I.
<<EN ERAS PASADAS, LAS BESTIAS DOMINABAN EL MUNDO Y LA MAGIA QUE AGUARDA SIN EMBARGO SU PROPIA GUERRA LOS LLEVO A LA EXTINCIÓN.
EN LA ACTUALIDAD SON LOS HUMANOS QUIENES LA POSEEN, DIVIDIENDO SU PODER HACIENDOSE LLAMAR "MAGOS" O COMO VULGARMENTE SE HACEN LLAMAR "BRUJOS".>>
Vincent
1918, WANDSWORTH "La ciudad de la bestia búho". LONDRES, INGLATERRA.
<<"Desde el día de tu partida, mi calma busca tu cercanía y mi oír tu melodía">>.
-Vincent! ¡Si no bajas en este momento te dejare aquí!- Se escucho aquella reconocible voz chillona proveniente de la planta baja, la cual me saco de mis propios pensamientos..
Me levante con rapidez de mi silla, tome mi saco y mi sombrero para evitar la fatiga de peinarme el pelo de nuevo. <No esta despeinado pero podría ser mejor, comprenden?>.
Baje las escaleras con rapidez, haciendo el mejor intento de evitar caerme. Al bajar tome mi maletín y me despedí de mi padre con una seña de la mano. Salí de la vivienda para encontrarme con Lizbeth Wilson y Arthur Williams, mis amigos y compañeros de trabajo en la tienda de pociones y hechizos. <No soy presumido pero es muy popular si se lo preguntan>.
No soy un mago talentoso. Para muchos, no soy considerado mago o brujo, soy algo así como un "Casi brujo". No puedo usar una barita de cedro, tiene que ser de roble y tampoco puedo hacer mucho con ella, así que mi magia se basa en talismanes o runas. La verdad no me acompleja tanto, de niño se burlaban de mi pero Liz siempre estaba lista para defenderme de cualquiera que me lastimara emocional o físicamente. Ahora ya no necesito que me defiendan. <Bueno si pero no tanto>.
Lizbeth.
8:34 AM
Vamos tarde. <De nuevo>. Y todo por culpa de ese baboso.
-Vincent! ¡Si no bajas en este momento te dejare aquí!- Exclame con audible molestia desde la planta baja, mientras Arthur se recarga en aquel umbral café el cual esta al borde del derrumbe por el deterioro de los años. Los segundos se hacen minutos, y al fin se abre la puerta con un leve chirrido de la misma.
-Hasta que llegas. - Dice Arthur con demasiada calma para la ocasión.
-Perdón!, perdí la noción del tiempo...- Contesto el castaño con vergüenza visible en sus ojos. -Ya Liz...-reclamó al notar mi seño ligeramente fruncido-Prometo levantarme mas temprano, si?- Dijo con persuasión mientras me empujaba ligeramente con un hombro.
-Ya cierra la boca. -Mencione mientras los hacia avanzar por la acera a ambos.
Nos tomo como quince minutos llegar a nuestro destino. <Pudo haber sido menos si Vincent no se hubiera detenido a comprar un tarro de tinta>.
Cuando llegamos nos recibió el señor Naggington, dueño de la tienda, para decirnos que efectivamente llegamos tarde, que fastidio.
483 PALABRAS
PERDON SI ES CORTO, PROMETO TENER MAS ISPIRACION PARA EL SIGUIENTE. BYEEEEE.