Vampire Rain: Latidos Bajo La Luvia

Summary

Este fanfic es una obra de ficción derivada del videojuego Vampire Rain (2007), un título de sigilo y terror desarrollado por Acquire para PlayStation 3 y Xbox 360. Ambientado en una ciudad envuelta en lluvia eterna, explora relaciones románticas no canónicas (shippeos) entre sus personajes principales, ampliando el universo original de manera creativa y respetuosa. Esta creación es puramente no comercial. No persigo ningún lucro ni beneficio económico. Mi único objetivo es revitalizar y expandir el reducido fandom del juego, fomentando discusiones y conexiones entre fans apasionados. Todo se realiza por puro disfrute personal en el arte del shippeo. ¡Gracias por leer y apoyar Vampire Rain: Latidos Bajo La Lluvia! Esta historia redescubre la misión de la Unidad AIB desde una perspectiva más íntima y peligrosa. John Lloyd, el agente con el asombroso "Sentido de Necro", debe infiltrarse en una ciudad infestada de Nightwalkers (conocidos como vampiros) donde el menor ruido significa la muerte. John se adentra en el corazón de la infestación bajo las órdenes del estricto Dixon Smith y con el apoyo táctico de Claire Kelly. Sin embargo, en esta misión, el peligro no solo acecha en las sombras de los edificios. A través del comunicador, la voz de su otro colega Reed Hanson es lo único que mantiene a John anclado a su humanidad, lo que comenzó como una coordinación táctica impecable entre el agente de campo y su analista de comunicaciones se ha transformado en un sentimiento profundo que desafía los protocolos militares. Mientras el equipo lucha por detener la propagación de los vampiros y cumplir una misión que parece suicida, John y Reed deberán navegar por la delgada línea que separa su deber como soldados de su amor prohibido, en un mundo donde un solo error te convierte en un monstruo, ellos descubrirán que el romance es el acto de rebelión más peligroso de todos y a su vez deberán salvar el mundo.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Rain


Era una noche oscura.

La lluvia caía con fuerza, formando un cántico ruidoso y natural que para muchos resultaba espectacular y para otros simplemente molesto. Sin embargo, para el equipo de inteligencia especial del gobierno, era un arma de doble filo.

El equipo se encontraba en la camioneta. Habían llegado a la ubicación indicada por sus superiores y allí debían seguir las instrucciones recibidas.

—Estamos en el punto E9 -dijo mientras tecleaba en el monitor, que a su vez mostraba una imagen clara de su posición-. No he avistado ningún encuentro con seres desconocidos en la zona que hemos recorrido. Informaré al cuartel general de que estamos en posición y listos para la operación.

Todo el equipo observaba atentamente el monitor. De pronto, Hank tomó la palabra.

—Muy bien, escuchen. Como ya se les informó anteriormente, estamos aquí para eliminar a una criatura principal. Si acabamos con el enemigo, nos desharemos de todas y cada una de las criaturas de la noche que descienden de ella. El objetivo ha sido localizado y han enviado al equipo de avanzada, que está listo para guiarnos hasta él. Debería ser fácil, siempre y cuando no atraigamos la atención de las demás criaturas nocturnas.

—Pese a que es mi primera misión contra estos bichos, no dejaré que sea la última -intervino Hanson, el encargado de las comunicaciones.

—Me has robado las palabras de la boca, Hanson -retomó Hank-. Por poco y no la cuento en mis encuentros con otros humanos.

Ambos intentaron bromear para aliviar la tensión del ambiente, pues sabían que el recién llegado al equipo tenía roces con su compañera.

—Pero esta no es tu primera vez con estas criaturas, ¿no es así, Lloyd? -dijo Kelly, que hasta ese momento no había pronunciado una sola palabra. Se giró hacia él con cierta molestia-. Eres el único sobreviviente de aquel asalto de los Nightwalkers en la ODC hace unos años. Sabes que perdí a mi hermano en ese combate, ¿verdad?

El joven comenzó a recordar fragmentos de aquel horror. Todo su cuerpo se tensó y tembló de miedo, reviviendo el escenario en el que se había encontrado, jadeos entrecortados, la determinación de mirar al frente mientras parte de su rostro y cuerpo estaban cubiertos de sangre. Todo su equipo yacía masacrado a sus pies; su amigo, el hermano de Kelly, cubierto de su propia sangre y sin signos de vida en el suelo. A lo lejos, en un pasillo, una criatura terrorífica se acercaba rápidamente. En un intento desesperado por salvarse, apuntó su arma hacia ella.

—Vamos, déjale en paz, Kelly -la reprendió aquel hombre de tez morena, poniéndole una mano en el hombro para llamar su atención-. Es un milagro que sobreviviera, considerando que no contaba con el equipo anti-criaturas necesario. Hanson, ponte en contacto con el equipo de reconocimiento de avanzada y avisa a Eric de nuestra ubicación.

Soltó el hombro de la chica y volvió a asumir su rol de capitán. Ella rodó los ojos con molestia. Lloyd comprendió que no sería nada fácil tratar con estas personas.

—Recibido, señor. Me pongo en ello.

Mientras hablaban, el novato permanecía en silencio: presente, pero a la vez ausente. No tenía problemas con ninguno de sus nuevos compañeros, salvo que la chica parecía querer algo más de él, algo que Lloyd no estaba dispuesto a dar. Debía mantener la mente fría, lejos de aquellos lapsos del pasado, así que se concentró de nuevo en la misión.

—¿Cap?

—¿Sí?

—No logro contactar con el equipo de avanzada, señor.

Todos percibieron la tensión en el aire. Eso no era buena señal.

—Prueba en todas las frecuencias.

—Ya lo he hecho, señor. No hay respuesta.

—Sigue intentándolo, Hanson.

Kelly suspiró mientras miraba por las ventanas de la camioneta.

—Parece que estaremos aquí un buen rato. ¿Me da permiso para salir del vehículo base, señor? Nunca he visto una ciudad infestada por Nightwalkers; quisiera echar un vistazo.

—No hemos venido de excursión, Kelly -respondió Hank con molestia. Ella frunció el ceño de nuevo-. Lloyd, tú y yo estableceremos un perímetro seguro. Kelly, quédate e investiga la zona con la sonda. Hanson, sigue intentando contactar con el equipo de avanzada.



—¿Cap?

—Adelante, Hanson. ¿Qué sucede?

—Acabo de recibir confirmación del cuartel general. Deben dirigirse al punto de encuentro asegurado por el equipo de avanzada, como estaba previsto.

—Ya me lo suponía... Mándame las coordenadas.

—Afirmativo.

En los visores que llevaban los agentes se proyectaba una visión periférica de la ciudad, con las coordenadas superpuestas. Mientras Hank las revisaba, dictó las indicaciones de la misión.

—Esta es nuestra posición actual, y esta es la del punto de encuentro con el equipo de reconocimiento. Lloyd y yo iremos allí; tú y Kelly os quedaréis en el vehículo base.

—Recibido.

Cortaron la comunicación con Hanson. Antes de avanzar, Hank se dirigió a Lloyd:—Escucha, yo iré al frente.

Con agilidad, ambos se movieron en la oscuridad de la ciudad. Los callejones eran la mejor ruta para avanzar sin ser vistos, aunque no sería tan sencillo al principio.

—Alto -ordenó Hank, levantando la mano en señal-. Alguien viene.

Eran dos civiles de una pandilla típica de la ciudad. Por la breve conversación que alcanzaron a oír, no deberían estar fuera de noche, han habido muchas desapariciones. Lloyd dedujo rápidamente que se trataba de algunas de las personas reportadas como desaparecidas en los expedientes del cuartel general. Debían proceder con cautela.

—Sígueme.

El joven obedeció y siguió al mayor. Escalaron un tubo hasta la azotea de un edificio, avanzaron por los tejados recorriendo calles y acortando distancias, hasta que bajaron por un callejón y se detuvieron.

—¿Qué ocurre?

El mayor solo respondió:—Míralo por ti mismo.

Lloyd asintió, pegó la espalda a la pared y se asomó con cuidado. Nada más y nada menos que la policía local había detenido a alguien por chocar contra un poste, y varios civiles merodeaban por la zona -no muchos, ya que la hora tardía jugaba a su favor- Se giró hacia Hank.

—Lo que menos necesitamos es la policía local, y hay demasiados civiles. No pueden vernos. Hanson, ¿me copias?

—Alto y claro, cap.

—Esto ha resultado más complicado de lo esperado. Necesitamos cambiar la ruta.

—Recibido. Deme un momento... Estoy enviando nuevas coordenadas al sistema... Listo. Hay una ruta alternativa, pero les llevará por el alcantarillado.

—Bien... Esta misión ya es una mierda de por sí. Tomaremos esa ruta.

Antes de cortar la comunicación, intervino otra voz:—¿Capitán? Habla Kelly. ¿Quieres que asegure la salida de la red de alcantarillado?

—¿Tú sola?

—¿Acaso cree que no puedo, señor?

—Eh... Por supuesto que puedes. Encárgate de eso.

—Estoy en ello, capitán.

Ambos siguieron avanzando en completo silencio, sin intercambiar una sola palabra. La lluvia seguía azotando los tejados con furia, resbalando por sus trajes impermeables mientras saltaban de un edificio a otro con movimientos precisos y felinos. Al bajar de uno más, Lloyd se posicionó de inmediato en cobertura, barriendo el perímetro con su arma en alto, los ojos atentos a cualquier sombra que se moviera en la penumbra. Hank por su parte, se detuvo frente a una pared cercana y entrecerró los ojos al distinguir algo extraño, una marca curiosa grabada en la superficie, un símbolo que hablaba por sí solo de la presencia de los Nightwalkers.

—¿Lloyd? Echa un vistazo a esto -murmuró en voz baja, acercándose lentamente a la marca y rozándola con los dedos enguantados.

El joven se aproximó con cautela, manteniendo su arma lista, y observó el trazo profundo y deliberado.

—Parece que un Nightwalker lo hubiera dibujado con sangre.

Hank negó con la cabeza, limpiándose los dedos con disimulo aunque el guante no mostrara rastro alguno.

—Si eso fuera sangre, la lluvia lo hubiera limpiado y borrado completamente.

—Sí, y la sangre puede mezclarse con un endurecedor -respondió Lloyd sin quitar la vista de los alrededores, cubriendo sus espaldas con un movimiento constante del cañón.

—¿Qué tipo de endurecedor? -preguntó intrigado, aunque una parte de él ya intuía la respuesta.

—¿De verdad quiere saberlo, capitán?

Hubo un leve silencio incómodo. Hank apartó la mirada de la marca, sintiendo un escalofrío que no era solo por la fría lluvia. Aunque le extrañaba ver ese símbolo, prefería seguir sin saber exactamente qué había tocado momentos antes.

—No... la verdad no. Pero eso no quita el hecho de que este símbolo significa algo más que solo un dibujo. Estas marcas parecen el sol y la luna. Nunca antes he escuchado de algo parecido sobre las ciudades infectadas por los Nightwalkers. En cuanto podamos, informemos al cuartel general sobre estos símbolos. Quizá alguien pueda entender su significado.

El joven asintió con seriedad, grabando la imagen en su mente. Reanudaron la marcha hacia el punto de encuentro, donde ya los esperaba la impaciente Kelly, apoyada contra una pared con los brazos cruzados y el rostro iluminado tenuemente por la luz de su visor.

—Vaya que se toman su tiempo. Vamos.

Los tres descendieron al sistema de alcantarillado a través de una pesada tapa metálica que chirrió al abrirse. Como en cualquier otro conducto subterráneo, la oscuridad era absoluta y opresiva; optaron por activar la visión nocturna de sus visores, que tiñó el entorno de un verde espectral. Avanzaron en formación cerrada: el eco de sus botas chapoteando en el agua estancada, el constante goteo desde las tuberías, el chillido ocasional de ratas huyendo entre las sombras y, sobre todo, el hedor nauseabundo a podredumbre y excrementos que impregnaba el aire húmedo. Era asfixiante, pero era su trabajo; apretaron los dientes y siguieron adelante.Más adelante, la luz verdosa de sus visores reveló algo que detuvo al equipo en seco: un cadáver flotando parcialmente en el canal, con el rostro contorsionado en una mueca de puro terror. Kelly se acercó de inmediato, arrodillándose junto al cuerpo con una expresión de disgusto, y revisó rápidamente los signos vitales presionando dos dedos en el cuello frío.

—Qué manera más mala de morir.

—Revisa si porta algo importante -ordenó en voz baja el capitán-. Nosotros nos adelantamos.

—Pero, uh... está bien.

Kelly obedeció sin protestar, registró los bolsillos del difunto mientras Hank y Lloyd continuaban por los túneles húmedos. Siguieron avanzando en busca del punto de encuentro con el equipo de avanzada, cubriéndose mutuamente las espaldas con las armas en alto. Lloyd iba al frente, los músculos tensos y el pulso acelerado; se mostraba inquieto, pero se obligaba a mantener la calma. De pronto, un sonido lejano de pasos chapoteando en el agua los alertó. Sin dudarlo, se dirigieron hacia la fuente del ruido.

Lloyd se pegó a la pared curva del túnel, el corazón latiéndole con fuerza, y se asomó con cuidado. Justo en ese instante, algo cayó frente a él desde una rejilla superior: una joven cubierta de sangre de pies a cabeza, jadeando con dificultad. El sobresalto fue inmediato; Lloyd retrocedió un paso, pero no emitió sonido alguno. Sus miradas se cruzaron en la penumbra verdosa: los ojos de la chica reflejaban un terror absoluto, dilatados y llenos de súplica. A pesar del evidente agotamiento y dolor, extendió una mano temblorosa y ensangrentada hacia él, buscando ayuda desesperadamente.

Pero fue en vano. Algo invisible la arrastraba con violencia desde las piernas, tirando de ella hacia la oscuridad del túnel. Lloyd reaccionó por instinto, alzando su arma para intervenir, pero Hank lo detuvo con una mano firme en el hombro.

—Olvídate de ella, es demasiado tarde.

Ambos salieron al túnel principal con las armas listas, apuntando a las sombras. El rastro de la chica y de lo que sea que se la había llevado ya había desaparecido: solo quedaba una gran mancha de sangre fresca en el suelo y las paredes, junto a las marcas desesperadas de sus dedos arañando el concreto en un último y vano esfuerzo por aferrarse a la vida. Un tenebroso camino rojo que se perdía en la oscuridad.

Lloyd maldijo por lo bajo, apretando los dientes con frustración y rabia contenida. Odiaba darle la razón a Hank, pero la misión era ahora la prioridad absoluta. Aunque hubiera querido ayudarla, no podría haber hecho nada contra esa criatura.

Cerca de allí encontraron la salida del alcantarillado. Escalaron con agilidad una escalera oxidada y emergieron a la superficie, para luego trepar por la fachada de un edificio abandonado hasta llegar al punto de control acordado: una azotea con vista privilegiada de la ciudad infestada.

—Aquí Hank, estamos en el punto de encuentro... pero no hay nadie -reportó Dixon por el comunicador, su voz tensa mientras escudriñaba los alrededores con el visor.

—¿Dónde está el equipo que debíamos ver? -preguntó Kelly, que acababa de llegar jadeando ligeramente por el esfuerzo-. ¿Qué está pasando?

—Eso me pregunto yo.

Lloyd no dijo nada, pero en su mente ya se formaba una certeza amarga, nada de esto podía salir bien. Y apenas era el inicio.