Chapter 1
Alguien llame al director! —gritaron mientras una pelea se iniciaba.
—¡Alguien sepárelos! —volvieron a gritar.
Muchos intentaban detenerlos, pero era complicado, ya que León era uno de los involucrados. Todos en esa escuela lo conocían por lo problemático que solía ser, pues siempre estaba metido en peleas. Se dio a conocer cuando casi mandó a alguien al hospital.
—¡LEÓN! ¡Basta... ya! —se alcanzó a escuchar al director que iba llegando.
León simplemente se levantó, dejando una patada en el abdomen del chico que estaba en el piso intentando protegerse.
—Por favor, ayuden al joven y llévenlo a la enfermería —dijo el director a los demás, y luego volvió su atención hacia León—. ¡Te dije que no iba a aceptar otra pelea más! ¡Te lo advertí!
Gritó casi en la cara de León antes de darse la vuelta para ir a su oficina. León simplemente se encogió de hombros, llevó las manos a su cabeza y siguió al director con paso lento, sin importarle los susurros de los demás estudiantes.
Al llegar a la oficina, León se dejó caer en la silla frente al escritorio, esperando lo que diría el director.
—León, tendré que llamar a tu padre. Ya te dejé pasar muchas, pero no puedo permitir que sigas metiéndote en peleas, y menos que golpees a los estudiantes hasta casi matarlos.
León, al escuchar que el director llamaría a su padre, se tensó. El director notó su reacción; sabía que la relación entre León y su padre no era buena.
—¡NO! Por favor, director, no lo llame. Si quiere, expúlsenme o lo que sea... incluso pagaré por los daños, pero haga lo que haga, no lo llame —suplicó León.
El director solo negó con la cabeza. Realmente no quería hacerlo, pero ya había advertido a León varias veces y no tenía otra opción.
—Lo siento, León —dijo mientras se dirigía a un cuarto apartado para poder llamar al padre.
León simplemente no sabía qué hacer. Estaba en pánico; no quería involucrar a su padre, mucho menos molestarlo en su trabajo...
Después de un rato, mientras León seguía perdido en sus pensamientos, su padre llegó acompañado de dos guardias. León, al verlo, se tensó y se levantó rápidamente para hacer una pequeña reverencia, pero su padre simplemente caminó hacia el cuarto apartado sin siquiera mirarlo. León bajó la cabeza y volvió a sentarse, esperando con miedo lo que vendría.
Pasó un tiempo hasta que el director regresó y se sentó en su silla. Detrás de él salió el padre, quien tomó asiento con los guardias detrás. León se tensó aún más, mirando hacia abajo, hasta que escuchó la voz del director.
—León, te van a transferir de escuela a un internado.
Esto tomó por sorpresa a León, que levantó la mirada rápidamente hacia el director y su padre.
—¿Un internado?
—Así es —respondió el director—. El señor Drake y yo llegamos a ese acuerdo, ya que es un internado especial para personas... digamos que un poco...
El señor Drake lo interrumpió:
—Problemáticas y sin control —dijo por fin, dirigiendo la mirada hacia su hijo.
Eso solo hizo que León temblara un poco. El director retomó la palabra mientras el señor Drake apartaba la mirada, dirigiéndose hacia él.
—Sí... pasarás ahí el tiempo que sea necesario, ya que no hay un periodo definido. Otra cosa es que es un internado conformado solo por hombres.
—Pero... —intentó hablar León, pero su padre lo interrumpió.
—Nada de peros. Te vas mañana en la tarde, no quiero quejas.
El señor Drake hizo una seña para que uno de los guardias se llevara a su hijo a casa para que preparara sus maletas.