Capítulo 1 ✨
La primera vez que sentí que mi vida estaba a puntode cambiar, yo estaba sentada en el mismo lugar de siempre,
la mesa del fondo de la biblioteca, justo al lado dela ventana rota que nadie se molestaba en reparar con mis pantalones anchos ymi camisa café bohemia mostrando la delicadez de mis clavículas o como lollamaría mi madre la consecuencia de tomar mas que comer (aclaremos quehablamos del café).
Tenía un libro abierto, un lápiz en la mano y cerointenciones de interactuar con algún ser humano antes de que terminara el día.
Esa había sido mi rutina durante años:
entrar, desaparecer, leer, huir.
La biblioteca era mi refugio favorito por una razónmuy simple:
los libros no hablaban…
y yo tampoco.
O al menos, no con gente real.
Ese día no había nada especial no había un rayocelestial iluminando mi mesa,
ni un presentimiento dramático, ni un narrador anunciando que mi vida estaba por volverse un caosromántico.
No.
Solo estaba yo.
Emma Hall:
antisocial por convicción,
sarcástica por necesidad,
y emocional por accidente.
Subrayaba una frase cuando escuché una voz detrás demí:
—Ese es un buen libro.
Ahí debería haber terminado todo.
Yo lo ignoraría.
Él se iría.
Mi vida seguiría igual.
Pero no.
Porque el dueño de esa voz no se fue.
Se sentó.
Sonrió.
Y sin pedir permiso, abrió la puerta que yo habíacerrado a todos los demás.
Liam Hemnsworth.
El caos amable.
La sonrisa fácil.
El desastre encantador que un día iba a convertirseen todo para mí.
Pero yo aún no lo sabía.
Todo lo que supe ese día fue que un extraño guapo sehabía sentado en mi mesa sin invitación.
Y que yo, por alguna razón muy peligrosa,
no lo eché.
Esa fue mi primera mala decisión.
O la mejor.
Nunca supe diferenciar.
Lo único cierto es esto:
Todo comenzó ahí.
En la biblioteca.
En una mesa rota.
Con un libro subrayado.
Y con un chico que dijo algo tan simple como “ese esun buen libro”,
pero que, sin saberlo, acababa de abrir el capítulomás importante de mi vida.
Aquí empieza la historia.
La nuestra.
La que nunca pedí,
pero que siempre necesité.