Capítulo 1
Izuku, el nigromante de 1 estrella
Dos años antes del canon de BNHA.
Izuku Midoriya tiene trece años.
Esta es una línea de tiempo alternativa de BNHA que comienza con Izuku transfiriéndose a una nueva escuela, obligado a hacerlo tras un incidente ocurrido en su escuela anterior.
Izuku piensa en aquel incidente con tristeza. Desde los cinco años, su vida había sido un infierno. Todo comenzó el día en que fue diagnosticado como alguien sin peculiaridad: sus amigos se volvieron en su contra y, poco a poco, el rechazo se transformó en acoso. Con el paso del tiempo, la situación escaló hasta el punto en que prácticamente toda la secundaria estaba en su contra.
Cada día era igual al anterior. Insultos constantes, burlas incesantes y, en los peores días, cuando Bakugo estaba de humor especialmente violento, golpes. Lo golpeaban hasta dejarlo tirado en el suelo, sangrando, sollozante y completamente solo.
En un principio intentó denunciarlo. Él y su madre acudieron a las autoridades con la esperanza de que alguien escuchara, pero no sirvió de nada. La palabra de un chico sin don no podía competir contra la de toda una institución académica respetable.
Su madre intentó cambiarlo de secundaria, buscando desesperadamente sacarlo de ese lugar, pero el propio director de la escuela puso toda clase de excusas para impedirlo. Izuku debía quedarse allí, todo por el capricho de Bakugo.
Fue entonces cuando Izuku entendió algo importante: en este mundo de superpoderes, algunas personas nacen superiores a otras. Y Bakugo era una de ellas. Toda la secundaria estaba en la palma de su mano, y el chico rubio podía hacer con todos —y especialmente con Izuku— lo que quisiera.
Y así fue.
Cada día traía consigo una nueva tortura.
Un moretón nuevo.
Una fractura nueva.
Una conmoción nueva.
Aun así, su sueño de convertirse en héroe nunca flaqueó. Nunca bajó la mirada, incluso entre el dolor y los insultos.
Pero esa determinación solo enfurecía más a Bakugo, y esa rabia siempre terminaba de la misma forma: otra paliza para Izuku.
Esa fue su rutina.
Hasta el incidente.
El día en que la suerte finalmente se le acabó a la secundaria Aldera.
Izuku no recordaba mucho de lo ocurrido. Tal vez por lo caótico de la situación, o tal vez porque, según los médicos, su cráneo había quedado abierto cerca del lóbulo temporal, dañando su memoria a corto plazo. El psicólogo también afirmaba que el evento le provocó un trauma severo y que su mente estaba reprimiendo esos recuerdos.
Pero eso ya no le importaba a Izuku.
No le importaba la demanda que su madre interpuso contra los encargados de la secundaria Aldera, una demanda que terminó haciéndolos ricos.
No le importaba ver cómo Bakugo era arrastrado por héroes profesionales hacia un camión blindado, gritando a todo pulmón que lo mataría por esto.
No le importaba la profunda cicatriz que ahora cruzaba uno de los costados de su cabeza, obligándolo a llevar el cabello rapado de ese lado.
Para Izuku, ese momento representaba un nuevo comienzo.
Una nueva academia.
Nuevas personas.
Y la esperanza de que no fueran como los estudiantes de Aldera.
Así, Izuku continuó su camino en dirección a su nueva escuela.
Sin saber lo que se aproximaba en su futuro.
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Final del capítulo