Capítulo l
Mas allá del bosque, en los páramos más solitarios, donde la tierra llora por unas gotas de agua, donde la más mínima planta tierna es envuelta en un calor infernal secándola hasta la topa y más, un pequeño pero poderoso (además de numeroso) reino, una civilización reside en ese paramo infernal, luchando día y noche por uno gramos de comida, por unas gotas de agua y por mejorar su hogar, entrenadas para ser los mejores soldados y los más efectivos obreros en toda la vida animal, jurando lealtad a la casa real.
Aquel hogar, por fuera no era digno de la atención, eso era bueno evitaba las incursiones enemigas y demás depredadores, una rama ahuecada con el único punto de referencia que era una tierna plantita que usaban en los días de escases resguardadas por dos hormigas soldado, un poco más grandes que las obreras con cabezas más grande para envestir ferozmente y mandíbulas para destrozar cuerpos enteros, adentro del tronco había un agujero que conducía a la inmensa ciudadela debajo de las capas calientes de arena, caminos y caminos llegaban a grandes habitaciones miles y miles de obreras trabajando día y noche como esclavos pasaban, corrían, saltaban, trepaban y rodaban para hacer tiempo pues tenían que cuidar y alimentar a las larvas de la reina que en el peor momento ha decidido poner más huevos, una temporada de sequía que ya está durando más de 28 días, la colonia está en apuros y desesperada por conseguir comida y agua ya que las raciones están terminándose, cada día hay menos.
Las cámaras de alimentos escasean demasiados, de las 700 que hay solo 200 están llenas y no es bueno para una colonia de 20.000.000 hormigas de las cuales la mitad de ellas son obreras que consumen más al estar ocupadas con las labores de la ciudadela y la crianza de los huevos, mientras tanto afuera de la colonia algo se acercaba a toda velocidad similar a un meteorito, aterrizo con brusquedad en frente de la colonia, ambos soldados se prepararon para arremeter contra esa posible amenaza pero se detuvieron al ver de quien se trataba.
Le tengo buenas noticias para Madre Azul - decía alexia cansada hasta el alma por aquel infernal vuelo por todo ese paramo muerto
Ambos soldados no dijeron nada, solo asintieron y uno de ellos cargo a alexia llevándola adentro de la ciudadela, alexia era una hormiga voladora la única especia en toda la ciudadela siendo que es la hija adoptiva de la reina, la mas hábil mensajera de todas y a la que mas tenia confianza la reina, ella estaba totalmente agotada casi muerta por el cansancio y el calor de afuera, llevada por el *tanque blindado* (como eran llamados los soldados mas fuertes y acorazados de la colonia) la adentraba en los lugares mas bajos de la ciudadela que solo los mensajeros, nodrisas de los huevos, soldados personales o de alto rango que tenían acceso a entrar por orden de la propia reina, por el camino veía como las cámaras de crías estaban llenas de hormigas nodrisas pues había demasiados huevos y demasiadas crías nuevas que nacieron y están por nacer, también se percató de las cámaras de alimentos casi todas vacías ni un ruido provocaban, era una mala temporada para el alimento las salas de descanso estaban vacías porque todos y todas estaban ocupados en diferentes y cruciales asuntos. Las constructoras estaban mas arriba excavando, reparando y crando nuevas y mas grandes habitaciones sin parar pues dentro de pocas semanas habrían nuevas hormigas y eso significaba que se ampliaría la ciudadela, llegado hasta medio camino el soldado se detuvo y bajo a alexia quien fue escoltada por los esclavos nobles, hormigas negras esclavas llevadas al rango de hijos e hijas adoptivos por su acérrima lealtad hacia la reina y al rey, estas la dirigieron hasta el nido de la reina.
Fuera del nido estaba custodiado por miles de hormigas guardianas listas para despedazar a cualquier amenaza que intentara acercarse a la reina, mientras que por dentro del nido era esplendido, iluminado por hongos fosforescentes de color azul y otro color rosado, el calor ya no alcanzaba tan fuerte como arriba, ahí adentro el aire y la temperatura era templada en el nido se encontraba al parecer escamas ovaladas y rellenas que cubrían las paredes y alrededores y en el medio estaba acostada la reina con un gran saco lleno de huevos pegado a ella mientras el rey se aseguraba de que su esposa estuviera en las mejores condiciones y que nada le faltase
Majestad, ha regresado - aviso uno de los guardias recibiendo a alexia
Perfecto, esplendido - miro con una expresión de angustia - habéis encontrado algo hija mía
He encontrado el paraíso perdido de la reina madre - respondió jadeando
Todos entraron en shock al oír sus palabras, el paraíso perdido era una historia que había contado la tátara abuela de la reina (la primera reina de la colonia a quien llamaban la reina madre) ella se lo dijo a su bisabuela esta a su abuela pasando por su madre y ella lo contaba también a su colonia, siempre pensó que era solo un mito o un lugar que se perdió en el tiempo durante la gran rebelión del esposo de su tatarabuela, una termita negra apodada *el señor del caos*.
Cuéntame, hija mía, como es ese lugar y como habéis podido encontrarla - respondió emocionada la reina
Es como la reina madre lo había contado - dio un suspiro para comenzar a describir el lugar - pastos y plantas mas verdes que la esmeralda, arboles tan altos que traspasan los cielos, clima tan hermoso, tan amoroso como un abrazo, cielo despejado y nunca se estropeaba, aguas, mares, cascadas y corrientes tan cristalinas que se pueden ver el fondo con tranquilidad, pues no era turbio y los demás insectos todos buenos, todos tranquilos e inofensivos, la pude hallar ese hermoso lugar gracias a que volé hasta la cima de un gran árbol de duraznos, cruce varios kilómetros al sur del rio y cuando encontré una pila de rocas ahí mismo estaba el lugar, fueron al menos 15 días de recorrido
15 días de aquí, es demasiado lejos, pero amada mía - miro a su esposa - es de ahí que podríamos mudarnos
Tonterías - respondió de inmediato una hormiga a quien le faltaba una pierna y un ojo, era el general mandíbulas - perdone el lenguaje, pero también en ese lugar por las noches hay fieras salvajes dispuestas a devorarnos, ya lo decía también el rey padre (el esposo de la reina madre y tátara abuelo de la reina)
Que propone general, buscar otro lugar, en 30 días aquí ya todos habremos muerto - respondió molesta la reina
Lo se majestad - se paró firme en frente de la reina, su expresión era de arrogancia y orgullo - mañana mismo tomare a 40.000 de mis soldados y 30.000 obreras recolectoras para traer de inmediato suficiente comida y agua para durar meses
General, es un suicidio ir y volver en especial a esa distancia, llegando solo ahí morirán muchos pero ya después estarían seguros, mientras que si vuelven será peor - respondió con colera el rey
Lo sé perfectamente, pero sería mejor así, el verdadero suicidio seria llevar y poner en peligro a la colonia entera en especial a los huevos y las crías - respondió con una sonrisa burlesca
El general y el rey se odiaban mutuamente, sus miradas eran las de una enemistad aferrea desde que era larvas, ambos hermanos pero solo uno podía gobernar, el rey al igual que su esposa se esmeraban en proteger a la colonia y cuidar a la ciudadela, el general creía que su hermano le había usurpado su puesto de rey además de que su forma de mandar era con violencia y pata de hierro contra los demás no toleraba a los débiles ni de buen corazón, estuvieron mirándose un buen tiempo hasta que la reina intervino antes de que escalara más violencia.
Ya tomé una decisión, general haga lo que crea mejor para nuestra supervivencia y la de la colonia - con estas últimas palabras declaro su veredicto
Si su majestad - respondió inclinándose con una sonrisa de victoria para luego retirarse
El general mandíbulas se retiró del nido y fue a su cámara, ahí lo esperaba su asistente sosteniéndole una gota pequeñísima de agua, pero era del tamaño de su cabeza
General, ha salido bien - pregunto mientras le paso la gota de agua
Perfectamente, al parecer han encontrado el paraíso perdido de mi tatarabuelo
Ese lugar no era un mito antiguo - pregunto el asistente
Es muy real, fue de ahí donde perdí la pierna y el ojo, fue por ese lugar que se desato una terrible guerra hace años entre mi tatarabuelo y la traidora de su esposa, iré ahí con al menos 70.000 tropas con suerte convenceré a la mayoría y podre reclamar lo que por derecho me pertenece pero necesito a un idiota perfecto que guie mal al ejército - bebió el agua se puso a pensar repitiendo varios números en su cabeza - 1..2..3..4..5..6..7…7 eso es, 7 es perfecto - sonrió de mejilla a mejilla
Usará al hijo primogénito de la familia real para su revolución - dijo el asistente
Será el perfecto chivo expiatorio - concluyo el general
Al ser millones de hormigas pues era mejor nombrarlas con números que inventar más de un millón de nombres, 7 era el de rango mas bajo en toda la colonia, una hormiga considerada un cobarde por el ejercito y un fallo por las obreras, no tenia fuerza suficiente para llevar grandes pedazos de tierra, semillas o frutas ni tampoco tenía un corazón de piedra para acabar con el enemigo en batalla, pues ya hubo varios incidentes ya que 7 libero a varios prisioneros de su celda, el consideraba de que todos incluidos los enemigos debían de ser tratados de forma justa, una actitud que la heredo de su madre, mientras que su padre el rey era justo y conociendo la condición de su hijo no lo forzaba a nada, en este hecho se unió al ejército con el fin de ser mas fuerte o tener más carácter lo que no le fue bien y se había ganado rivalidades .
Ahora se encontraba en el nido de larvas observando y cuidando a los pequeños.
Soldado 7 - grito el general
Si señor general señor - dejo lo que hacía se puso firme y lo saludo con una mano
Mire, lo he pensado y creo que no debí ser tan duro con usted - mintió - le tengo una misión importante, será el capitán que guiara las tropas al paraíso perdido
El paraíso perdido existe - también quedo en shock al oír eso
Eso no importa, acepta o se queda en este pútrido lugar - respondió enojado
Oh general, se lo agradezco tanto - quería casi llorar
No 7, yo te lo agradezco
Sin decir más el general mandíbulas salió de ese lugar, mientras que 7 se quedó ilusionado al saber que se encargaría de la misión más importante de toda su vida sin esperar el destino que lo llevaría a derramar sangre o mejor dicho que corten cabezas por su culpa.