Chapter 1
CAPÍTULO 1 - HARRY GRACE
Era una mañana como cualquier otra, el sol apenas se comenzaba a notar, y desde los pasillos de un departamento, se escuchaban las risas de una niña jugando con su muñeca. Ella es la pequeña Hanna, una niña constantemente alegre, su pasatiempo favorito es jugar con su muñeca, su padre Harry Grace, la observaba con una sonrisa desde la puerta. Cuando de pronto el brazo de la muñeca se rompió. Hanna, se entristeció, era muy apegada a ella.Harry, prometió comprar una nueva ya que se acercaba su cumpleaños número ocho. -¿Lo prometes?- preguntó Hanna con una voz de ternura -Lo prometo- Afirmó Harry. Hanna, cómo todos los días cumplió con ir a la escuela, mientras Harry se dirigía al trabajo. El platicaba con uno de sus amigos. -Em.. Oye, Mathew- -¿Si, dime?- dijo Mathew -¿Puedes cuidar, a Hanna mientras yo compro su regalo de cumpleaños?- Dijo Harry avergonzado -Esta bien Harry, yo te ayudaré. -Gracias, Amigo- Dijo Harry mientras suspiraba. Tras esto Harry se encontraba en la juguetería se veía vieja, y olvidada. Al entrar un extraño olor a húmedad le llegó, empezó a experimentar un extremo dolor de cabeza, cayó al piso y se desmayó de reojo vió que todas las personas presentes desaparecían, y alguien con una máscara de Oso cerraba la puerta. Horas después Harry despertó, adolorido, y débil -¿Dónde estoy?- Se dijo así mismo. Se escucharon golpes tan fuertes que Harry dió un pequeño salto, él temblaba de miedo pero decidió investigar aquella puerta. Apenas la movía y ya hacía un gran ruido al rechinar. Harry escuchó unas pequeñas risas -¿Quién anda ahí?- Gritó nervioso. Entre susurros mencionaron su nombre, aquel lugar estaba súper oscuro, daba escalofríos, la zona estaba tan silenciosa que se escuchaban las pisadas de Harry, hasta que un juguete parlanchín se prendió y cayó, haciendo unos movimientos exagerados. El juguete comenzó a deformarse, Harry corrió pero tropezó, Aquel enemigo aún lo seguía Harry cerró los ojos justo cuando el juguete estaba a punto de devorarlo, volvió abrir los ojos y había desaparecido.
Hanna, esperaba con ansias su nueva muñeca que su padre le prometió. Pasaron las horas y él nunca llegó. Aunque le caía bien Mathew, nunca hablaban, fue tanta la preocupación por su padre que decidió hablar -¿Oye, Mathew?- Dijo con nervios -¿Sí, Hanna?- Preguntó con curiosidad -¿Sabes dónde está mi padre?- Preguntó, contestó Mathew con Preocupación -No, lo sé pero te prometo que llegará pronto-
Nunca llegó….
Harry se encontraba recostado, con el corazón latiendo fuerte. Sentía tanto miedo -Tengo que ver a mi hija, ¿Qué será de ella?- Platicaba solo en su mente.
Mathew, al ver que no llegaba su amigo decidió quedarse en su casa para cuidar a Hanna. Mike, el cartero de Harry, tocó la puerta en la mañana como es de costumbre, esta vez abrió Mathew. -Buenos días señor, ¿Se encuentra el señor Harry?- Dijo Mike -Buenos días, No, no se encuentra.- Contestó -Oh ya veo- -¿Te debería de importar?- Preguntó Mathew. -Esta bien, solo vine a entregar el correo, Hasta luego.- Después de marcharse, Mathew cerró la puerta de golpe. Harry se acercó a la entrada principal, comenzó a golpear una y otra vez, hasta intentar romperla, entre susurros escuchó -Eso no servirá de nada- y entre la oscuridad alguien aventó la misma máscara de Oso, y unos pequeños juguetes salieron de los estantes comenzaron a rasguñar a Harry, mientras él veía a una figura humanoide con la máscara de Oso acercarse. -Tu hija está en peligro- Mencionó mientras se reía. -¿Qué, cómo que está en peligro?- Harry contestó gritando. La señal de la juguetería aún no se perdía completamente, Harry recibió una llamada de Mathew. -¿Dónde estás Harry? Hanna y yo estamos muy preocupados- Dijo Mathew, con la voz cortada. -Estoy atrapado, en la- Los gritos de Hanna interrumpieron a Harry. -Espera, algo no está bien- Dijo Mathew. Los gritos se intensificaron, Mathew comenzó a agonizar -¡Mathew! ¿Qué pasa?- Contestó Harry con el corazón acelerado. La llamada se cortó. -¡Hanna! ¡Hanna!- Gritó una y otra vez Harry. La voz de la persona con la máscara de Oso, comenzó a sonar desde las sombras -Parece, que eres un buen padre que se preocupa por su hija, eso es excelente. Pero no debiste entrar a esta juguetería por el bien de tu hija.- -¿Quién eres?- Preguntó Harry con rabia -Soy, uno de los tres hermanos que fundaron está juguetería, al principio todo eran risas y diversiones con los niños, y al final entre nosotros asesinamos a todos los niños, que hacían un ligero maltrato hacia nuestros juguetes, ellos también necesitan respeto. Los niños no lo entienden.- Contestó con normalidad -Ellos son inocentes, ellos no saben lo que hacen- Dijo Harry con aún más rabia. -Te espero en mi oficina, te apuesto a querrás saber lo que hay ahí.- Aunque Harry, un poco dudoso decidió ir. Harry entró a la oficina, la puerta se cerró de golpe sin escapatoria, en realidad no era una oficina era una Sala de Teatro -Siéntate, en la primera fila- Habló el hombre de la máscara –¡Que se abra el telón– Harry podía escuchar los crujidos al abrirse. Y lo que ese hombre reveló fue a su hija encerrada en un rectángulo de vidrio y con muchos juguetes diminutos alrededor -¡Hija!- Gritó Harry mientras se levantaba de su asiento -Siéntate o tu hija muere devorada por esos juguetes- Exclamó aquel hombre con furia. Con lentitud el hombre se quitaba la máscara la tiró y quién estaba detrás era Mathew -Hola, Harry- Dijo con Orgullo -¡Mathew!- Gritó Harry. -Sí, yo soy uno de los tres hermanos, te recomendé mi juguetería para que seas una presa más ¡Jaja! No me equivoqué. Bueno, a lo importante el telón se cerrará en cinco minutos y una vez que se cierre tu hija morirá ¿Cómo lo puedes evitar? Alrededor de la Sala de Teatro hay tres palancas tienes que activarlas para que el telón pare y puedas rescatar a tu hija, Pero no será tan fácil, mi mascota.Te estará cazando. Buena suerte, ¡Jajaja!