Capítulo 1. "Te romperé"
Parecía que el final de las paredes de tapiz amarillo se alejaba mas con cada paso que daban, el crujido de esa criatura se oía cada vez más y más cerca, Peter solo podía pensar en que, si esa cosa alcanzaba a alguno de ellos, rompería sus huesos, destruiría sus tejidos y arrancaría sus extremidades una por una, destrozándolos mientras aún siguen con vida.
Cuando Peter era pequeño, su madre solía cocinar para el pasta ziti con salsa de tomate. Peter era pequeño, y hacia travesuras, desde pequeño había sido muy curioso y le gustaba encontrar nuevas cosas por hacer. Peter solía tomar las bolsas de pasta ziti y con una cuchara de madera las reventaba, la pasta hacia un sonido similar al de las palomitas al reventar, “POP”, los pedacitos de pasta salían volando por todas partes, y Peter se divertía mucho haciéndolo, su madre por lo contrario no lo pasaba muy bien. Miranda Milles siempre había abrazado la crianza respetuosa, así que en lugar de regañar a Peter por lo que había hecho hasta hacerlo llorar, cocinaba los trozos de pasta así, molidos por la cuchara de madera que Peter había usado para destruirlos.
Miranda cocinaba la pasta, la preparaba de igual manera que una cacerola de pasta común y corriente, con la misma salsa de tomate, el mismo guisado de carne, y el mismo cariño que a cualquier otra cacerola de pasta. Después, servía un plato a Peter, el cual se la comía como la cosa mas celestial que hubiera probado en su vida. Miranda solo se sentaba a ver como Peter comía, admirando el increíble niño que ella y su esposo Patrick Milles, estaban criando.
Peter tenia muy buenas calificaciones, la creatividad era su punto mas fuerte, y sus padres sabían eso, estaban orgullosos de ello. Desde pequeño Peter abrazó el arte de la escritura, amaba imaginar cosas y posteriormente escribirlas en puñados de hojas blancas. Miranda percibió por primera vez este talento cuando Peter tenia 9 años, y escribió una historia sobre un monstruo que lo perseguía en unos pasillos amarillos de tapiz desgastado. No era solo una historia mas de las que escriben los niños, a su edad, cualquier otra madre se hubiera aterrado y llevado a Peter con un psicólogo infantil, en cambio, Miranda supo apreciar ese arte, inscribió el relato de Peter en un concurso de su escuela y ganó el primer lugar. Sus metáforas, sus frases, su forma de expresarse, era única. Peter amaba escribir, tenía toneladas de hojas con historias fantásticas que su mente generaba.
Peter era un buen niño
Pero, a final de cuentas, a Miranda si le molestaba un poco el hecho de que Peter destruyera bolsa tras bolsa de pasta ziti, sin embargo, ella solo se limitaba a verlo comer, mientras adoraba a su pequeño hijo, y se limitaba a ella misma a hacer la misma broma 1 de cada 3 veces que Peter hacia aquella travesura.
-Algún día me sacarás de quicio y te romperé el brazo como tu rompes esas bolsas de ziti, niño travieso-
“Terrorífico”, por supuesto, “como alguien podría decirle algo así a un niño de 9 años por solo una travesura”, es lo que pensaría cualquiera, pero Peter sabia que su madre solo lo decía bromeando, a su corta edad el ya sabia distinguir entre el sarcasmo de Miranda, sin embargo, esa frase se queda en su cabeza.
-Romperé tu brazo como rompes esas bolsas de ziti-
-Romperé tus huesos como rompes esas bolsas de ziti-
-Desgarrare tus entrañas como desgarras las bolsas-
-Romperé tus músculos, así como rompes cada tira-
-Destruiré tu cuerpo y comeré tus entrañas y tus restos, así como tu te comes los restos de los pedazos que quedan-
Este lugar juega con sus mentes.
Peter recobró la conciencia, la voz que decía romper sus huesos como aquellos trozos de ziti ya no estaba, y el no tenia 9 años, no estaba sentado en el comedor de su casa comiendo pasta ziti, ni siquiera sabía dónde estaba, ese tapiz amarillo, cada vez se hacia mas largo, el crujido de la criatura se acercaba cada vez mas y sus piernas habían corrido por si solas durante unos 5 minutos mientras no estaba consciente, corría, y corría. Esa cosa rompería sus huesos si lo alcanzaba, desgarraría su piel, y comería los restos de lo que sobrara de él.
Manet tropezó con su agujeta suelta y se golpeó la pierna
-ME DIO UN CALAMBRE! - Gritó con desesperación
10 minutos antes de que apareciera la criatura, Amelia le señaló que sus cordones se encontraban desamarrados, pero Manet hizo caso omiso y continuaron buscando una salida, sin embargo, unos minutos después la criatura los embistió. Los Vans negros de Manet, los cuales llevaba desde su desaparición tenían unas agujetas demasiado largas, debió haberse tropezado unas cuantas veces antes de caer por fin completamente al suelo.
La criatura, la cual antes solo se escuchaban sus rugidos, se mostro ante ellos, acelerando el paso ahora que se había percatado de su ventaja.
Phillip y Amelia, quienes iban delante de Manet voltearon atrás, la escena era aterradora. Manet estaba en el suelo y la criatura, alta, negra, y hambrienta, se encontraba a unos 20 metros de ella, acercándose rápidamente.
Peter volteó la mirada, estaba a punto de dar la vuelta para ir a ayudar cuando Amelia interrumpió su intento de rescate.
-NO! - ¡Gritó Amelia- ¡SIGUE ADELANTE, ADELANTATE Y BUSCA UNA SALIDA O ALGO! -
-PERO TENEMOS QUE AYUDARLA! - Gritó Peter
-Y LO HAREMOS! - Respondió Phillip -SOMOS MAS RAPIDOS QUE TU!, ¡ADELANTATE Y BUSCA LA SALIDA! -
Peter por 3 segundos dudó
-DATE PRISA PETER!, O MORIREMOS LOS 4- Ribeteó Phillip
Peter reaccionó y se adelantó, tratando de buscar una salida, o un noclip que los llevara a otro nivel.
Amelia y Phillip corrían hacia Manet desde la pequeña disputa que tenían sobre que Peter debía adelantarse, llegaron a ella en solo segundos. Amelia tomo a Manet por el hombro derecho, Phillip hizo lo mismo por el hombro izquierdo.
Manet hizo su mayor esfuerzo por mover las piernas- mientras los otros 2 corrían lo más rápido que podían.
La criatura se acercaba mas rápido, ahora que tenia esta ventaja de que uno de los chicos estaba herido. Parecía que su velocidad aumentaba, pero solo era el paso mas lento de los 3. La criatura se encontraba a solo unos cuantos metros de ellos, demasiado cerca. Abrió su boca, y de ella salieron unas garras que se alargaban cada vez más, estas median un metro y se extendían más, su anatomía era como si fueran patas de arañas, con deformidades largas que crecían de cada una de ellas, y brotes de los cuales escurría un liquido amarillo de olor repugnante. Cuando una de ellas estaba apunto de arremeter en contra de la espalda de Amelia, la pierna de Manet reaccionó.
-CHICOS PUEDO CORRER! - Gritó con esperanza
Amelia y Phillip soltaron sus hombros, y sin aquel peso y retraso de más, lograron alejarse unos cuantos metros mas de las garras de la criatura, lo suficiente para que esta fallara su ataque y Amelia no sufriera ningún daño.
La criatura rugió aun mas fuerte, enojada, rabiosa, aceleró el paso.
Aun sin el retraso de cargar a Manet, los 3 no serian capaces de sacarle mas ventaja a la criatura ahora que había acelerado el paso, debían encontrar una salida o un noclip o los 3 morirían, y no había señales de Peter.
Sin previo aviso, una de las garras de la criatura, se extendió muchos metros más, con la velocidad casi de un bala, y esta casi impacta con el vientre de Phillip, pero por solo unos centímetros, este se salvó. Pero no del todo, la garra, al estar tan cerca, se enroscó en el brazo de Phillip, haciéndolo retroceder hacia la criatura, la cual, al ver que lo tenía inmovilizado, alargó aún más las demás garras, listas para envolver a Phillip y tragarlo.
-PHILL- Gritaron simultáneamente Amelia y Manet
-AMELIA- Gritó Peter desde unos metros mas adelante, metido en lo que parecía ser un conducto que definitivamente no combinaba con el nivel en el que estaban, sin duda, era el noclip.
Amelia y Manet se alegraron de verlo, y de descubrir que había encontrado el noclip para salir de ahí, pero aun había un problema, Phillip, quien estaba a punto de ser envuelto por el resto de garras de la creatura. Phillip luchaba contra la fuerza de la garra, pero aun así no era suficiente, Manet reaccionó rápido.
- ¡PHILLIP, ATRAPA ESTO! -
Sacó de su bolsillo una navaja de color verde militar que llevaba consigo en casos de peligro antes de su desaparición, pero que, por razones de ella, no uso durante su ataque. Lanzó la navaja hacia donde Phillip, con toda la esperanza de que este la atrapara.
Phillip lucho con mas fuerza aun, y poco a poco lograba avanzar, arrastrando todo el peso de la garra con su brazo al que estaba sujetada, podía sentir como sus músculos y su piel se rozaban por la fuerza, si seguía así, la garra arrancaría su piel, después rompería sus músculos y por último arrancaría por completo su brazo.
La navaja voló a través de esas paredes amarillas, hacia la mano de Phillip que no estaba siendo casi arrancada por la bestia, Phillip tomó la navaja, sin embargo, esa cosa pensaba, y al ver lo que tal vez Phillip trataba de hacer, hizo un tirón brusco, el cual hizo a Phillip perder el equilibrio y tirar por accidente la navaja en la fría alfombra mohosa.
La segunda Garra llegó a Phillip, y esta se enroscó en su cuello, atrayendo casi todo el peso de la parte de arriba de su cuerpo hacia la boca de la criatura, estaba perdido. Una tercera garra se acercaba con intenciones de enroscarse en su pierna y por fin jalarlo, sin oportunidades de resistirse, la garra que ya hacia enroscada en su cuello poco a poco lo asfixiaba y lo hacía querer rendirse, lo hacía querer ceder sus fuerzas, estaba a punto de ceder cuando Peter salió de el conducto donde ya hacían los otros 3 chicos, tomó la navaja y cortó la garra que poco a poco asfixiaba y le quitaba fuerzas a Phillip, de este corte salió un gran cantidad de aquel liquido espeso amarillo, la criatura chilló y retrajo la garra de regreso hacia su boca. La otra garra seguía tirando del brazo de Phillip.
-Dijiste que tenia que tener más fuerza de voluntad, ¿no? - Dijo Peter
-Te dije que tenias que proteger a los tuyos siempre que te necesitaran- Contradijo Phillip
-Ya eres uno de ellos-
Phillip tomó la mano de Peter y cortaron la garra que aun tiraba de su brazo contrario, la bestia volvió a chillar de dolor y retrajo nuevamente la garra.
La criatura se quedó ahí parada, no los siguió más, fue como si esta sintiera…miedo. Sus 6 grandes ojos, en 2 columnas como si fueran de araña, miraron con temor a Peet y Phil, sus grandes astas, las cuales aterraban a Manet, ya no lucían tan aterradoras, y las decenas de brazos y raíces como de árbol de las que estaba compuesto su cuerpo fueron retrocediendo lentamente.
… Miedo
-Sígueme- Guio Peter
Juntos corrieron rápidamente antes de que la criatura se arrepintiera de temerles y los volviera a atacar hacia el noclip que había descubierto Peet, donde ya esperaban Manet y Amelia dentro desde donde observaron todo lo que había pasado.
-Están bien? - Preguntó Amelia
-Si, creo que vieron todo, así que no hace falta explicar- Respondió Phillip
Ambas asintieron con la cabeza
-Hay que cruzar este túnel, no combina con lo demás que hemos visto aquí así que tal vez podamos salir de este lugar-
-Me parece bien- Asintió Manet.
Los 4 cruzaron a rastras el túnel, cada vez avanzando mas y mas a lo que simplemente sería el inicio se esta pesadilla interminable de niveles, criaturas, bestias y peligros. Pero ellos aun no lo sabían. No sabían que probablemente esa criatura que los dejó ir, seria la primera y última que les tendría miedo, ¿o tal vez fue piedad?, talvez nunca lo sepan, tal vez nunca se vuelvan a encontrar con ella, pero lo que, si encontraran, es seguro que será peor.