Capítulo 1
Un nuevo trago es puesto frente a mí, ya he perdido la cuenta de cuantos he tomado desde que me senté frente a la barra de este ya viejo conocido bar-karaoke, las risas y voces de las personas retumban en mis oídos aunque ese ruido es ajeno a mí, solo quiero olvidar el gran recibimiento que he tenido; algunas lágrimas escapan de mis ojos, el dolor agudo en mi pecho no me deja desde que abandone la casa de mi madre, nunca imagine que mi regreso sería tan horrendo; las imágenes de ellos desnudos, gimiendo sobre el sofá no salen de mi cabeza, ¿Cómo es que pudieron hacerlo? ¿Desde cuándo están juntos?, me sentía traicionada por ambos, quizás no me doliera tanto si Ethan se hubiese metido con otra persona, pero ¿Por qué con mi hermana?, habiendo tantas mujeres se tenía que meter precisamente con Adriana; el sonido de mi teléfono hace que baje mi vaso, el nombre de mi madre aparece en el identificador, no quiero hablar con nadie así que decido poner en silencio el aparato
Nuevamente siento la presencia de alguien a mi lado, seguramente es otro tipo tratando de hacerse el galancillo; sin embargo al mirar me encuentro con un hombre quien pide una bebida fuerte, sin pensarlo a los segundos me encuentro recorriendo su cuerpo con la mirada, detallando su buen aspecto, se encuentra vestido con un traje elegante sin corbata ni saco, su cabello está perfectamente peinado dejando a la vista su reluciente rostro, una pequeña barba de escasos días adorna su barbilla, sus ojos se encuentran enrojecidos como si hubiese retenido el llanto; en cuanto el vaso con un líquido amarillento es puesto frente a él lo toma de un solo trago sin detenerse si quiera a respirar, lo que me sorprende pues debe tener una garganta muy fuerte para haberlo bebido sin hacer una mueca
—Dame otro igual
—Deberías de tomarlos con más calma o te emborracharas pronto
—Si quisiera consejos habría ido aún psicólogo ¿No lo crees?
Sus palabras hacen que el chico detrás de la barra baje la mirada incomodo, aun así se apresura a tomar el vaso e ir a preparar la bebida, su compañero solo se ríe de la respuesta que aquel hombre le ha dado; nuevamente lo miro, pero él tiene la cabeza pegada a la barra, sus hombros caídos dando la impresión de estar derrotado, una leve maldición escapa de sus labios, tuviste un día malo ¿Verdad?, esas palabras rondan mi cabeza pero no soy capaz de soltarlas; veo como el chico de la barra de acerca al hombre a mi lado con cierto temor
—Su bebida
—Lamento lo que te dije —se disculpa con el chico —solo que hoy no ha sido mi mejor día
—Yo lamento haberme entrometido señor
El bartender se aleja cuando más personas le piden bebidas; al parecer el trajeado toma en cuenta el consejo del chico pues esta vez solo toma un trago de la bebida mientras pasea su mirada por todo el bar como buscando a alguien, desvió la mirada de su persona pues parece que lo estoy acosando; me concentro en mi vaso medio vacío, justo ahora estoy siendo tan patética, en dos años no me di la oportunidad de salir con nadie respetando la promesa que le hice a ese canalla mientras que él se follaba a mi hermana
—Maldito hijo de puta —digo en voz medio alta —que se pudra en el infierno
—Salud por que lo haga
La voz de aquel hombre me hace mirarlo de nuevo, por fin puedo ver su rostro completamente, él tiene su vaso levantado hacia mí algo que le correspondo también levantando mi vaso; con una sonrisa vuelve a beber la mitad del líquido e imito su acción, pero esta vez soy yo quien termina su bebida, con una seña el bartender se lleva mi vaso sirviéndome inmediatamente ese líquido medio transparente que me está poniendo cada trago más alegre
—¿Penas de amor? —Me interroga el desconocido —¿O estrés de trabajo?
—La primera —contesto después de suspirar —además de drama familiar
—Al parecer eso último se ha puesto de moda
—Mi vida apesta —vuelvo mi vista al frente —en todo sentido, menos en lo físico porque hoy me bañe —ante mi comentario suelta una leve risa —¿Drama familiar también?
—Demasiado drama —me contesta después de unos segundos —yo no puedo cometer errores, debo ser perfecto a como ellos quieren y demandan
—Nadie es perfecto
—Por favor díselo a mi familia en especial a mi padre y hermano
—Dudo que le hagan caso a una ebria desconocida
—Tienes razón, si no me escuchan a mí que soy su hijo no escucharan a nadie más
—Salud por nuestros patéticos problemas
Chocamos nuestras bebidas y terminamos el líquido que se posa en ellos, nuevamente le pido al chico detrás de la barra que rellene los vasos; un bullicio se hace presente a nuestras espaldas, giro la cabeza en el momento en el que varios chicos suben al pequeño escenario que hay en el lugar, varias mujeres corren hacia el escenario mientras gritan y aplauden; lo veo tomar toda su bebida de una vez acción que imito, la música se apodera del ambiente inmediatamente y esta es acompañada por los bullicios de las personas, al parecer esa banda es conocida del lugar
—¿Quieres otro trago? —Me ofrece aquel hombre —lo invito
—Claro, porque no
Lo veo hacerle señas al bartender que inmediatamente se lleva nuestros vasos; ambos comenzamos a disfrutar del entorno que nos ha rodeado; aquellos chicos tocan canciones conocidas haciendo que el lugar se llene de cantos con palabras atropelladas por la ebriedad de muchos, volvemos a brindar cuando tenemos nuevas bebidas, poco a poco las canciones se vuelven más movidas y eso hace que las personas se animen a bailar, mi cuerpo comienza a moverse por sí solo, hacia demasiado tiempo que no me divertía, en los últimos meses pase de ser una persona social a una aburrida pero esta noche sería totalmente diferente, al diablo con Ethan
—Deberías de bailar —le comento al trajeado, pero el solo niega con la cabeza —que aburrido
—Yo no bailo
—Vamos solo un poco —tomo su brazo intentando levantarlo, él solo sonríe ante mis acciones —solo déjate llevar por la música, imagina que solo estas tú y nadie más
—Es difícil con toda esta gente
—No creo que nadie te conozca aquí niño rico
—¿Niño rico?
—Solo hay que ver tu vestimenta y tu reloj para saber que no vives de este lado de la ciudad
Mis palabras lo hacen reír, pero es la verdad esta zona se encuentra muy alejado de la ciudad, pocos conocen este bar a menos que seas habitante del pequeño pueblo en el que se encuentra, el trajeado se pone de pie ante mi insistencia, pero solo se queda parado mirando alrededor, de nuevo comienzo a moverme animándolo a que baile; sus ojos recaen en mí y solo sonríe; mientras comienza a moverse levemente
—Déjalo fluir poco a poco tu cuerpo se ira acoplando
Bebo todo el contenido de mi vaso y dejándolo en la barra me decido a moverme con más euforia, al final no creo que nadie me reconozca, la única persona que sabe de este bar es Ethan y dudo mucho que venga a buscarme; me sobre salto cuando siento unas manos tomar mis caderas, ante aquel toque se quedó quieta unos segundos que el trajeado aprovecha para afianzar su agarre, restándole importancia comienzo a mover mi cuerpo, cierro los ojos dejándome llevar por la música, por la música; ciertamente esto es liberador, es como si después de dos años me sintiera nuevamente viva, feliz
Poco a poco el baile se va volviendo más pegado, pero no me molesta en lo absoluto; me giro en sus brazos para rodear su cuello mientras sigo moviendo mis caderas ahora más pegadas a su cuerpo, juego con el cabello de su nuca jalando un poco su cuello hacia abajo, su estatura es mucho más que la mía, él enrolla aún más sus brazos a mi cintura, esta nueva posición nos acompaña por varias canciones, solo nos alejamos para beber más tragos, de la nada ambos reímos como locos, afortunadamente todos están entretenidos por la banda que ni atención nos prestan y aunque lo hicieran nada parece importarnos; no dejo de sentirme bien en un largo rato, entre bebidas y bailes olvido todo incluso de quien soy, no vuelvo en si hasta que los aplausos estallan, al parecer la banda ha terminado su show; mirando el reloj colgado en la pared de enfrente me percato de lo tarde que es, llego el momento de volver a la realidad
—¿Te vas?
—Eso creo —rebusco en mi bolsa los billetes —es hora de volver a casa
—Yo invito —aquel hombre detiene mi mano con los billetes —como agradecimiento por ayudarme
—¿Ayudarte?
—Digamos que mi día fue terrible
Sonriéndole acepto su invitación, guardando de nuevo mi dinero comienzo a caminar hacia la salida, las personas siguen amontonadas al frente del escenario tratando de convencer a la banda de tocar por más tiempo; el aire frío golpea mi cuerpo una vez que abandono el bar, me abrazo a mí misma tratando de calentarme, maldigo haber traído un suéter delgado; debido a la hora no hay personas en la calle y mucho menos autos incluyendo taxis, camino por dos cuadras pero nada, resignada saco mi teléfono con la intención de llamar a Randy, a los dos tonos soy atendida
—Querida ¿Dónde estás?
—Salí con unas amigas —me recargo en la pared de una casa —¿Puedes venir por mí?
—Por supuesto dime la dirección y estaré ahí
—¿Conoces el parque Russell?
—¿El que está en el pueblo cercano a la ciudad?
—Si ese ¿Puedes recogerme por favor?
—Claro ya voy, llego en poco tiempo
Finalizo la llamada comenzando a caminar hacia el parque, aun me quedan cuatro o cinco cuadras para llegar; paseo la vista por todo el lugar, dos años desde que me fui y casi nada ha cambiado en este lugar; los columpios siguen rotos, las flores secas, los basureros repletos y la fuente llena de agua sucia; emprendo mi camino hacia las bancas frente al arenero, algunos perros se acercan al verme pero inmediatamente se van cuando ven que no traigo nada para alimentarlos, estos peludos son los seres más fieles que puedes encontrar, las palabras de Quinn me llenan de nostalgia, ella tenía razón los animales son los seres más fieles que existen, los humanos solo son un saco lleno de huesos y mentiras; nuevas lágrimas abandonan mis ojos; ruidos atrás de mí hacen que deje mis melancolías a un lado, trato de ver de dónde proceden pero me asusto cuando una mano cubre mi boca
—Unos hombres quieren asaltarnos —el tipo del bar habla bajo —tienes que irte
—Fue a ese parque búsquenlo
—Maldita sea —soy jalada hasta el centro del parque —subirás a ese árbol
—¿Qué?
—Tienes que hacerlo o ellos te lastimaran
—¿Y tú?
—Puedo defenderme —lo veo recargar la espalda en el árbol, sus manos forman un pequeño escalón para que suba —apresúrate
Con esfuerzos logro subir hasta una rama pero con susurros y señas aquel hombre me indica que suba un poco más para que las ramas me tapen totalmente; con tambaleos logro llegar más alto, me aferro a una rama gruesa evitando caer; poco a poco escucho gritos y personas correr, el hombre del bar abandona la jardinera y comienza a caminar hacia la fuente, muevo mi cabeza buscando un poco de visibilidad entre las hojas pero solo logro ver a los mismos perros que se acercaron a mí cuando llegue; sin embargo si soy capaz de escuchar varias voces
—Que agallas las tuyas de meterte en nuestra zona
—¿Su zona? —Por entre las ramas y hojas puedo ver al menos a diez hombres acercarse a la fuente —está zona ya no les pertenece
—Tienes razón —un hombre vestido deportivamente camina debajo del árbol en el que me encuentro —tu padre me quito algunas ciudades, provocando que mis ganancias cayeran
—No tengo la culpa de que tu mercancía sea mala
—Mi droga es de la mejor calidad
—Es tan buena que ha matado a varios de tus consumidores
—Tienes pruebas que lo demuestre
—La mejor prueba es que ahora toda esta zona nos pertenece porque tus clientes prefieren comprarnos a nosotros
—Eso termino —todos aquellos sujetos comienzan a acercarse hacia donde estoy —justo ahora recuperare lo que me pertenece
—Piensa bien lo que harás no te conviene iniciar un conflicto con nosotros
—No seré el responsable, muchos te vieron con esa chica ¿A quién crees que culparan? —Tapo mi boca evitando que un jadeo salga de ella cuando veo como todos los hombres sacan armas y rodean al hombre trajeado —esa pobre chica será nuestro seguro, por cierto ¿Dónde dejaste a la zorrita?
—Ni es zorra ni podrás inculparla de algo —el hombre del bar habla en tono calmado —no podrás matarme
—Estás totalmente solo —el hombre con vestimenta deportiva habla con cierta diversión —por lo que veo no hay nadie quien te pueda ayudar y por lo que sé las personas no vienen a este parque debido a nosotros, así que solo encontraran tu cuerpo por la mañana
—Me será fácil terminar con ustedes
—No estés tan seguro
Con los nervios a flor de piel tomo mi teléfono, le bajo lo más que puedo el brillo para que no me alumbre tanto, estoy tentada a llamar a la policía pero temo que si hablo puedan encontrarme y eso será peor; sin saber que más hacer recuerdo las palabras de aquel hombre así que me decido a gravar lo que está pasando; con una seña tres hombres toman al trajeado pero este los comienza a golpear, me asombro por la habilidad que tiene al defenderse, poco a poco todos los hombres van cayendo al suelo pero con la misma se levantan volviendo a arremeter en su contra, la pelea se extiende por largos minutos y no cesa hasta que el hombre trajeado cae de rodillas al suelo después de recibir una descarga de electroshocks, un disparo me hace encogerme aferrando mi teléfono hacia mi pecho y enterrando mis uñas a la rama
—Es hora de terminar con esto
Tres disparos vuelven a oírse, mi cuerpo tiembla de miedo aun así decido volver a sacar el teléfono y hacer zoom hacia la cara de los hombres que están ahí, el que viste deportivamente ríe sonoramente cuando ve al trajeado tirado en el suelo, este también ríe como si no sintiera ningún dolor, sus ojos están puestos hacia el árbol en el que me encuentro, pego a mi pecho el teléfono evitando que la pequeña luz de la pantalla me alumbre
—Ve a donde perteneces, el infierno te reclama
—Nos veremos más pronto de lo que piensas
Un nuevo disparo cae en el pecho del trajeado dejándolo totalmente quieto, con nuevas señas todos los hombres se apresuran a abandonar el parque; moviendo la cabeza logro ver entre las ramas como varios autos avanzan velozmente por la avenida, espero unos minutos antes de tratar de bajar del árbol, pero con la torpeza que me cargo caigo en cuanto intento bajar de la rama, todo mi cuerpo duele, sobre todo mi brazo izquierdo y espalda; me quedo tirada por largos minutos pero me obligo a levantarme no quiero estar aquí si esos sujetos vuelven; siento ardor en mis rodillas, mucho dolor en mi espalda y mano izquierda cuando me pongo de pie; con pasos cortos me acerco al hombre trajeado, este está completamente quieto, no tengo el valor de tocarlo y revisar si aún tiene pulso, maldita sea soy una cobarde, creo que es mejor irme de aquí antes de que me meta en más problemas
—¡Ahhhhh! —Grito fuertemente cuando algo toma mi tobillo —suéltame —retrocedo asustada
—Ayuda...me
El susurro del hombre trajeado me hace caer de espaldas lastimando aún más mis manos cuando me arrastro lejos de él; aquel sujeto emana sangre por todo su pecho, sus ojos están puestos en mí y su mano trata de alcanzarme; lo miro por largos segundos debatiendo internamente que hacer, tragando fuertemente me decidido a llamar a emergencias, ahora que sé que está vivo no puedo dejarlo morir de esta manera tan cruel cuando él solo me ayudo; aunque ciertamente él está involucrado en la venta de drogas, debato unos segundos pero él vuelve a susurrar ayuda; busco en mis bolsillos el celular, solo llama a emergencias dile que hay un herido y vete, eso es solo pide ayuda y vete de aquí
—911 ¿Cuál es su emergencia?