La Misión
-Muy bien, chicos, este es el plan.-les decía el hombre rubio, recorriendo con uno de sus dedos un mapa.-Nuestro deber es ir y tomar el pergamino que contiene las joyas reales, el cual, al parecer, se encuentra muy bien escondido en una de las habitaciones que tiene el castillo. Hablé con algunas de las personas del pueblo, y con la Doncella más allegada a la Princesa. Al parecer, ésta pudo escapar durante la trifulca, cuando los enemigos tomaron el castillo, así que me dio algunos de los detalles más importantes para nuestra misión.-cada uno de los tres chicos que se encontraban acuclillados al rededor del mapa lo voltearon a ver con total atención.-Al parecer, el pergamino se encuentra dentro de un pequeño cofre negro, el cual, a su vez, se halla escondido dentro de unos de los treinta jarrones que están dentro de la habitación que buscamos...
-Aaahh...-interrumpió de pronto uno de los chicos, aquél que tenía el cabello negro-azulado y googles naranjas, torciendo el gesto y cruzándose de brazos, poniendo una cara de “no estar entendiendo nada”.-Pero a ver, entonces, ¿qué es lo que buscamos, unas joyas, un pergamino, o un cofre?...
-Un pergamino que está oculto dentro de un cofre.-le respondió con voz dulce, la única chica ahí presente.
-¿Y entonces, las joyas?...
-Éstas las tiene ocultas el pergamino.-le explicó el hombre rubio.
-¿O sea que el pergamino es una especie de mapa que señala dónde se encuentran ubicadas las joyas?.-preguntó de nuevo, terminando por exasperar al último de los tres chicos ahí presentes, un hermoso joven peli-plata, el cuál rodó los ojos hacia arriba.
-Es obvio que es un pergamino que tiene un jutsu especial de transportación de objetos, bobo.-le respondió viéndolo con incredulidad.
-Hmm...¿un jutsu especial de transporta qué...?-preguntaba éste frunciendo el ceño y con expresión de no haber captado nada de nada, cuando de pronto, dio un golpe con su puño contra la palma de su otra mano, mientras sonreía y se le iluminaba un poco el rostro, en señal de que, al parecer, había “entendido algo”.-¡Aaaaah...ya sé!, ¡son de esos pergaminos que te permiten meter cosas dentro y llevarlas en ellos, ¿no?!.-dijo emocionado, provocando que una gruesa gotita se formara sobre la cabeza de Minato mientras éste cerraba los ojos apesadumbrado, mientras que Rin reía nerviosamente y también con una pequeña gotita escurriendo por su frente, y Kakashi giraba de nuevo los ojos hacia arriba, mientras llevaba una mano hacia su cara y golpeaba su frente, ¿¿en verdad tenía que se tan lento??, ¿cómo rayos se había graduado de la Academia?...
-Sí...gracias por decir lo obvio y recordar lo “básico”, Obito.-le dijo éste viéndolo mal, provocando que Obito captara (con unos segundos de rezago) su “ironía”, antes de poner una expresión molesta y voltearlo a ver, dispuesto a replicar.
-Exactamente. Bien dicho, Obito.-le dijo de pronto Minato, interrumpiendo la intención que tenía éste de “ponerse a pelear”, y quedando asombrado de que el sensei lo elogiara y le diera la razón.-Disculpen si no lo expliqué bien antes. Es un pergamino que, como bien ha mencionado Obito, posee un “jutsu especial de transportación de objetos”.-¿“como bien ha mencionado Obito”?...¡pero si fue él quien lo dijo! Era evidente que el Uchiha hasta antes de eso, no había entendido nada ni había deducido de lo que ese pergamino se trataba...ocasionando que Kakashi volteara a ver discretamente y de reojo a su rubio sensei, era un hecho que éste se pasaba de “benevolente” con el inútil de Obito, y consecuentaba no solo sus “tardanzas”, sino también su evidente “ignorancia”...-En este caso, el pergamino contiene las joyas de la realeza, pertenecientes a la Princesa que fue secuestrada dentro del mismo castillo, por un grupo de ninjas renegados de otras Aldeas, quienes, al parecer, están en busca de ese pergamino, e intentan hacer que la Princesa hable y les diga sobre su ubicación. Nuestra misión consiste en entrar a la fortaleza del castillo, encontrar la habitación que tiene el pergamino y tomarlo antes de que lo consigan ellos, así como en rescatar a la Princesa.
-Oh, ¡ya entendí!.-exclamó emocionado Obito, juntando las palmas de sus manos.
-Ahora bien...-continuó Minato.-¿cómo vamos a encontrar el pergamino? Resulta que durante la irrupción de los captores en el castillo, la Princesa le dio instrucciones precisas a su Doncella más cercana para que ésta escapara, fuera al pueblo y pidiera ayuda, cosa que así hizo, y los lugareños son las personas que fueron a nuestra Aldea a solicitar explícitamente nuestra ayuda. Al llegar aquí, yo hablé con la Doncella, ésta me explicó y me dio los datos exactos de dónde se encuentra escondido el pergamino. Me dijo que, en una de las muchas habitaciones que tiene el castillo, hay una en el tercer piso, que tiene un cuadro muy grande de un hurón, en esa misma habitación están dispuestos por el rededor, treinta jarrones negros, dentro uno de los cuales, está metido un pequeño cofre negro, en el cual está el pergamino. Me dijo que contando de izquierda a derecha, el pergamino está en en jarrón número doce. Ahora sí, ¿quedó esta vez todo entendido?.-les preguntó Minato a sus tres alumnos, esperando con todo su ser, que, después de haber vuelto a dar toda la explicación, tratando de hacerlo con el mayor “detalle” y “claridad” posibles, esta vez ya no hubieran “dudas”.
-Aah...¿en el jarrón número doce?.-preguntó Obito todavía un poco confundido, pues ya había entendido todo lo demás, pero llegando a esa parte, de nuevo se había perdido.
-Descuide, Minato-sensei. Todo quedó perfectamente entendido.-lo interrumpió Kakashi, pues le exasperaba ver el cómo Obito, al parecer, nunca entendía nada.
-Sí, Minato-sensei, todo entendido.-respondió con voz suave la muchacha castaña, mientras Obito los volteaba a ver ofendido, tanto a ella como a Kakashi, ¿qué no lo apoyaban?...
-Está bien...“entendido”.-término por decir éste también, refunfuñando de mala gana.
-Excelente.-les dijo Minato.-Obito, el jarrón número doce se refiere justamente a eso. Llegando a la habitación, cuentas de izquierda a derecha los jarrones, y en el que sea el “número doce”, debe estar dentro el cofre negro. Por cierto, la Doncella me dijo, que en ese mismo jarrón, hay un “tope falso” intermedio, esto es para que...-¿“Tope falso intermedio”? Se preguntaba Obito, desesperado, dejando de poner atención, ¿por qué tenían que ser las misiones tan “complicadas”?...¡eran muchos datos y él se confundía! Ya quería que todo eso acabara, ya no quería confundirse más...el pensaba que tan solo se trataba de ir y pelear, no sabía que tendría que estar almacenando datos...-Ahora sí, eso es todo lo referente a nuestra misión, ¿dudas?.-terminó de hablar Minato.
-No, sensei.
-No, Minato-sensei.
-No...
-Muy bien...-suspiró Minato, pues apenas iban en la primera parte de su “larga” explicación...-Pongan atención, esto es lo que haremos. Nos dividiremos en equipos de dos integrantes, uno de los cuáles, se encargará del “rescate a la Princesa”; mientras que el otro, se ocupará de “obtener el pergamino”.-“Genial...” pensaba Kakashi, tan solo esperaba que no le tocara hacer equipo con el idiota de Obito...-Kakashi y Obito se encargarán de lo segundo. Así que tendrán que penetrar en la fortaleza y entrar al castillo. Buscarán la habitación que...-“Oh...no...¡¿voy a tener que ir con él?!” pensaban los dos chicos, volteándose a ver con molestia y de reojo, mientras Minato terminaba de explicarles su parte.-¿Entendido, Obito, Kakashi?.-preguntó, terminando de hablar. Éstos asintieron con desgano.-Rin y yo, iremos en busca de la Princesa de Acero...
-Pppffff...-de pronto Obito no pudo contener la risa.-“de Acero”...-les dijo.-...jajaja...-y se echó a reír ruidosamente, provocando que todos lo voltearan a ver en absoluto silencio, hasta que parara de hacerlo, lo cuál tardó algunos cuántos segundos.-Aaay...-decía terminando por fin, limpiándose una pequeña lágrima del borde del ojo derecho, pues había reído con bastante fuerza.
-Obito...-le dijo de pronto Kakashi, viéndolo con seriedad.-¿Cómo se llama el lugar en donde estamos?.
-¿Ah? Eeeh...-decía éste tratando de recordar.
-Se llama “El País de Acero”, ¿por qué crees?. Porque en este pueblo se produce el mejor y más resistente acero. Es una Aldea que provee a la nuestra de los mejores armamentos y equipos ninja...-continuaba.-Por supuesto que a su Princesa se le conoce como “La Princesa de Acero”. Vinimos hasta aquí, en una misión rango B, ¿y no lo sabías?...-le preguntó, molesto.-Algo que es básico cuando eres ninja, es informarte de todos los pormenores de tu misión y del lugar y personas que visitarás...no puedo creer que desconocieras algo tan importante...-concluyó viéndolo fríamente.
Cuando Kakashi terminó de hablar, se hizo presente un silencio sepulcral por todo el lugar, tornándose el ambiente mucho más frío y tenso. Provocando que Minato volteara a verlo de reojo, al parecer...todo lo que le habían dicho de él, era cierto...no actuaba como un “principiante”...y era bastante “severo” respecto las reglas y lineamientos ninjas, no se diga con sus compañeros...
Definitivamente, podría pasar por ser alguien “difícil de tratar”...pero la impresión que él tenía sobre Kakashi no podía ser menos favorable; pues a él siempre lo había obedecido y acatado en todas sus órdenes, quizás siendo demasiado...excesivamente “obediente”...pero él sabía que lo hacía por el “bien de la misión”, y conocía lo suficiente del pasado del chico, como para saber y conocer la verdadera “razón” detrás de la actitud, y el aparentemente “frío e intransigente” comportamiento del mismo. No lo podía “criticar” ni juzgar mal...pues tenía sus motivos de ser y actuar así, sin embargo...a veces podía parecer demasiado duro y severo para con los demás...quiénes no habían pasado por las mismas vivencias que él...y a los cuales, les faltaba madurar, aprender y adquirir experiencia. Pues, pese a todo, Minato no podía dejar de ver que todos ellos eran tan solo unos genins, y que, incluso Kakashi, que era el “más avanzado” de los tres, en cuanto a la parte teórica, técnica y práctica, aún desconocía de muchas cosas y aspectos de lo que significaba, representaba y conllevaba ser un verdadero ninja.
Aún con todo, y aunque éste tuviera razón en lo que decía, esperaba que sus palabras y su fría forma de decir las cosas, no hubieran afectado demasiado al chico Uchiha; pues se había dado cuenta de que éste quizás sí era un tanto “despistado”...pero no hacía o decía las cosas por “mal” ni con “mala intención”, simplemente le faltaba madurar y aprender, como a todos al principio...
Obito no había vuelto a decir nada, simplemente había guardado silencio, torcido el gesto y agachado la mirada. Momento que Minato aprovechó para continuar.
-Toma Kakashi.-le entregó un sello.-Cuando encuentren el cofre con el pergamino, colóquenlo encima de éste. Este sello impedirá que sea abierto por manos enemigas. Cuando terminen, yo los encontraré. Muy bien, eso es todo. ¿Sí entendieron las coordenadas de la ubicación de la fortaleza?.-Kakashi asintió.-No creo que lo suyo represente mayor problema, ya que la mayor parte de los ninjas deben estar concentrados en la custodia de la Princesa; y al ser el castillo un lugar tan grande, es probable que parte de éste se encuentre desprotegido. Así que si entran de manera silenciosa, puede que no tengan problemas. Ellos no tienen idea de cuál es la habitación que tiene el pergamino, y además, al no ser ésta una Aldea ninja, es factible que se encuentren confiados y desprevenidos; aún así, nosotros no debemos hacer lo mismo. Hay que estar muy atentos, ¿de acuerdo?, ¿listos?...
¡Sí!.-respondieron los tres chicos.
Dicho esto, se separaron.