Quiero dormir

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Summary

Despertar no siempre es algo bueno. A veces significa perder la infancia demasiado pronto. Esta es la historia de una niña que aprende a sobrevivir entre ausencias, silencios y responsabilidades que nunca debieron ser suyas. Un relato crudo y honesto sobre crecer sin protección, sobre el cansancio que se instala en el alma y el deseo constante de cerrar los ojos para descansar de todo. Quiero dormir no es solo una frase: es una súplica.

Genre
Drama
Author
Eris
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1: Antes de saber dormir

A los tres años desperté. Quizás no se entienda, pero cuando cumplí esa edad sentí que había despertado de un largo sueño; todo a mi alrededor se sentía diferente. Mi padre murió cuando yo apenas había nacido. Siempre me decían que estaba en un lugar mejor, pero como niña yo quería saber dónde estaba, quería conocerlo… hasta ese momento.

Cuando finalmente entendí que estaba muerto, fue fácil aceptarlo. No tenía ningún apego a él, nunca lo conocí realmente. A partir de ese momento supe que viviría mi vida del modo difícil.

Mi familia tenía raíces humildes; todos los días luchábamos por seguir adelante. En fin, nada fuera de lo común. Tenía dos hermanos y una hermana. Mi hermano mayor, a los dieciséis años, se casó y después se fue al extranjero en busca de más oportunidades. Mi hermana hizo lo mismo, pero mi otro hermano se quedó conmigo y con mi madre.

Mi infancia feliz, como la de cualquier niña normal, me fue arrebatada.

Una tarde de verano, en los últimos días de agosto, mi madre tuvo que salir de casa. Llevó a mi tía Alejandra al hospital después de una caída cerca del cementerio. Me quedé sola en casa, junto a mi hermano y mis primos. Apenas tenía cinco años, pero me vi obligada a madurar a una edad demasiado temprana. Esa noche tuve que preparar la cena para mi hermano y mis dos primos.

—Esto no me gusta —dijo Javier, uno de mis primos, al ver el plato de comida frente a él. Al parecer, mi tía los tenía muy consentidos.

—No es mi problema, es lo que hay. Debes comer —ordené mientras servía la comida a mi hermano.

—Tú no eres mi mamá para darme órdenes, tonta —replicó Javier, lanzando su plato de comida al suelo con una sonrisa oscura.

—¿Por qué hiciste eso? —dije enojada, dejando el plato de mi hermano sobre la mesa y tomando la escoba y el recogedor que estaban cerca del refrigerador para limpiar el desastre del piso.

—Te dije que no quería eso, tonta —recalcó Javier, haciendo un berrinche.