Chapter 1
Nueva York, la ciudad que nunca duerme… aunque esa tarde parecía haberse tomado un respiro. El sol de finales de otoño bañaba las calles con una luz dorada y perezosa. Los taxis amarillos avanzaban con menos prisa de lo habitual, los peatones caminaban sin empujones, y hasta los pájaros parecían haberse puesto de acuerdo para no armar escándalo. Era una de esas raras tardes en las que la Gran Manzana fingía ser una ciudad normal.
Pero, como siempre, la normalidad en el universo Marvel es solo la calma antes del desastre.
La Torre de los Vengadores, nivel 47 – Laboratorio de Investigación Avanzada
El zumbido constante de maquinaria de alta precisión llenaba el aire. Luces azules y blancas parpadeaban en los monitores, reflejándose en los ojos cansados pero brillantes de tres de los intelectos más privilegiados del planeta.
Tony Stark, con una camiseta negra manchada de grasa y una sonrisa de niño con juguete nuevo, ajustaba el último estabilizador de flujo cuántico.
Tony: Miren esto, señores —dijo, dando una palmada al panel metálico—. Con esta belleza podríamos literalmente decirle al tiempo: “Vuelve a tus veinte, cariño, que te extraño”. Rejuvenecimiento celular controlado, sin efectos secundarios, sin cáncer, sin perder memoria… Bueno, en teoría.
Reed Richards, estirando uno de sus brazos para alcanzar tres herramientas al mismo tiempo, asintió con entusiasmo académico.
Reed: Es fascinante. Estamos manipulando la telomerasa, los factores de transcripción Yamanaka y un campo de contención de entropía inversa al mismo tiempo. Si funciona, podríamos estar hablando de una fuente de juventud viable en menos de cinco años.
Peter Parker, sentado en una silla giratoria con los pies sobre la mesa (para disgusto silencioso de JARVIS), levantó la mirada de su tableta donde revisaba los cálculos por décima vez.
Peter: Solo digo… ¿no sería más seguro probarlo primero en ratones? ¿O en Steve? Él ya tiene experiencia con sueros experimentales.
Tony (soltó una carcajada): ¿Steve? ¿Quieres que el Capitán América vuelva a tener acné y voz de pito? Sería un crimen contra la humanidad, Parker.
Peter puso los ojos en blanco, pero sonrió de todas formas. Estaba agotado. Llevaba semanas sin dormir más de cuatro horas seguidas entre patrullas nocturnas, universidad (a distancia, porque ya no daba para más), y ahora este proyecto que Stark y Richards lo habían arrastrado “porque tienes buen ojo para los detalles, pequeño”.
De repente, Peter sintió un cosquilleo en la nuca. No era su sentido arácnido… o sí, pero diferente. Más… cálido. Insistente. Como si alguien lo estuviera mirando fijamente desde muy cerca.
Giró la cabeza rápidamente. Nada. Solo paredes de titanio, pantallas holográficas y los dos científicos enfrascados en su discusión.
Tony: ¿Todo bien, Parker? —preguntó Tony sin levantar la vista.
Peter: Sí. Creo. Solo… siento que alguien me está observando. Desde que entré a la torre.
Reed estiró el cuello (literalmente) para mirarlo.
Reed: ¿Como una amenaza?
Peter: No. Es… raro. Como si me estuvieran… admirando. —Se rascó la nuca, incómodo—. Suena estúpido, olvídalo.
Tony soltó una risita maliciosa.
Tony: Amigo, eres joven, soltero, haces chistes malos y salvas el mundo cada dos por tres. Es normal que tengas admiradoras. Relájate. O mejor: tómate unas vacaciones. Nosotros podemos cuidar la ciudad unos días.
Peter (bufó): ¿Vacaciones? Claro. Y mientras tanto el Duende Verde decide abrir una guardería o algo por el estilo.
Reed y Tony se miraron. Ambos sabían que Peter tenía razón, pero también sabían que el chico estaba al borde del colapso.
Reed: Solo piénsalo —dijo con voz paternal.
Peter asintió vagamente y volvió a los cálculos.
Lo que ninguno de los tres sabía era que, en ese preciso momento, en los conductos de ventilación del piso 46, en la sala de observación secreta del piso 48, y detrás de una pared falsa del pasillo oeste, varias pares de ojos femeninos lo seguían con una mezcla peligrosa de adoración, deseo y… posesividad. (Natasha, Janet, Carol, Susan y Wanda).
Miles Morales había bromeado una vez diciendo que Peter tenía “aura de protagonista de anime romántico”, pero nadie se había reído… porque era cierto.
Y todas habían llegado a la misma conclusión silenciosa en las últimas semanas: Peter Parker era demasiado bueno, demasiado dulce, demasiado valiente… y demasiado despistado como para darse cuenta de que tenía un harén de superheroínas dispuestas a todo.
Todo.
**El accidente**
Todo sucedió en menos de siete segundos.
Tony colocó mal el cristal de contención de fase (demasiado a la izquierda, error de un milímetro). Reed, al intentar corregirlo con su brazo elástico, tiró del cable de alimentación secundaria. El flujo de energía se desequilibró. El núcleo emitió un quejido metálico agudo.
Tony: ¡CUIDADO!
Demasiado tarde.
Un haz de luz azulada y crepitante salió disparado del cañón principal y golpeó directamente a Peter en el pecho.
El joven araña soltó un grito ahogado. Su cuerpo se iluminó como si estuviera hecho de neón. Sus músculos se contrajeron violentamente. La máscara se le deshizo en las manos por la energía estática.
Y entonces… todo se volvió blanco.
La explosión fue más sonora que destructiva. El laboratorio se llenó de humo negro y olor a circuitos quemados. Las llamas lamieron los planos originales del proyecto, reduciéndolos a cenizas en segundos.
Cuando el humo empezó a disiparse, Steve Rogers, Thor, Natasha, Wanda, Carol, Susan y Wanda llegaron corriendo casi al mismo tiempo.
Steve: ¿Qué demonios pasó aquí? —preguntó espada en mano por pura costumbre.
Tony y Reed tosían, intentando apagar los últimos focos de fuego con extintores.
Y entonces… un pequeño cuerpo se incorporó entre los escombros.
Un niño.
De unos 13 años, cabello castaño desordenado, ojos grandes color avellana llenos de confusión. Llevaba el traje de Spider-Man, pero le quedaba ridículamente grande: las mangas le cubrían las manos, el símbolo de la araña le colgaba como un babero gigante.
El niño se llevó las manitas a la cabeza.
Peter: Ay… mi cabezita…
Silencio sepulcral.
Peter (o lo que quedaba de él) levantó la mirada, parpadeando confundido hacia todos los adultos que lo miraban como si hubieran visto un fantasma.
Peter: ¿Q-qué… qué pasó? —Su voz era aguda, infantil, temblorosa—. ¿Dónde estoy?
Tony dejó caer el extintor. El ruido metálico resonó en el laboratorio.
Reed: Peter… —susurró pálido—. ¿Te… te acuerdas de nosotros?
El pequeño los miró uno por uno, cada vez más asustado.
Peter: Yo… —Tragó saliva—. Me llamo Peter. Peter Parker… creo. Pero… no sé… no sé nada más - Sus ojos se llenaron de lágrimas —No sé quiénes son… no sé dónde estoy… y… y tengo miedo…
Natasha fue la primera en reaccionar. Se arrodilló frente a él lentamente, quitándose los guantes con cuidado.
Natasha: Tranquilo, pequeño… —Su voz era suave, casi maternal—. Todo va a estar bien. ¿Puedes decirme qué es lo último que recuerdas?
Peter sorbió por la nariz, limpiándose los ojos con la manga demasiado larga.
Peter: Estaba… en mi cuarto… y… y mi tía May me dijo que tenía que hacer tarea… y… y luego… —Frunció el ceño, esforzándose—. Nada. Solo… oscuridad. Y después desperté aquí—. Miró su traje —¿Por qué llevo esto? ¿Es un disfraz? ¿Estoy en una fiesta?
Steve se pasó una mano por la cara. Tony simplemente se quedó mirando al niño con expresión de “la cagué de proporciones cósmicas”.
Y en ese momento, desde el pasillo, comenzaron a llegar más pasos rápidos.
Las chicas… todas se quedaron congeladas al ver al pequeño Peter con el traje gigante, sentado entre escombros, con cara de perdido y los ojos llorosos.
Alguien fue la primera en hablar, con voz temblorosa:
???: ¿qué te hicieron?
El niño las miró a todas, cada vez más abrumado por la cantidad de mujeres hermosas que lo observaban como si fuera el tesoro más preciado del mundo.
Y entonces, con voz pequeñita y llena de confusión, dijo lo único que se le ocurrió:
Peter: ¿…Ustedes son mis mamás?
El silencio que siguió fue ensordecedor.
Tony se tapó la cara con ambas manos.
Tony: Maldita sea… esto va a ser un mes muy largo.
En eso del grupo de heroinas salieron dos chicas castañas, que se acercaron al pequeño Peter.
La primera era una chica de cabello castaño largo, su pelo estaba sujetado en una cola de caballo, ojos color celeste, usaba su traje de araña de color rojo con una armadura en el pecho, su nombre era Teresa Parker.
La segunda era una chica de cabello castaño largó, ojos color miel, llevaba puesto su traje de Spiderman que era escarlata oscuro con una araña blanca en su pecho y espalda. Su nombre era Jessica Drew.
Ambas chicas eran las hermanas de Peter Parker estaban sorprendidas y sonrojas al ver a su hermano convertido de nuevo en un niño.
En eso una de ellas hablo
Teresa: Peter acaso recuerdas algo.
Peter: Disculpe señorita, quiénes son ustedes
Jessica: Peter nosotras somos tus hermanas.
Peter: No, mis hermanas y yo tenemos la misma edad.
Teresa: Peter somos nosotras.
En eso una de las hermanas serian apartadas por una de las heroinas, ya que las hermanas estaban algo triste porque su hermano no recuerda las aventuras que tuvieron.
Rogers: Como paso esto.
Stark: Bueno verán.
En eso Stark y Reed empezaron a contar lo que pasó.
Mientras que Teresa estaba estrangulando a Stark y Jessica había dejado amarrado a Reed en un nudo que ella solo sabía cómo desatarlo.
Barton: Así que por un error de ustedes convirtieron al tonto aracnido en un niño torpe jajaja.
Pero en eso se callaría ya que las heroinas empezaron a liberar una aura asesina Peter estaba abrazando a Teresa con un lágrima saliendo de su ojo izquierdo al escuchar lo que le dijo Barton haciendo que las chicas aumenten más su aura dejando pálido a todos los hombres.
Un rato después
La sala de conferencias de la Torre de los Vengadores estaba en un silencio sepulcral… roto solo por el sonido ocasional de puños apretándose, dientes rechinando y el leve goteo de sangre que aún salía de la nariz de Clint Barton, quien ahora lucía un moretón en forma de bota en la mejilla izquierda y otro que parecía la huella exacta de la mano de Natasha Romanoff.
Peter, ajeno a todo el drama que acababa de desatarse por su causa, estaba sentado en el regazo de Jessica Drew. Sus pequeñas manos agarraban el borde del traje escarlata de su hermana mayor (en apariencia y experiencia) como si fuera un peluche gigante. Teresa, a su lado, le pasaba los dedos por el cabello castaño desordenado con una ternura que contrastaba brutalmente con la mirada asesina que había clavado en Tony y Reed hacía apenas diez minutos.
Tony se aclaró la garganta, intentando recuperar algo de dignidad.
Tony: Bien… recapitulemos. La máquina falló. Peter regresó a… —miró al niño y tragó saliva—aproximadamente diez años. Físicamente y, al parecer, mentalmente. No recuerda nada de su vida adulta. Ni la araña, ni los villanos, ni siquiera… —bajó la voz—… a May.
Reed, aún con algunas marcas de moretones en forma de nudo humano, asintió con gravedad.
Reed: Y los planos originales están quemados. Las piezas necesarias para reconstruir el núcleo de contención de fase… no existen en la Tierra. Necesitamos sintetizarlas en un reactor de materia exótica. Eso nos llevará… mínimo… cuatro meses. Tal vez seis.
Susan Storm cruzó los brazos, su expresión era una mezcla perfecta de preocupación maternal y furia contenida.
Susan: Entonces, mientras tanto, ¿qué hacemos con él? No puede volver a su apartamento. No puede patrullar. Apenas puede caminar sin tropezarse con su propio traje Será mejor que se quede en el edificio Baxter.
Carol Danvers, flotando a unos centímetros del suelo con los brazos cruzados, habló con tono firme:
Carol: La Torre es el lugar más seguro. Campos de fuerza, sistemas de defensa de nivel omega, JARVIS, nosotros… nadie entra ni sale sin que lo sepamos.
Wanda, sentada en el borde de la mesa con las piernas cruzadas, jugueteaba con un pequeño hexágono rojo entre los dedos.
Wanda: O podría quedarse conmigo. Mi apartamento está protegido por magia del caos. Nadie lo encontraría… ni siquiera los que buscan con mala intención.
Teresa alzó una ceja.
Teresa: ¿Magia del caos? ¿En serio quieres meter a un niño en un lugar donde la realidad se dobla cada vez que tienes pesadillas, Maximoff?
Wanda se sonrojó levemente y desvió la mirada.
Janet Van Dyne intervino, con una sonrisa que intentaba ser conciliadora pero que tenía un brillo demasiado hambriento en los ojos.
Janet: Chicos, chicos… ¿por qué no votamos? O mejor aún: ¿por qué no lo compartimos? Turnos. Un día con las Arañas, un día con las Vengadoras, un día con los Cuatro Fantásticos… Sería justo.
Todas las mujeres presentes (y algunas que habían entrado silenciosamente por la puerta trasera) asintieron al mismo tiempo. Los hombres, en cambio, sintieron un escalofrío colectivo recorrerles la espalda.
Peter, que había estado medio dormido con la cabeza apoyada en el estómago de Jessica, levantó la vista de repente y le dijo a Jessica que se levantaría dejo que caminara un rato mientras seguían discutiendo dónde se quedaría Peter. En eso miro la computadora que estaba cerca, con curiosidad se sentaría viendo varios botones que empezó a presionar para ver qué hacían, haciendo que por error empiece a transmitir la charla que tenía a varias partes del planeta. En eso una voz hablá.
Jarvis: Disculpa niño, pero no debes presionar así los botones.
Peter: Wow, una computadora que habla.
Jarvis: Soy Jarvis una inteligencia artificial, creada por el Señor Stark. Y ahora estás transmitiendo la charla que están teniendo.
Peter: Vaya no sabía que podía, a ver qué más puedo hacer. Dijo presionando más los botones.
Paso un rato y luego Peter regreso con Jessica
Fue en ese preciso instante cuando JARVIS decidió intervenir con su tono británico imperturbable.
JARVIS: Señores, señoras… Lamento interrumpir la… interesante conversación familiar, pero creo que es relevante informarles que la transmisión en vivo que inició el joven hace aproximadamente veintitrés minutos alcanzó un pico de 3.7 millones de espectadores simultáneos hace cuatro minutos. Actualmente está en 4.2 millones y subiendo. Las principales plataformas de noticias, foros de conspiración y varios canales de streaming de superhéroes lo están retransmitiendo.
Tony se puso de pie de un salto.
Tony: ¿QUÉ?
Peter (parpadeó inocentemente): ¿Entonces… mucha gente me vio?
JARVIS continuó, como si estuviera comentando el clima:
JARVIS: También ha habido un incremento del 1400% en menciones de “Spider-Boy”, “cute little Spider”, “precious cinnamon roll” y… —hizo una pausa infinitesimal—… “must protecc” en las últimas cinco minutos.
Teresa enterró la cara en las manos.
Teresa: Estamos jodidos.
Jessica, sin embargo, solo abrazó más fuerte a Peter contra su pecho.
Jessica: Que vengan —dijo con voz peligrosamente dulce—. Que intenten tocarlo. Veremos cuánto duran.
**Mientras tanto, en diferentes partes del mundo…**
Varias Heroínas y Villanas que se habían enterado del accidente de Peter lo observan como si fuera una manda de hembras hambrientas en atrapar a su presa o hacer suyo al único macho.
**De vuelta en la Torre**
Peter bostezó, frotándose los ojos.
Peter: Tengo sueño, hermanas…
Jessica y Teresa se miraron. Ambas tenían la misma expresión: una mezcla peligrosa de ternura, posesividad y un pensamiento muy, muy oscuro que ninguna de las dos se atrevía a decir en voz alta.
Teresa: Vamos, pequeño —dijo Teresa, levantándolo en brazos como si no pesara nada—. Te vamos a llevar a la cama.
Mientras caminaban por el pasillo, seguidas por un séquito de superheroínas que parecían una manada de lobas protegiendo a su cría, Peter murmuró contra el hombro de su hermana:
Peter: ¿Sabes? Aunque no me acuerde… siento que ustedes son importantes. Como si siempre hubieran estado ahí.
Jessica tragó saliva y besó suavemente la coronilla de su cabeza.
Jessica: Siempre vamos a estar aquí, hermanito. Aunque el mundo entero venga a buscarte… no te van a tocar.
Detrás de ellas, el resto de las mujeres intercambiaron miradas. No eran celos esta vez.
Era una declaración de guerra silenciosa.
Porque si el mundo entero se había enterado de que el Hombre Araña ahora era un niño adorable, indefenso y absolutamente irresistible…
Entonces el mundo entero iba a descubrir lo que pasaba cuando intentabas quitarle algo a un grupo de superheroínas enamoradas.
Y no iba a ser bonito.
Fin
Espero que les haya gustado la nueva versión que hice de la historia no olviden comentar y votar para que siga con el siguiente capítulo sin más que decir, Adiós.