contesta mi padre.

Los policías nos toman declaración y Rodrigo es llevado preso por intento de secuestro. Aunque él sea el padre, no tiene derecho sobre mi hijo.

Una parte de mí está aterrada al imaginar que hubiera pasado si Rodrigo se hubiera llevado a mi hijo.

El solo hecho de imaginarmelo me aterra y me pone mal.



Llevo a Axel a la cama, ya que se ha quedado dormido.

Lo miro dormir y sonrío.

A mi mente viene el día que nació, ese día cambió nuestras vidas para siempre. Mi hermana era la mujer más feliz del mundo, desearía que estuviera aquí y viera crecer a su pequeño.

Lamentablemente eso no pudo suceder, un maldito accidente le arrebató esa oportunidad. Pero le prometí que cuidaría de Axel, que él estaría bien y que siempre la tendría en su memoria.

No hay día que no le hable de ella, de como era, lo que le gustaba hacer. Axel es el vivo retrato de su madre, se parece mucho a ella y una parte de ella está en él.

Él es el único y maravilloso recuerdo que tenemos de mi hermana.

—Te amo mi niño—le susurro y le doy un beso en su frente.

Salgo de su habitación y voy a la sala con papá.

—¿Se quedó dormido?—me preguntan mis padres.

—Si, ya lo dejé en su cama-les contesto-pero cuénteme, ¿Cómo estuvo eso que Rodrigo quiso llevarse a Axel?—les pregunto.

Ellos me cuentan que papá le estaba ayudando hacer la tarea a Axel, tocaron la puerta y era Rodrigo, entró a la fuerza y quiso llevárselo.

Pero gracias a Dios, los vecinos escucharon el ruido y no dejaron que se llevara al niño.

Rodrigo estaba reclamando su derecho de "padre", cosa que por supuesto ya NO tiene. Ese derecho lo perdió el día que abandonó a mi hermana y la dejó a su suerte estando embarazada.

No entiendo cómo es que ahora siente que tiene derecho sobre mi hijo para querer llevárselo. Definitivamente Rodrigo está loco, JAMÁS permitiré que se lo lleve primero muerta antes que eso suceda.

Soy capaz de dar mi vida por él, le prometí a mi hermana que cuidaría de él y eso es lo que voy hacer.

–Rodrigo ya no tiene NINGÚN derecho sobre Axel—contesto molesta.

Me molesta que ahora sí, Rodrigo venga a reclamar su derecho de padre, cuando en este tiempo nunca vió por el niño.

—Eso fue lo mismo que le dijimos, pero él no lo entiende y tengo miedo que se lo lleve a la fuerza—contesta mi madre con algo de pánico.

—Primero muerta antes de que se lleve a mi hijo, él no tiene derecho sobre Axel, los perdió cuando abandonó a mi hermana y sobre mí cadáver se lleva a mi hijo—advierto.

Espero que está vez Rodrigo entienda que Axel es mi hijo y que el derecho de padre lo perdió desde hace tiempo.

Más le vale no volver acercarse a mi hijo o se tendrá que atener a las consecuencias. Voy a defender a mi hijo con uñas y dientes si es necesario, pero Rodrigo NO me lo va a quitar.

—Mejor cambiemos de tema y relajemos, ¿Cómo te fue en la empresa hija?—me preguntan.

—Bien, este fin de semana voy a ir a Tokio con mi jefe a unos asuntos de trabajo—les contesto—pero después de lo que pasó, no estoy muy segura de ir.

—No te preocupes, Axel está bien, Rodrigo está en la cárcel, no podrá ya hacer nada, vete tranquila hija, que nosotros cuidaremos de él—me contesta mi padre.

—Tu padre tiene razón cariño, vete tranquila, Axel está bien y por Rodrigo no te preocupes, él ahora no podrá acercarse al niño y no creo que intente de nuevo—me contesta también mi madre.

Tienen razón, Rodrigo ya no está suelto y puedo ir tranquila. Axel está en buenas mano con sus abuelos y eso me dejará más tranquila.

Podré ir en paz y con calma, sin preocuparme porque Rodrigo intente acercarse a mi hijo de nuevo.

—Tienen razón, Rodrigo ya no presenta una amenaza para nosotros y para Axel, así que puedo irme tranquila—sonrío.

—Si cariño, por el niño no te preocupes, estará en buenas manos—sonríe mi madre.