Prólogo
Estaba agotada. Ya no aguantaba continuar con mi vida. Esto último fue la gota que colmó el vaso. Estaba decidida a terminar con todo. Escuché los pasos pesados que venían detrás de mí. A este punto, ya no tenía miedo, solo cerré la puerta con seguro, me dirigí y lo tomé.
-- Aquí está. - Sonreí con un extraño alivio y susurré: - Todo terminará.
Me miré al espejo y logré notar un rostro cansado. Mi piel estaba más pálida de lo normal, las ojeras eran bastante notables que ni siquiera el maquillaje podría cubrirlas, y mi cabello ya no tenía el mismo brillo, ahora estaba desordenado; pero mis ojos azules, como siempre, sobresalían más. Estos malditos ojos azules, estos amargamente dulces ojos azules que para la gente eran un símbolo de paz, pero para mí significaba un océano en el que yo me estaba ahogando, pero ya no iba a luchar más, el océano ganó.
Después de haberlo hecho, me di cuenta que me estaba desmoronando. ¿Podría salvarme después de esto? No lo creo. En el fondo, escuchaba golpes que se esfumaban gracias a Wild Flower de RM. A pesar de que estaba viendo borroso, logré verme al mismo espejo en el que minutos atrás había visto mi reflejo, pero había algo distinto en mí. Mis ojos estaban cambiando de color, ellos se estaban tornando ¿amarillos?
-- Estarás bien. - Susurró mi reflejo. ¿Qué...?