Flechas de Asgard

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Summary

La guerra entre el bien y el mal es inevitable, incluso para los dioses. El amor enloquece, la pérdida corrompe, y la justicia nunca está lista para enfrentar la traición de sus propios aliados. Elizabeth lo comprende cuando bestias gigantes intentan llevársela y un joven arquero de cabello negro la salva, arrastrándola a Asgard. Desde entonces, su vida se convierte en una batalla donde cada secreto destruye lo que creía y la obliga a seguirlo por el sendero de los dioses, enfrentando pruebas, revelando verdades ocultas y descubriendo sentimientos prohibidos. ¿Puedes amar a quien estás destinado a destruir? ¿Confiar en quien fue enviado a engañarte? Aquí lo divino lucha contra sí mismo, y el destino reclama lo que siempre fue: inevitable. Dime… ¿podrás soportar las flechas de Asgard?

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

“Solo los valientes que se atreven a recorrer la senda de los dioses soportan las flechas de Asgard.”

Asgard, el reino de Oro y Fuego, hogar de los dioses Æsir ubicado en la parte más alta del árbol cósmico y gobernado por Odín.

Un mito para algunos, un sueño para otros y una sentencia de muerte para mi.

¿Quién imaginaría que, después de tanto intentar huir de este lugar, terminaría volviendo aquí

Bueno quizás yo debí hacerlo a fin de cuentas este fue mi hogar, pero creo que estaba más concentrada en sobrevivir a los engaños del hombre del que estoy perdidamente enamorada en vez de estar cuidando de mi propia vida. Creo que todas pasamos por algo similar alguna vez ¿no? Pero no me refiero a la parte del deceso inminente sino a la parte de la decepción por un amor…

Pero en fin creo me estoy adelantando un poco en esta historia, aún faltan muchas cosas antes de llegar a donde estoy ahora, caminando por un corredor directo hacia mi muerte.

Antes de siquiera llegar aquí hay que retroceder mucho más atrás en el tiempo, cuando aún no sabía de la existencia de Asgard y de mi inevitable destino, hay que viajar al día en qué lo conocí, el día qué lo cambió todo…