Capítulo Único
El atardecer de octubre teñía la base de la sede de hechicería con tonos rojizos y dorados. El viento arrastraba las hojas secas en sus colores rojos, amarillos y cafés por los pasillos exteriores, chocando suavemente contra las paredes y todo aquel que iba en su camino. Aquella era una tarde tranquila, perfecta para descansar después de otro día de evaluaciones por parte de los gemelos simurianos.
La terraza elevada era uno de los pocos lugares donde se podía ver la ciudad a lo lejos. Y ese día, algo inusual resaltaba entre los modernos edificios.
Luces cálidas dentro de lamparas de papel que colgaban entre puestos y arboles, banderines naranjas y blancas que adornaban las pequeñas carpas y puestos, pero lo que más llamaba la atención eran todas esas personas moviéndose en círculo, agitando rítmicamente sus manos y moviendo sus pies hacia una misma dirección mientras en medio de todos ellos, en una elevada base, había un enorme tambor wadaiko, el cual retumbaba con ritmo mientras la gente bailaba a su alrededor.
Maru, a lo lejos y sobre aquella terraza, fue el primero en notarlo.—¡Oigan, miren! —se apoyó en la barandilla, tenía los ojos muy abiertos admirando aquello que para él era nuevo en aquel planeta— ¿Qué es eso? ¿Acaso es un tipo de ceremonia terrestre?
Tsurugi se acercó, aunque con menos emoción—Ah —soltó sin emoción— Es un festival...
Maru, frunció un poco la frente, mirando aún hacia las luces cálidas que parpadeaban entre los edificios. La forma en que Tsurugi había dicho eso le preocupo.—¿Festival? ¿Qué? ¿Acaso es un ritual?—Abrió los ojos aún más, al principio estaba fascinado, pero después su rostro cambió a uno un tanto horrorizado.—¿Van a hacer algun tipo de sacrificio?
Yuka soltó una carcajada tan espontánea y ruiseña, que hasta Cross la observó confundido.
—No, no exactamente —dijo aún sonriendo. Después tomo un suave respiro y procedió a explicarle a su amigo extraterrestre— Los festivales de otoño son solo eso, celebraciones. Hay música, mucha comida, puestos donde venden diferentes cosas o donde puedes jugar con amigos o en familia, y, sobre todo, hay bailes y fuegos artificiales—Se apoyó en la barandilla junto a ellos— Es de lo más normal del mundo.
—En especial, los festivales de este país diría yo, son de los más comunes y especiales del mundo. Siempre en todo el año hay alguno, ya sea tanto para celebrar las estaciones del año o para seguir pidiéndole a los dioses algún favor— añadió Tsurugi mirando hacia ese sitio—Diría que son de las pocas tradiciones que aún se conservan desde el Japón antiguo.
Maru inclinó un poco la cabeza.—Entonces no es peligroso— sonrió de alivio.
—No para nada —sonrió Yuka—Solo son para divertirse.
Cross entrecerró los ojos, analizando los movimientos de la gente a lo lejos.—Eso suena demasiado primitivo para un planeta que ya tiene millones de años.
Aquellas palabras llamaron la atención de esos tres, quienes se giraron a ver a aquel Simuriano, quien estaba a un metro de ellos, manteniendo su distancia claramente.
—Bueno, admito que, si son tradiciones muy pero muy antiguas, tan antiguas que siguen estando en los libros de texto– Yuka movió simplonamente su mano—Pero diría que son de las mejores cosas que conservamos aún en esta actualidad.
Cross la miro fijamente con su rostro aun serio—Pero están girando en círculo. Coordinar sus extremidades sin propósito táctico. Suena absurdo– miró hacia aquellas personas a lo lejos—Pareciera que se preparan para atacar.
Maru apoyó las manos en la barandilla, aun un tanto intrigado.—¿Entonces eso es un entrenamiento? ¿Lo hacen antes de atacar?
—No exactamente...— comento Tsurugi chasqueando la lengua ante tan extrañas insinuaciones. Quizás todo aquello era en su antiguo planeta, pensó.
—En realidad es por entretenimiento —corrigió Yuka— Mira— apunto de nuevo hacia aquellas personas, quienes ahora hacían diferentes pasos de baile —Ese es un baile tradicional de otoño. Es simple y muy repetitivo. La gente lo hace desde hace muchísimos años para divertirse y, de paso, para en ocasiones dar gracias por las cosechas. Cada persona le da un significado diferente al baile, algunos lo hacen solo para liberarse de las tensiones, otros para dar simplemente las gracias, y unos más simplemente porque les gusta moverse.
Tsurugi asintió, esperando que la respuesta que había dado su hermana calmara los extraños cuestionamientos de esos extraterrestres.—Digamos que solo son humanos haciendo cosas de humanos. Nada nuevo— se encogió de hombros —En todas partes del mundo hay diferentes tipos de bailes para cada ocasión, tanto para celebrar como para despedirse de los demás. Así que, digamos que es la cosa más antigua de la humanidad que aún se conserva hasta nuestros días.
—¿Entonces existe más de un tipo de baile?— pregunto Maru con emoción.
Tsurugi rasco su nuca.—Si, diferentes tipos para diferentes ocasiones. Solo déjalo así ¿Quieres?
Yuka respiró hondo, con ese brillo suave en los ojos que ella tenía cada que algo le despertaba nostalgia.
—Aunque —añadió ella en una suave sonrisa—si hablamos de bailes que realmente dejaron huella en la historia de la humanidad… diría que—Cerró los ojos un instante, como saboreando un recuerdo, después los abrió y miro a su hermano y a esos dos—Hay uno que considero el más elegante y bello de todos.
—¿Asi? ¿Y cuál es ese?— pregunto Maru emocionado.
—Se llama vals.
Maru parpadeó.—¿Vals?— cuestionó con curiosidad.
—Sí. Mi abuelito Yuta a veces bailaba conmigo cuando era niña —dijo con una sonrisa soñadora, moviendo los dedos como si recordara un ritmo invisible, incluso dio unos pocos pasos mientras sus manos se movían suavemente ante aquel dulce recuerdo —Mi abuelito me cargaba un poco y me hacía girar suavemente — se dio una vuelta sobre sus talones— y me decía que ese baile había viajado a través de siglos sin perder su encanto— dijo con una gran sonrisa una vez se detuvo.
Tsurugi rodó ligeramente los ojos, aunque sin mala intención.—Siempre has sido tan fantasiosa —bufó un poco— Pero sí… el abuelo bailaba mucho contigo porque eras muy inquieta.
Después hizo una pequeña pausa, mirando al piso como si admitiera algo que no suele decir—Pero —Sonrió ante lo que parecía ser un recuerdo —Él incluso nos contaba que en su boda con la abuela Maki, bailaron un vals también.
—¿Así que ese tal vals lo usan cuando acuerdan un matrimonio?— pregunto Maru ladeando levemente la cabeza.
—Diría más bien que es un baile que se hace para celebrar que las personas se han casado... – Tsurugi solo torció un poco la boca —¡Ya dejen de preguntar, por favor!
Yuka sonrió aún más cálidamente, como si ese recuerdo iluminara el aire frío del otoño mientras las hojas bailaban sobre su cabeza.—Exacto y por su dulce significado, es que le tengo cariño. Es un baile que une a las personas incluso a través del tiempo.
Maru se emocionó al instante.—¡Quiero verlo! ¡Muéstralo por favor!
Cross permaneció quieto, pero sus ojos parecían procesar cada palabra y gesto de los humanos, pero en especial de ”ella“.
Yuka toco la pantalla de su reloj inteligente y activó un pequeño holograma donde se mostró algunos videos de diversos valses grabados en diversas épocas de la historia de la humanidad.
La melodía que salía de aquella pequeña pantalla, envolvió la terraza como una bruma antigua, elegante, distante y cercana a la vez. Una que hacía querer replicar aquellos pasos mostrados a lo largo de los años.
—Interesante, esto es algo bueno para el intercambio cultural— dijo Maru con emoción.
—Muy bien– Yuka llevo sus manos a sus caderas —Y Ahora, ¿Quién quiere intentarlo primero?— miro a esos tres.
Maru levantó la mano sin pensarlo.—¡Yo! ¡Yo! ¡Yo quiero ser sacrificio voluntario en esto del vals!
Tsurugi resopló.—Ni que te fueran a ofrecer a un dios…— elevo una ceja.
Yuka tomó las manos de Maru y lo posicionó, la derecha en su cintura y la izquierda tomando la mano derecha de Yuka.—Una mano aquí, y la otra acá y no las muevas de su lugar ¿entendido?— dijo con una sonrisa mientras la música salía de aquel reloj inteligente, Yuka había elegido una canción antigua, una de la época cuando sus abuelos eran adultos por allá del 2025, una canción en inglés con un título bastante llamativo, con un ritmo suave pero encantador que algunas personas usaron alguna vez—Recuerda que se debe empezar con pasos suaves y por favor, no me pises ¿de acuerdo?
—¡Intentaré no hacerlo!— dijo Maru con una gran sonrisa.
—¡Bien!, Entonces, un, dos, tres...— dijo Yuka empezando a marcar el ritmo.
Y asi, ambos empezaron a girar, torpes pero divertidos.
Maru no llevaba un ritmo perfecto, pero se esforzaba tanto que Yuka soltó un par de risas, le resultaba lindo lo torpe que podía ser. Ambos mejor rompieron la formación, ya que ambos acabaron mejor tomándose de las manos y dando vueltas hasta terminar mareados, tambaleándose y riendo a carcajadas a punto de caer al suelo de trasero.
—¡Eso! Uno, dos, tres. Uno, dos, tres— Dijo Yuka en una gran sonrisa, moviendo su dedo índice, cual si fuera una maestra de orquesta— ¿Ves? No es tan difícil— dijo sujetándose por un momento del barandal para no caerse una vez se soltó de Maru.
Maru en cambio, giró y cayó hacia atrás, cayendo de trasero contra el suelo.—¡Es más difícil de lo que parece!— sonrió.
Tsurugi los observó desde la barandilla, con los brazos apoyados en la misma.—puff... esto es un Ridículo... si la abuela nos mirara diría lo mismo— susurro por lo bajo desviando la mirada mejor hacia el festival.
Yuka ayudo a Maru a ponerse en pie.—Bien, bien, suficiente por ahora— le dio una suave palmada en el hombro— Nada mal para tu primer intento.
Maru jadeaba mientras recuperaba el aliento, con una sonrisa de oreja a oreja, estaba de algún modo, orgulloso.—¡Me sacrifico de nuevo si es necesario!
Después, Yuka se giró hacia Cross.—Muy bien. Ahora es tu turno— le estiro la mano con elegancia.
Cross permaneció quieto. Casi como una estatua.—Negativo —respondió con seriedad— Este primitivo baile o “vals” como tú lo llamas, no es compatible con mis habilidades actuales— dijo con firmeza y orgullo.
—Por eso —sonrió Yuka— Vamos a enseñarte— dijo sin bajar su mano.
—¡Vamos! ¡Es divertido!— animo Maru a su gemelo.
Pero Cross solo le miro con molestia. Pero aquello no detuvo a Yuka, la cual se acercó a él y tomó sus manos.
—¡Vamos! No seas tan duro, un poco de diversión humada no te vendría mal— dijo ella sujetándole las manos y mirándolo de frente.
Pero Cross no se movió ni un milímetro.
Yuka intentó guiarlo hacia el centro de la terraza, jalándolo levemente.Pero Cross se mantuvo anclado al suelo.
—¡Oh, vamos! ¡No seas como el aguafiestas de mi hermano!—exhaló, un tanto divertida al ver que este se hacia el difícil.
Maru levantó el dedo.—¡Si quieres yo lo hago por él! ¡Ya Tengo experiencia!
Yuka ignoro por un momento a Maru, estaba decidida a hacer bailar a Cross, o mínimo, hacerlo moverse un milímetro.Incluso se movió en círculos alrededor de Cross como si fuera un gatito curioso, buscando un ángulo para convencerlo o para tratar de moverlo de ahi.
Cross solo suspiro, tratando de mantener la compostura.
Pero Yuka era persistente—Mira —dijo con un tono paciente y decidido una vez se puso de nuevo frente a él—Esto no es para atacarte. Solamente tienes que acompañarme por un momento. Es un simple baile y nada más.
Pero Cross seguía guardando silencio mientras le seguía mirando fijamente cual si fuera una amenaza. Incluso Yuka pudo jurar que pudo oírlo juzgarla mentalmente de infantil y de mala influencia.
Yuka, al ver que este no daba un paso, decidió ir al extremo y más que su paciencia se agotaba — ¿Sabes qué? Sino quieres hacerlo por las buenas, entonces vamos a hacer esto como cuando era niña.
Y así, cumpliendo su amenaza, se subió suavemente sobre los pies de Cross mientras le tomaba de las manos, así como lo hacía cuando era una niña pequeña con su abuelo Yuta cuando esta quería que bailara él bailara con ella.
Ante tal acto, Cross solo la miró con sus ojos bien abiertos, estaba absolutamente desconcertado.—Esto es… contraproducente— añadió tratando de escucharse amenazante. Pero era inútil.
—No —respondió Yuka, tomándolo ahora de los hombros— Es práctico. Mis abuelos me enseñaron así. Es como decía la abuela Maki, “si alguien no quiere moverse, entonces muévelo tu y sácale de su zona de confort”.
Su hermano solo alzó una ceja.—Bueno, en realidad, la abuela decía que, si alguien no quiere moverse, entonces debías patear su trasero hasta que se mueva de su lugar...— corrigio Tsurugi.
—¡Tu Cállate y déjame actuar a mi!— le gritó su hermana.
Cross rodó los ojos.—Esto es ridículo— puso su mano sobre una de las manos de Yuka, la cual descansaba en su hombro, estaba a punto de quitársela de encima, pero esta lo detuvo.
—Aunque sea solo hazlo una vez...— Le sonrió, cálidamente, su suplica sonaba que salía desde su pecho —Por favor, Confía mi ¿Quieres?....Solo muévete, aunque sea un paso... solo Uno y ya...
Cross dudó al comienzo, pero mirar a esa chica humana muy de cerca, con sus enormes ojos y su suave sonrisa, le movió algo en su interior, algo que no sabía explicar bien qué era y aquello quería hacerle dar aquel paso.
Todos contuvieron un momento la respiración y más que miraron que Cross no dejaba de mirar a Yuta. Incluso el viento volvió a soplar, lanzado algunas hojas sobre ellos, rompiendo aquel momento y ambientándolo de forma cálida a pesar de ser otoño.
Cross se rindió–OK...— salió en forma de un leve gruñido –¿Uno, dos, tres? — dijo él mientras daba medio paso, aun con esa humana sobre sus pies.
—¡Eso! —celebró Yuka, bajándose de los pies de este, guiando la mano derecha de Cross sobre su cintura y antes de llevar su mano a la mano libre de este, repitió aquella canción que había bailado minutos atrás con Maru—¡Un, dos, tres y no olvides, no me sueltes y no me pises, por favor!– dijo en una risita mientras los dos empezaban a moverse a pasos lentos pero mejores coordinados.
Maru aplaudió desde atrás.—¡Logro convencerlo!— grito emocionado al ver a su hermano hacer aquella actividad humana.
Tsurugi suspiro de alivio, haciendo levemente su cabeza hacia atrás, mirando el cielo y agradeciendo que no tuvo que intervenir.—Esto es tan… estresante...— dijo a lo bajo. Pero después regreso su mirada hacia su hermana y aquel extraterrestre.
Cross avanzó otro paso. Luego otro y uno más mientras dejaba que Yuka lo guiará en aquel vals mientras la música, suave pero magnética sonaba a unos centímetro de ellos.
La música envolvía la terraza de forma suave, como si cada nota empujara un poco más sus pies.
—Lo estás haciendo muy bien para ser tu primer baile humano—dijo Yuka mirándolo fijamente con una gran sonrisa —Un, dos, tres, un, dos, tres... y vuelta— repitió ella mientras se soltaba levemente para darse una suave vuelta.
Cross titubeó un poco ante aquella brusca separación, pero Yuka le tomó de vuelta la mano y lo guio. Sus movimientos ahora eran rígidos, un tanto tensos y casi temblorosos. Pero este le seguía el ritmo.
Y poco a poco, sin dejarse de mirar a los ojos, sus torpezas empezaron a mejorar y esos dos empezaron alinearse mejor con la música en un ritmo que ya parecía más a dicho baile.
Un giro más, parecía que Cross ya se había acostumbrado al ritmo de la música, pero en especial al ritmo juguetón de ella, de Yuka.
La música siguió sonando, estaba cerca del final, podía notarse en aquellas notas musicales y en la voz de esa cantante, pero por alguna razón, el Simuriano no quería que acabase.
Ella dio una vuelta más, y de nuevo, las manos de ambos tomaron sus lugares iniciales.
Yuka levantó la mirada hacia él. Con una sonrisa tan grande como su cálido corazón.
Cross la miró de vuelta. Su expresión se había suavizado por primera vez. Y sin necesidad de fingir ser Maru.
Y fue ahí cuando sucedió. Fue demasiado Inesperado, pasajero realmente.
Cross había sonreído y sus mejillas se habían teñido suavemente y los tres lo notaron.
Maru se ahogó en un grito.—¡TSURUGI! ¿LO VISTE? ¡SONRIÓ! ¡CROSS SONRIÓ! ¡YO LO VI! ¡Hace mucho que no sonreía así! — estaba que se desbordaba de felicidad—Incluso diría que su cara se puso roja ¿Por qué?
Tsurugi llevo levemente su mano a su boca.—Yo no vi nada...— fingió un poco por el momento. Pero la comisura de sus labios bajo su mano subió demasiado porque él también noto esa expresión en Cross. Estaba demasiado sorprendido por lo que había logrado su hermanita en alguien como ese sujeto.
–¡Oye Tsurugi! Deberíamos intentar bailar un vals también nosotros ¿No crees?– dijo Maru en una sonrisa y mirando a su amigo humano.
Tsurugi hizo una mueca.—No gracias— negó con la mano —Yo paso, a mí no se me da esto de bailar.
Maru mantuvo la sonrisa. No importaba, y más que era algo hipnótico ver a esos dos bailar mientras las hojas del otoño caían suavemente sobre sus cabezas y en especial, ver esa sonrisa en su hermano y más que la última vez que sonrió fue hace años atrás.
Aquello podría ser una buena señal de que al fin habían encontrado un ”hogar" un lugar a donde pertenecer.
Cross mantuvo la sonrisa un segundo más mientras daban otro giro, casi cálido, casi humano. Quizás esa era la sensación que ella le provocaba, incluso, sintió su rostro calentarse, sus mejillas ardían al volverla a ver de frente mientras la música terminaban, quedando a milímetros del uno del otro. Sin dejarse de mirar.
Había algo en ella que empezaba a despertar su durmiente corazón espacial. Era quizás inevitable decir que fue a primera vista aquel sentimiento que quizás más adelante sabría que en la tierra lo nombrar como “amor”
Yuka sintió que ellos dos se habían unido en un solo latido bajo aquellas hojas otoñales en aquel baile. Un latido que despierta cálidamente desde el fondo de su ser, que calentaba las mejillas y le hacía sonreír al ver a ese ser.
Y para Cross… aquel fue el primer momento el cual, realmente sentía como humano.
Solo basto un baile. Uno que sirvió como puente entre dos especies. Algo que podía ser considerado más allá que un simple intercambio cultural. Quizás más bien era el comienzo de algo más.