Antes de saber su nombre

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Summary

Del chico desconocido en los pasillos de la escuela, al chico de mi vida; a veces el amor llega de repente, entre mensajes, momentos y secretos que parecían imposibles, nace un amor que sobrevivió al pasado y floreció en el presente, lleno de flores, rísas y primeras veces que quedarán para siempre.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Por fin

Yo sabía que ese día llegaría, y aunque lo sabía, estaba llena de nervios, me temblaban las manos y todo el cuerpo; era extraño, caminaba por toda mi habitación y no quería verlo. De pronto el timbre sonó, y ahí estaba el, con un ramo de flores entre las manos, a medida que me acercaba me di cuenta de que el arreglo contenía rosas color rosa, tulipanes y lirios, eran mis flores favoritas. Él me veía de pies a cabeza como si quisiera decir algo antes de hablar, se quedó parado frente a mí unos segundos, buscando la manera de cómo empezar.

-Hola -dijo con un sonrisa nerviosa.

-Hola -respondí, sentí que se me iba el aire.

Mire las flores antes de volver a mirarlo.

-No tenías que traerme esto, no era necesa...-me interrumpió.

-Si tenía -contestó.-Quería hacerlo bien Liah.

-Empezaremos a llamarnos por nuestros nombres, oh ya veo...-le dije de manera sarcástica.

-Tengo una idea mejor, pero ¿Podemos hablar?-preguntó.

Asentí despacio.

-Claro que sí.

Él se quedó unos segundos viendo el piso, hasta que volvió su vista hacia mi. Nuestras miradas se entrelazaron y surgió una pregunta que ya llevaba tiempo esperando su momento.

-¿Quieres... ser mi novia?

No lo pensé demasiado, pues yo estaba segura de lo que sentía por él, yo quería que él estuviera siempre a mi lado y estaba segura de todo lo que lo amaba.

-Si -dije y sonreí sin darme cuenta -Si quiero Noah.

-Se dice "Si quiero novio mío" -me respondió riéndose.

-Si quiero novio mío -lo arremedé y los dos soltamos una gran carcajada.

Por fin éramos novios, no era un sueño, era real, después de todo lo que había ocurrido, había llegado el momento. Él me entregó las flores y sin pensarlo las coloqué arriba del coche de mi padre que estaba en la entrada de mi casa, el entrelazó sus brazos en mi cintura y yo tomé su rostro con delicadeza y le planté un beso delicado en sus labios. Fue un beso suave, tranquilo; de esos que no buscan convencer, solo confirmar, no fue apresurado, ese beso tuvo un significado en ese momento tan especial, fue como si el tiempo hubiera decidido bajar la velocidad solo para nosotros.

Cuando se separó, apoyó su frente en la mía.

-Esta vez -dijo bajito -quiero hacerlo bien.

En ese momento, en ese beso que todavía me hacía cosquillas en los labios, en esa sensación tranquila que llega cuando algo deja de doler y uno se empieza a sentir con una carga menos, lo comprendí todo.

-Está vez -respondí -no tengo miedo.

Nos quedamos un momento así, sin decir nada, hasta que la puerta detrás de mí se abrió.

-¿Ya llegó? -escuché la voz de mi madre.

Sentí como él se tensó un poco y luego sonrió, debo de reconocer que me encantaba verlo nervioso y con esa preciosa sonrisa plasmada en el rostro.

-Creo que es mi turno de saludar -susurró.

Mis padres salieron y el ambiente cambió por completo, se volvió más real, más serio y al mismo tiempo más bonito.

-Buenas tardes -dijo él, con una gran sonrisa-Mucho gusto.

-Igualmente -respondió mi padre, observándolo con atención -Adelante, pasa.

-Gracias -dijo, y me miró de reojo como buscando aprobación.

-Él es... -empecé a decir.

-Noah -se adelantó. -Soy Noah Bennett

Mi madre al ver las flores arriba del coche sonrió.

-Que detalle tan bonito Noah -comentó mi madre

-Gracias -respondió -Quería hacerlo como se debe.

Mis padres lo interrogaron como si fueran el FBI, pero él parecía disfrutarlo, hubieron risas y muchos temas debe conversación, por cierto eran muy divertidos e interesantes. Noah les había caído bien a mis padres, valla que alivio. En un momento los miré riendo, y pensé que todo lo que había sido tan confuso y difícil en el pasado, ahora se estaba acomodando en su lugar.

No era el inicio de algo nuevo, era el inicio de haber aprendido de los errores y de todo lo que había pasado, después de que Noah y yo nos hubiéramos perdido un poco, después de no saber lo que éramos, después de lo que queríamos o sentíamos, ahí estábamos de nuevo. Y aunque el pasado seguía ahí, esperando su momento para ser contado, ese momento fue suficiente para saber que había elegido el camino correcto, porque aveces el amor no llega rápido, pero cuando llega bien, llega por fin.