Solo quiero ser yo

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Summary

Ariana es tímida, callada y se siente fuera de lugar. Entre miradas, silencios y un encuentro inesperado, descubre que ser ella misma también es un acto de valentía.

Genre
Other
Author
Nanasha
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

«1»

Lo conocí cuando tenía 13 años.

En el momento en que lo vi no pude describir lo que sentía. Caminaba seguro y firme; a pesar de solo haberlo visto en ese instante, pude sentir muchas emociones. Su mirada se posó en mí. Solo fueron unos segundos, pero… los sentí eternos. Me puse nerviosa, no entendí lo que me pasaba y desvié la mirada rápido.

No me había sentido así antes, y menos con alguien que acababa de ver. Miré hacia atrás y ahí estaba él, sentado hasta la última silla, mirando a un punto en específico.

El maestro continuó con su clase, pero yo no le prestaba atención. Cada vez que podía volteaba a verlo; algo en él llamaba mi atención, pero no podía descifrar qué era. La clase continuó hasta que sonó la campana. Todos salieron como si el mundo se estuviera acabando. Solo vi cómo el maestro los observaba salir y empezaba a negar con la cabeza. Cuando todos terminaron de salir, agarró sus cosas y se fue.

Yo seguía sentada en mi lugar. No me hablaba con nadie del salón y mi única amiga no había ido a clases, así que me quedé sola. Volví a mirar hacia atrás y ahí estaba él; al parecer, él tampoco había salido. Me puse nerviosa. Algo dentro de mí me decía que le hablara, pero… yo no era buena hablando con los demás. Tenía miedo de que se burlara de mí por mi problema de lenguaje, como todos los demás hacían.

A pesar de todo, me levanté y me dirigí hacia él. Al parecer estaba leyendo algo; estaba tan sumergido en su lectura que ni notó cuando me paré a un lado de él.

—Hola… —dije.

Dejó su libro y volteó a verme. No decía nada, y eso hizo que me pusiera aún más nerviosa.

—Hola —respondió.

La verdad no pensé que me fuera a responder, ya que se había tardado en contestar a mi saludo, pero me alegró que lo hiciera.

—M-mi nombre es Ariana. ¿Cuál es tu nombre? —El ambiente se sentía tenso; algo dentro de mí se arrepentía de haber venido a hablarle.

—Dylan —dijo.

Se notaba que solo me respondía por amabilidad, pero… también que no quería seguir hablando conmigo.

—Mucho gusto, Dylan. Espero que nos llevemos bien… —Él solo asintió. Vi cómo sacaba algo de su mochila y, de repente, se levantó y se fue sin decir nada.

Sentí un nudo en la garganta. Sentí mi cara arder de la vergüenza. Tal vez me vi como una tonta todo este tiempo.

Esa fue la primera vez que le hablé. A pesar de que solo fueron unas pocas palabras, para mí fue un pequeño avance, ya que, siendo una persona a la que le costaba expresarse y hablar con los demás, pude por lo menos decirle hola.

Me quedé el resto del recreo en el salón. Sabía que si salía, mis compañeros empezarían a molestarme o a burlarse de mí como siempre. Jamás entendí por qué lo hacían; un día, de repente, todo inició. Primero fue una, y después perdí la cuenta de cuántos la siguieron. No éramos un grupo grande, así que todos ahí eran amigos, menos yo.

Emma entró casi al mismo tiempo que yo, así que nos volvimos amigas, pero… a veces siento que es muy distante y fría conmigo.

Escuché el timbre y todos regresaron al salón. Sentí varias miradas sobre mí, el peso de estas, el odio y el desprecio. Lo único que pude hacer fue hacerme chiquita en mi lugar. Enfoqué mi mirada en la entrada y lo vi: fue el último en entrar, seguido de él, el maestro.

Igual que en las primeras clases, no pude concentrarme. Me sentía sofocada de estar en el salón; solo pensaba en cuándo por fin terminaría la escuela.