Donde no me ve
♡Capítulo 1: Donde no me ve♡
El primer día que lo vi fue desde el último escalón de las gradas, justo donde nadie suele sentarse. Me gusta ese lugar. Está lejos de todos, pero lo suficientemente cerca como para observar sin ser vista. Allí arriba el aire es más frío, y el mundo suena más apagado. Como si todo bajara el volumen solo para que yo pudiera pensar.
Es mi rincón. Mi escondite. Mi lugar seguro.
Ese día, como tantos otros, yo estaba ahí con un libro entre las piernas, abierto en una página que no leía. A veces sólo me gusta sostenerlos. Saber que las palabras están ahí aunque no las entienda.
Abajo, el agua de la piscina brillaba con la luz del sol de las tres y media. Y él estaba ahí. Como siempre.
Eiran Aiden Valois Castelmore.
Era imposible no verlo. No porque hiciera algo llamativo, sino porque su sola existencia parecía alterar todo a su alrededor. Su cuerpo era como tallado con cuidado: espalda ancha, brazos marcados, piernas fuertes… pero no era solo eso. Era la forma en la que se movía, como si cada paso, cada giro en el agua, cada sonrisa tuviera una intención que nadie entendía.
Y yo no lo conocía. No hablábamos. Apenas si sabía su voz fuera de los saludos ruidosos que le lanzaban sus amigos.
Pero lo observaba. Siempre desde arriba. Siempre en silencio.
Eiran sonreía mucho. Era esa sonrisa lo que más me inquietaba. Era perfecta. Brillante. Tan segura, tan completa.
Y sin embargo… había algo en ella que no me convencía.
Como si estuviera hecha para los demás, no para él.
Yo no soy de hablar. Ni de acercarme. Ni de destacar.
Pero desde ese rincón, con mis libros en el regazo y mis pensamientos haciendo ruido, me permito mirarlo. Como si mirar fuera un secreto seguro. Como si, en mi silencio, pudiera tocar algo que nadie más ve.
Mi nombre es Irina Estella Fairchild, y esta no es una historia de amor perfecta.
Es una historia de mirar desde lejos…
Y tal vez, algún día, atreverme a bajar un escalón.