Distopía Elemental

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Summary

Xehal llega a la capital de Tariareth con un deseo simple: encontrar su lugar en el mundo y llevar una vida de aventurero tranquila. Sin embargo, pronto descubrirá que su peor enemigo no son los monstruos, sino su propia fortuna. Tras una serie de sucesos inesperados, Xehal termina atrapado —digo, trabajando con total entusiasmo— en el Gremio del Desayuno. Pero no es el grupo de héroes legendarios que uno esperaría; es una organización al borde de la quiebra absoluta, dirigida por una jefa desesperada que intenta mantener todo a flote mediante la explotación laboral y cupones de dudosa procedencia. Para empeorar las cosas, cuenta con un "héroe" estelar cuya única especialidad es la incompetencia y causar daños materiales que el gremio no puede costear, como borrar aldeas enteras del mapa solo para derrotar a un pequeño grupo de goblins. Ahora, Xehal debe navegar entre deudas astronómicas, misiones absurdas de bajo nivel y compañeros que resultan más peligrosos para ellos mismos que cualquier enemigo. Su misión es clara: sobrevivir a este mundo y evitar que el gremio se hunda por completo mientras intenta no perder la cordura. Pero los desastres financieros son solo la superficie. Más allá de las facturas sin pagar, existen reinos por explorar, facciones en conflicto y entes formidables que acechan en las sombras. Únete a Xehal en una aventura donde la magia elemental y el caos cotidiano chocan en un viaje épico a través de Tariareth.

Genre
Fantasy
Author
Arezih
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1: Tutorial de inutilidad

En un camino por las cercanías de la entrada a un pequeño bosque, un carruaje llevado por dos caballos, de un aspecto algo lujoso, iba dando pequeños saltos por los pozos en el camino. Dentro de este, tres personas se encontraban cada una concentrada en lo suyo: el que dormía, uno que estaba impaciente con los brazos cruzados dando toques con su pie en el suelo y aquel que estaba leyendo un libro. Al terminar de pasar una página, este último fue el primero en romper el silencio tras varias horas de viaje.

{Xehal} «No puedo creer que estén de moda estas obvias autoinserciones de los escritores en sus historias. Mira este protagonista, todo invencible y poderoso. Sin mención a su harem y cabellera digna de anuncio de shampoo.» -terminó de hablar con un suspiro cerrando el libro-

{Risch} «¿Qué no nuestras vidas son autoinserciones?». -preguntó alzando una ceja-

{Xehal} «¿Pero qué dices?». -sonrió lanzándole el libro hacia su cabeza-

Risch se mueve entre risas para evadir el libro, pero el carruaje se detiene de golpe y el freno en seco hace que su cabeza rebote y el libro le de en la frente. Fuera, un grupo de bandidos que cortaban el camino miraban los detalles del carruaje. Uno de ellos, tímidamente se acercó y levantando una espada con algo de temblor dijo:

{Bandido 2} «Bajen y entréguennos sus pertenencias».

Uno de sus compañeros se le acercó por detrás y le dio un golpe con el puño en la nuca.

{Bandido 1} «Hoy te dejé a cargo del diálogo amenazante, ¿y eso es todo lo que se te ocurrió decir?». -le recriminó gruñendo-

{Bandido 2} «Perdón, me ganaron los nervios». -toca sus dedos índices entre sí por los nervios-

{Bandido 1} «Está bien, Qarl, te perdono». -le sonríe y le da con la palma en la nuca-

Del carruaje bajaron dos personas. Aquel con la sonrisa que parecía ir de una oreja hacia la otra, llena de confianza y expectativa, de cabello corto color rojo como el fuego. Y el otro, con una expresión que luchaba por decidirse entre la decepción o el enfado, con su cabeza sin un solo pelo de tonto resplandeciendo con los rayos del sol que pasaban entre las hojas de los árboles.

{Xehal} «¿Por qué estás tan contento?». -le recriminó a su compañero, señalándolo con disgusto por su expresión ante tal momento-.

{Risch} «¡¿No es emocionante?! ¡Un encuentro con bandidos en una misión de escolta!». -apretaba los puños y una pequeña llama parecía encenderse en sus ojos-

{Xehal} «¿Desde cuándo ser interceptado por bandidos es emocionante?». -suspira cruzando sus brazos sobre su pecho, mirando a los bandidos con molestia-

Los bandidos miraban incrédulos mientras ellos charlaban, notando que detrás salía una tercera persona del carruaje.

{Nique} «¿Ya solucionaron el problema?».

Sus ropas daban la impresión de ser caras a simple vista y su cuello era adornado por un collar de oro y joyas que parecía capaz de quitarte las ganancias de un año con solo verlo.

{Bandido 7} «Hey, ese tipo tiene aspecto de ser algún tipo de noble o algo».

{Bandido 4} «Es verdad». -dijo sacando de su bolsa unos pequeños cuchillos arrojadizos-

{Risch} «¡Jajá! ¿De verdad planeas enfrentarnos solo con esas pequeñas espinas de rosas? ¡Solo sirven para ser esquivadas!».

Mientras Risch se paraba recto con los brazos en la cintura, instigando al bandido a atacarlo, este lanzó los cuchillos. Risch los esquivó simplemente haciéndose a un lado sin esfuerzo.

{Risch} «¡¿Qué te dije?!».

Con orgullo, Risch infló el pecho hasta que sintió que alguien le tocaba el hombro. Al girar, vio a Xehal señalando detrás de él.

{Xehal} «Risch...».

{Risch} «¿Eh?».

Al voltearse, encontró el cuerpo de Nique en el suelo, sangrando por los pequeños cuchillos que tenía clavados por todo el cuerpo.

{Risch} «a».

---- Volvamos hacia atrás. ----

Mi nombre es Xehal.

Bueno, en realidad es el nombre que se me dio al llegar a este mundo. ¿A qué me refiero con eso? Ni yo lo sé. Solo sé que luego de una enorme luz blanca que me golpeó, la siguió la total oscuridad. Para luego abrir mis ojos, notar que mi cuerpo era solamente una figura de color negro y tener enfrente a un ¿tipo? de las mismas características, pero de mayor tamaño, que se llamó a sí mismo:

{Dios de la Oscuridad} «Soy el Dios de la Oscuridad».

{Xehal} «¿Eh?».

{DDLO} «Dios de la Oscuridad. Ese soy yo. El Dios de la Oscuridad». -extiende sus brazos hacia arriba, tratando de lucir genial-

{Xehal} «¿Y a mí qué me importa? ¿Dónde estoy?».

Al final terminamos discutiendo un rato, hasta que finalmente cedió a contarme la situación en la que me encontraba. Básicamente: morí, aunque ahora estoy vivo, pero a la vez no lo estoy. Dios, qué complicados son los dioses.

Me contó que, por descarte, terminé con él como mi “anfitrión”. Como los demás dioses ya habían tomado a otro bajo su tutela, quedé con él. De nuevo, por descarte. Pareciera que me estoy repitiendo, pero es que aún no asimilo la gigantesca estupidez que me está contando. ¿Pelear contra monstruos? ¿Cómo era mi anterior mundo? ¿Por qué no puedo recordar nada pero aun así tengo una personalidad tan marcada?

{DDLO} «En fin. Te daré como mi bendición el poder del elemento Oscuridad. Es súper caótico y difícil de controlar, incluso mortal si no lo sabes utilizar bien, como ahora mismo. Pero está épico y es muy versátil. Sí». -asintió con la cabeza, como si acabara de decir la frase más genial del mundo-

{Xehal} «Espera, espera, eso no suena convincente...».

{DDLO} «Bien, ahora comenzaremos con el tutorial. Ya sabes, donde aprendes lo básico para luchar».

{Xehal} «Ah, entiendo. Qué considerado». -si tuviera ojos, los habría hecho rodar- «Aunque tengo este mal presentimiento...».

{DDLO} «Sólo te enfrentarás a un enemigo con tu increíble poder del mejor dios elemento oscuridad; será fácil. Lo sentirás naturalmente. Es como un: ¡fuaaaa!, ¡fuuuush!, ¡aaaahhhh!». -hacía gestos caóticos con sus brazos mientras escupía esos sonidos-

{Xehal} «¡¿Qué se supone que sea eso?!». -se agarra la cabeza-

{DDLO} «¡Que comience la fiesta!».

Casi ahogado en una risa eufórica, golpeó sus manos y a mi lado se formó un hoyo que se expandió al doble de mi tamaño. Era un portal. Aquel dios no tenía figura definida, pero en su cara lisa se abrieron unos ojos y una boca de un blanco brillante que formaban una enorme sonrisa. Qué mal me cae este tipo.

Pasé por el portal para ser transportado a... unos metros de donde estaba hace un momento. Podía escuchar las carcajadas del dios de la imbecilidad resonar por el vasto espacio en blanco.

{DDLO} «¡Caíste!». -se tira al suelo, estallando en carcajadas-

¿Este tarado tiene cinco años? Miré al frente, donde otro portal se formaba. De él emergió una figura humanoide. Era... ¿Yo? A decir verdad, mi existencia en ese momento era solo una masa de sombra con forma humanoide, pero al verlo tuve la sensación de ver un reflejo. En su cara negra se abrieron esos rasgos blancos y brillantes. El otro yo mostró una mueca horrible, una sonrisa cargada de locura.

De sus brazos empezó a brotar un humo negro, como un líquido luchando contra la gravedad. Entiendo, esa es la Oscuridad. Ahora el chiste sería saber usarla yo. Intercambié miradas entre la sombra y el dios imbécil, pero sus rostros oscuros con bocas y ojos blancos permanecían estáticos.

La sombra corrió hacia mí.

{Xehal} «¡Espera, espera, tiempo fuera! ¡AHHHHH!». -dije con calma, sí, total calma, esperando un montaje de entrenamiento, pero me ignoró y lanzó esferas negras-

Esquivé seis por milagro, pero la séptima me arrancó el brazo derecho.

{Xehal} «Hey, no duele». -dijo mirando a su costado, mientras otro brazo emergió de su cuerpo-

Como soy una sombra, corrí hacia él con mentalidad suicida. Él respondió disparando esferas en todas las direcciones. Me gustaría decir que las esquivé, pero me golpearon casi todas hasta que solo quedó mi cabeza. Mi contrario se agachó, me tomó del suelo y posicionó mi cabeza frente a su cara. Si no fuera porque no tengo boca, más que una línea blanca, te escupiría. Pero esta vez, la expresión blanca que mostró era totalmente opuesta a la anterior. Sus ojos se entrecerraron y su boca formó una línea curva y suave; era una sonrisa cálida, como si me viera y transmitiera cariño con sus gestos. Las carcajadas del dios resonaron y mi cabeza fue aplastada.

Ahora, tengo enfrente al Dios de la Imbecilidad, girando por el suelo mientras se ríe.

{DDLO} «¡Eres terrible! ¡JAJAJAJA! Bien, terminaste el tutorial. Tienes derecho a una bendición adicional, ¿te gustaría algún otro elemento? Considéralo un bono por las risas».

{Xehal} «Bueno, creo que me gustan los rayos o-».

{DDLO} «¡Genial! Tendrás oscuridad y rayos. Podrías haber pedido inmortalidad o algo así. ¡Cuánto me alegra tu humildad!».

{Xehal} «Hey, ¿cómo que inmor-?».

Muteado por la repentina desaparición de mi boca, empecé a desvanecerme. Lo cual es raro, porque para empezar no tenía boca.

{DDLO} «Buena suerte, Xehal».

¿Xehal? ¿Era ese mi nombre? Antes de desaparecer, me aseguré de levantarle los dedos medios de ambas manos.

Cuando abrí los ojos, estaba cerca de una gran muralla de piedra con guardias ante una puerta de madera. Miré mi reflejo en un charco: soy un niño. Tendré unos 11 años, pero no tengo pelo. ¿Otro chiste de ese dios imbécil? Caminé hacia los guardias, fingiendo una expresión de susto. Me llamó la atención que en sus lanzas, justo debajo de la punta, portaban una gema de color verde claro que brillaba tenuemente. Les conté que me habían asaltado y golpeado con un palo en la cabeza, que había perdido la memoria, imagino que por el golpe.

{Guardia 2} «Si perdiste la memoria, ¿cómo sabes que te asaltaron y te golpearon?».

Ah, un tipo listo.

{Xehal} «Porque al despertar me dolía la cabeza, cerca mío había un palo y no tengo nada de dinero encima».

Se miraron y aceptaron escoltarme mientras uno reía diciendo «Qué tonto» y ajustaba su lanza. No creo poder ganarles a estos tipos. Aunque, más importante: ¿Por qué no tengo cabello desde los 11 años? ¿Siempre fui así? ¿Es este un cuerpo nuevo, o está basado en el de mi vida anterior? ¿Sí tuve una vida anterior, o sólo soy un títere en algún extraño juego de ese dios?

Muchas preguntas, pero bueno, ¿qué se le va a hacer? Los guardias me llevaron a unos kilómetros de la ciudad, a un pueblo llamado Finisterreh. Me adoptó un anciano ex aventurero que me enseñó a luchar, porque al parecer alguien que vivió tanto en un trabajo donde se muere joven es de confianza. O algo así dijeron los guardias cuando básicamente me arrojaron en su casa para ahorrarse los problemas.

En fin, hoy teniendo la edad de quince años, por fin puedo inscribirme como aventurero. Por alguna razón, es algo que desde que lo escuché no pude quitármelo de la cabeza, como si fuera un deseo tallado en mi alma. ¿Será algún resto de mi anterior vida?

Los últimos cuatro años me los pasé haciendo trabajos varios y entrenando con el viejo en el bosque. Parece ser que es súper anormal tener dos elementos como yo; aunque no soy el único, sigue siendo un número muy bajo. ¿Gracias, dios imbécil?

Normalmente la gente nace sin poder controlar elementos naturalmente, pero tienen ciertas habilidades que pueden aprender y utilizar con su energía. Luego hay otras personas que fueron bendecidas con algo llamado “Unicidades divinas” o simplemente unicidades, que les otorgan todo tipo de poderes sobrenaturales. Aunque hasta ahora sigo sin saber qué cosas son consideradas naturales en este mundo…

Y por último, están a los que pertenezco yo: los elementales. Que son personas quienes desde el nacimiento son capaces de crear de sus propios cuerpos y controlar elementos. Normalmente solo es uno, aunque hay casos de dos o más, y puede ser casi cualquier tipo de elemento o sustancia, no solo cinco o seis elementos.

Mientras me dirigía a la salida del pueblo, iba saludando a las personas con las cuales viví los últimos años; algunos con lágrimas cayéndoseles, otros que me daban obsequios por mi partida y algunos que estaban felices porque ya no destruiría las zonas de caza ahuyentando a los animales con las explosiones que causaban mis entrenamientos.

Obviamente, al ser el viejo un poseedor de unicidad y yo un elemental, la gente no tuvo más opción que adaptarse a que nosotros seamos una catástrofe natural. Tampoco podían quejarse ya que, desde que llegué al pueblo y comenzamos mis entrenamientos, ni un solo monstruo quedó por la zona y cada vez íbamos limpiando más terreno alrededor del pueblo, por lo que estos años nadie murió por ataques de monstruos y reinó la paz. Si no contamos las explosiones diarias, claro.

Una pequeña piedra rebotó en mi cabeza; giré para ver y todas las personas se voltearon al lado contrario silbando. Sonreí; sabía quién había sido, pero no hay tiempo para esto. Di un último saludo y salí del pueblo.

Ahora me dirigía rumbo a la ciudad, donde se encontraba el gremio de aventureros del Oeste. Cada país tiene cuatro gremios como mínimo; digo como mínimo ya que además de los cuatro grandes que tienen sede en cada país, también hay gremios locales individuales únicos. Los cuatro gremios generales tienen nombres bastante fáciles, representando a las cuatro direcciones: Norte, Sur, Este y Oeste. Aunque son diminutivos, lleva el nombre de la ciudad, como por ejemplo “Tariareth Oeste” es al que me dirijo.

¿Por qué me dirigía al Gremio del Oeste? Porque es el que me queda más cerca. Primero haré una revisión de los cuatro y luego decidiré a cuál unirme. Sí, es lo más sensato. Al llegar a Tariareth, suspiré; después de años volví a este lugar. Me pregunto si todavía seguirán rondando esos guardias por algún lado. Me dirigí al gremio más cercano preguntando direcciones a la gente que me cruzaba.

Aunque al llegar había algo raro. Parecía una mansión abandonada sin banderas ni distinciones de ningún tipo. Qué raro, ese señor al que le pregunté me indicó esta dirección. Volteé para irme cuando la puerta se abrió y una chica joven de cabello gris y ojos azul claro brillantes en preocupación y algún tipo de esperanza me tomó del brazo y me jaló hacia ella. Como si un grito de auxilio saliera de su delicada boca, con sus rasgos finos dignos de una chica de la realeza, dijo:

{Elisah} «¡Espera! Hijo de perra, no puedes irte así como así y dejarme. Soy Elisah».

{Xehal} «¿Eh? Soy Xehal».

{Elisah} «Viniste para inscribirte a mi gremio, ¿verdad, Xehal?». -me pisó el pie sutilmente- «¿Verdad?».

Asentí con sudor frío. ¿Qué mierda? ¿Eso fue alguna clase de poder?

{Elisah} «Así me gusta. ¡Bienvenido al Gremio del Desayuno!».

Con una sonrisa puso más fuerza en su agarre y me escoltó -para nada contra mi voluntad- hacia dentro del lugar. Para mi sorpresa, dentro sólo había mujeres.

{Xehal} «¿Segura que puedo entrar? ¿No es exclusivo para mujeres?».

{Elisah} «Es culpa del héroe». -responde mordiéndose el labio inferior y apretándome más el brazo-

{Xehal} «¿Héroe?».

{Elisah} «¡No importa! Vamos a inscribirte antes de que él llegue y-!».

La puerta se abrió de golpe.

{Coblan} «¿Antes de que llegue quién? Mi querida Elisah».

Un caballero rubio de armadura deslumbrante entró con tres jovencitas. Elisah se puso furiosa.

{Elisah} «¡Coblan, bastardo hijo de perra! ¿No deberías estar chupándole el culo al Rey o algo?».

{Coblan} «Qué dulces palabras... tan cálida como siempre para recibirme, mi querida».

Con una sonrisa confusa, miró hacia mí, para luego enarcar una ceja y volver su vista hacia Elisah.

{Coblan} «¿Y este pelón?».

{Elisah} «No es de tu incumbencia».

{Coblan} «Oh, sí que lo es, querida. Solo aquellos dignos pueden entrar a este gremio de alto nivel. Dejar entrar a cualquiera podría dañar nuestra reputación».

{Elisah} «¡Si claro, solo estás metiendo a esas perras para aumentar tu ego, zángano asqueroso!».

{Coblan} «Para nada, ellas han demostrado merecer formar parte del gremio».

{Elisah} «¿En base a qué criterio?».

{Coblan} «Ser poseedoras de una belleza tal que lograron cautivar mi corazón».

{Elisah} «¿Debería traerte papel higiénico para que te limpies la boca? Porque todo lo que sale de ella es mierda».

{Xehal} «¿No tengo opinión en esto?».

Ambos voltearon sus cabezas a verme.

{Elisah} «¡Calla cagada!».

{Coblan} «¿Todavía sigues aquí?».

Y así, comienzan mis aventuras con el Gremio del Desayuno.