INTRODUCCIÓN
Nos vendieron un buzón desde el primer día. Nos dijeron que Buenos Aires estaba construida sobre tosca y barro. Que el Obelisco era un simple monumento, un orgullo de postal. Puras mentiras para mantenernos sedados.
Debajo del asfalto no hay geología, hay biología. Un leviatán de carne negra y engranajes que se cansó de dormir.
Esta no es una historia de héroes elegidos ni de salvadores de guante blanco. Es la crónica de una realidad que se fue al carajo. Es el relato de los que sobraban, gente con las manos manchadas de grasa y sangre, armados con cortadoras de plasma y una voluntad enferma por no desaparecer en la oscuridad.
La gravedad es una joda que se terminó ayer. El cielo se rompió y la última trinchera está bajo tierra.
Agárrate fuerte. La ciudad está a punto de caer para arriba.