Capítulo 1: un caso urgente
La humedad bajo mis zapatos cubiertos de barro, el agua turbia, aquella pequeña muñeca de porcelana a la orilla; apenas pude hablar con un nudo en la garganta lo dejé salir
--La encontré--mis palabras dieron paso a la oscuridad acompañada por golpes secos.
Abrí los ojos encontrando aquella vieja oficina, el dolor de cabeza, y la boca seca fue lo primero en recibirme luego de ese sueño me percaté del sonido alguien tocaba mi puerta con insistencia.
--en un momento--dije mientas me levantaba del suelo esquivando las botellas vacías de la anterior noche.
Gire el picaporte abriéndola puerta la luz del sol entro quemando mis retinas alce una de mis manos para proteger mis ojos hasta acostumbrarme a la luz y para ver a mi insistente invitado.
Tras mi puerta en el umbral me encontré con un hombre de mediana edad regordete un bigote tupido y una notable calva su traje negro sin arrugas a diferencia de sus zapatos sucios un largo camino hasta aquí pensé.
--¿El señor Mikhail?--Pregunto mientras su mirada pasaba de mis ojos a mis zapatos notoriamente el hombre frente a él era más un desastre que un señor respetable.
--Si puedo ayudarle--dije mientas me acomodaba mi camisa y abrí más la puerta apoyando mi mano en el marco.
--Tengo un mensaje para usted de mi empleador un caso de suma importancia--busco un momento en sus bolsillos para sacar una carta y extenderla hacia mí.
--¡Un caso? yo por el momento no estoy aceptando trabajos--deje que mantuviera la carta en su mano.
--Si gusta puedo recomendarle otros detectives que aceptarían este caso con gusto entre ellos los gemelos Coppers--mi respuesta provoco una mueca en su rostro claro a nadie le gusta hacer un viaje para ser rechazado al instante, pero tengo propios problemas ahora mismo para tener que meter mis narices en los de alguien más.
--Lamente escuchar eso señor, pero mi empleador me ordeno que los buscara a usted en específico ningún otro detective--volvió a extender su mano esperando qué tomara la carta.
--El señor Ferrus lo dejo claro solo debía entregarle esta carta a usted pues tiene las capacidades para este caso--la mención de ese nombre llamo mi atención.
--El señor Ferrus, Marcus él es tu empleador--Marcus Ferrus actualmente inversionista y dueño de una ferroviaria. ¿Qué razón tendría ese viejo adinerado para buscarme ahora?
--Así es señor él es mi empleador me pidió que lo buscara y le entregará esta carta--me la tendió una última vez y la tome con cierta resignación. Aunque podría rechazarla Marcus fue un apoyo para mí en el pasado debería saber qué es que quiere por lo menos.
--Bien ve re que puedo hacer--mire el sobre el sello de cera roja antes que el hombre se aclarar la garganta lo que me hizo levantar mi vista una vez más.
--Necesita algo más--parecía querer decir algo, pero dudaba.
--Mire no soy de los que se mete en estos asuntos ,pero si llaga a aceptar esto por favor intente ser lo más presentable--volvió a pasar su mirada por mi sobre todo en mi brazo izquierdo la negra tinta en este y el olor a alcohol poco ayudaba a mi imagen.
--Lo intentare--asentí y cerré la puerta alejándome y dejándome caer sobre mi silla me. Recosté contra el respaldar y mire el techo por unos minutos me tome un momento antes de levantarme y dirigirme al baño abrí la llave del lavamanos y me eche agua fría a mi rostro mire mi reflejo.
--Mírate eres un desastre--en verdad me había descuidado mis ojos hundidos, las ojeras, una barba, de algunas semanas y una maraña de cabello oscuro cayendo por mi frente.
Sali del baño y volvía tomar asiento mire la carta en mi escritorio levante la vista hacia mi oficina las botellas vacías de días pasados periódicos viejos mi sombrero y abrigo en el perchero y polvo sobre ellos tome el sobre lo abrí sacando el trozo de papel bien doblado.
Estimado Mikhail.
Espero que esta carta te haya sido entregada ha sido un tiempo desde nuestro último encuentro en el presente me gustaría solicitar como en el pasado una vez más tus servicios como detective privado pues tengo la certeza que este trabajo necesita tus habilidades únicas.
De aceptar le ruego se presente el próximo lunes a la dirección indicada al dorso de esta carta para discutir los detalles.
Atentamente,
Marcus Ferrus.
Deje la carta en el escritorio y mire el calendario en la pared viernes 9 de marzo de 1920 la reunión seria en 2 días podría usarlos para dejar de parecer un vago y la idea de ver al viejo Ferrus y charlar con él.
Me puse de pie tomé mi abrigo y mi sombrero del perchero abrí la puerta de la oficina y salí prefería distraer mi mente con este caso que anublarla con otra botella de whisky.