Prologo
Si me dieran opción de elegir que ser antes de nacer, seria cualquier cosa menos lo que sin saber seria hoy.
Pero sin ser lo que soy hoy no sabría que cosas sería antes de no ser yo, ser un charco de agua que aparece y desaparece entre lluvias y sequias para observar desde abajo como todo existe a costa suya, saber que siendo solo él ayuda a animales a beber y sobrevivir mientras que a su vez arruina el traje de aquel ejecutivo solo porque no tuvo el cuidado de no tropezar con él. Todo para desvanecer en la sequía llevando todo lo que conoció y vivió sin que nadie se interese en la vida de ese charco, pues al fin y al cabo es solo un charco.
Ser todo y nada es lo que yo quiero, quiero ser todo para aquellos que agradecen mi existencia como un regalo de aquel que decidió cruzar caminos para así ambos poder coexistir en nuestro propio ecosistema. A su vez quisiera ser nada y simplemente desvanecerme de manera injustificada, que la vibración del viento difumine mi silueta hasta desvanecerla en el ruido del mundo, aislarme en mi propia cueva la cual solamente es mi interior visto desde el exterior, compuesto por materia inorgánica que me he empeñado en acoplar como si de una hormiga construyendo el hormiguero de su colonia se tratase.
Muchas veces me pregunté quién era la colonia a la que quería complacer, mi propia naturaleza contradecía que un ser tan antisocial como yo quisiera formar parte de una sociedad y peor aún, tratar de hacer algo para que esta sociedad me tomara como una parte de los suyos. Pero siendo sincero, Quien no quisiera ser parte de una colonia de hormigas, todas ellas trabajando en sincronía en rumbo de un bien único, las obreras lastimando cada célula de su cuerpo para traer infraestructura a su colonia (me pregunto si las hormigas pensaran en ser reinas alguna vez de manera no irónica). Por otro lado, las valientes hormigas soldado dando de manera directa y literal su cuerpo y vida para defender su colonia, combatiendo peligros de mil tipos distintos de la manera más sincera que se pueda (impensable que alguno de los protectores piensen en lastimar a las hormigas o tener algún beneficio propio. eso sería imposible estoy seguro).
Miro mis débiles y flacas manos y solo me doy cuenta de lo inútiles que serían para levantar un edificio o detener un crimen en proceso, seguramente mis manos temblarían por el esfuerzo de querer desenfundar un arma mientras víctima y victimario desempeñaban sus roles habituales. Mientras camino por aquella sucia y maltrecha acera pienso, y mientras pienso divago, al divagar recuerdo: "Si juzgas a un pez por si capacidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil".
Quizás había sido yo aquí el pez, es lógico pensarlo, yo jamás sería capaz de trepar ese árbol, pero quizás yo fuese un mejor nadador que aquel desagradable simio. Y si yo ganase en otra competencia a ese primate seguramente él sería tan sucio y tonto como para buscar alguna manera de hacerme quedar mal diciendo que no es justo juzgarlo por su capacidad de nadar, pero todos sabemos que él no es lo suficientemente bueno para aceptar que hay alguien mejor que él, me da lastima pensar que en la existencia de alguien que justifique su ineptitud.
Si ese es el caso, ¿Cuál es mi fuerte entonces? Mientras espero observo como un payaso hace reír niños esperando recibir el aplauso del público, a decir verdad, siento una rara mezcla de envidia y pena mientras veo el rostro de aquel hombre oculto debajo de una sonrisa maquillada con el fin de mantener la ilusión de infinita felicidad la cual tiene como objetivo tratar de esparcir esa enfermedad tan agradable que es la alegría, la misma que nos ayuda a perder el concepto de realidad tanto para adultos como infantes y mantenerlos sumidos en su no muy duradera inocencia.
Cando subo al transporte del monótono trabajo día tras día en la madrugada no puedo evitar perderme en la ventana tan fría como de costumbre debido al clima de aquellas noches carentes de luna. Las luces brillan y se atenúan en el cristal, su forma como de estrella a la lejanía no hace más que recordarme como es insignificante este planeta y sus alrededores ante el espacio infinito. Cuando en secundaria escuché que la estrella más cercana a nosotros (exceptuando obviamente a nuestro astro rey) llamada de manera apropiada "Próxima Centauri" se encontraba a 4.24 años luz de distancia pensé ilusamente que no era para tanto, para mi desgracia cuando me enteré qué naves actuales como la nave Voyager 1 tardaría alrededor de 71,000 años en llegar entré en una profunda depresión que quizás se volvió crónica para atormentarme dúrate toda mi adultez.
Mi mente me ha abandonado durante el resto del día, quizás hoy no sea su día y no quiero forzar más una maquina con tantos defectos de fábrica, desconozco que podría pasar si lo hago.
Tengo que obligar a mi cuerpo a seguir funcionando para terminar el resto de mi día, pido intenso perdón a todo aquel que esté leyendo esto pues ni si quiera pude ser lo suficientemente miserable por el suficiente tiempo como para que mi sufrimiento resultara entretenido para unos cuantos, ni si quiera fui capaz de sufrir por un tiempo decente para ser entretenido. Parece que ese señor payaso es mucho más fuerte que yo, lo cual me hace preguntarme nuevamente cual sería mi fuerte, mi chispa, mi habilidad. Espero saberlo, vuelvo a recordar la vieja y cansada voz de mi abuelo, ronca por haber fumado lo suficiente como para matar a más de 1,000,000 de orquídeas (quizás exagero, puede que sean unas 8 menos que esas). Cuando vio que reprobaba en la escuela me llevó al patio debajo de un árbol casi tan viejo como él: "Si te parecieras tanto a lo que creen que eres serias algo mejor de lo que eres. Durante mi corto tiempo en la escuela recuerdo como los profesores humillaban a niños por no saber cosas que jamás les habían enseñado, creí que era una tontería hasta que uno de ellos me golpeó por mencionarlo, en ese momento aprendí a ser solo lo que otros querían que fuera sin pensar en lo que yo quería pensar. Tú sabes pensar, pero lamentablemente para ti, dudo que aprendas a pensar lo que los demás están pensando".
Pasé toda mi vida escolar tratando de descifrar como es que funcionaba la mente ajena, solía mirar fijamente la cabeza de mis compañeros esperando que sus pensamientos se pudieran manifestar en un aparatoso caos visual el cual pudiera responde mi intriga infinita.
Quiero saber que hay en tu mente.