Capítulo 1: Algo diferente
El sol de la mañana se filtraba por las ventanas del aula, iluminando los pupitres y haciendo que el polvo en el aire pareciera brillar. Alice estaba sentada en su sitio, repasando sus apuntes antes de que empezaran las clases. Todo parecía normal: sus amigas reían en la esquina, el profesor aún no llegaba y el murmullo de siempre llenaba el ambiente.
Pero su atención estaba en otro lugar… o mejor dicho, en otra persona.
Michelle.
Michelle se había cambiado de colegio a mitad de año y, desde entonces, algo en Alice empezó a cambiar sin que ella lo notara del todo. Al principio solo le pareció interesante, distinta, con esa sonrisa tranquila que parecía esconder mil cosas. Luego fue curiosidad. Y ahora… ahora era algo que no sabía explicar.
—Alice, ¿me prestas tu corrector? —dijo Michelle, con esa voz suave que hacía que a Alice se le olvidara cómo hablar.
—¿Eh? Ah, sí, claro —respondió, torpe, mientras buscaba en su estuche—. Ten.
Michelle sonrió y sus dedos rozaron los de Alice al tomarlo. Fue apenas un segundo, pero a ella se le aceleró el corazón como si hubiera corrido una maratón.
“¿Qué me pasa?”, pensó, mirando disimuladamente cómo Michelle volvía a su asiento. “No puede ser lo que estoy pensando… ¿o sí?”
Y en ese momento, por primera vez, Alice entendió que algo dentro de ella estaba empezando a despertar. Algo que, aunque la asustaba, también la hacía sentir viva.
—Alice, ¿estás bien? —preguntó su amiga Enma, moviendo una mano frente a ella.
—Sí, sí… solo pensaba en algo —mintió, mordiéndose el labio para no sonreír.
Porque ese “algo” tenía nombre, ojos color miel y una sonrisa que ya se le había quedado grabada en la mente.