ONE SHOT
Narra Babe
Estaba monitoreando cada detalle de la fiesta entre los socios de la Mafia de Charlie.
Seguía viendo a detalle cada cosa en el lugar, mientras Charlie estaba con sus invitados en la sala.
Estaba a nada de terminar y quería ver si estaban todos a gusto con el servicio que se les dio.
Suerte que todo salió mejor de lo esperado.
Cada vez le tenían más propuestas de unión a Charlie.
Era de esperarse, Charlie es el mafioso más poderoso y peligroso en Tailandia.
Así que otros de la Mafia venían para reunirse con él y hacer tratos en su territorio o fuera de ello.
Observaba como se iban yendo todos ya con una gran sonrisa de nuestra fiesta.
Me despedí de varios, entre ellos estaban Jeff y Alan.
Me da gusto verlos así bien y felices.
Al ver que se fueron todos, me fui en busca de Charlie.
Necesitaba verlo y saber que tal todo.
Hasta que di con él y no estaba solo.
Había varios hombres alrededor de él y una mujer omega ante él.
Era una de las mujeres más importantes y poderosas en el mundo de la Mafia.
Veía como hablaban entre ellos, de seguro le debe estar ofreciendo algún tipo de trato.
Eso sería bueno para él también. Más aliados a su disposición.
Hasta que sentí una sensación de vértigo en mi estómago, al ver como la expresión de la mujer cambiaba y lo miraba con deseo.
Vi como lo tocaba descaradamente a Charlie y él no hacía nada ante ello.
Sentí como algo dentro de mi se quemó, cuando en cuestión de segundos la mujer se acercó a él y lo besó.
No lo dude tanto y la agarre del cabello a la mujer para tirarla al suelo con fuerza.
Me puse delante de ella.
Sentí dolor, enojo y celos corriendo a través de mis venas en este momento.
—¿Qué crees que estás haciendo?— preguntó con enojo.
—Maldito Alfa, no eres nadie ante mi. Eres una basura comparado a mi lado.— me insulta con veneno.
Sin pensarlo mucho me acerco a ella y la golpeó en el rostro a puño cerrado varias veces. Ella intentaba defenderse, pero fallaba inútilmente.
He sido entrenado desde que era un niño para ser un asesino de sangre fría y sin tener piedad ante los demás.
Escuchando sus gritos de dolor y sintiendo satisfacción ante ello.
—¡Basta, Babe!— dictamina Charlie y me agarra de los brazos.
Me aleja de ella y lo miró con enojo.
—¡NO ME TOQUES, CABRÓN!— me safo con brusquedad de su toque.
—¡A mí no me hablas así! ¿Te quedó claro?— me ordena cabreado.
La mujer les da una mirada a sus hombres para que no hagan nada.
—Yo te hablo como se me pegue la reputisima gana.— lo desafío con la mirada y apuntó con un arma a la omega ante mi.
—¿Cómo te atreves a golpearme sabiendo que soy una mujer?— me mira con asco.
Sonrió con satisfacción.
—Para tu desgracia, me fascina la igualdad de género. Me importa un carajo, si tengo a un hombre o una mujer ante mi. Los trato por igual.— confieso con palabras filosas.
—¡Baja el arma, Babe!— algo dentro de mí se rompió cuando vi que alzó su arma ante mi.
El hombre que decía amarme.
La persona más importante de mi vida.
Por el hombre que estoy dispuesto a morir si es necesario.
—¿La defiendes?— me ardían los ojos de las ganas de llorar que sentía en este momento.
—No es así y lo sabes. Entiende que no me conviene que tú hagas esto.— se a lo que se refería.
Podría provocar una guerra entre ambos territorios.
Era muy peligroso.
Pero yo también lo era, especialmente para defender lo que es mío y no permitir que nadie me quiera pasar por encima por muy de la Mafia que sea.
No me importa el tipo de rango que tengan, no iba a permitir ofensas hacia mi persona.
Suelto un suspiro y Charlie baja su arma.
Observó la sonrisa descarada de la tipa detrás de él.
Entonces sin que se lo espere, le disparó en la pierna provocando un grito de dolor en ella.
Quedará coja luego de ello, se muy bien donde lastimar sin reparo alguno en el cuerpo humano. Tengo experiencia de sobra para torturar a mis enemigos.
Todos sus hombres me apuntan con sus armas y Charlie los apunta a ellos en mi defensa, como varios de sus hombres vienen ante nosotros como respaldo.
—Eso fue una advertencia, puta barata. La próxima vez la bala irá directo a tu cabeza, maldita perra.— sonrió con frialdad e imponiendo a la vez mi presencia ante ella.
Disfruto las lágrimas de dolor que caen por sus mejillas.
—¡Eso va para ustedes también. Si quieren iniciar una balacera, con gusto le respondo. Si voy a morir, lo haré, pero me los llevo conmigo al infierno. Y no lo digo por ser el novio del Jefe de la Mafia más hijo de puta de Tailandia. Sino por ser el asesino más buscado y peligroso del país!— los enfrentó y bajan las armas al ver la mirada que les estoy dando.
No hay mentira, ni dudas en mis palabras.
Siento un maldito torbellino de emociones dentro de mi.
Observó en silencio como se llevan a la perra esa de aquí.
Me largo hecho furia, ignorando los gritos de Charlie detrás de mí.
Entró al despacho y cuando estoy por cerrar la puerta, Charlie me lo impide con un empujón.
Entra y cierra la puerta de un portazo detrás suyo.
—¿Qué crees que haces? ¿Cómo pudiste hacer eso Babe?— me mira enojado.
Suelto una risa ante ello.
—¿Tanto te importa? Vete con esa maldita puta entonces.— ni me inmuto cuando me toma con fuerza de los brazos y me acerca a su rostro.
—No me vengas con esa mierda.— su mirada vacila al ver la expresión en mis ojos.
Se habrá dado cuenta que sentía una inmensas ganas de llorar y mis ojos los sentía más brillosos de lo normal, debido a que estaba reprimiendo el llanto dentro de mi.
—Lo del beso no te culpo, porque te tomó desprevenido. ¿Pero cómo puedes dejar que te toquetee como si nada?— le pregunto dolido.
—Es una jefa de la Mafia, Babe. Ella no me importa en absoluto.— intenta acariciar mi mejilla.
Pero me alejo de él.
—¿Y por eso lo permites? ¿Solo por ser una jefa de la Mafia? ¿Qué harías si yo estuviera en tu lugar? Conociéndote matarías al hombre por besarme.— digo con frialdad.
—Jamás toleraría que alguien más te toque.— asevera hacia mi.
Es un egoísta de mierda. O sea que yo tengo que aguantar todo y él no.
—¿Sabes qué? Vete a la mierda, Charlie. Tolere muchas cosas, pero esto no.— niego con la mirada y me dirijo hacia la salida para irme.
Pero me tomó del brazo y me acercó a su cuerpo.
—No me vas a dejar. Tienes prohibido hacerlo.— me ordena y veo miedo en sus ojos.
Por primera vez veo ese tipo de emoción en él.
—No soy uno de tus hombres para que me ordenes. Te equivocas muy grande conmigo si piensas que seré sumiso ante ti. Soy todo menos esa porquería. Sé muy bien quien soy y cuanto valgo, créeme no me merezco esta mierda.— confieso con determinación y me suelto de él.
Me alejo totalmente ante su expresión de dolor y enojo debido a mi.
Me duele, me duele verlo así. Pero lo que me hizo hoy fue demasiado.
Simplemente me canse de lo mismo de siempre.
No es el beso, sino que haya permitido que lo toque y lo coquetee es lo que me duele. Y lo que me terminó de romper fue que me haya apuntado con su arma.
Me subo a mi auto y me largo sin detenerse a pesar de escuchar los gritos de Charlie llamándome.
Una lágrima rodó por mi mejilla debido a esta situación.
Sigo manejando y pasando los semáforos. No me importaba nada en absoluto. No después de lo que sentí ante las acciones de Charlie.
Me había detenido en medio de la nada, este lugar era especial para mi y Charlie.
Podía observar el horizonte y las estrellas en el cielo. Eran bellísimas.
Es el lugar donde le pedí ser mi novio y fue el comienzo de todo, después de que me encontró y me llevó con él.
Me recargo por el volante y me suelto a llorar con fuerza.
Maldito egoísta, eso es lo que es. No es la primera vez que permite ese tipo de comportamientos hacia su persona. Pero lo del beso y que me haya apuntado con su arma fue lo que colmó mi paciencia.
Fue lo que más me dolió.
Me hizo quedar como un imbécil.
Aguante muchas cosas, pero esto no.
Sentía como algo dentro de mí se rompía poco a poco. Charlie está muy equivocado si pensaba que me quedaría de brazos cruzados como varias veces lo hice. Lo del beso solo fue el detonante para que por fin se acabe mi paciencia.
Ignoró las llamadas en mi celular y voy directo a un bar para poder despejar mi mente. De paso llamó a Way para que me hiciera compañía. Es mi mejor amigo y me vendría bien su compañía.
Solo quiero olvidarme por un momento de lo que pasó hoy. Me duele en el alma tan solo pensar en ello.
Narra Charlie
Habían pasado varios meses desde que Babe se fue y no he vuelto a saber de él.
Cambió su número y todo. Lo he estado buscando y no doy con él en ningún lado.
Se perfectamente que la cague bien grande con él.
El saber que no me reprocho lo del beso, pero sí que haya permitido que la perra esa me toque es lo que le dolió.
Más aún cuando le apunte con el arma.
Nadie se dio cuenta, pero yo sí. Babe vaciló cuando me vio que lo apunte con el arma.
Vi incredulidad y dolor en su mirada ante mi acción. No lo pensé mucho y solo lo hice.
Tenía en cuenta muy bien quien estaba ante mi. Esa mujer era muy poderosa, lo último que quería es que comience una guerra y que Babe salga lastimado.
Después de ello, al final termine matando a esa omega. Por lo que le dijo a Babe. Al final no me pude contener y lo hice, sabiendo las consecuencias de ello.
Me vinieron encima, pero no me importo. Al final salí triunfador.
La cantidad de aliados que tenía y la disposición de armas era mayor a la suya.
Mande una amenaza a todos quienes quieran desafiarme y tendría que atenerse a las consecuencias de sus palabras.
Que no iba permitir que nadie quisiera pasar por encima de mi y muchos menos de Babe, sabiendo que es mi pareja y es el segundo líder de la Mafia en el país.
Que ahora en más no iba a detenerlo si él mataba si llegaban a rebajarlo.
Sé perfectamente de lo que es capaz Babe, sé lo peligroso que es. He visto como a torturado y matado, lo que me deja orgulloso y me da pesar las víctimas que caen en sus manos.
Babe siempre supo como jugar con sus oponentes no solo con acciones, sino con sus palabras también.
Babe sabe como jugar psicológicamente con ellos. Hasta el punto de rogar por su muerte inevitable.
Observó como uno de mis hombres entra a mi despacho, luego de que le di un gesto con la mirada para que ingrese.
—Disculpe, Jefe Charlie. Tengo información del Jefe Babe.— suelta con seriedad y me incorporo en cuestión de segundos al escuchar esa información.
—¿Dónde está?— lo miró ansioso y me dio la ubicación de donde se está quedando ahora mismo.
Agarro el papel y me levanto cuanto antes para ir junta a él.
Les ordenó vigilancia total mientras no esté en nuestra mansión.
Me subo cuanto antes a mi auto y arranco a toda velocidad al departamento donde se está quedando.
Por fin lo encontré. Me costó meses dar con él, maldita sea.
No se va a escapar de mi, Babe me pertenece.
Va estar conmigo le guste o no.
Su lugar está a mi lado.
Hasta que doy con la ubicación y bajo cuanto antes del auto.
Ingreso al edificio y voy directamente al número donde se está quedando.
Entonces con un viejo truco abro la puerta de su departamento e ingreso al lugar en silencio total.
Estaba en completa oscuridad.
Hasta que siento unas pisadas cerca de mi y siento un arma cerca de mi cabeza.
Es él, es mi Babe.
—¿Quién te crees que eres para entrar a mi departamento?— pregunta con molestia.
Suelto un suspiro y por lo visto se dio cuenta que era yo, vi como su cuerpo tembló al reconocerme.
—¿Así recibes a tu hombre ahora, mi amor?— cuestiono con sorna.
Y prende la luz en la sala.
Después de tantos meses lo vuelvo a ver y está malditamente bello.
Extrañaba sus ojos y esos labios encantadores.
Llevaba solo una camisa puesta y un boxer.
Pude reconocer que esa ropa era mía.
Después de todo a Babe le gusta dormir con algo que tenga mi olor.
Le gustaba sentir mi esencia en su cuerpo.
Odiaba cuando olía a alguien más. Y no más que yo, me volvía loco cuando sentía otro olor en él y no el mío en su cuerpo.
—Al hijo de puta que dice ser mi hombre si.— dice con frialdad y luego una sonrisa burlona aparece en su bello rostro.— Pero a otros los espero en mi cama y con las piernas abiertas listo para ser follado.— una sonrisa descarada se presenta en su mirada.
Disfruto totalmente mi reacción.
Le divierte jugar conmigo y me molesta sobremanera eso.
Una vena se marca en mi frente ante sus palabras.
Sintiendo el enojo y los celos haciendo acto de presencia.
—Un paso más y te vuelo la cabeza.— me amenaza.
Suelto una risa ronca ante ello.
Babe sería incapaz de ello. Lo conozco perfectamente bien.
A mi no me puede mentir.
Me acercó a él y le sacó sin problemas su arma.
Lo sujetó con fuerza de la mandíbula para encararlo.
—No eres capaz de apretar ese gatillo contra mí, contra el hombre que amas y lo sabes. Si yo no puedo, tú tampoco.— afirmó cerca de sus labios y suelta un jadeo cuando estiro su labio inferior con mis dientes.
Intenta separarse de mí, pero no se lo permito.
—Vete con esa perra barata y a mi déjame en paz.— suelta celoso y enojado.
Gruñó con molestia ante sus palabras.
—Me importas tú, no ella carajo.— lo beso con brusquedad e intenta alejarme con sus manos.
Lo agarro en mis brazos y él enreda sus piernas en mi cadera para luego reposar sus manos en mi cuello.
Lo empotró por la pared con fuerza y suelta un gemido ante ello.
A Babe siempre le encantó que lo tratara así y no con delicadeza en la intimidad. Le molesta cuando le hago eso.
Mis besos pasan por su cuello y beso en ese lugar dejando marcas de chupones en el mismo.
Muerdo con fuerza su piel, escuchando sus gemidos debido a mis acciones.
Le saco su camisa dejándolo con su boxer.
Lo bajo y me saca mi ropa dejándome desnudo ante él. Él también luego queda desnudo y joder, extrañé verlo así.
Extrañé tenerlo así y lo más importante extrañaba su presencia en sí en mi vida.
Lo tiro con brusquedad en la cama y se abre de piernas para mi, solo para mi y es así como siempre debe ser.
Nadie en este mundo tiene el derecho de tocarlo o tenerlo, solo yo poseo ese privilegio.
Babe es mío y me pertenece únicamente a mi.
Cualquiera que quiera tenerlo para él, es hombre muerto. No me importa de quien se trate.
Suelta un quejido cuando me adentro en él con brusquedad.
Espero unos momentos para poder moverme, mientras beso con amor su cuello.
Hasta que luego de unos minutos me pide que me mueva.
Que ya podía hacerlo.
Entonces empiezo a moverme con lentitud, para acostumbrarlo a mi tamaño nuevamente.
Beso con cariño la lágrima que se deslizó en su mejilla.
Beso su boca con deseo y él me sigue sin problemas, nuestras lenguas hacen contacto e inició una batalla con la suya.
Rasguña con fuerza mi espalda y siento ardor en mi piel debido a ello.
Mis labios besan y muerden su barbilla, para luego bajar hasta sus pectorales, donde agarro uno de sus pezones con mi boca.
Acaricia mi cabello y sonríe al sentir como le doy atención a sus pezones.
—Charlie....— gime mi nombre con placer y pasa su boca por mi cuello. Donde chupa y muerde mi piel a su antojo.
—Eso es mi amor...Solo mi nombre tienes permitido decir en la cama..— digo con la voz ronca y suelta un grito cuando embisto con brusquedad en su interior.
Sus gemidos se vuelven agudos cuando mis penetraciones aceleran con velocidad y fuerza en su interior, golpeando sin delicadeza su próstata.
Babe se da la vuelta para subirse encima de mí y empezar a darse placer.
Su cabeza va para atrás cuando empieza a moverse cada vez más rápido y se toca los pezones debido al placer en su cuerpo.
Me muerdo el labio inferior al ver como su cintura se mueve con tanta sensualidad encima mio.
—Mierda, Babe.— sonríe con lascivia ante mi reacción a sus movimientos.
—¿Te encanta cómo me muevo encima de ti, mi amor?— me seduce con sus ojos y pasa sus labios por mi mejilla.
Lame la misma y pasa su lengua hasta mi oreja, donde chupa y muerde el lóbulo con sus dientes.
Suelto un jadeo ronco ante ello y sonríe con orgullo con lo que provoca.
—Me vuelvo loco cada vez que te mueves así.— confieso y se lame los labios.
Se acerca a mi y dice en mi labios.
–Lo sé, los otros también tenían la misma reacción…— suelta una risa burlona cuando lo pongo debajo mio.
Me molesta que siempre quiera molestarme con eso. Pero se que lo hace para cobrarse lo de meses atrás.
Lo conozco muy bien. Quiere volverme loco con sus palabras y lo está logrando.
Agarro su cuello con fuerza.
Sonríe con satisfacción al sentir mi agarre en su cuello y me mira con deseo.
Es un masoquista, siempre lo ha sido.
—¿Dejaste qué alguien más te toque?— pregunto con brusquedad.
—¿Tú qué crees? Fueron 5 meses sin follar…— se ríe cuando golpeó con brutalidad en su interior.
—Te estoy hablando en serio, Babe.— aseveró y suelta un suspiro para luego mirarme con deseo.
Pero esa mirada de enamorado predominaba más.
—No he dejado que nadie más me toque. Solo tú puedes y eres el único que lo hará.— besa varias veces mis labios.
Mi mirada se relaja al escuchar sus palabras y grita cuando embisto de golpe en su interior.
—Si mate a esa maldita puta, lo haré con cualquiera que se crea con el derecho de tenerte.— sus ojos brillaron al escucharme decir eso.
—¿Lo hiciste?— suelta sorprendido.
—Después de que te fuiste, me volví loco y debía poner en su lugar a esa ramera.— me encojo de hombros y sonríe con satisfacción.
—Me hubiera gustado hacer lo mismo. Divertirme con ella.— sonrió con diversión ante su confesión.
—Conociéndote jugarías con ella antes de matarla.— beso con suavidad su cuello.
—De la que se salvo, la muy perra.— jadea cuando siente mis dientes en su oreja.
—Te amo, te amo muchísimo mi amor.— suelto en su boca y lo beso con profundidad.
—Yo también te amo muchísimo, cachorro.— ese maldito apodo otra vez.
Me encanta y extrañaba que me dijera así.
Babe siempre puede hacer lo que quiera conmigo y yo encantado haré lo que él quiera.
Me tiene completamente a sus pies.
Solloza de placer cuando arremeto con brutalidad en su interior y golpeó con violencia su próstata.
Sonrió con satisfacción al ver las lágrimas en sus mejillas ante el placer que le estoy dando.
Las marcas de chupones y mordidas en su cuerpo.
El temblor en su cuerpo me sube el ego como un puto animal.
Se agarra con fuerza de mi y se abre más de piernas para sentirme más en su interior.
Acción que me vuelve completamente loco.
Siempre lo hace, me encanta que lo haga cada vez que me tiene dentro suyo.
Unas cuantas embestidas más de mi parte y los dos llegamos al orgasmo.
Babe gimió agudamente cuando salí de su interior.
Beso con amor la piel de su cuello y paso mis besos por su mejilla.
Me acuesto a su lado y lo atraigo a mi cuerpo.
Nos tapó con una frazada y dejó que huela mi aroma corporal cuando lleva su rostro a mi cuello.
Luego de unos momentos en silencio.
Babe me habla.
—Quisiera tener un hijo contigo.— lo miro con sorpresa ante sus palabras.
—¿Lo dices en serio?— sonrió con felicidad al ver la ilusión en sus ojos ante esa idea.
—Si, sería lindo ver una versión mini tuya.— se ríe cuando lo llenó de besos.
—O una versión tuya.— sonrió en su boca.
Y lo beso con amor.
—Tal vez eso se cumpla lo más rápido posible.— me mira con diversión.
—¿Tú crees?— me encojo de hombros.
—Así lo siento.— me sonríe con los ojos brillosos ante la idea de que eso pueda pasar mucho más rápido de lo que piensa.
Se abraza a mi cuerpo, no sin antes dejar varios besos en mi boca y esconderse en el espacio de mi cuello.
Acarició con suavidad su espalda para que pueda dormir más rápido.
Mientras mi mente se llena de él embarazado y formando una familia.
Sonrió con ese pensamiento en la cabeza y cierro los ojos para dormir también.
Al día siguiente Babe preparó sus cosas para irnos a nuestra mansión.
Lo subo en mi auto y llamó a uno de mis hombres para que busquen el auto de Babe.
Entonces prendo el motor para llegar cuanto antes a nuestro hogar.
Hasta que siento la mano de Babe en mi muslo y lo miró con advertencia ante lo que piensa hacer.
Él solo me sonríe con inocencia que no tiene.
Porque es un descarado de lo peor.
Su mano pasa por mi entrepierna donde masajea con cuidado y dice.
—Tengo hambre.— me sonríe coqueto y abre el cierre de mi pantalón.
Saca mi miembro y lo masturba logrando que suelte un jadeo ronco.
Apretó con fuerza el volante hasta el punto de que se pusieron blancos los nudillos.
Entonces siento su boca en mi pene y lo chupa con gusto.
Lo chupa varias veces y luego pasa la lengua por el falo varias veces.
Paro en un semáforo y agarró su cabello para embestir con fuerza mi miembro en su boca.
Babe suelta un gemido agusto ante ello.
Arrancó nuevamente el auto y disfruto como Babe devora mi miembro con hambre.
Muerde y chupa la punta varias veces, se lo mete completamente a su boca, haciendo que gruña con satisfacción ante la atención que le da a mi pene.
Le da unos chupones más y me vengo en su boca con fuerza, soltando un jadeo ronco ante el orgasmo que tuve gracias a las habilidades increíbles de su boca.
Se traga mi semen con gusto y limpia mi miembro, para luego meterlo dentro de mi ropa interior.
Me arregla el pantalón y se me sube encima, de alguna manera me las arreglo para no chocar.
Besó con hambre mi cuello y dejó mordidas en mi piel.
—Babe…— suelto con voz ronca y gimo cuando chupa la piel del mismo.
Besa mi mejilla y mis labios por unos segundos para luego volver a mi cuello.
Hasta que finalmente llegamos a nuestro destino.
Observó como Babe muerde mi labio inferior y en cuestión de segundos se baja de mi.
Para luego salir cuanto antes del auto corriendo adentro.
Suelto un suspiro ante su descaro.
Está muy equivocado si cree que no le voy hacer nada después de lo que hizo.
Si de por sí ya tenía hambre de él, con lo que me hizo solo logró subir mi libido por él mucho más que antes.
Ordenó a mis hombres que metan sus cosas y que deje que una de las empleadas lo lleve a nuestra habitación.
Me adentro y se perfectamente que fue al despacho.
Abro la puerta y lo observó mirando los libros.
Se da la vuelta y me sonríe con diversión.
—Quiero comer.— dice yendo hacía la puerta e ir a buscar algo de comida.
Pero lo sujetó del brazo y lo atraigo a mi cuerpo.
—Lo harás, pero primero comeré yo.— suelto con la voz grave y lo tomó del cuello para besarlo con fuerza.
Lo tenía contra la pared y sus gemidos llenaban la habitación, mientras lo penetraba con brusquedad.
Devoraba su cuello con hambre insana y mordía su piel a mi antojo.
Se agarraba con fuerza de mi cuello ante la brutalidad de mis movimientos en su interior.
Grita cuando embisto con brutalidad su próstata una y otra vez, hasta hacerlo lloriquear de placer.
Disfruto con satisfacción cada sonido que sale de su boca debido a mi y sonrió con lujuria ante las lágrimas de placer que caen por sus mejillas.
Beso su barbilla y chupo la misma sacándole un jadeo ante ello.
Lleva su boca a mi cuello y muerde con fuerza la piel expuesta.
Lamo la piel de su cuello y besó varias veces en la misma, hasta que lo marcó sacándole sangre.
Babe gime con dolor y placer mientras se sujeta de mi.
—Eres completamente mío ahora, me perteneces de por vida.— suelto posesivo en su cuello y limpio la sangre en su piel.
—Siempre he sido tuyo, mi amor…— dice con un gemido y sonríe con cariño hacia mi.
Lo llenó de besos varias veces en su mejilla y en su cuello con cuidado dándole amor en ese lugar.
Por fin va a estar unido de por vida conmigo.
Babe es mio y únicamente mío, me pertenece totalmente. No hay nadie en este mundo que pueda separarnos.
Mi amor por él es enorme y no va haber nadie que me lo arranqué del corazón.
Gime con una sonrisa cuando me muevo cada vez más rápido en su interior.
Golpeó con brutalidad su próstata, logrando que suelte sollozos de placer ante mis penetraciones en ese lugar.
Me rasguña la espalda y siento un delicioso dolor ante ello.
Beso con amor sus labios y juego con su lengua, tragándome cada gemido suyo.
Hasta que lleva su cabeza para atrás y lloriquea de placer ante mis embestidas violentas en su próstata sin parar.
Luego de unas cuantas arremetidas en su interior llega a su orgasmo y yo dentro de él.
Beso con cuidado la piel de su cuello.
Y suspiro ante las atenciones que recibe de mi.
Besa mi oreja y sus besos pasan por mis mejillas, hasta llegar a mi boca donde me besa con amor y cariño.
Siento como juega con mi cabello mientras nos seguimos besando y muerde mi labio inferior.
Lo bajo y suelto una risa cuando lo veo agarrarse de mi otra vez.
—Mierda, siento débil las piernas.— me golpea cuando me sigo riendo de él.
—Cosechas lo que siembras, mi amor.— apretó su trasero y lo ayudó a vestirse.
—Antes de comer, hay que bañarnos.— se dirige hacia la puerta y lo detengo.
—Babe.— lo miro preocupado.
Me sonríe con cariño.
—Ya te perdone, cachorro. No te preocupes.— me tranquiliza y acaricia con suavidad mi mejilla.
—¿Estás seguro?— suelta un suspiro y me sonríe con diversión.
—Sino lo hubiera hecho, no hubiera dejado que me hagas el amor en el departamento.— me sonríe coqueto y me guiña un ojo ante su descaro.
Deja un beso en mis labios y lo tomó nuevamente con fuerza.
Profundizó el beso con amor y necesidad.
—Te amo.—digo en su boca.
—Yo también te amo.— me sonríe y deja un beso en mis labios.
Para irnos a nuestra habitación a bañarnos y luego comer.
Realmente lo extrañé. No tenerlo en estos meses fue un calvario para mi.
Sentía que en cualquier momento me volvería loco.
Me costó dormir sin él, si o si debía tener una ropa en mis manos con su olor para poder conciliar el sueño.
Babe me ha vuelto un adicto por él y esa necesidad de siempre tenerlo a mi lado.
Lo busqué por todos lados, hasta que por fin di con él.
La felicidad que siento dentro de mi es abismal ahora mismo. Ahora más que nunca no pienso soltarlo.
Mi lugar está a su lado y el suyo conmigo.
Estamos destinados a siempre estar juntos.
No importa los obstáculos, siempre estaremos juntos.
Le joda a quien le joda, es así.
Babe es mi vida y lo más importante que tengo. Si sigo haciéndome más poderoso en mi territorio y ante los demás, es solo por él.
Porque no dejaré que nadie le ponga una mano encima o caiga en manos enemigas.
No podría soportarlo.
Me muero si le llega a pasar algo. No podría vivir en un mundo sin él.
Babe lo es todo para mi, es mi mundo entero.
¡FIN!