— kookv one shot (boypussy)

All Rights Reserved ©

Summary

En una tarde tormentosa, el provocador Tete busca refugio en casa de su vecino mayor, Jungkook. Lo que empieza como un favor inocente termina en una dedeada brutal

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

One shot <3

Follada con Dedos: Tete se Rompe para Hyung


Tete había cumplido 23 hacía poco, pero seguía siendo el mismo chico dulce y descarado que vivía en el apartamento 4B del edificio viejo de Gangnam. El señor Jeon Jungkook, su vecino del 4A, tenía 40 años: cuerpo sólido de gimnasio que se tensaba bajo camisetas holgadas, tatuajes negros que asomaban por las mangas como promesas ocultas, y una mirada profunda que siempre se demoraba un segundo de más en los labios carnosos y húmedos de Tete cuando se cruzaban en el pasillo estrecho, donde el aire olía a pintura vieja y a la colonia amaderada de Jungkook.

Jungkook llevaba años fantaseando en silencio: imaginaba al chico de ojos grandes y voz exquisita pidiéndole “ayuda” con cualquier excusa, imaginaba bajarle esos shorts diminutos que usaba para estar en casa —el tejido suave rozando sus muslos—, abrirle las piernas y devorar ese coñito rosado que sospechaba (y acertaba) que Tete tenía. El olor imaginado de su excitación, dulce y almizclado, lo volvía loco en las noches solitarias.

Hasta esa tarde de lluvia torrencial. El agua golpeaba las ventanas como dedos impacientes, y el trueno retumbaba lejano, vibrando en el pecho.

Tete tocó la puerta con los nudillos, empapado de la cabeza a los pies. La camiseta blanca de algodón se había vuelto casi transparente, pegándose a su piel como una segunda capa, dejando ver perfectamente sus senos hinchados, los pezones rosados y erectos marcándose duros contra la tela fría y húmeda, como si suplicaran calor. El agua goteaba de su pelo negro, resbalando por su cuello y dejando un rastro fresco que contrastaba con el rubor ardiente de sus mejillas.

—Hyung… se me rompió la llave y el cerrajero llega hasta mañana. ¿Puedo quedarme en tu sofá? Prometo no molestar… —su voz salió temblorosa, no solo por el frío, sino por la forma en que Jungkook lo miró: como un depredador que por fin ve a su presa desprotegida.

Jungkook abrió la puerta con el corazón martilleando en los oídos. El aroma a lluvia fresca y a la piel cálida de Tete invadió el apartamento al instante. Lo dejó pasar sin decir casi nada, solo un gruñido bajo que vibró en su garganta. Tete entró descalzo, dejando huellas húmedas en el suelo de madera que crujía suavemente bajo sus pies. Se quitó la camiseta empapada sin pedir permiso; el tejido hizo un sonido pegajoso al despegarse de su torso, y el aire fresco del apartamento rozó su piel erizada, haciendo que sus pezones se endurecieran aún más, punzantes de sensibilidad.

—Ooh, hyung… tengo frío —dijo con voz de cachorro, cruzando los brazos bajo el pecho para empujar sus tetas hacia arriba. El movimiento hizo que la piel suave se arrugara ligeramente alrededor de los pezones, y un escalofrío visible recorrió su cuerpo, erizando el vello fino de sus brazos.

Jungkook tragó saliva; el sabor metálico de la anticipación le llenó la boca. Cerró la puerta con llave. Dos vueltas. El clic resonó como un disparo en el silencio cargado.

—No te vas a enfriar si te quitas eso también —murmuró, la voz más ronca, grave, como grava bajo botas.

Tete lo miró con ojos brillantes, mordiéndose el labio inferior hasta dejarlo rojo e hinchado. Se bajó los bóxers despacio; el elástico rozó sus muslos con un susurro, y el tejido húmedo cayó al suelo con un plaf suave. Su coñito ya estaba hinchado, los labios gruesos y brillantes de excitación, el clítoris asomando como un botón rojo y pulsoante. El aroma dulce y salado de su arousal flotó en el aire, mezclándose con el olor a lluvia y a la colonia terrosa de Jungkook. Tete se sentó en el borde del sofá, abrió las piernas sin vergüenza y apoyó los pies en el asiento; el cuero viejo del sofá crujió bajo su peso, fresco contra sus nalgas calientes.

—Hyung… siempre me miras como si quisieras comerme. ¿Por qué no lo haces de una vez? —su voz salió entrecortada, el aliento caliente rozando los labios de Jungkook cuando se acercó.

Jungkook se arrodilló frente a él como si le hubieran cortado las piernas. El suelo duro le presionó las rodillas, pero no le importó. Agarró los muslos suaves y cálidos de Tete —la piel sedosa, ligeramente pegajosa por la lluvia— y los abrió más. El calor que emanaba del centro de Tete lo golpeó primero, seguido del olor embriagador: almizcle dulce, un toque salado, puro deseo. Enterró la cara entre ellos sin preámbulos. Lamía con lengua plana desde el agujero apretado hasta el clítoris, succionando fuerte; el sabor salado y dulce explotó en su boca, como miel tibia mezclada con sal marina. Tete gemía alto, el sonido gutural y roto rebotando en las paredes, mientras le agarraba el pelo con dedos temblorosos, tirando lo justo para doler rico.

—Hyung… sí… así… fóllame con la lengua primero… —jadeó Tete, el aliento caliente y entrecortado rozando la oreja de Jungkook.

Jungkook metió dos dedos gruesos de golpe; el interior era caliente, aterciopelado, empapado, apretando alrededor de sus nudillos como un puño vivo. Los curvó hacia arriba, buscando ese punto esponjoso que hizo que Tete se arqueara entero, los senos rebotando con cada embestida. El sonido chapoteante húmedo llenaba la sala, obsceno y rítmico, mezclado con los gemidos agudos de Tete y el trueno lejano. Con la otra mano pellizcó un pezón; lo retorció, lo jaló hasta que Tete chilló de placer, el pezón hinchándose más bajo sus dedos, caliente y resbaladizo por el sudor que empezaba a perlar su piel.

—Eres tan puta, Tete… tan mojado para un hombre como yo… —gruñó Jungkook contra su clítoris, la vibración de su voz haciendo que Tete se estremeciera.

—Más… méteme tres… quiero sentirte abrirme… —suplicó Tete, la voz quebrada, lágrimas de placer brillando en sus pestañas.

Jungkook obedeció. Tres dedos gruesos entrando y saliendo rápido, la palma golpeando contra el clítoris hinchado en cada embestida, enviando chispas de placer que hacían que los muslos de Tete temblaran. Su boca no dejaba de chupar el clítoris, succionando con fuerza, la lengua girando en círculos rápidos. Tete temblaba, las caderas subiendo y bajando, follándose los dedos del hyung como si fueran una polla; el sudor corría por su espalda, pegajoso, y el aroma de su excitación se volvía más intenso, más espeso.

—Hyung… voy a correrme… voy a correrme mucho… —gimió, el cuerpo convulsionando.

Jungkook aceleró, metiendo y sacando los dedos con fuerza brutal. Tete gritó, el sonido crudo y desesperado, y entonces pasó: chorros calientes y claros salieron disparados de su sensible coño, salpicando el pecho de Jungkook con gotas tibias y saladas, el sofá, el suelo. Uno tras otro, orgasmos en cadena; Tete lloriqueaba y empujaba las caderas, el cuerpo temblando entero, lágrimas rodando por sus mejillas calientes, los senos subiendo y bajando con respiraciones agitadas, pezones rojos e hinchados palpitando.

Cuando por fin lo soltó, Tete quedó tirado en el sofá, piernas abiertas, coño rojo e hinchado, chorreando todavía jugos claros mezclados con sudor. El aire olía a sexo, a lluvia y a ellos dos. Jungkook se limpió la boca con el dorso de la mano, saboreando aún el dulzor salado en sus labios, mirándolo con ojos oscuros y hambrientos.

—¿Contento, pequeño?

Tete sonrió débil, exhausto, pero radiante, el pecho subiendo y bajando rápido.

—Hyung… la próxima vez… quiero tu polla también. Pero hoy… esto fue la dedeada de mi vida.

Jungkook se inclinó y le dio un beso lento en los labios hinchados, saboreando el sal de sus lágrimas y el dulzor residual de su propia boca.

—Entonces mañana… te doy el resto.


Gracias por leer <3