Prologo: morning shade
Nunca se a considerado a sí mismo como alguien de gustos exigentes. Siempre aceptó toda la carne fresca que se le ofrecía con gusto, pero últimamente su estómago era más quisquilloso de lo normal, el olor metálico qué tanto disfrutaba ya no le atraía para nada, y eso comenzaba a desesperarlo.