La Dinastía del Fuego.

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Summary

Durante décadas la monarquía Dorantes han gobernado el reino de Aurynth trayendo paz pero también desgracias. El viejo rey sumido en una enfermedad sin cura alguna y sin posibilidades de gobernar,deja como rey regente a su hijo,el príncipe Facker Dorantes pero no es un buen gobernante y el reino de Aurynth empieza hacerse débil,el viejo rey se entera de eso y quita a su hijo del trono y el viejo rey también quita de la línea de sucesión a su nieto el príncipe Roel Dorantes,haciendo que la línea de sucesión quede en duda. Hasta que el decide hacer su heredera a su bisnieta, y en un reino que desprecia a las mujeres, su nacimiento fue un error, su ascenso una ofensa,y un destino...una llama que amenaza con consumirlos a todos. Mientras el rey agoniza,los Dorantes se dividen: la corona,el poder y los dragones serán para quienes sobrevivan al fuego familiar. Pero esta claro que todos harán lo que puedan para obtener la corona sin importar el costo y las muertes qué eso traiga. ¿Quién ganará esta guerra por la corona?. ¿Podrá nuestra princesa ganar la gran guerra o morirá en el intento por querer lo que es suyo por derecho?.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo Uno

El reino de Aurynth es una vasta y hermosa extensión de tierras. Sus bosques ostentan árboles de alturas y colores singulares, sus lagos son de aguas cristalinas y sus tierras son tan fértiles que cualquier semilla germina en abundancia.

Su capital es una urbe de gran tamaño que alberga el mercado más vasto entre todos los reinos. Aunque sus gentes aparentan ser amigables, no se debe confiar en su cordialidad, pues también son conocidos por su talante traicionero y sus calles no ofrecen garantía de seguridad. La Catedral del Credo Puro de Aurynth es igual de imponente, famosa por su arquitectura de marcada religiosidad.

Las Hermanas del Credo Puro son devotas, estrictas y leales tanto a sus dioses como a las tradiciones inmemoriales del antiguo Aurynth.

Sin embargo, la verdadera fascinación de quienes visitan Aurynth radica en los dragones. La monarquía Dorantes es una dinastía famosa por ser jinetes de dragones y por la notoria belleza de sus miembros. Su reino ha sido la potencia hegemónica entre todos y jamás se han arrodillado ante otro poder, pues ellos son dragones y los dragones no se inclinan ante las ovejas.

Los Dorantes han gobernado con una mezcla de paz y crueldad, pero nunca han permitido que su pueblo padezca hambre. Sus victorias en batalla se deben tanto a la ferocidad de sus grandes dragones como al temple de sus determinados caballeros. Y, como dicta la tradición, el trono ha sido exclusivo de hombres, pues las mujeres no son consideradas dignas herederas. La monarquía de Aurynth es conocida por sus tradiciones cuestionables y sus reglas infranqueables.

Las mujeres Dorantes nacen bajo el menosprecio de su propia sangre. No se las considera relevantes ni importantes; son vistas meramente como incubadoras de herederos y, por supuesto, como consortes.

Mientras los hombres Dorantes nacen en cuna de oro y con su futuro asegurado, sin límites ni expectativas, y con la libertad de tomar cuantas amantes deseen; las mujeres no corren con la misma fortuna. Ellas están obligadas a cumplir las altas expectativas familiares, a tolerar los malos tratos, y carecen de libertad, pues ni siquiera son vistas como "personas" y sus derechos son escasos. Su único destino es esperar el matrimonio para servir a su esposo y a la corona. Su belleza solo es una herramienta para forjar alianzas y asegurar la paz del reino. El destino más cruel las espera: la mayoría muere joven, bien sea durante el parto, o sucumbiendo a la locura, terminando con sus propias vidas. Son pocas las que llegan a la vejez.

No obstante, ellas poseen un poder silencioso: gracias a ellas, los dragones siguen existiendo. Sin la intervención de las mujeres Dorantes, los hombres de la Casa no podrían vincularse a un dragón, perdiendo la fuente de su respeto y temor en todos los reinos.

El actual rey es Ferex I Dorantes, un anciano que ha extendido su reinado asegurando la paz, la amistad y las alianzas entre los demás reinos y las Casas menores de Aurynth. Con un heredero ya designado, creía no tener preocupaciones, o eso pensaba.

Su hijo menor, el príncipe Facker Dorantes, contrajo matrimonio con su hermana mayor, la princesa Mirel Dorantes, como dicta la tradición Dorantes; ella le dio tres hijos. Facker no era un buen hombre ni un buen príncipe, sino un libertino conocido por sus frecuentes visitas a las casas de placer. Se rumoreaba que el príncipe había engendrado varios bastardos con meretrices que fueron amantes de una noche. La princesa Mirel no ocultó su indignación por la reputación de su hermano y esposo, pero la disolución del matrimonio le fue negada por una ley del Credo Puro. Mirel era conocida por tener una lengua suelta y filosa, una princesa que no se doblegaba ante nadie, ni siquiera ante su padre, el rey; sin embargo, no debe juzgársela a la ligera, pues solo muestra la cara que desea ser conocida.

El hijo mayor de los príncipes, Roel Dorantes, no fue distinto al resto de los hombres de su Casa. El joven Roel, que al principio se perfilaba como un príncipe prometedor y digno heredero de la corona, sucumbió rápidamente a la decadencia. Exhibía una amante diferente cada día y desarrolló una fuerte adicción al vino carmesí de Solaria.

Cuando contrajo matrimonio con la bella Lady Raely Stafell, hija del Lord Stafell, Señor de las Montañas del Este, muchos pensaron que el príncipe sentaría cabeza. Se equivocaron. Roel siguió introduciendo mujeres en su lecho, sin el menor respeto por su esposa o por el honor de su familia. Esto era una vergüenza para el rey, pero su afecto por su nieto predilecto le impedía reprenderlo abiertamente.

Sin embargo, el rumor más explosivo, y que resultó ser cierto, fue que Roel engendró una hija bastarda con su prostituta predilecta, llegando al extremo de robar un huevo de dragón para colocarlo en la cuna de su supuesta "hija". Él proclamaba que ella sería la próxima reina, lo cual causó gran descontento entre la nobleza.

Lady Raely Stafell le dio tres hijos al príncipe Roel. Los tres niños recibieron su huevo de dragón, siguiendo la tradición Aurynth, aunque las esperanzas de eclosión eran nulas debido a que su sangre no era completamente pura. No obstante, ocurrió un milagro: los tres huevos eclosionaron, dando vida a tres hermosos dragones (dos machos y una hembra), uno para cada príncipe.

Mientras la hija bastarda recibía el afecto incondicional del príncipe, su hija legítima era tratada con profundo desdén. La princesa Neryse Dorantes es una muchacha de carácter amable y dócil, fácil de manipular y doblegar; una pieza más utilizada por su propia familia. Ella nació con el don de los sueños proféticos, pero el miedo a ser menospreciada, o tildada de loca o defectuosa, la obliga a ocultar su habilidad. Las mujeres Dorantes, a cualquier costo, deben parecer perfectas.

Aun así, sus sueños no le revelarán la totalidad del destino, y ella ignorará que la guerra se desatará, precisamente, gracias a ella.

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El Consejo se había reunido en el Gran Salón, a la espera del anciano rey. La sesión había sido convocada con urgencia desde el amanecer para abordar el asunto que acaparaba las conversaciones de todo el reino, lo cual causaba una palpable impaciencia.

Las grandes puertas se abrieron y el monarca apareció, su rostro sereno no ocultaba el cansancio. Vestía un traje de paño rojo y una capa blanca con el emblema Dorantes bordado. El rey tomó asiento a la cabecera de la mesa y con un gesto ordenó el inicio de la reunión. Nadie se atrevió a hablar, temiendo la cólera del rey, por lo que Lord Nasset Goldspire se vio obligado a tomar la palabra en nombre de todos.

—Como sabe Su Majestad, su bisnieto, el príncipe Dariel Dorantes, se ha visto envuelto en rumores muy... comprometedores. La línea de sucesión se ha puesto en duda, pues temen que el príncipe se niegue a contraer matrimonio. Y, como bien sabe, la siguiente en la línea sucesoria es una mujer, y la ley prohíbe el gobierno de una mujer—declaró Lord Nasset Goldspire con voz nerviosa.

Todos en la mesa observaban a Lord Nasset Goldspire y al anciano rey, creando un silencio tenso. Nadie se atrevía a hablar, temerosos de que sus palabras desataran la furia del monarca y terminaran como alimento para su dragona, Vixen.

El rey suspiró con evidente cansancio y, por fin, decidió hablar.

—¿Cuáles son los rumores esta vez? Ha tenido bastantes en los últimos tres meses, y todos han resultado ser solo eso: simples rumores —dijo el rey Ferex I Dorantes con voz fatigada.

El salón cayó de nuevo en un incómodo silencio. El rey, impaciente, recorrió a su Consejo con la mirada y azotó la mano sobre la gran mesa de madera.

—¿No van a hablar, mis Lores? Me hicieron perder el desayuno con mi esposa para acudir a esta estúpida reunión que solicitaron con tanta urgencia —dijo el rey con furia.

Todos los presentes bajaron la cabeza, y Lord Veredick Sthenford fue quien por fin se atrevió a revelar al monarca que el príncipe Dariel Dorantes había sido visto compartiendo el lecho con varones. Esto era considerado un grave ultraje por el Credo Puro. Además, la prometida del príncipe, la princesa Samanta Nexer, estaba furiosa, pues los rumores eran un insulto a su reino. El rey, hastiado de escuchar siempre lo mismo, decretó que la boda entre su bisnieto y la princesa Samanta Nexer se celebrase lo antes posible para apaciguar al reino Nexer y evitar una guerra innecesaria.

Poco a poco, los Lores abandonaron el Gran Salón, dejando al rey a solas con sus dos caballeros de la Guardia Real. El anciano monarca se acercó al gran ventanal, admirando su reino y a su dragona, Vixen, que sobrevolaba la capital. Sonrió levemente al darse la vuelta para partir, pero un violento ataque de tos lo detuvo, obligándolo a pedir un pañuelo con urgencia.

Los caballeros de la Guardia Real se apresuraron a asistirlo, llamando a los Ostelares y llevando con sumo cuidado a Su Majestad a sus aposentos.

En los aposentos del anciano rey, todos estaban nerviosos: la tos empeoraba y la medicina ofrecía escaso alivio. Temían que el mal del monarca fuera ya demasiado poderoso.

La reina consorte, Drexya Dorantes, quien también es hermana menor del monarca, sufría los mismos síntomas. A diferencia del rey, ella había recaído con mayor severidad, siendo confinada a sus aposentos, donde solo la cuidaban sus damas de compañía y las Hermanas del Credo Puro.

Los Ostelares, sin fe en su recuperación, fueron sinceros con el rey: la reina consorte Drexya Dorantes tenía pocas posibilidades de sobrevivir.

El rey ingirió la medicina, pero al no sentir efecto, su mal humor se hizo evidente. Ordenó que le trajeran a su hermana-esposa, la reina consorte Drexya Dorantes. Los Ostelares se negaron, advirtiéndole que corría el riesgo de que la enfermedad lo infectara más.

El rey los ignoró, amenazándolos con dárselos de comer a su dragona si no cumplían. Ante la furia del monarca, el Gran Ostelar ordenó a los caballeros que notificaran a las Hermanas del Credo Puro para que trasladasen a la reina consorte con todas sus pertenencias.

En los aposentos de la reina, todo era quietud; ella solía dormir para apaciguar el dolor, despertando solo para comer o bañarse. Sin embargo, un grupo de caballeros irrumpió para avisar a las Hermanas que la reina dormiría con el rey. Todas se apresuraron a despertar a la consorte para llevarla a los aposentos reales.

Los reyes durmieron juntos una vez más, pero solo los Ostelares y las Hermanas del Credo Puro tenían permiso de entrar a la estancia.

Se temía que, si alguien más accedía, la enfermedad se contagiara y se expandiera por todo el reino.

Con el anciano rey confinado al lecho y sin posibilidad de gobernar, el Consejo se reunió para debatir quién ocuparía el puesto de rey regente mientras el monarca se recuperaba, si es que eso sucedía.

La primogénita del rey no era una opción, pues las mujeres no pueden gobernar. Varios Lores se propusieron a sí mismos, pero un Ostelar del Credo Puro, leal a la tradición de la línea sucesoria, argumentó que el regente por derecho debía ser el príncipe Facker Dorantes, el único hijo varón mayor del rey y el siguiente en la línea sucesoria.

Así fue como el príncipe Facker Dorantes tomó el lugar de su padre, asumiendo el rol de rey regente. Lo que para él fue una maravilla, para el reino de Aurynth se convertiría en una pesadilla y un infierno. La guerra por el trono apenas comenzaba.

"Dónde el oro se malgasta,la lealtad se pudre primero".