Laberinto de pensamientos

All Rights Reserved ©

Summary

​¿Cuántas versiones de nosotros mismos mueren para que podamos seguir caminando? En este laberinto no hay muros de piedra, sino de recuerdos, miedos y deseos que nunca se pronunciaron en voz alta. A través de una narrativa íntima y desgarradora, esta obra explora la soledad de estar rodeado de gente y el eco de las palabras que debieron decirse hace años. Es un viaje hacia el centro de la tristeza, allí donde la nostalgia deja de ser un sentimiento para convertirse en el único hogar posible. Un libro para quienes alguna vez se han sentido perdidos dentro de su propia mente.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

Nadie te advierte que la mente es una estructura de cristal hasta que escuchas el primer crujido.

Siempre nos enseñaron que sobrevivir era una victoria, pero nadie habla del estado en el que quedan los soldados después de la guerra. Este libro no es una biografía, ni un diario, ni un testamento. Es, más bien, la recolección de los escombros. Lo que estas a punto de leer es el inventario de un incendio que duró años y que nadie se molestó en apagar.

Aquí habitan poemas que nacieron en madrugadas de insomnio, cuando el techo de la habitación parecía bajar hasta aplastar el pecho. Encontrarás historias que no son más que cicatrices mal curadas y situaciones que, de tanto repetirse, terminaron por erosionar la cordura de quien las cuenta.

La protagonista de estas páginas no es una heroína; es una mujer que se perdió en su propio laberinto y, al darse cuenta de que no había salida, decidió sentarse en el suelo a observar cómo los muros se le venían encima.

A menudo me preguntan en qué momento exacto se rompió todo. Pero la verdad es que la mente no se destruye de un solo golpe. Se destruye con la gota que cae siempre en el mismo sitio, con el silencio de quien esperabas que hablara, con la acumulación de "estoy bien" que se dicen frente al espejo mientras los ojos dicen otra cosa.

A través de estos versos y relatos, serás testigo de un desmantelamiento. Verás cómo los colores se fueron apagando hasta que solo quedó el gris de la nostalgia. Verás cómo la realidad se volvió un lugar extraño y cómo los pensamientos dejaron de ser aliados para convertirse en verdugos.


Te he abierto las puertas de mi desastre, pero antes de que des el primer paso, dime: si al final de este laberinto descubres que la persona que escribió estas palabras y la que termina el libro no son la misma... ¿serás capaz de reconocer en qué página exacta perdí la razón, o te darás cuenta de que la perdiste conmigo a mitad del camino?

Bienvenido a las ruinas. Ten cuidado donde pisas, porque todavía hay cristales rotos en el suelo.

— Emily Beltrán