CAPÍTULO I
⋆。゚☁︎。⋆ᴘᴀʀᴀ ᴛᴏᴅᴏs ʟᴏs sᴏɴ̃ᴀᴅᴏʀᴇs, ᴘᴀʀᴀ ʟᴏs ᴄʀᴇʏᴇɴᴛᴇs ǫᴜᴇ ʜᴀʏ ᴍᴀ́s ᴀʟʟᴀ́ ᴅᴇ ɴᴜᴇsᴛʀᴏ ᴍᴜɴᴅᴏ, ᴘᴀʀᴀ ʟᴏs ǫᴜᴇ ᴀᴍᴀɴ ᴄʀᴇᴀʀ, ɪᴍᴀɢɪɴᴀʀ, ᴠɪᴀᴊᴀʀ, ᴘᴀʀᴀ ʟᴏs ǫᴜᴇ ᴛɪᴇɴᴇɴ sᴜs ᴘʀᴏᴘɪᴏs ᴍᴜɴᴅᴏs ᴇɴ ᴇʟ ᴏɴɪ́ʀɪᴄᴏ, ʟᴏs ǫᴜᴇ ɴᴏ ᴛᴇᴍᴇɴ ᴇɴ sᴏɴ̃ᴀʀ, ᴘᴀʀᴀ ᴛɪ 。 ゚☾ ゚。⋆
Todos hemos soñado. Mientras nuestro cuerpo reposa en la calma aparente de la noche, nuestra mente se libera, tejiendo escenarios imposibles, mundos paralelos y realidades que solo existen en la delgada línea entre la vigilia y el sueño. Pero, ¿alguna vez te has detenido a preguntarte qué ocurre realmente cuando soñamos? ¿Es todo producto de nuestra imaginación, un mero espejismo de pensamientos inconexos, o acaso atravesamos un umbral hacia un universo alterno, un lugar donde el tiempo y el espacio se doblan según nuestro deseo, y donde podemos ser otros, vivir otras vidas?
El ser humano posee una capacidad mental que roza lo inimaginable. Piensa en la historia de Lucy, aquella película donde la protagonista logra usar el cien por ciento de su cerebro. Nos hace cuestionar nuestra propia realidad: ¿y si todos pudiéramos alcanzar ese límite? ¿Qué secretos se ocultan tras la puerta que jamás abrimos en nuestra mente? ¿Qué pasaría si dejáramos de limitarnos... o si alguien nos ha estado limitando sin que lo sepamos?
La mente, la conciencia, el pensamiento: misterios que probablemente nunca comprenderemos del todo. Somos capaces de crear universos, recordar y olvidar, de moldear la realidad con recuerdos y emociones. Pero, ¿alguna vez te has preguntado adónde van esos pensamientos que desaparecen, esas personas que cruzaron nuestras vidas y luego se desvanecieron? ¿Qué son esos extraños déjà vu que nos hacen dudar de nuestra percepción, o las mentes completamente retorcidas que parecen habitar un mundo propio? ¿Y los sueños lúcidos, aquellos en los que interactuamos con fragmentos de nuestra realidad o inventamos mundos enteros desde la nada? ¿Acaso todo esto es solo fantasía, o es un reflejo de algo mucho más profundo, algo que habita justo detrás del velo de lo que llamamos realidad?
Sueña, observa y escucha... porque lo que creemos imaginar, tal vez nos esté llamando desde otra parte, un lugar donde los límites de la mente y el universo se disuelven, y donde todo lo imposible se vuelve posible.
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El reloj marcaba una hora que nunca existió. O tal vez era el tiempo el que no existía, y el reloj solo intentaba recordarme lo que debía ignorar.
Me llamo Orfeo. Y cada vez que parpadeo, el mundo parece doblarse sobre sí mismo, como si la realidad fuera una página mojada y yo, un lector que no logra distinguir entre la tinta y el agua.
Anoche soñé con una ciudad que nunca existió. Sus edificios se alzaban sobre mares de aire, y las calles se retorcían como serpientes de cristal. Había personas allí que nunca había visto, pero sus ojos me resultaban inquietantemente familiares. Cada rostro era un eco de alguien que el universo había decidido olvidar.
Al despertar, intenté recordarlos, y por primera vez... lo hice. Cada uno. Cada uno tal como era. Y entonces comprendí que algo había cambiado.
No era un sueño común. No podía serlo.
Algo —una corriente invisible, como una mano fría rozando mi mente— había abierto un hueco entre mundos.
Lo llamo la fractura.
Y yo soy su único testigo.
El viento soplaba por la ventana de mi habitación y traía consigo un aroma extraño, metálico, a memoria oxidada.
Un reflejo en el espejo me mostró algo que no debía estar allí:
Mis propios ojos... pero con grietas diminutas que brillaban como estrellas, como si el universo mismo quisiera mirarme a través de ellos.
El Espejo...
Siempre he sentido su presencia, aunque nunca supe cómo llamarlo. Nunca imaginé que me buscaría a mí.
Me levanté, temblando.
No por miedo, sino porque la realidad estaba insistiendo en que recordara lo que debía olvidar.
Mi nombre era Orfeo, pero eso era solo una etiqueta. Yo era mucho más que eso... lo sentía en la forma en que los objetos temblaban a mi alrededor, como si supieran que mi mente estaba despierta mientras todo lo demás dormía.
El teléfono en mi mesita sonó.
No debía estar encendido. Nadie me llamaba a esta hora.
Tomé el auricular con manos que no parecían completamente mías. Una voz susurró mi nombre.
No era humana.
No podía serlo.
Y aun así, la reconocí.
"Orfeo... despierta."
Cerré los ojos.
No era un llamado. Era un tirón.
Una invitación.
O una advertencia.
Y en ese instante comprendí: el mundo ya no era solo mío.
La Vigilia y el Reino Onírico habían empezado a tocarse, y yo, sin saber cómo, estaba parado justo en el límite.
El Espejo me había visto.
Y había decidido elegirme.
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Caminé hacia la ventana. Afuera, la calle parecía normal. Pero no lo era.
Una farola parpadeaba con un ritmo extraño, como si respirara.
Y entonces lo vi: un niño caminaba por la acera, pero sus pies nunca tocaban el suelo.
Sus ojos eran demasiados claros, y su sombra se movía al revés.
No debería estar ahí.
No podía estar ahí.
Mi pecho se apretó.
Algo del Reino Onírico estaba filtrándose en la Vigilia.
Y mientras lo miraba, sentí un zumbido en mis pensamientos, como si el Espejo quisiera comunicarse.
No con palabras. Con memoria. Con fragmentos de todo lo que había olvidado y que ahora recordaba.
El niño levantó la mano. No habló, pero en mi mente escuché su voz:
"El universo te observa... Orfeo."
Y entonces desapareció, Como si nunca hubiera existido, Pero yo recordaba cada detalle.
Su cabello, la curva de sus labios, el modo en que sus pies flotaban.
El Espejo lo había enviado. Y yo lo había visto.
Sabía que la Vigilia no volvería a ser la misma.
Cada objeto, cada persona, cada segundo que respiraba... podía ser un eco del sueño, una mentira del universo o una advertencia.
No sabía cómo, ni cuándo, pero sentía que algo terrible estaba empezando a despertar.
Caminé hacia el espejo de mi habitación y me observé de nuevo.
Mis grietas habían crecido, diminutas constelaciones en mis ojos.
El Espejo me llamaba, me buscaba... y yo, por primera vez, entendí que podía responderle.
No sabía qué me esperaba allí, ni qué mundo encontraría.
Solo sabía que el universo ya no jugaba conmigo como antes.
Esta vez... era diferente.
No era la primera vez que tenía este tipo de sueño, aveces, parecían más recuerdos, incluso parecía como si estuviera viviéndolo
Desde ya hace un tiempo que he estado perdido entre estos sueños.
No puedo identificar lo real de lo imaginario, no se con certeza si esto es un sueño o es solo producto de mi imaginación, pero estoy seguro que no es normal, no es algo que le pase a todos, soy diferente, algo parece estar llamándome y yo estoy corriendo al llamado.
Estoy aquí otra vez, este lugar, en donde todo se siente tan real pero se que no es mi realidad, es mi casa, pero no se siente como casa, realmente no se a que llamar hogar.
He estado viniendo por periodos largos, al principio era como un sueño, despertaba en este mundo y al pasar unas cuantas horas, volvía.
Últimamente no son solo horas, son días, semanas, meses.
Me aterra la idea de quedarme atrapado aquí, pero y si es aquí a donde realmente pertenezco?
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