Aethelgard
El Legado de Aethelgard
El reino de Aethelgard se sostiene sobre una verdad inmutable: la Corona nunca puede estar vacía. Según las leyes antiguas, la soberana es el ancla que mantiene la paz, la prosperidad y la protección de las fronteras. Sin una reina en el trono, el reino caería en la ruina y el caos frente a los ejércitos enemigos que acechan en las sombras.
La sucesión es clara: el poder pasa de madre a hija. Sin embargo, cuando una reina llega al final de su tiempo sin haber dejado una heredera de su propia sangre, se activa la tradición más sagrada y temida de la nación: La Gran Carrera.
Este ritual convoca a las jóvenes más excepcionales de todos los rincones del reino. No importa su origen ni su linaje; el objetivo es encontrar a la mujer con la fuerza, el ingenio y la voluntad necesarios para portar el peso de la corona. A través de una serie de pruebas mortales y el desafío final del Laberinto, Aethelgard elige a su nueva protectora. Solo una puede ganar, y solo una será coronada para asegurar que el sol siga saliendo sobre el reino una vez más.