𝐴 𝑢𝑛 𝑝𝑎𝑠𝑜 𝑑𝑒 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑒𝑟𝑡𝑒

All Rights Reserved ©

Summary

Alice parece estar pasando el mejor año de su vida, es delegada, tiene amigas, tiene un buen rendimiento académico y sobre todo, es feliz o eso pensaba. Ella está empezando a sentir emociones que nunca había sentido hacia una de sus compañeras de su aula, ella estaba muy confundida de lo que le ocurría, pensaba que le gustaba como se veía la niña nada más. Pero lo que no se esperaba, era que ese sentimiento raro que sentía tomaría un giro repentino a toda su vida. ¿Lograra Alice ser correspondida y tener una vida tranquila sin problemas?

Genre
Romance
Author
veronica
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1: Algo diferente

El sol de la mañana se filtraba por las ventanas del aula, iluminando los pupitres y haciendo que el polvo en el aire pareciera brillar. Alice estaba sentada en su sitio, repasando sus apuntes antes de que empezaran las clases. Todo parecía normal: sus amigas reían en la esquina, el profesor aún no llegaba y el murmullo de siempre llenaba el ambiente.

Pero su atención estaba en otro lugar… o mejor dicho, en otra persona.

Michelle.

Michelle se había cambiado de colegio a mitad de año y, desde entonces, algo en Alice empezó a cambiar sin que ella lo notara del todo. Al principio solo le pareció interesante, distinta, con esa sonrisa tranquila que parecía esconder mil cosas. Luego fue curiosidad. Y ahora… ahora era algo que no sabía explicar.

—Alice, ¿me prestas tu corrector? —dijo Michelle, con esa voz suave que hacía que a Alice se le olvidara cómo hablar.

—¿Eh? Ah, sí, claro —respondió, torpe, mientras buscaba en su estuche—. Ten.

Michelle sonrió y sus dedos rozaron los de Alice al tomarlo. Fue apenas un segundo, pero a ella se le aceleró el corazón como si hubiera corrido una maratón.

“¿Qué me pasa?”, pensó, mirando disimuladamente cómo Michelle volvía a su asiento. “No puede ser lo que estoy pensando… ¿o sí?”

Y en ese momento, por primera vez, Alice entendió que algo dentro de ella estaba empezando a despertar. Algo que, aunque la asustaba, también la hacía sentir viva.

—Alice, ¿estás bien? —preguntó su amiga Enma, moviendo una mano frente a ella.

—Sí, sí… solo pensaba en algo —mintió, mordiéndose el labio para no sonreír.

Porque ese “algo” tenía nombre, ojos color miel y una sonrisa que ya se le había quedado grabada en la mente.