DOS COPAS Y UNA CHARLA A MEDIAS (BUNGOU STRAY DOGS

Summary

Dazai visita el Bar Lupin como cualquier otra noche, sin esperar que nada cambie dentro del lugar. Pero para su sorpresa —e incluso del propio lector— algo es distinto. La atmósfera que rodea el Bar está noche no es la misma de siempre, el lugar parece respirar con un ritmo irreconocible, extraño... y aún así, inquietantemente familiar, nada se siente fuera de lugar cuando se trata del Bar Lupin. _________________________________________________

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Back to Black

Había sido una noche como cualquier otra, Osamu Dazai caminaba por un estrecho callejón, sus ojos observaron el letrero a lo lejos, algo llamativo pero no lo suficiente como para levantar miradas, discreto y silencioso, sus siglas presentaban elegantemente el establecimiento como Lupin, El Bar Lupin donde 3 persona alguna vez visitaban para charlar un poco.

Ingresar al sitio parecía ser lo más sencillo del mundo, solo era bajar un tramo de escaleras para estar adentro del Bar en un instante y quien mejor como Dazai quien lo sabe mejor que nadie.

Dando un paso tras otro, bajo las escaleras hasta que se detuvo, el lugar que el también conoce, lo cubre una atmósfera distinta a la de siempre, llamando su atención a la brevedad.

Es entonces que lo escuchó, el tocadiscos que nunca había sido tocado en años, reproduce una canción como un susurro. Suena baja, casi íntima pero respetuosa, una melodía que se filtra entre las paredes como una confesión, la cual es acompañada de una sutil voz apenas presentible.

Entrá y lo primero que ve es un abrigo gris en el perchero de la entrada. Cuelga de una forma extrañamente natural como si no fuera ajeno al lugar, parece llevar más tiempo de lo que debería, como si hubiera llegado mucho antes que el..

Sus ojos se deslizan por el lugar, todo parece igual, la madera oscura gastada por los años, las botellas alineadas detrás de las vitrinas, el aire con el olor suave del alcohol y el tabaco antiguo, nada se siente fuera de lugar y sin embargo lo está...

Es ahí, cuando el, la vio. Sentada sobre la barra con una copa intacta frente a ella, acariciando distraídamente a un gato calicó de manchas naranjas y marrón oscuro, el cuál ronronea bajo su gentil gestó, parece ser su único público, a excepción del cantinero.

Su inesperada presencia dentro de Lupin le trae un leve desconcierto que no espera. Como si el lugar también le perteneciera de alguna manera silenciosa.

El toma asiento sin ser visto, la mira sin hacerla sentir incómoda y aún así, no puede evitar apartar sus pensamientos sobre la joven frente a el. La cual ronda apenas por sus 20, pero que aún así, pese a que se ve y vista cómo una dama de buena apariencia, guarda una inquietante semejanza con su pupilo, Atsushi.

Mismo cabello claro, pero más cuidado y con mejor aspecto, facciones suaves, incluso comparten la misma mirada, demasiado grande para un mundo que les exigió crecer antes de tiempo. Aunque ambos no poseían los mismos ojos de heterocromía no quitaba el hecho de que fueran igual de claros e indescifrables, aunque eso último, bueno sería lo más novedoso que le ha pasado a Dazai hasta ahora.

El cantinero sin que Dazai se lo mencione, le sirve un Whisky con hielo, el ruido que hace contra el vidrio lo saca del trance en el que se encuentra, como si hubiera bajado la guardia en esos preciosos momentos.

Es entonces cuando Dazai se da cuenta de algo con claridad, sobre la pista que se reproduce, no es una pieza que pueda sonar en el Lupin. O al menos no, en el Lupin que el visita. Por primera vez en mucho tiempo, no encuentra la gracia. Esa canción no es para recordar el pasado, es una canción para seguir viviendo cuando el pasado ya debería haberte matado y cada palabra parece caer en un lugar exacto de su pecho.

Y es en ese instante, Osamu Dazai, el hombre que siempre coquetea con la muerte, siente por primera vez estár presenciado a alguien que bailo con ella y decidió continuar.

𝘕𝘢𝘬𝘢𝘫𝘪𝘮𝘢 𝘈𝘵𝘴𝘶𝘮𝘪, la hermana mayor de Atsushi, una persona cuya presencia, apareció de la noche a la mañana en un abrir y cerrar de ojos. Canta para sus adentros, como si el Bar ya no existiera, solo quedando ella y aquello que ha perdido.

Terminado el verso, donde las últimas notas se apagan, dejando pasó al silencio, el cual cae con naturalidad y es entonces, cuándo voltea en dirección opuesta donde Dazai se encuentra sentado, a dos lugares de distancia, lo suficiente como para no sentirse invadidos, pero al mismo tiempo lo suficiente cerca para poder platicar. Sus ojos se cruzan solo unos segundos antes de desviarse.

- 𝘌𝘴𝘵𝘦 𝘭𝘶𝘨𝘢𝘳 𝘦𝘴 𝘢𝘨𝘢𝘥𝘢𝘣𝘭𝘦 ¿𝘕𝘰 𝘵𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘦? - Preguntó sutilmente mientras el gato se acomodaba bajo su mano, como si aprobará el inicio de esta conversación.

- Si... Es agradable - Responde Dazai, timando un poco de whisky - y tú ¿Encuentras algo de paz, aquí? - Pregunta permitiéndose conocer de alguna manera quien es Nakajima Atsumi para su mundo

- 𝘔𝘢́𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘢𝘻, 𝘮𝘦 𝘳𝘦𝘤𝘶𝘦𝘳𝘥𝘢 𝘶𝘯 𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘢𝘭 𝘱𝘢𝘴𝘢𝘥𝘰 - Sonríe ligeramente, tal vez algo melancólica, quien sabe mientras toma un sorbo de whisky también, pero no parece reflejarse en su mirada, no demuestra toda su verdad como lo hace Dazai

El silencio que se produce entonces ellos, no se vuelve incómodo, es una pausa deliberada, un puente donde hay musica, el ronroneo de un gato y un Bar que se convierten en sus cómplices.

𝘈𝘵𝘴𝘶𝘮𝘪 no llama la atención, pero hay una calidez sutil, un reconocimiento silencioso de su presencia que no ha pasado desapercibido para el Bar Lupin, Cuando Dazai nota que ella mantiene su distancia justa, es más que suficiente para que ambos puedan existir juntos en el mismo espacio sin controversia.

Ese sería el inicio de varias noches, donde dos personas se encuentran en mismo lugar y charlan un poco sobre sus vidas sin mayor detalle.