Existir

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Summary

Él nunca supo hacia dónde iba. Hasta que ella apareció en su vida. Se conocieron en la secundaria, cuando el tiempo parecía no tener peso. Entre silencios, miradas y momentos pequeños, el vínculo creció hasta volverse indispensable. Después, algo cambió. Los días comenzaron a girar en torno a esperas, cuidados y promesas que nunca pensó tener que hacer. Él dejó de pensar en sí mismo, convencido de que estar a su lado era suficiente. Ahora, entre recuerdos y ausencias, intenta entender qué hacer con una vida que perdió su centro. Existir es una historia íntima sobre el amor, la pérdida y el difícil acto de seguir adelante.

Genre
Drama
Author
Federico
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

El comienzo

La luz de la mañana entra por la ventana y no alcanza a calentar nada.

La casa parece vacía, aunque ella siga presente en cada recuerdo.

A veces cierro los ojos y casi puedo escuchar su voz.

— ¿Me permites?

Esa voz era nueva nunca antes la escuché.

Me dio intriga saber quién era.

— ¿Me puedo sentar aquí?

Asentí sin decir una palabra, mí garganta estaba cerrada.

Decir que estaba nervioso es poco. Yo era muy tímido, no tenía amigos ni participaba mucho en clases.

— mí nombre es Ainoa ¿Cómo te llamas?

— San... Santiago.

Respondí como si fuera un susurro.

— un gusto Santiago puedes decirme Noa.

Fue la primera vez que hablé con ella.

El sonido del despertador invadió la habitación.

Abro los ojos y el aula del colegio desapareció. Mis ojos me arden y mí pecho duele.

A veces no sé que estoy haciendo. Mis pensamientos se pierden.

Mí cabeza ya no está aquí.

¿Propósitos en mí vida? Hace tiempo que me rendí con eso.

Cada mañana me preparo mí desayuno como lo hacía habitualmente.

Dos tostadas y un café.

Mí rutina no cambio o al menos eso intento creer.

Llevo todo a la mesa y siempre observo esa silla vacía.

Me había acostumbrado a estar solo en la secundaria pero Noa cambio esa costumbre.

— Santi ¿terminaste la tarea de matematicas?

— s... Si... Aquí tienes.

Siempre me costó responderte. No sabía cómo hablarte.

Tu eras lo opuesto a mí. Tenías una forma de ser tan positiva siempre ayudando, siempre divertida.

— ¿Ainoa?

—Puedes decirme Noa Santi, no me molesta.

— disculpa... Me... ¿Me prestas una lapicera? ¿Por favor?.

Nunca fui la persona más charlatana del colegio.

Pero te las ingeniaba para que hablara.

Suena el timbre. ¿Es el recreo? Mí cabeza regresa a la cocina. Agitó la cabeza de lado a lado.

Mis manos tiemblan. Alguien está en mí puerta tocando el timbre.

—ya voy.

Grito mientras me levanto

— ¿Quien es?

—Alicia.

¿La mamá de Ainoa?

—adelante, pase.

Estoy sorprendido y a la vez intrigado de su visita.

— ¿Que puedo hacer por usted Alicia?

— quería saber cómo estabas Santi. Hace mucho que no nos vemos.

Es cierto paso un mes desde la última vez que compartí un espacio con ella.

—estaba por desayunar ¿Quiere café?

— claro. Gracias.

Mientras le preparo el café no puedo evitar pensar en ella. Se parecía mucho a su madre.

— Santi ¿Te gustan los deportes?

Siempre hacías preguntas inesperadamente.

—me gusta el fútbol. Pero no lo práctico.

No sé cómo hacías pero siempre lograbas hacerme hablar. Comencé a tener más confianza en mí.

— deberías hacerlas deporte es divertido. Yo juego voley ¿Te gustaría venir a un partido alguna vez?

—yo...? Claro...

— ¿Santi...? ¿Santiago?

Alicia me hablaba y nuevamente me perdí en mis recuerdos.

—disculpe Alicia aquí tiene su café.

— gracias. ¿Que estabas pensando?

— en nada. Solo recordaba cosas sin importancia.

No quiero que sepa que aún pienso en su hija. No tengo deseos de escucharla hablar sobre el tema.

— vine para saber cómo estabas y para invitarte a cenar algún día. Nos gustaría que pudieras asistir.

— agradezco su preocupación pero estaré ocupado estos días.

No estoy preparado para una cena con más personas.

No se si estaré listo en algún momento.

Alicia se va y vuelvo a estar solo. A veces la soledad que hay en la casa es reconfortante. Pero rápidamente vuelve a ser devastador.

A pesar de como me siento. Debo seguir con mí día. Mí trabajo me obliga a salir de la casa aunque no tenga ánimos.

¿Cómo termine así? Este trabajo en una tienda ¿Era lo que yo quería?

— Santi ¿tienes algún sueño?

— ¿Sueño? N... No... Nunca pensé en eso.

Planificar a futuro nunca de algo que haya hecho.

Pero tu tenías todo planeado.

—yo si tengo un sueño. Quiero ser profesora de educación física y poder enseñar a los más chicos a jugar al voley.

Escucharte tan entusiasmada me hacía pensar si yo algún día podría estar así también.

— deberías pensar en el futuro también. Te gustan los videojuegos ¿Verdad? ¿Por qué no estudias programación o algo así?

La universidad no estaba para nada en mí cabeza.

— prométeme que lo pensarás al menos.

—lo... Lo prometo.

El ruido de los altavoces me hace regresar. La mirada está borrosa mí cuerpo pesado y mí respiración agitada.

En ese entonces tu no lo sabías pero mís nervios no era por ser tímido. Tenía sentimientos hacia vos. Lo difícil que fue poder invitarte a salir es imposible olvidar esa sensación.

— Ainoa ¿Puedo preguntarte algo?

— oh Santi. Si claro dime.

No podía hablar. La garganta estaba cerrada y no quiero imaginarme mí cara.

— este... Estás... Eh... Estás libre... ¿El sábado? ¿Quieres ir al cine?

Sentí náuseas en ese instante. Pensé que saldría corriendo.

— claro. Podemos ir al cine juntos.

Parecía un sueño. La felicidad me invadió. Comenzar a salir con vos fue darme fuerzas a querer cambiar.

Me enseñaste a ser positivo. A no rendirme. Terminamos la secundaria siendo pareja.

— Santi ahora que terminamos el colegio quiero que cumplas tu promesa de estudiar en la universidad ¿Si?

Asentí sintiendo apoyo por su parte.

—de hecho Noa. — saque un papel de mí espalda — ya me anoté en la universidad. Quería sorprenderte.

— ¿De verdad? Ay que felicidad.

El colectivo venía muy lleno. Sentí el contacto de tu abrazo al contarte la noticia pero era la gente a mí alrededor ¿Por qué no cumplí mí promesa? ¿Acaso te falle?

Ese año en la secundaria donde todo empezo fue el mejor año de mí vida. Nunca pensé como seguiría todo.