Chapter 1
⋆。˚ ☽˚。⋆。˚ 5 ˚。⋆。˚☾ ˚。
Y así comienza otra historia de desgracias y muertes...
Mejor volvamos al principio
Viernes [10:29 a.m.]
-¡Y... listo! -Una joven de cabello rubio y ojos celestes estaba sentada en su escritorio, escribiendo y dibujando en su diario como de costumbre, mientras su hermano leía con tranquilidad sobre la cama, haciéndole compañía.
-¿Qué terminaste? -Christopher dejó el libro de lado para observar a su hermana con curiosidad. Selene se levantó y caminó hacia él con el dibujo en mano, pero su expresión era distinta, como si algo estuviera nublando sus pensamientos.
-El dibujo de lo que soñé... No sé qué sea, pero siempre lo veo en mis sueños -respondió en un tono apagado, muy distinto a su actitud de hace unos segundos. Su mirada evitó la de él, y por un momento pareció estar perdida en algo que solo ella podía ver.
Selene le entregó su dibujo con tanto cuidado como si fuera lo más preciado en su vida o valiera millones de dólares. Luego se levantó y se dirigió hacia la ventana de la habitación, pero no parecía encontrar paz. Sus ojos recorrieron el paisaje fuera de la ventana, aunque algo en su rostro indicaba que su mente aún estaba en otro lugar, como si algo la estuviera acechando.
-Ya... te quedó muy bonito -dijo Christopher en un tono suave mientras inspeccionaba el dibujo, notando pequeños detalles que lo hacían parecer más profundo.
Era una especie de humano con orejas puntiagudas, vestido con ropa que parecía de una época muy antigua, como sacado de una película al estilo medieval. No había fondo, solo un tono gris por la difuminación del lápiz utilizado.
-Sí... supongo que lo es -murmuró Selene, agotada después de pasar horas sentada dibujando. Luego se dio la vuelta y notó la concentración de su gemelo. Pero antes de hablar, algo le hizo detenerse por un momento, como si hubiera sentido una presencia extraña en el aire. El ambiente, aunque tranquilo, había cambiado sutilmente.
El ambiente era tranquilo, solo música y risas de ambos adolescentes de 16 años. Pero, de repente, todo se tornó oscuro. Algo oculto en la habitación observaba cada uno de sus movimientos en aquel ambiente tenso.
Selene tardó unos segundos en reaccionar, desvió su mirada hacia su mochila antes de caminar hacia ella para tomarla, junto con la de Christopher.
-¿Ya es hora de irnos? -preguntó con curiosidad, pero se respondió sola, tomando su celular para revisar la hora. Casi se levantó de un salto al verla y, rápidamente, tomó su mochila para salir lo más rápido posible.
-¡Llegamos tarde! -gritó él, mientras Selene, entre risas, salía de la habitación, escuchando a su hermano tropezar al bajar las escaleras.
Ya abajo, vio a su hermano dirigirse hacia la cocina para tomar algo de comida antes de irse.
Ambos gemelos hablaban con prisa mientras sus padres los observaban como si estuvieran invocando al mismo diablo por hablar con la boca llena.
-Ya, niños, llegarán tarde -intentó decir su padre, pero los gemelos se fueron corriendo al escucharlo, saliendo disparados hacia el colegio antes de que cerraran sus puertas.
El tiempo pasaba, y los gemelos por fin llegaron. Sus amigos los estaban esperando.
Emma, una chica estudiosa e inteligente, al igual que tranquila.
Michael, un chico divertido, pero también bastante distraído.
Y, por último, Evelyn, una chica distraída y energética.
-¡Hasta que llegan! -habló Evelyn, ya cansada de esperar a sus amigos, pero con el celular en mano, jugando a algo para distraerse.
-Perdón, es que me quedé dibujando -murmuró Selene mientras caminaba con todos sus amigos hacia su aula en el segundo piso.
-¿De nuevo? -preguntó Michael, mirando a su amiga con cara de "¿en serio?", al mismo tiempo que caminaban con tranquilidad.
-La verdad, ya no me sorprende -comentó Emma, caminando y mirando a las personas a su alrededor mientras buscaba su aula.
Selene ignoró a sus amigos; algo llamaba su atención, algo raro. Un escalofrío recorrió su espalda, pero no supo por qué. Obedeció a sus instintos y levantó la cabeza para mirar hacia el segundo piso, ya que podía ver quiénes se encontraban allí.
Una persona estaba allí, solo observándola. Su pecho se oprimió por un segundo, como si su cuerpo reaccionara antes que su mente. Parpadeó, intentando asegurarse de lo que veía... pero al pestañear, desapareció.
El murmullo de los estudiantes llenaba los pasillos mientras los gemelos y sus amigos subían las escaleras. Selene no podía quitarse de la cabeza aquella presencia. Aunque intentaba concentrarse en la conversación, algo en su interior seguía sintiéndose intranquilo.
De pronto, un sonido extraño la hizo detenerse. Un golpe seco, como si algo pesado hubiera caído al suelo en el piso de arriba. Levantó la mirada con el corazón latiéndole en los oídos.
-¿Escucharon eso? -preguntó en voz baja.
Michael se encogió de hombros. -Seguro fue algún alumno idiota tirando su mochila. Vamos, que si nos demoramos más nos van a cerrar la puerta del aula.
Selene frunció el ceño, pero siguió caminando. Aun así, algo la obligó a dar un último vistazo hacia arriba antes de entrar al salón.
Justo en el borde del pasillo del tercer piso, vio una silueta oscura. No tenía rostro, no tenía rasgos, solo la vaga forma de un cuerpo que parecía moverse como si el aire lo distorsionara.
Parpadeó y, al hacerlo, desapareció.
Un escalofrío le recorrió la espalda.
-Selene, ¿vienes? -Evelyn la llamó desde la puerta del aula.
Selene asintió rápidamente y entró, pero su mente seguía atrapada en lo que acababa de ver. ¿Qué demonios era aquello?
Y lo más inquietante... ¿por qué sentía que la estaba esperando?
Mientras caminaban por los pasillos, Selene sintió una extraña presión en el pecho. No era miedo exactamente, sino una incomodidad inexplicable, como si algo invisible estuviera pesando sobre ella.
Por reflejo, miró a su alrededor. Todo parecía normal: estudiantes conversando, lockers abriéndose y cerrándose, pasos resonando contra el suelo de baldosas. Pero la sensación persistía.
Se obligó a respirar hondo. Tal vez solo era la falta de sueño. Pasarse la noche dibujando y obsesionándose con un rostro que no conocía seguramente no era lo mejor para su cabeza.
Pero entonces, cuando subían las escaleras, le pareció escuchar su nombre. Un murmullo apenas audible, perdido entre el bullicio de la escuela. Se giró de golpe, pero no había nadie cerca que pareciera haber hablado.
-¿Selene? -Emma la miró con curiosidad-. ¿Qué pasa?
-Nada... -respondió rápidamente, intentando sonreír-. Creí que alguien me llamaba.
Sus amigos no le dieron mucha importancia y siguieron caminando. Pero Selene no pudo evitar echar un último vistazo al final del pasillo, preguntándose si realmente había sido su imaginación.
⋆。˚ ☽˚。⋆。˚ 5 ˚。⋆。˚☾ ˚。⋆