GÉNESIS (Somnium)
Mi nombre es Leonardo. Vivo con mi padre en uno de los vecindarios más lujosos de la ciudad. que mi padre viviera conmigo no significaba que nos habláramos mucho. Siempre me quedaba sólo en casa esperándolo, solo quería algo de reconocimiento por parte de mi padre, pero él parecía estar muy preocupado en los últimos meses.
Y no lo culpo trabajaba para una de las organizaciones más grandes de tecnología del gobierno: ANDROMEDA
Nunca hablaba de su trabajo, era reservado, siempre que le preguntaba me decía que el gobierno hacía cosas que nos hacían una mejora continua y que debía sentirme orgulloso de nuestro progreso. Aunque nunca supe de que progreso hablaba.
Mi padre salía cada noche y regresaba en la madrugada, justo a tiempo para tomar su café e irse al trabajo. Él era muy importante para su organización, pues les dio inventos que ayudaron en guerras del pasado. Talvez ese era un progreso o talvez ese era el pasado que lo hizo poner esta barrera entre nosotros. Yo aun estaba en el vientre de mi madre cuando mi padre ayudaba con esas armas.
En la mañana comía mi cereal como de costumbre frente al televisor, daba una cucharada y cambiaba de programa, ¿desde cuando ver algo entretenido en televisión costaba trabajo? Me preguntaba, hasta que cambie al canal de noticias, habría una lluvia de meteoritos con espectáculo de luces láser, el espectáculo lo patrocinaba la organización Andromeda.
Mi padre salio de su cuarto gritando "maldición" "carajo" bajo las escaleras rápidamente y me gritó
—¡No me despertaste! Necesito tener listas unas cosas para esta noche, ¡Carajo!
—pensé que necesitabas descansar, ayer llegaste a las 3 de la mañana solo has dormido 4 horas padre.
El solo me miró con indiferencia y decepción, como si fuera insultante que me preocupe por él. Me dejó en la escuela y antes de irme me dijo
"Perdón" era su manera de decir lo mucho que lamentaba gritar y maldecir todo el tiempo, esa palabra dijo muchas cosas y lo entendía. Al entrar a la escuela todos parecían estar emocionados por la lluvia de meteoritos que pasaría en la noche.
En mi tercer hora de escuela uno de mis maestros habló de como no sé había visto una lluvia de meteoritos desde hace 353 años, decía que no tendríamos una segunda oportunidad en nuestra vida para verlas. Esto enserió emocionaba a todos. Alguien tocó la puerta interrumpiendo el discurso del maestro. Era un docente diciendo que se había solicitado mi presencia en la recepción de la escuela y que llevará mis cosas, era...Urgente.
Mi padre estaba esperando en la recepción jugando con sus dedos nervioso podía ver las manchas de sudor en su bata de laboratorio. Me acerqué y pregunté que pasaba, mi padre me ignoró y firmo unos papeles en el escritorio de una de las recepcionistas.
Cuando nos subimos al auto, le pregunté al respecto. Él no sabía qué decir y contestó:
—No hay Tiempo Leo. Mis cálculos nunca fallan, horas, meses estudiando las anomalías yo les advertí que esto ocurriría pero nadie me hizo caso, la maquina... fallará esta noche. O bueno no creo que haya un "esta noche"
-me lo dijo con mucho resentimiento y miedo.
Me dijo que me llevaría al Bosque Carmesí. E insisti con las preguntas
—Que maquina? De que hablas?
—La maquina que destruiría los meteoritos Leo.
— La lluvia? Por que afectaría?
—No entiendes? Nunca hubo un espectáculo de láser, lo dijeron para calmar a la gente. Pero esa maquina se sobrecalentara. Es como si las Deidades estuvieran en nuestra contra.
—Entonces los meteoritos van a...destrozarnos? Nos extinguiremos? Morir por meteoritos es ¡patético!
—Sí, bueno ya casi llegamos a la entrada del Bosque Carmesí,
—Padre... acaso Andromeda tiene algo que ver con el eterno otoño del bosque?
Mi padre solo me miró serio y apartó la mirada volviendo a ver el camino.
caminamos horas hacia lo profundo del bosque, donde había un búnker subterráneo. Era una válvula de metal oxidada Parecía viejo por fuera, pero por dentro era amplio. Era un cuarto blanco, con un número en la pared, "33". Estaba sin muchos muebles, pero al fondo destacaba una puerta de metal.
Mi padre me llevó a la puerta de metal. Al abrirla, había una gran recámara y dentro de ella una cama con ropa encima.
—anda. Cámbiate, este lugar te mantendrá a salvo mientras la lluvia ocurra, yo lo diseñe y tomé "recursos" de la organización para crear este lugar.
—es lo que estuviste haciendo durante la noche? O durante el día?
Me di la vuelta mientras ponía la camiseta, era de la tela más suave que había tocado, pero era muy ajustada, los pantalones igual. Al sorprenderme por su silencio me di la vuelta.
Él salió, presionó unos botones en una pantalla pegada a la pared, miró al piso, pensando en qué decir. Solo tomó aire y dijo:
-Me necesitan en mi trabajo.
La puerta que nos separaba se cerró abruptamente. Corrí hacia ella con el miedo de no volver a verlo, de no saber qué estaba pasando. Era muy tarde para hacer preguntas. Era muy tarde para intentar preocuparme. Las luces del cuarto se apagaron y una voz femenina, con un tono demasiado robotizado, dijo:
-Iniciando sueño profundo. Duración: 250 años.
Al escuchar eso, entré en pánico. Grité:
-¡Apagar! ¡Detente! ¡Cancelar!
Intentaba que alguna de esas palabras pudiera apagar el sistema. Seguí insistiendo, gritándole palabras que pudieran cancelarlo. Pensé que todo era un error. Tenía miedo.
El miedo se fue desvaneciendo dentro de mí y un sentimiento de pesadez invadía mi cuerpo. Sentía cómo todo se desvanecía a mi alrededor. Mi vista se nublaba. Me senté en la cama. De pronto, sentía la cabeza pesada. Todo a mi alrededor giraba. Podía escuchar las voces de mis recuerdos chocar entre ellas, hasta que por fin caí dormido en la cama.
Entré en un coma, pero sentía algo en mi piel, algo que rodeaba mi cuerpo. Tenía una consistencia viscosa. Podía sentir, pero no abrir mis ojos. Podía escuchar cómo esa sustancia subía por mi cuerpo, lentamente, hasta llegar a mi cuello. Esa sustancia entró en mi boca. Tenía un sabor tan amargo, y aun así no desperté. No hubo reacción. En un punto, sentí que no respiraba, pero no era asfixiante; solo no respiraba, pero seguía vivo. De pronto, no sentía nada: ni la sustancia, ni mi respiración, ni los latidos de mi corazón. Me preguntaba si aún estaba vivo, y si no fuera así, ¿por qué tenía consciencia? Con el paso del tiempo fui perdiendo la noción de lo que pasaba, de lo que sentía, y la consciencia de mí mismo.
Una sustancia comenzó a bajar lentamente de mi cuerpo. Todo regresaba de donde había venido. Unas pequeñas grietas en el piso drenaban el cuarto, que parecía haber estado lleno hasta el techo. Empecé a escuchar cómo el líquido bajaba. Empecé a respirar y abrí los ojos. Miré el cuarto, pero aún no podía moverme. Vomité acostado una sustancia morada y viscosa. Lentamente, volvía la sensibilidad a mis brazos, y luego a las piernas, hasta que pude mover cada una de mis extremidades. Me levanté y vomité más de esa sustancia morada.
La voz de una mujer empezó a sonar:
-Finalizando sueño profundo. Esperamos que haya tenido una buena experiencia.
La puerta del cuarto se abrió. Me limpié la cara con la mano y me dirigí hacia ella. Al salir, vi que había un baño. Al entrar, tomé una ducha para relajarme y pensar en lo que había sucedido. No recordaba lo que había pasado, tenía miedo, estaba confundido.
No sabía donde estaba y mi corazón latía fuertemente. Dentro del baño había algo de ropa: unos pantalones tipo cargo y una camiseta azul con un logo de una estrella blanca de cuatro puntas que decía "Andrómeda". Todo era extrañamente de mi talla.
Al terminar la ducha, me miré en el espejo. Había olvidado como me veía. Mis ojos cafés, mi lunar en la esquina de mi párpado inferior, mi pelo oscuro. Mi piel morena se veía más clara de lo normal. Algo pálido diría yo.
Me vestí y pensé en qué hacer. No sabía quien era, ni donde estaba. exploraba el pequeño lugar, observé una pantalla cerca de la puerta. Estaba apagada. Al encenderse, había una opción: "Programar sueño profundo". Al presionar el botón, me dio la opción de elegir la hora y la duración del sueño profundo. Al presionar la opción me decía que no había suficiente combustible para programar un sueño profundo, indicaba que se habia ejecutado un sueño profundo de 250 años, mirando el progreso del sueño profundo indicó que yo dormí desde el año 2035 al 2285.
Sentí cómo mi corazón se detenía al darme cuenta de que había estado dormido por 250 años. Pensé que era un error, que algo estaba mal, No quería creer que era real. Uniendo las piezas dentro de mi cabeza, pensando en lo que la voz de la mujer dijo. ¿Por que alguien me dejaría abandonado tanto tiempo?
Pero yo seguía en negación, me repetía a mi mismo que esto era mentira y que talvez era un sueño, golpee mi cara esperando despertar. Me sentía aterrado, me sentía atrapado. Intente calmarme y recordar, pensé: ¿cuál es mi nombre? Es Leo, ¿por qué estoy aquí? Y nada, solo un vacío en mi mente. Intenté gritar pero mi garganta no cooperaba.
Intenté hablar pero mi voz no salía con normalidad, hice calentamiento para mi garganta. Lo hice por una hora antes de querer salir al mundo exterior. Mientras meditaba lo que estaba pasando Me prometí a mi mismo que sería Valiente y que no me volvería a derrumbar el miedo.