Good Luck, Babe!

Summary

Dentro de las jerarquías existen reglas que se deben seguir, un nivel que los más bajos no podían sobre pasar, pero dentro de las ramas, existen personas posesivas, ambiciosas y territoriales que harían lo que sea para obtener lo que desean. Aunque Katsuki no imagino que haberse liado a un Beta, seria el inicio de su karma. Algo o alguien que se salga de su control, siempre lo harán perder la cabeza, e Izuku Midoriya, se volvió su talón de Aquiles.

Genre
Drama
Author
K-Dian-LL2
Status
Complete
Chapters
20
Rating
n/a
Age Rating
18+

1. Debilidades

Evidentemente si alguien de su casta lo viera en ese momento se sentirían bastante decepcionados, es decir, ¿quién en su sano juicio se rebajaría tanto? Pero no podía evitarlo, no cuando aquel Beta tenía un pene grande para alguien de su casta. 

Katsuki, se encontraba en ese momento gimiendo como loco mientras era penetrado por su tutor, quien movía sus caderas con rapidez y eficiencia, pues él seguía sin correrse y él, bueno, para ser un Omega bastante sensible ya había conseguido tres orgasmos en distintas posiciones.

—Izu— susurró entrecortado mientras se aferraba a su espalda, terminando por correrse al mismo tiempo que él Beta encima suyo.

El aludido, mordió sus labios con fuerza para evitar dejar salir aquellos ruidos por los que su compañero sexual le decía sentir fascinación. Es decir, solo lo ocupaba como un desahogo sexual, ¿por qué tendría que complacerlo en sus fantasías?

Cayendo rendido contra el suelo, Katsuki comenzó a reír encantado, era fascinante para él quedar tan satisfecho, recibir tal placer y todo por un Beta, un insignificante Beta que no era del todo atractivo.

—Por Dios, eres increíble— dijo con un tono melodioso—, sino fueras un jodido Beta definitivamente serías mi novio.

Frunciendo su entrecejo, Izuku terminó de abrochar sus pantalones, carraspeando la garganta y tomando asiento frente al escritorio, abriendo el cuaderno para continuar con lo que se supone, es su tiempo de estudio.

—¿Quieres levantarte? Tenemos que seguir estudiando— mencionó, sin voltear a ver al Omega rubio que seguía recostado en el suelo.

—Dame un minuto, mis piernas siguen temblando.

Rodando sus ojos, Izuku se dejó caer sobre el respaldo de la silla, mirando hacia el techo, comenzando a cuestionarse cómo llegaron a eso.

Bueno, todo inició porque Katsuki comenzó a tener malas calificaciones, por lo poco que sabía, sus padres tenían problemas económicos y se hablaba de un probable divorcio. Estos problemas comenzaron a afectar al rubio, y bueno, su profesor a cargo lo asignó como su tutor, pues era el segundo mejor en la clase y en sus palabras: «No habría interrupciones de por medio», bueno, quizá se equivocó, pues cuando comenzaron todo se dio por medio de bromas por parte de rubio, hasta que un día simplemente ya se encontraban sobre la cama besándose sin control alguno.

«¿Seguro que eres un Beta? En el sexo no tienes esa pinta».

Dijo Katsuki la primera vez, pero, ¿por qué mentiría en primer lugar?

Los Betas también tenían lo suyo, sí, eran en su mayoría más simples, sin feromonas que emanen de su cuerpo ni mucho menos con esos instintos salvajes como Alfas y Omegas. Eran simples, ordinarios, sin chiste en realidad, pero, también podían ser buenos en ocasiones, como Izuku, quien sí tiene un cuerpo relativamente decente es porque comenzó a hacer ejercicio por recomendación de su madre, su nutrióloga personal que insistía en cuidar la salud de uno, y bueno, no era atractivo, debía admitirlo, su rostro estaba lleno de pecas y usaba anteojos pues su vista era bastante mala, pero a palabras de Katsuki, tenía un buen pene, casi como el de un Alfa.

Debía estar exagerando, por supuesto.

Pero cada vez que tenían algún encuentro íntimo, Katsuki era algo escandaloso, y algo rudo, pues sí no le dejaba rasguños en su cuerpo, lo terminaba mordiendo o dejándole algún otro tipo de marca.

No lo iba a negar, le gustaba, de hecho, Katsuki era su “crush”, y haber tenido sexo con él fue lo mejor que le pudo pasar, pero, con el tiempo se volvía agotador, pues en el interior de su habitación era algo meloso, pero en la escuela, era todo lo contrario.

Siempre se burlaba de su vestimenta, de sus lentes de fondo de botella y le decía Beta patético, perdedor o Deku, un apodo bastante ofensivo para él, y por esa razón, ya estaba llegando a su límite.

—¿Te parece si al terminar repetimos? — lo escuchó preguntar después de un rato, viendo cómo se sentaba junto a él—. Mi celo se acerca así que estoy algo sensible.

—Tengo que llegar temprano a casa— respondió, escuchando el usual gruñido de Omega.

—Bien, entonces sigamos con esto. Los exámenes se acercan.

Izuku solo asintió, ajustando sus lentes para iniciar con la siguiente lección.

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Tratar de ignorarlo durante el fin de semana no fue una tarea fácil, mucho menos cuando de alguna forma consiguió saber en dónde vivía, así que allí estaba, hablando amenamente con su madre mientras compartían una rebanada de pastel.

Él por su parte, solo se dedicó a jugar con la rebanada de su plato, agradeciendo que su madre no se diera cuenta cuando recogió la mesa al terminar.

—Bien, yo tengo cita con uno de mis pacientes, necesito regresar al consultorio. Siéntete cómodo Katsuki, estás en tu casa.

Inko, la madre de Izuku, se dirigió a una puerta que conducía a su consultorio, pues sí, para estar más al pendiente de su único hijo, decidió abrir su propio consultorio nutricional.

Una vez la perdieron de vista, Katsuki se fue encima de Izuku, quien terminó por perder el equilibrio hasta caer sobre el sofá.

Katsuki, comenzó a besarlo, tomándose el atrevimiento de introducir su mano dentro de su pantalón, Izuku por su parte, lo detuvo de inmediato.

—¿Que se supone que estás haciendo? Mi madre puede regresar— regaño, pero aquella mirada libidinosa lo hizo soltar su agarre, escuchando la linda risa del Omega.

—Te dije que mi celo está cerca, te necesitó — canturreo, meneando sus caderas por encima de la de Izuku.

—No podemos tener sexo cada vez que quieras— dijo, y la sonrisa de Katsuki se borró en ese momento.

¿Por qué se atrevía a hablarle de esa manera?

—No te comportes como un idiota y agradece que te hago el favor.

—¿Disculpa? — preguntó ofendido, sintiendo como Katsuki se quitaba de encima. Y él se levantó cuando tuvo la oportunidad.

Katsuki, contó hasta diez en su mente y sonrió una vez más, acercándose a Izuku, rodeando su cuello con sus brazos, dejando un casto beso sobre sus labios.

—No vamos a discutir, ¿de acuerdo? ¿Por qué no mejor vamos a tu habitación y tratamos de pasarla bien?

—No creo que… — no finalizó, pues Katsuki se alejó nuevamente y comenzó a subir las escaleras, buscando la habitación de Izuku. El peliverde, simplemente lo terminó siguiendo—. Oye no entres a mi habitación, así como así— dijo al verlo en el interior, observando y tocando sus cosas.

—Sabía que eras un nerd, pero esto, vaya que supera todo. ¿Super héroes a tus 17 años? Es un gusto bastante infantil.

Suspirando con molestia, Izuku terminó quitándole una de sus figuras de acción de las manos, colocándola en su respectivo lugar.

—No solo vienes por sexo, ¿verdad? — pregunto, y Katsuki sonrió.

—Te lo diré por tercera vez, mi celo está cerca, quiero que estés conmigo durante esos días.

—Estás loco, yo no podría contra eso.

—Quizás, eres un simple Beta, pero, me conformo con eso.

—Pues no lo hagas, apuesto a que los Alfas hacen fila, escoge uno entre el montón.

—Oye que grosero eres, no me meto con cualquiera.

—¿Si no te metes con cualquiera entonces qué haces aquí?

—Detén esa maldita actitud— lo señaló—. ¿Qué demonios pasa contigo? Deberías ser más agradecido, mucho más cuando te estoy pidiendo ayuda.

—Escucha ya no puedo con esto, es agotador, así que no, me niego a volver a tener sexo contigo.

—¿Perdón?

— Lo que escuchaste.

Katsuki comenzó a reír con fuerza, realmente no podía creer que ese chico tuviera las agallas para terminarlo, es decir, él era un Omega muy lindo, bastante hermoso entre la mayoría de su escuela y ese insignificante Beta se atrevía a rechazarlo.

Debía estar bromeando, sin embargo, en ese tiempo juntos sabía que Izuku siempre cedía ante él, cualquiera lo haría, por esa razón confío en sus instintos.

Se acercó a él lentamente, acarició su mejilla pecosa y le regaló una de sus mejores sonrisas.

—Escucha, no sé cómo pasó, incluso sigo sin entenderlo, pero Izu, tú te vuelves mi debilidad, así que, por favor, ¿podrías estar conmigo esos días?

Izuku mordió el interior de su mejilla con fuerza, dándose cuenta de que Katsuki también era su debilidad, y aunque en el fondo sabía que solo eran palabras dulces, no pudo evitar ceder ante él.

Acunó su rostro entre sus manos, y se acercó hasta besarlo, escuchando una risa por parte del rubio, era como si se burlara de él, pero no importaba, realmente se le hacía imposible negarse.

Guiándolo hasta la cama, se dejaron caer ambos, dejándose llevar por el deseo, pues era lo único que podía unirlos.

Era incorrecto ceder de esa manera.

Era humillante.

Pero, ¿cómo negarse cuando solo así podía estar con la persona que le gusta?

Siempre era así, le gustaba sentir que por un instante, era más que un simple Beta para él.