Único: Querido Escritor
“Uno por el dinero, dos por el espectáculo. Nunca estuve lista así que veo cómo te alejas.
A veces no sabes la respuesta hasta que alguien se pone de rodillas y te lo pregunta.
“Ella sería una novia encantadora, lástima que esté mal de la cabeza” dijeron.
Pero pronto encontrarás lo que mereces y ella arreglará lo que arruiné
Tomará tu mano mientras bailan, nunca te dejará solo ni destrozado con problemas insignificantes.
El anillo de tu madre en tu bolsillo, su foto en tu cartera. Y pronto ya no recordarás todos mis problemas insignificantes.”
―Siempre consideré irónico lo mucho que todos tus libros hablan sobre el amor, pero nunca te he visto con alguien ― Namjoon dijo a su lado mientras disfrutaban de la velada.
Jungkook no podía poner atención a sus palabras porque se encontraban demasiado perdido en sus propios pensamientos, en sus sentimientos. Sumido en la tristeza y el arrepentimiento.
―¿Cómo estás? ― el mayor volvió a preguntarle, llevando el vaso de whiskey a sus labios para tomar un sorbo ―, porque imagino que no me equivoco al suponer que la invitación te llegó.
La copa de vino que reposaba en la mano de Jungkook tambaleó un poco al escuchar las palabras de su amigo. Soltó un suspiro tembloroso antes de dejar la copa en la barra, mirando hacia otro lado evitando que las lágrimas salieran de sus ojos porque no tenía derecho.
No podía atreverse a llorar por algo que él mismo había provocado.
―Jimin me llamó hace algunos días preguntándome si iría… y yo no pude responderle ― soltó una risa seca, diciendo con la voz rota y sorbiendo apenas la nariz ―. No sé como podré verlo a los ojos.
―Jungkook ― Namjoon le llamó y lo sintió tomar su mano ―, tú no tienes la culpa de nada.
―Claro que sí y me siento fatal por siquiera tener el descaro de sentir celos de mi propio hermano ¿sabes que dejé de hablarle por meses cuando me lo contó? Aún así parece que él no se molestó conmigo.
Jungkook pensó que ya no le quería, que irse de Corea con excusas de trabajo fue la mejor decisión que pudo haber tomado. Pero la realidad era que estaba escapando, como un cobarde, dejando un corazón destrozado detrás de sí.
A un hombre enamorado e indefenso que alguien tarde o temprano encontraría y le brindaría todo el amor que él nunca pudo.
Deseaba que Taehyung fuera feliz… pero pensó que sería tan doloroso aceptar que seguiría su vida sin él.
―¿Hirió tu orgullo? ― su mayor volvió a preguntar, pero él negó de inmediato.
―Aunque hubiera sido así, no me quejaría porque lo merezco… lo merezco después de todo lo que le causé.
―Tienes que dejar de culparte, Kook.
No pudo contener por más tiempo las lágrimas. Quiso responder a las palabras de Namjoon, pero un sollozo lo interrumpió.
―Le rompí el corazón ― recordó con la voz rota y llena de dolor ―. Me pidió que me casara con él y ¿sabes lo que hice? Me fui de allí sin responder nada, hice mis maletas y lo abandoné.
―Porque estabas aterrado y porque el matrimonio no era algo que quisieras.
―Pero yo lo amaba, hyung… y fui un completo idiota al darme cuenta demasiado tarde.
Toda una vida juntos, una eternidad enamorados uno del otro… pero con ambiciones y sueños tan diferentes. Podían amarse intensamente, pero aún había un enorme abismo que lo separaba a pesar de que sus pieles se tocaran directamente.
Porque Taehyung deseaba una gran familia, con una vida sencilla en una casa a las orillas de la playa… Jungkook quería salir de casa, rompes las cadenas que siempre lo ataron y descubrir lo que había más allá de lo que sus ojos alcanzaban a ver.
Amaba a Taehyung, pero no estaba dispuesto a atarse a una vida que no quería solo por temor a perderlo.
Él no era el indicado para hacerlo feliz, lo sabía, pero eso no podía salvarlo del dolor.
Es por eso que cuando la invitación de la boda entre su hermano, Jimin, y Taehyung llegó a la puerta de su departamento en Nueva York no supo realmente como reaccionar.
Sintió los brazos de Namjoon rodearlo esa tarde, impidiendo que cayera, y estuvo llorando toda la tarde de ese día ante el gran golpe de realidad que había llegado hasta la puerta de su casa.
Dolía, pero era consiente de que no existía mejor pareja para Taehyung que Jimin. Sabía que su hermano siempre estuvo enamorado secretamente de él, pero nunca hizo ningún movimiento porque sabía los sentimientos del mayor.
―Sabes que no tenemos que ir si no quieres ¿verdad? ― Namjoon volvió a decirle y él negó de nuevo.
―Es mi hermano, además, mi madre reclamará mi presencia allí… no quiero causarle problemas a Jimin. Es su boda, tiene que ser un día feliz para él.
Fue así como hizo sus maletas, con la ayuda de Namjoon, para regresar una temporada a Corea para la boda de Jimin con Taehyung. Llegaron una semana antes del evento, pero Jungkook se negó a ir a la casa de su familia, evitando a toda costa encontrarse con el prometido de su hermano.
Sin embargo, no pudo evadir por siempre la reunión con su madre.
La mujer lo rodeó con sus brazos apenas lo vio entrar en la sala de la casa. Esa casa que había sido testigo de tantas cosas y que ahora solo era una dolorosa dosis de nostalgia que no podía sacar de su pecho.
Lloró una vez más en los brazos de su madre, desgarrándose la garganta con sollozos que no podía derramar en presencia de nadie más, sintiendo sin temor a ser juzgado porque sabía que el casa de su madre aquella palabra no existía.
―Lo siento tanto, mi amor ― ella le dijo y lo agradeció.
Porque después de meses torturándose, diciendo que no podía sentir dolor, al fin había alguien que hacía valida toda esa agonía por la que pasó el último año.
Aceptó la taza de té caliente que su madre le preparó una vez que su llanto cesó, tomando sorbos pequeños del liquido caliente que lo relajaron más de lo que imaginaba, suspirando cuando pareció sentirse más tranquilo.
―¿Cómo está él? ― Jungkook preguntó refiriéndose a Jimin a lo que la mujer esbozó una sonrisa de orgullo.
Algo que calentó su corazón.
―Muy feliz, muy ilusionado y ansiando la llegada de la boda… y anhelando verte.
Guardaron silencio por algunos minutos, momentos en donde la Señora Jeon se debatía entre su preguntar o no. Dudando después de ver a su hijo quebrarse de esa manera en sus brazos.
Pero era algo que Jungkook tenía que enfrentar tarde o temprano.
―¿Has hablado con Taehyung? ― hizo al joven azabache detener sus movimientos, con la taza quedando a medio camino de sus labios y recibiendo como respuesta un simple meneo de su cabeza al negar ― ¿Y no piensas hacerlo?
Jungkook no conocía la respuesta ¿debería? Claro que sí, se lo debía. Sin embargo, aun estaba intentando encontrar el valor para llamarlo, para verlo sin que la cara se le callera de vergüenza o el corazón volviera a rompérsele en pedacitos.
―No puede culparte por lo que decidiste ― su madre le dijo, tomando una de sus manos y apretándola entre las suyas ―. No debes sentirte culpable por perseguir la vida que querías. Sé que lo amaste mucho, mi cielo, pero eso no debe significar abandonar tu vida.
Jungkook salió de la casa de su madre con más valor con el que llegó, sintiendo el pecho un poco más liviano y entrando al cuarto de hotel que había reservado, con Namjoon esperándolo despierto a pesar de que ya era bastante tarde.
―¿Cómo te fue? ― el mayor preguntó, bostezando y estirándose en la cama que él había escogido en la habitación doble que habían reservado.
―Estuvo bien. Necesitaba hablar con ella para tranquilizarme ― suspiró ―. Creo que estoy listo ahora.
Y Namjoon sonrió bonito al saber lo que esas palabras significaban.
Acompañó a Jungkook a la mañana siguiente hasta la cafetería donde acordó encontrarse con Taehyung. Esperando en una mesa lejana para cualquier cosa que el menor necesitara, siendo ese apoyo que se mantuvo con él durante los tres años que llevaban de conocerse, nunca fallándole ni una sola vez.
Jungkook jugaba con sus manos mientras esperaba la llegada de Taehyung, tensándose cuando aquel olor familiar le llegó a la nariz, casi queriendo llorar cuando levantó la mirada y se encontró con el rostro de mayor sonriéndole maravillosamente.
Sin una gota de resentimiento o dolor en sus ojos.
―Jungkookie ― el mayor dijo, extendiendo sus brazos esperando un abrazo que Jungkook se tardó en conceder ―. Me sorprendió un poco que me pidieras vernos, pero también me alegró mucho ¿cómo has estado?
Y era como si para Taehyung nada hubiera pasado. Como si no hubiera dejado de hablarse por años, como si nunca hubieran perdido rastro del otro.
Como si no tuvieran una historia y nunca se hubieran amado como lo hicieron durante casi toda su vida.
Jungkook no pudo aguantar más las lágrimas, disimulando bajando la cabeza pues estaban en un lugar donde cualquiera podría darse cuenta de lo que pasaba.
Taehyung lo miró preocupado, extendiendo un pañuelo hacia él para que secara sus lágrimas y acariciando apenas su espalda buscando consolarlo.
Pero la conexión que hubo hace años ya no estaba más allí. Jungkook no lo sintió así y, en vez de llorar más, se encontró a sí mismo suspirando de alivio al confirmar lo que por meses temió.
Ya no había nada que lo atara a Taehyung.
Lo único que quedaban eran los recuerdos, la nostalgia y la aceptación.
―Vine porque te debo una disculpa ― Jungkook dijo cuando sus lágrimas se detuvieron, negándose a pedir algo pues aseguraba que la reunión sería corta ―, por irme como lo hice, por dejarte, por abandonarte y por no ser lo que necesitabas.
―Nunca te culpé, Jungkook… dolió que te fueras tan repentinamente, pero lo comprendí ― el mayor aseguró ―. Tú nunca deseaste nada de lo que yo te ofrecía. Te amaba, sí, pero yo no era lo que necesitabas.
―Te amé, Taehyung ― le confesó ―, muchísimo, y perdona si alguna vez te hice sentir que no lo hacía.
Taehyung simplemente río, sonriendo apenas y mirando a Jungkook a los ojos… pero esta vez no estaba ese brillo que al menor tanto le gustaba contemplar.
Porque esa emoción ya le pertenecía a alguien más.
―Sabía que encontrarías a alguien que de verdad te hiciera feliz ― Jungkook le dijo ―. Me alegra que haya sido Jimin… de corazón te deseo que seas eternamente feliz, porque nadie lo merece más que tú.
Y esta vez fue el turno de Taehyung de llorar poquito, desviando apenas la mirada y encontrándose con alguien que los miraba desde la distancia, pendiente del azabache, mirándolo con esmero… justo como él solía hacerlo hace unos años atrás.
―Creo que tú también te casarás algún día ― dijo, confundiendo un poco al menor ―. Lo harás con alguien que comparta tus sueños y que amarás profundamente porque eres así… no sabes amar sin entregarte primero y eso es hermoso, Jungkookie. Nunca lo hiciste conmigo, pero espero que con él sí.
Y Jungkook no sabría a quien se refería de no ser porque siguió la mirada de Taehyung y se encontró con la figura de Namjoon sentado, bebiendo una taza de café mientras esperaba a que la reunión esperaba.
―Yo también anhelo que seas feliz, Jungkook. Porque tú también te lo mereces.
Esa reunión era todo lo que necesitaba para dejar ir esa culpa que lo atormentó por años, llorando poquito cuando dijo adiós a esa persona que significó todo tiempo atrás, pero que ahora era un puente necesario de cruzar para aceptar la vida que le esperaba al otro extremo.
Se aferró al brazo de Namjoon cuando llegó hasta él, confundiéndolo un poco, pero riendo igual ante su expresión.
El fin de semana llegó y con ello el día de la boda. Jungkook se encontró llorando una vez más, pero esta ocasión era de felicidad al ver los ojos de su hermano llenos de ilusión y amor mientras recitaba sus votos y aquella alianza dorada era deslizada por sus dedos por las manos de Taehyung.
Gritó más que nadie cuando aquella unión se selló con un beso lleno de la felicidad y amor de las personas más importantes para él en el mundo.
No había dolor. No había arrepentimiento.
Simplemente una profunda tranquilidad en la que se refugiaría y que haría crecer al lado de alguien más.
La velada se vivió entre ovaciones, aplausos, gritos y felicitaciones para los recién casados, alzando sus copas llenas de champaña en honor a la feliz pareja que había decido unir sus vidas con un juramento eterno que perduraría hasta el fin de sus días.
―¿Qué tal si lo intentamos? ― Jungkook preguntó a Namjoon, con su cabeza reposando en el hombro del mayor, ambos sentados en el césped de la casa de su madre cuando los novios ya se habían ido y la fiesta había terminado.
Jungkook se separó, mirando al otro con aquel brillo especial en sus ojos y carcajeando ante la expresión atónita que le fue dada.
―Vamos, sé que quieres decir que sí. Aunque si te sientes muy presionado puedo esperar y-
No terminó de decir porque unos labios chocando con los suyos se lo impidieron.
Suspiró ante el toque, continuándolo de inmediato y sonriendo en medio del beso al saber que Taehyung tenía razón.
Alguien más sería. Alguien más llegaría y lo amaría intensamente. Le regalaría ese amor que anhelaba y del que tanto escribía en cada una de sus novelas.
Porque aquel querido escritor desafortunado en el amor al fin había encontrado la fuente de su inspiración, la razón de sus anhelos y la llama que mantendría encendido el amor que guardaba en su lastimado corazón.
Por si no lo notaron, escribí esto inspirándome en la canción “Champagne Problems” de Taylor Swift, JAJAJAJA.
Jungkook de este fic soy yo escribiendo cursilerías que me gustarían que me pasaran.
Anyways, espero hayan disfrutado leer tanto como yo escribiéndolo.
¡Felices lecturas!
Maya. C








