ARKALIA
Arkalia, llevo tanto soñando con ese lugar que en un momento dado realmente creí que existía, tal vez fuera de mi alcance o tal vez existió en un momento dado. Trabaje en ello desde hace dos años cuando tuve mi primer sueño, sentía como flotaba sobre el suelo verde y respiraba el aroma a tierra mojada, era maravilloso y cada vez que iba una criatura diferente me recibía en ese lugar, con alas, garras, dos caras, apuestos o gigantes seres me mostraban el lugar y cada ves me alejaba más del punto inicial, desaparecían cuando preguntaba sus nombres o el porqué estaban ahí.
La que no pude sacarme de la cabeza fue a ella, la sombra de voz distorsionada, siempre me perseguía, con su mortaja negra y ese velo que le cubría el rostro, sus manos eran casi huesudas y blancas como el papel.
—Eres la muerte -afirmé-, jamás podría equivocarme en ti -ella reafirmo mis palabras con un 《Sí》.-
—¿Vienes por mí?
No me hubiera disgustado si me volvía a responder que sí, en su lugar se acerco a mi oído, un olor repugnante salía de ella, tan asqueroso como el olor de algo podrido.
—Vengo a contarte un cuento -No podria ser mejor, yo era aficionada a los cuentos, así fue como ella comenzó-; Al principio, cuando había doce, yo mate a mi hermano y me lo comí de trozo en trozo.