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El Niño de Jeon ✝︎ Kookmin

Summary

✝︎│ ¿Cúal es la principal regla en la Busan's University? “No tocar al niño de Jeon” ¿Y quién es Jeon Jungkook? Es un chico de veinte años que puede romperte un dedo con solo mirarte. Simplemente nadie debe permanecer a menos de un metro de distancia, mucho menos respirar cerca de él. ¿Qué tiene de especial? Absolutamente todo. Pese a no ser el mejor de su clase, su personalidad te atrae como la serpiente que alguna vez hizo cometer el pecado al hombre. Su mirada resulta indescifrable, sin embargo te hipnotiza como si estuvieras frente a un sinfín de llamas y lava ardiendo, una entrada al infierno que al parecer solo él conoce. Muchos dicen que en realidad es un demonio, o que fue poseído por uno. Porque ningún ser humano es capaz de engatusar solo con su presencia. No obstante, nadie logra tener una prueba de esto, solamente saben que es mejor hacerse a un lado si él pasa junto a ti. “Nadie puede tocar un solo centímetro del niño de Jeon, porque si siquiera alguien se atreve. Es hombre muerto” ¿Y quién ocupa este puesto tan importante para el chico más temido de la Universidad? Su hermano menor...Jeon Jimin│✝︎

Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

✝︎ 1 ✝︎


La Universidad de Busán, lejos de ser un sitio para estudiar privilegiado, se caracterizaba por su aura penumbrosa. Si no fuera por los estudiantes que día a día caminan por los alrededores, el sitio sería considerado una especie de casa de terror o rincón abandonado donde suceden eventos paranormales.

El clima húmedo, además de frío siempre rodeaba aquel sector, pese a que las clases eran de día, las nubes cubrían el cielo de una manera tan densa y oscura que parecía ser de noche a cada hora.

El rugido de una moto, levantó las hojas de la acera y provocó una fría brisa en la entrada de la institución. Como cada mañana, el chico cuyo nombre no debe ser mencionado a no ser que quieras problemas, se estacionó con superioridad en el sitio apartado para los maestros. Apagó su Harley Road King, para luego quitarse aquel casco de seguridad que realmente no necesitaba. Parecía que hasta el viento le tenía respeto.

—Ya llegamos precioso—pronunció con aquel tono profundo que también tenía un atisbo de dulzura. Nadie, ni el más afortunado sería capaz de escucharlo hablar así. Ese privilegio solo lo tenía el chico sentado detrás de él.

Jeon se bajó primero, se quitó sus guantes de cuero para dejarlos dentro de su casco y con sumo cuidado, retiró el casco de su acompañante, aquel que a comparación suyo, era de un tono vino.

—Gracias—respondió dejándole ser espectador de una genuina sonrisa. Jungkook dejó una suave caricia en la mejilla del chico cuyos cabellos negros ahora caían sobre su frente, y dándole su brazo como soporte, lo ayudó a bajar—¿Tienes mis gafas?—preguntó una vez erguido. Con sus dedos, se tocó el rostro y esto solo provocó que Jeon quisiera hacer lo mismo

—Ya te dije que no las necesitas, te vez más que bien así—lo halagó colocándole un gorro sobre su cabeza debido al frío viento—Sé que no son cómodas para ti

—Si, pero...—Jimin se mordió el labio inferior debido a su inseguridad. Las gafas no eran del todo cómodas, mucho menos cuando se caían por su nariz y debía acomodarlas cada ciertos minutos. Sin embargo también sabía que era bueno usarlas, en una ocasión hace mucho tiempo, escuchó que alguien decía que sus ojos no reflejaban nada, parecían dos cuencos sin vida que te provocaban lejanía. Él no deseaba crear incomodidad en sus compañeros

—Tus ojos son preciosos, al igual que tú—otro halago fue pronunciado por su mayor y Jimin pudo sentir como las esquinas de sus mejillas comenzaban a calentarse. Con cautela, alargó una mano, palpando en el aire el cuerpo del contrario y encontró su rostro en pocos segundos. Con sus dedos, acarició la mejilla izquierda de Jungkook y sabiendo la distancia que los separaba, se acercó para propinarle un beso en la mejilla

Jeon sintió aquel suave roce en su piel. E inmediatamente su cuerpo reaccionó ante el calor que solamente su hermano menor era capaz de provocar. Si, en la Universidad de Busán existía una dupla de hermanos bastante peculiar, los Jeon eran de lejos demasiado diferentes, pese a que ambos poseían el mismo tono azabache en su cabello, piel pálida y rasgos finos. Uno era la luz y otro la oscuridad. Jungkook resumía todo lo que cualquiera sería capaz de mantenerse al margen, mientras que Jimin irradiaba una luz que mostraba la inocencia e ingenuidad que su pequeño mundo poseía.

Jeon Jungkook era el sinónimo de miedo, dolor, superioridad y un atractivo exótico que muchos no podían ignorar. Tu cuerpo te llamaba, sus músculos tonificados te incitaban a acercarte para verificar su dureza, no obstante cuando te encontrabas con su mirada, te mostraba una clara advertencia de que no podías meterte con él, ni acercarte, a no ser que fueras un completo masoquista y disfrutaras del sufrimiento.

En cambio Jeon Jimin, resultaba una mezcla de una fantasía, desde el primer día que pisó la Universidad hace aproximadamente seis meses, la sombra de Jungkook lo rodeó por detrás, cuando ingresó a su salón correspondiente, todos los ojos lo observaron, aquel delgado chico con una piel tan pálida que parecía como si el sol no lo tocara, irradiaba atención. Sin embargo, sus ojos, sus movimientos y aquel bastón que portaba en una mano fue lo que todos notaron primero.

"Este es nuestro nuevo estudiante, Jeon Jimin. Por favor sean considerados con él porque tiene una dificultad con sus ojos" Fueron algunas palabras que pronunció su docente de lengua antes de dejarlo pasar. "Dificultad" Se resumía a que Jimin era incapaz de ver como todos los demás, era ciego de nacimiento y sus ojos lo demostraban con aquella claridad que reflejaba aquel infortunio.

Más de uno tuvo la atención de acercarse, era la primera vez que la Universidad aceptaba a alguien ciego, claramente esto se convertía en un reto al momento de enseñar, no obstante a Jimin le dieron un asiento privilegiado, su pupitre era un poco más grande y también tenía cercanía al escritorio del profesor, aunque seguía estando cerca de sus compañeros.

El primer "Hola" Lo pronunció una chica que parecía tener buenas intenciones, pero esto se cortó como una ráfaga de viento. Porque a penas se acercó a Jimin, la presencia de Jungkook los separó, destilando un aura asesina que produjo silencio en el salón.

Jeon no habló, no dijo una sola palabra, pero con los ojos les advirtió a todos y cada uno que no se atrevieran a tocar a su hermano. Sus orbes parecían emanar fuego ¿eso era posible? Al parecer para Jungkook si, porque nadie tuvo la intención de desobedecer. La fama de este se creo desde que ingresó a la institución dos años atrás, sabían lo desalmado que podía llegar a ser, los rumores e historias sobre sus acciones sádicas llegaron hasta los maestros, sin embargo no podían expulsarlo. Después de todo, su tío era el que dirigía aquel lugar.

Más que sorprenderse, se asustaron cuando vieron el tacto suave que Jungkook le dió a su hermano para despedirse. En sus mentes aquella expresión no podía existir en alguien tan despiadado, pero con sus propios ojos vieron como le dejaba un pequeño beso en la coronilla antes de retirarse. Esa pareció ser su sentencia de posesividad, y nadie se atrevió a no acatar su advertencia, porque sabían el registro que poseía cada vez que alguien lo enfrentaba.

En la actualidad, ver a los hermanos Jeon caminar por los pasillos resultaba cotidiano, claro, nadie los miraba, se mantenían al margen mientras Jungkook guiaba a su hermano de un sitio a otro, Jimin dejó aquel bastón que alguna vez utilizó como ayuda, y ahora solo se sujetaba al brazo de su hermano, o hasta en ocasiones lo tomaba de la mano al caminar.

Algunos de mente cerrada, hacían gestos desagradables al ver aquel trato afectivo entre esos hermanos. Jungkook no era un fuck boy, él nunca llegó a meterse con alguien de una manera sentimental o sexual, por lo que verlo comportarse de ese modo con Jimin les hacía suponer muchas cosas.

Una mañana cerca del gimnasio de chicos, Yugyeom, el delantero del equipo de fútbol de la institución, se le acercó a Jimin por curiosidad, estaba al tanto de las advertencias de Jeon, pero como este no estaba cerca, aprovechó la oportunidad para hablar con Jimin.

Fue la peor decisión que pudo tomar

Tal vez, si su conversación hubiera sido productiva, no habría salido tan mal parado. Sin embargo Yugyeom solo se acercó con intenciones de molestar, su cerebro parecía estar apagado gracias a la testosterona y creía que si Jungkook lo enfrentaba, él podía enfrentarlo. Que iluso fue...

"Jimin, es cierto que eres la putita de tu hermano?" preguntó en tono de burla, y con malas intenciones se sentó en la banca donde el menor esperaba, provocando que se asustara por un instante al no saber quien era. Jimin movió su cabeza en dirección a su voz y esto solo provocó una risa en Yugyeom. Se veía lo vulnerable que el menor era por su dificultad visual, cualquiera podría golpearlo, robarle o aprovecharse de él y no podría defenderse.

Pero el delantero del equipo no contaba con que si tenía un defensor.

Yugyeom dejó de reír al sentir un jalón del cuello de su camiseta, perdió la respiración cuando fue levantado salvajemente y lo siguiente que sintió fue como era encerrado en el gimnasio.

Yugyeom vió aterrado como Jungkook destilaba aquel aura asesina del que los demás hablaban, como protección, empezó a retroceder y esto solo enojó mucho más al azabache.

"¿Cómo te atreviste a acercarte?" Pronunció con una voz penetrante "¿Cómo te atreviste a burlarte de él?" Añadió regalándole la primera patada en el estómago.

A algunos metros de distancia, Jimin tanteó su teléfono y con lentitud se colocó sus audífonos en cada oreja. Su celular era de botones, así que sabía cual presionar para que iniciara la reproducción. De ese modo, comenzó escuchando un tema conocido del célebre Beethoven, quedándose quieto en aquella banca en espera de su hermano. Mientras este, dentro del gimnasio rompía las piernas de aquel chico que tuvo el descaro que reírse de su más preciado tesoro.

Yugyeom tuvo que dejar la Universidad después de eso, y debido a las lecciones. Nunca más podrá volver a jugar.

Y desde ese día, quedó como una regla sagrada...

"No tocar al niño de Jeon"

⠈⠂⠄⠄•🥀•⠂⠁⠁⠂⠄

En la percepción de Jimin, su entorno era un sitio seguro gracias a su hermano, no obstante, también resultaba demasiado desconocido y vacío.

Nadie hablaba con él además del maestro, y él intentó entablar una conversación con el resto, pero era fácilmente cortado, no conseguía hacer amigos en clase y comenzaba a creer que era debido a su discapacidad.

Pese a eso, agradecía mucho la compañía de Jungkook, su hermano lo hacía sentir seguro en todo lugar. Pero sobretodo amado, debido al cariño y cuidado que siempre le brindaba. Cada día, en su hora de almuerzo, se quedaba en clase a esperar a Jungkook y este lo recogía para darle un beso y salir juntos de ahí, después lo dejaba en su asiento y volvía a besarlo antes de regresar y repetir el proceso en la salida.

Jungkook amaba besarlo

Y esto realmente no molestaba a Jimin, su hermano lo engatusaba de una manera tan cálida, que el menor era incapaz de negar aquel tipo de afecto. A sus dieciocho años, ya comenzaba a desear aquel toque que hiciera a su cuerpo vibrar, y Jungkook era el mejor haciéndolo, pese a lo prohibido que resultaba, ninguno lo veía así, solo placentero.

—Mi clase se suspendió hoy, así que vendré más rápido—Jungkook se detuvo en el salón de Jimin y apoyó a este con cuidado en la pared que se encontraba al lado de la puerta—Ya sabes que si algo pasa, tienes que llamarme. Y si alguien te molesta, también—le recomendó acomodando sus mechones negros

—Si, pero nadie lo hace—respondió sintiéndose pequeño por un segundo. Realmente nadie le hablaba

Jungkook vió la expresión lastimera de su hermano, y guió su pulgar hasta el labio inferior de este. Jimin abrió los labios de manera automática, y Jeon no perdió la oportunidad de acercarse. Como si sus cuerpos se movieran en sincronía, la espalda de Jimin se recostó mucho más contra la pared y el cuerpo del mayor lo cubrió por completo, separó sus piernas con una de las suyas para estar mucho más cerca, y adentró su lengua en la cavidad bucal de su hermano iniciando un beso húmedo.

Jimin sintió la lengua de Jungkook rozar contra la suya, se empezaron a mover mezclando saliva y probándose de una manera tan íntima, que resultaba prohibida por tener los mismos genes.

Jeon saboreó los labios de su hermano, se deleitó con su lengua y exploró toda su boca en busca de ese sabor exquisito que caracterizaba a Jimin.

—Jung-kook...—jadeó al momento de su separación y una fina linea de saliva bajó por sus labios

Jeon se acomodó su chaqueta y se sintió poderoso al tener de esa manera al cuerpo de su hermano, ignoró las miradas de asombro del resto y dejó un beso más en los labios de Jimin antes de susurrar un "Tus labios son el cielo cariño" y alejarse a su respectiva clase.

No le interesaba si los demás los creían depravados por su relación, hasta conocía la opinión del maestro de Jimin al respecto, pero todos le tenían el suficiente miedo como para no denunciarlos o hablar del tema.

Jimin caminó hasta su asiento, el cual ya conocía de memoria y se sentó sintiendo los latidos desenfrenados de su corazón. Sus padres nunca fueron afectivos, y en realidad eran poco conversadores, así que la ingenuidad de Jimin tampoco le hacía preguntarse si estaba bien besar a su hermano o no. Solo lo sentía bien y lo aceptaba.

—¡Lo siento! ¿Llegué tarde?—una nueva voz retumbó en el salón, más de uno vió al chico de cabellos castaños y respiración agitada, pero ninguno logró reconocerlo. El maestro, le dio permiso para pasar y Taehyung suspiró aliviado al saber que estaba a tiempo, realmente no sabía donde quedaba el bloque de literatura, tenía nuevas materias y ahora tendría que ponerse al día

El profesor lo presentó y no tardaron en saludarlo y hasta algunas chicas le sonrieron por lo lindo que les parecía. Taehyung se sintió más relajado y buscando un lugar donde sentarse, se percató del asiento vacío junto a un chico pelinegro.

Sin tomarle demasiada importancia se acercó, dejó su mochila a un lado y escuchó como el maestro le decía que página del libro debía seguir. Taehyung se acomodó su cabello levemente despeinado, pero antes de sacar su cuaderno, escuchó una suave voz proveniente de al lado.

—Bienvenido—Taehyung se volteó de manera instantánea, y recién pudo notar a un chico más pequeño que él a su lado, estaba un poco más alejado que el resto, y al ver sus manos notó un ligero temblor producto del nerviosismo

—Gracias, puedes decirme Tae ¿Y tú eres?—preguntó de manera amable para no dejar al chico colgado. Por su expresión, pudo notar que estaba sorprendido de su respuesta, pero rápidamente separó los labios para pronunciar su nombre

—Soy Jimin—mostró una pequeña sonrisa después de decirlo, con sus manos tanteó para encontrar a Taehyung y este recién se percató del tono claro de sus ojos...¿Él no podía ver? De inmediato, el castaño también notó los libros en braille que estaban sobre su pupitre y la mirada realmente vacía que poseía. Estaba ciego.

—Un gusto Jimin—tomó la mano del mencionado y la estrechó con un poco de fuerza como en los viejos tiempos. El azabache sonrió alegre debido a esto, parecía entusiasmado y Taehyung le imitó la expresión por lo inocente que se veía

Sin embargo, de repente sintió muchas miradas en su dirección. Dejó la mano de Jimin y se volteó, notando como temerosos ojos lo miraban con...¿miedo?

¿Había hecho algo mal? Taehyung volvió a voltearse y comenzó a atender la clase, en los siguientes minutos, tomó apuntes de los temas y de vez en cuando, vió como Jimin con sus dedos repasaba algunas partes de su libro. Parecía tener un cuaderno que poseía cierto relieve también y de esta manera podía escribir con mayor facilidad.

No obstante también notó que nadie le hablaba, ni siquiera le prestaban atención, y eso lo molestó un poco. En su otra Universidad, todos eran muy amables y si alguien tenía una dificultad como la de Jimin, fácilmente sería él mejor tratado. Pero aquí parecían solo ignorarlo ¿A caso eran ese tipo de personas?

Taehyung siguió enfocándose en lo suyo, no obstante un lápiz cayó al suelo, y seguido de esto vió como Jimin tanteaba el piso para encontrarlo.

Ni así, alguien se dignó a ayudarlo.

Taehyung, con los valores arraigados que tenía desde pequeño, rápidamente tomó el lápiz y se lo dió en una mano siendo tan gentil como pudo. Su compañero se veía bastante vulnerable, era una pena que nadie le tomara consideración.

—Gracias—Jimin volvió a verse feliz de recibir una atención suya. El chico era amable y parecía incapaz de matar a una hormiga ¿Por qué no podían notarlo?

—Descuida—respondió con tranquilidad. Desde que llegó a este sitio, al ver el clima que lo rodeaba y aquella penumbra que parecía estar presente en cada salón, debió haber deducido que los estudiantes serían similares. Lástima que tuvo que cambiarse debido a una mudanza.

—Mm...—Jimin emitió un sonidito casi inaudible. Taehyung volvió a observarlo y notó que cerró sus piernas con fuerza como si tuviera ganas de ir al baño

—¿Estás bien?—preguntó al notar lo incómodo que se veía. Jimin intentó disimular, pero no consiguió

—Yo...—el menor se sentía avergonzado. Usualmente esto no le pasaba, pero haber tomado aquellos dos vasos de jugo de manzana de desayuno al parecer hicieron efecto

—¿Quieres ir al baño?—dedujo el castaño y recibió un tímido asentimiento como respuesta

—Pero...no se el camino—respondió en voz baja. Taehyung sintió un 'crick' en su corazón y le enterneció verlo así. Para cualquiera hacer eso es fácil, pero Jimin no puede ver, por ende sin compañía podría perderse en los pasillos

—Maestro—se puso de pie llamando la atención del resto—Jimin necesita ir al sanitario, voy a acompañarlo—ni siquiera pidió el permiso adecuado. Pero realmente no estaba pensando en eso, Jimin necesitaba liberarse con urgencia.

El menor se sorprendió por sus palabras, era la primera vez que alguien hacía algo así por él. Además de Jungkook, nunca había caminado con otra persona por su Universidad. Taehyung fue cuidadoso en tomarlo del brazo, y dejó que posara su mano en su hombro para hacer de guía.

Jimin sintió sus mejillas arder. ¿Está era su oportunidad de tener un amigo? Si se trataba de eso él no la desperdiciaría, con timidez dejó que el castaño lo guié y este pese a no conocer por completo el sitio, logró encontrar el baño al final del pasillo.

⠈⠂⠄⠄•🥀•⠂⠁⠁⠂⠄

La clase de Jungkook fue en su mayoría: aburrida. Este último prestó atención mínima, debido a su traicionera mente llena de pensamientos poco apropiados.

Jungkook nunca llegó a ver a Jimin de ese modo, al menos cuando eran niños, Jeon lo respetaba en todo el sentido de la palabra, desde los seis años hasta el día de hoy, el mayor ayudó a su hermano a cambiarse cada mañana y hasta se bañaron juntos debido a su dificultad. Jungkook conoce cada centímetro del cuerpo de Jimin, hasta llegó a tocarle ciertas partes que ni el sol podía iluminar. Pero esto último se debía más que todo a la inocencia del menor.

Gracias al amor que sentía por Jimin, siempre lo cuidó y preservó como su amado tesoro, las personas no se le acercaban, porque de niños, más de uno le hizo sentir mal solo por ser diferente al resto. Debido a esto Jungkook tomó medidas drásticas con respecto a su cuidado. Desde muy joven tuvo responsabilidad de Jimin, no podía permitir que cualquiera lo dañara o lo hiciera sentir inferior. Y lamentablemente sus padres, eran dos personas que fácilmente se desligaron de la situación al momento que notaron a Jungkook tomar la batuta.

Jeon no era un chico común, la frialdad gobernaba su ser y disfrutaba controlar al resto, amaba que le tuvieran miedo y se sentía estoico cuando veía sus expresiones llenas de pabor. Le encantaba.

No obstante con Jimin no fue así, su hermano desde el primer llanto que le dió al mundo, fue la única luz que consiguió entrar en su oscuro corazón. Era una pena que Jimin no pudiera ver, sin embargo Jungkook se prometió a si mismo que eso no sería un impedimento para que fuera feliz. Él lo cuidó, lo protegió de cualquier daño y hasta le dió de comer en miles de ocasiones porque el menor terminaba marchándose al no ver la cuchara.

Parecía irreal el trato que tenía con el menor, sin embargo no existía nada más real que el amor que Jungkook le tenía a Jimin.

Un amor puro y casto, pero que hace unos días se convirtió también en lujurioso. Y todo gracias a una inocente petición del menor.

Como Jimin ya estaba acostumbrado a su hogar, él podía ducharse solo cada mañana, sin embargo, por protección Jungkook lo guiaba hasta el interior y verificaba que todo estuviera en su sitio para que Jimin no perdiera el tiempo buscando. No obstante, el pasado jueves Jimin se hizo una herida en su muslo interno izquierdo, y Jungkook aprovechó que estaba en la ducha, sin nada cubriendo aquella zona para revisar y desinfectar la herida.

Jeon no tuvo segundas intenciones, ni observó a su pequeño tesoro demás, solo fue gentil y cuidadoso. No obstante, Jimin al parecer si llegó a disfrutar de su toque. Porque se excitó.

"Jungkook...podrías tocarme un poco más" pronunció levemente avergonzado, los hermanos nunca habían tenido ese tipo de acercamientos, si abrazos, hasta pequeños besos en la mejilla, pero nada más. Jimin al ser un hombre si llegaba a empalmarse, pero esto solo era en muy pocas mañanas y desaparecía casi al despertar.

Aún era demasiado nuevo en el tema. Sentir aquel toque, cerca de su zona íntima al parecer despertó aquella necesidad que cada ser humano posee.

"¿Aquí?" le preguntó Jungkook subiendo un poco su mano, con sus dedos delineó el muslo interno de su hermano y de una manera lenta, acarició muy suavemente su pene. Jimin se erizó debido a esto.

"Si...yo no se. Pero se siente...bien" Respondió como todo un primerizo ¿Por qué tocar esa zona de su cuerpo se sentía así? ¿Y por qué deseaba que lo siguiera haciendo?

Jeon lo pensó por un minuto. Su vida sexual era demasiado resumida gracias a su hermano, simplemente no podía estar con alguien a quien no le tenía afecto. Y todo este afecto se lo ganó Jimin, así que no quedaba espacio para nadie más.

Como un "buen hermano" acató su petición y con cuidado, subió sus dedos un poco más hasta tocar toda la zona.

Y se sorprendió cuando Jimin se movio, al parecer, pidiendo que se acercara.

La ducha estaba apagada, pero en los azulejos ambos hermanos estaban de pie, el menor completamente desnudo, mientras que Jungkook aún portaba su atuendo sencillo para dormir.

Al ver la inquietud de Jimin, Jungkook comenzó a tocarlo más, sintió levemente los testículos de su hermano, pero no se incomodó ni mucho menos disgustó.

—Ah...—Jimin dejó escapar un suave jadeo, casi inaudible y gracias a esto Jungkook comenzó a mover su mano con más rapidez. Nunca pensó en tocar de este modo a su hermano, Era...¿incorrecto?

—Ah...si...ahí—pero cuando Jimin volvió a gemir no se sintió incorrecto en absoluto. Jungkook siguió moviéndose y sintió como un calor abrasador comenzaba a llenarlo desde dentro, su pene empezaba a despertar y él por primera vez percibió aquella excitación de la que todos hablaban

En pocos minutos, los jadeos de Jimin gobernaron los azulejos del baño. Jungkook estaba masturbándolo por completo y el menor dejaba salir líquido preseminal como un crió en pubertad.

Jungkook se dejó llevar por su reciente instinto, y al ver a su miembro completamente despierto, retiró su mano e hizo que Jimin apoyara ambas manos sobre la pared de la ducha, por detrás se arrimó contra él aún con su pantalón puesto y empezó a simular embestidas contra el culo del menor.

Jimin lejos de sentirse asustado, se sintió bien. Placenteramente bien mientras percibía algo duro frotándose en su detrás.

Jungkook también apoyó sus manos en la pared, pegó su pecho contra la desnuda espalda de Jimin y siguió empujando y empujando a un ritmo cada vez más veloz. Parecía que se lo estaba follando ahí mismo, pero gracias a que aún tenía ropa esto solo era superficial. Sin embargo la fricción que creaban entre ambos cuerpos se sentía tan deliciosa que no podían parar.

Jimin se vino primero, con un gemido bastante fuerte se liberó contra el azulejo y manchó las paredes con su sustancia blanquecina. Jungkook tardó un poco más, pero se sorprendió a si mismo, cuando de un rápido movimiento, volteó a Jimin y siguió frotándose contra él.

De un acercamiento salvaje, juntó sus labios y casí también se folló la boca de su hermano con su lengua. Jimin lo recibió bien, lo recibió perfecto y eso le hizo darse cuenta de lo bien que encajaban juntos.

Por eso, desde ese día no pensaba en otra cosa que poseer por completo al menor. Tenía que ser suyo tanto en cuerpo, como en alma.

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