Prólogo
No sé en qué momento C
dejó de ser alguien que amaba para convertirse en alguien que recuerdo.
Solo sé que ahora vive en todas las cosas que duelen.
En las canciones que no puedo terminar.
En los lugares que evito.
En las palabras que nunca dije y en las que dije de más.
Me llamo Jeon, y amé a alguien con todo lo que tenía.
Lo amé sin reservas, sin orgullo, sin planes de escape.
Lo amé como se ama cuando no sabes que el amor también puede irse.
C decía que me quería.
Y yo le creí.
Porque cuando alguien te mira como él me miraba, no dudas… te entregas.
Fui su refugio cuando el mundo le pesaba,
su lugar seguro cuando no sabía quién era,
su abrazo cuando tenía miedo.
Y aun así, no fue suficiente para que se quedara.
Nunca me engañó.
Nunca me gritó.
Nunca me hizo daño de una forma evidente.
Simplemente se fue.
Y eso es lo que más duele:
amar a alguien que no te rompe de golpe,
sino que te deja desmoronarte solo,
recogiendo recuerdos que aún tienen su forma.
Esta no es una historia de odio.
Es una historia de amor mal sincronizado.
De dos hombres que se encontraron en el momento equivocado.
De uno que se quedó…
y otro que no supo hacerlo.
Si alguien lee esto algún día, quiero que sepa algo:
yo amé de verdad.
Y aunque me dejaron eso nadie me lo va a quitar.
C fue mi amor y mi perdida.